Las Tunas.- (miércoles 26 de julio de 1978). Nadie durmió. La tinta negra, como betún, recuerda el pegajoso chapapote, sobre los pedazos de papel tirados por el suelo. El martillante sonido del linotipo, el calor y ese sabor a plomo derretido en el ambiente, asustan. En verdad, este susto no va a matar a nadie. El otro sí, el que viene después. Trae a todos muertos-vivos, corriendo, con el corazón como un reloj de péndulo.
El edificio número 157 de la calle Colón, entre Julián Santana y Francisco Vega, es un panal de mucho ruido y poca gente. Parecen locos. Suben y bajan las escaleras. Unos detrás de otros, con hojas blancas y agendas, inquietos. Los teléfonos suenan. No saben dónde tirar las colillas de cigarro. La hora cero está a punto de llegar. Arrancó, el viejo traste arrancó, pero todavía no anda bien. Dicen que cuando sale el periódico es uno detrás del otro, sin parar.
La centenaria Dúplex no puede embarcarlos. Los hermanos Alcides y Melquiades Labrada, los “leones”, simulan dos cartuchos de tinta con formas humanas. Hurgan en el estómago de la vieja mole de hierro, le dan a beber el líquido vital. Las gigantes bobinas de papel esperan sin inmutarse. El día de la victoria está cerca. En momentos Las Tunas tendrá su vocero mayor, el pan de letras, el informador… Afuera, en cualquier parte, el pueblo disfruta su fiesta nacional. El 26 de Julio es el día más lindo de la historia.
Adentro, un grupo de incipientes profesionales se aferra a la voluntad de vencer la obstinación de la vieja rotoplana, empeñada en partir el papel y retrasar más el instante crucial. El cansancio se nota y el estrés es incontrolable. Al fin la máquina responde y la primera tirada del diario 26, calentita, de color negro, pasa de mano en mano después de 37 horas de alta tensión.
En la mañana de la Santa Ana, a pesar de muchísimos contratiempos, el pionero matinal llega a los estanquillos. Los tuneros tienen su periódico. Cuarenta años después la tecnología no eclipsa los sobresaltos. Siempre hay sudor, nerviosismo, compromiso y alegría detrás de cada edición. En asuntos de amores, sueños, metas y retos nada cambió desde ese miércoles 26 de Julio de 1978 cuando comenzó esta historia.
A cuantos hicieron el milagro del diarismo en Las Tunas. A quienes tuvieron la mala idea de partir y, desde cualquier parte, sienten la llegada de 26 como el café imprescindible de las mañanas.
Por Graciela Guerrero Garay Fotos: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- Nuestra Casa Editorial está de lujo con poder traer a sus páginas algunas improntas de quienes, 40 años después de la salida de aquel primer número que convirtió a 26 en un diario, siguen con el alma prendida de amores por un periódico que les marcó la vida, los llevó a vencer imposibles y disfrutan cada tirada como la primera vez, desde la redacción o su condición de jubilados.
“Atraparlos” es difícil, porque casi nunca – quizás por el oficio- gustan hablar de sí mismos y menos responder cuestionarios, ante la prisa de una profesión sin margen al descanso y sembradora de esa emoción única, indivisible, de sentir que este papel de tintas, imágenes y palabras es su yo propio.
Entonces, con las prerrogativas de haber crecido bajo sus ejemplos y tutelajes, compartir madrugadas, retos, éxitos y esfuerzos cotidianos bien cerquita del gran momento fundacional – llegué a la redacción en 1982 – les “robo” sus silencios y hago voz pública un merecido honor a estos hombres y mujeres, quienes hicieron posible en la alborada del 26 de Julio de 1978 que hoy Las Tunas tenga su vocero eterno: 26, un legítimo orgullo de los Medios Masivos de Comunicación en la provincia.
Luis Ramiro Segura García… el director más veterano del país y el segundo que tuvo y tiene hoy esta editora. Egresado de la primera graduación regular de la Universidad de Oriente, entró una vez a los pasillos de la Calle Colón y se quedó para siempre, luego de un breve paso por la Radio.
Cuando el parto primogénito,- muy joven y con los remolinos de su querido Jobabo en cada poro, esa media sonrisa obcecada y muchas ganas de hacer-, le asignan la jefatura del equipo político- ideológico como parte del Consejo de Dirección que guiará los destinos del naciente diario, además de atender las actividades del Partido.
Muchos méritos y responsabilidades acumula Segura ( como le llamamos) en su larga carrera, como Jefe de Información en las primeras etapas, la promoción a funcionario del Comité provincial del Partido, después; y finalmente, en 1988, a director, cargo donde tiene el récord de mantenerse y el enorme privilegio de contribuir a formar los caminos de los noveles periodistas del territorio, pues de una manera u otra todos pasaron por los salones de la redacción, sea de práctica docente, servicio social o asesoramiento en sus tesis de grados.
El Premio por la Obra de la Vida Rossano Zamora Paadín es la esencia ilustrada de 26 para él. Cuatro décadas después, está ahí ese vigor de siempre y la precisión del detalle… “revisa eso Graciela, acuérdate del espacio”. Y aunque no me guste el “tema” y tire abajo mi pirámide invertida, me quito el sombrero y no tengo otra que decirle… ¡ay Segura, tú eres mucho Segura, Director!
Oscar Góngora Jorge… Todavía lo veo en sus largos recorridos por los campos detrás de las federadas, para entregarles aquellas crónicas – entrevistas que lo apasionaban. Siempre el primero en llegar y uno de los últimos en irse, como pegado a su máquina de escribir, desde los viejos tiempos del semanario VEINTISEIS, sucesor de El Forjador, y a donde entró también para dejar huellas de entrega y pertenencia plenas, desde la época de los 70 del pasado siglo.
Su elección para formar el Consejo de Dirección del naciente diario, como Jefe del Equipo Económico puso bajo su mando a otros colegas fundadores como Andrés Castellanos, Wálner Ortega, Freddy Pérez, Jorge Fernández y Juan Soto… las anécdotas de aquellos memorables tiempos siempre le arrancan sonrisas, multiplicadas en los lectores con sus curiosas notas sobre animales y flores que encontraba “por ahí”.
Muy bien ganó, después, el cargo de Jefe de Redacción, donde trazó luces a las Cartas de Estilo, y apuntaló las ediciones de estos 40 años, el trabajo de los correctores, diseñadores y periodistas con un excelente derroche de disciplina y organización, a tal punto que en sus archivos uno puede encontrar las pruebas de planas y galeras de un lustro anterior.
¿Pasiones?, diversas. Ver el ejemplar calentito salir de la rotativa, hojearlo y pasarlo por la lupa de sus ojos una y otra vez; y anotar… Sobre su buró nunca faltaron las acotaciones necesarias, el esquema, página a página, de lo que sería al día siguiente 26. La razón de sus días, el amor eterno, junto a decenas de reconocimientos y premios, marcan la historia de Góngora en el periodismo tunero, matizado con décimas y versos que apuesto encontraré si hurgo en sus gavetas. ¡Esas gavetas suyas, desveladas!
Roberto Escobar Aparicio… Diecinueve años tenía cuando entró al taller como ayudante del linotipista Justo Peña, ese mago de hacer letras en plomo y tener el récord envidiable de pasarse 24 horas ininterrumpidas frente al equipo. Apenas empezaba “a caminar” por el mundo del asombro de un periódico, en la víspera de la mañana del 26 de Julio. Venció su prueba de fuego con enorme madurez y pocas palabras, porque si algo lo distingue es la parquedad. Hace y dice mucho con su trabajo, al que también le dedica su vida y 26 es el eje de todas sus coordenadas.
No le gustan las entrevistas, pero regala su amplia sonrisa al menor coloquio que ronde sus alrededores, en los cuales el interés por superarse, cumplir las tareas y estar donde debe jamás falta. Vanguardia Nacional, Joven Destacado, premios en Diseño y muchos reconocimientos acompañan su trayectoria laboral, distinguida por una perseverancia inclaudicable.
Fe de ello – nos recuerda José Infante Reyes, el primer Director del diario – fue aquel teclado que hizo de cartón para poder practicar, pues el único linotipo no alcanzaba y menos para aprender. En su casa ganó la pelea y muy pronto se hizo linotipista. Ahora es uno de los diseñadores del Semanario y una suerte de innovador “por voluntad”, salvador de muchos aprietos cotidianos.
Juan Soto Cutiño… ¡La zafra por excelencia! Un carisma superior al dulzor de la caña y los millones de veces que ha llenado las agendas de números, recorridos, reportes de siembra, rendimientos agroindustriales, y roturas de maquinarias, centrales y hasta del lapicero.
Cordial, ocurrente, risueño y malabarista si necesita hacerse una escapada, Sotico, como le llamamos los de la “vieja guardia”, empezó sus pininos por Jobabo hace casi 49 años y ¡todavía sigue aquí! Difícil compactar su andar por el periodismo, cuando entregó sus años mozos a la zafra del 70 y, entre andares y decires, hoy muestra el Premio Nacional de Periodismo Azucarero y el Provincial por la Obra de la Vida Rossano Zamora Paadín.
Lindas vivencias matizadas de anécdotas y novatadas guarda entre el brillo picarón de sus ojos alados, llenos de misterios cuando confiesa sin titubear que no se irá del periódico nunca, porque desde niño anduvo con esos sueños de decir en la cabeza y el magisterio le puso el camino. Ahí le llegó la suerte de ingresar a la cantera de reporteros que se estructuraba en Las Tunas.
Jubilarse es la palabra perdida y no renuncia a sus enfáticas reiteraciones, si ciertos imprevistos tratan de cambiar sus planes o “cae” una noticia de aquellas... Lo cierto es que este veterano del diarismo tunero es una nota feliz en el diapasón del pan nuestro de cada día.
Juan Emilio Batista… el Charro de las “deportivas” es otro de esos hermanos colegas de madrugadas largas, bien largas. Una fructífera entrega a su larga carrera, donde tampoco las líneas alcanzan para compactar tanto de todo. Un ejemplo de entrega sin límites y pasión, más allá de la pelota y la investigación. Le debemos el único ensayo que compila, hasta hoy, la génesis y desarrollo de la prensa en Las Tunas.
Otra vez nos quita el aire el reto de sintetizar valiosas historias de vidas en espacios apretados, pero no minimiza el quehacer ni la prevalencia activa de un periodista que ganó premios, misiones internacionalistas, cargos de dirección, primicias y cariño con su incansable fuerza ética y perseverante trabajo. Sin él los logros de hoy, estas memorias, hubiesen sido mucho más complejas y difíciles. Su huella es imborrable.
Freddy Pérez Pérez… Ganador del Premio Provincial de Periodismo Rossano Zamora Paadín por la obra de la vida, este indomable e incansable reportero es un derroche de energía cuando de escribir se trata, lo que lo convierte en un jubilado activo y dueño vitalicio de “Cartas a 26”, una sección donde siempre está bajo las “balas del colimador”. Cientos de premios, estímulos y reconocimientos acompañan sus desvelos, desde que hizo posible que la prensa escrita fuera aquí un cumpleaños de pueblo en la mañana de la Santa Ana.
José Infantes Reyes… El primer Director del diario. Jamás pudo escaparse de los insomnios y las madrugadas, de entregarse en cuerpo y alma a la tarea más retadora de todos los tiempos de la prensa en Las Tunas, sobre la que dice “no se hubiera logrado aquel 26 de julio de 1978 sin el empeño y apoyo del Comandante Faure Chomón Mediavilla”. Diez años que le marcaron hasta hoy, cuando vivencias, memorias y esfuerzos convergen en lo vital: 26 es lo más grande de su existencia.
Eduardo Infantes Reyes… El innovador y mecánico sin imposibles. Logró que el diario también tuviera el color rojo en su impresión, para saludar el Primero de Mayo de 1979. Distinguido por el amor al trabajo, siente sano orgullo de haber garantizado con su admirable talento que los viejos equipos de antaño imprimieran, cada noche- madrugada, el matinal de los tuneros.
Hermanos Alcides y Melquiades Labrada… Cuatro brazos y dos almas pegadas y claves en el taller. Los reyes de la estabilidad de la vetusta máquina impresora. Los “leones” imprescindibles, a quienes les dio mucho apoyo Jesús Marrero, otra pasión de esta historia.
Tristemente, el espacio no puede estirarse. Faltan acá muchos rostros queridos y definitorios en la larga y valiosa trayectoria de la Editora. Todos, desde sus puestos de trabajo, con largas jornadas, sacrificios gigantescos y muchísimo amor dejaron sus esencias sobre el más bello suceso de ese día: la venta en los estanquillos del primer número diario de 26.
Larga lista. Muchos no están físicamente. Otros siguen su luz en diferentes Medios. Varios, jubilados y algunos fuera de la profesión. Todos en el corazón de quienes celebramos el aniversario 40 y, fundamental, en el del pueblo de Las Tunas para el cual, contra viento y marea, les llevamos desde cualquier tiempo su vocero mayor.
Sigue abierta al público y es una suerte de unicornio azul para quienes saben soñar con el arcoiris de las paletas y las acuarelas, sobre todo porque regalan a tuneros y visitantes el encantamiento de la pintura de un grupo de niños y niñas tuneros que bien atraparon en sus pinceles los encantos de la naturaleza y el paisaje.
Por Graciela Guerrero Garay Fotos: De la Autora
Las Tunas.- Un excelente regalo al buen hacer de la paisajística local, las artes pláticas y la espiritualidad desde el concepto más amplio resultó la inauguración de la muestra “Pintando un sueño”, del taller de creación infantil del Grupo Eureka, bajo la dirección del artista y profesor Carlos Gutiérrez Sánchez y el pintor Ángel Luis Velázquez Guerra (Puchy), artífices de la iniciativa y promotores del proyecto “Sueños Verdes”.
La Oficina del Historiador de la Cuidad fue doblemente pequeña para el público tunero que disfrutó, ante el asombro poético y la calidad, de las 80 obras de tempera sobre cartulina de unos 20 niños y niñas, actores directos de las enseñanzas recibidas por los dos destacados paisajistas, quienes en solo seis meses y luego de una convocatoria libre, encontraron el talento de estos pequeños artistas, cuya edad oscila entre los 5 y 11 años.
Yelaine Martínez Herrera, periodista y poeta, en las palabras de inauguración resaltó el valor cultural y formador de la galería, así como el decisivo apoyo de los padres y abuelos de los noveles pintores, ante la idea “a puro corazón” de Carlos y Puchy de suplir la inexistencia aquí de una academia de las artes plásticas, conservar la relevancia tradicional de la compleja y difícil técnica del paisaje y garantizar el relevo, en una manifestación que en estos predios tiene un alto prestigio internacional y nacional, a pesar de lo disperso que andan sus creadores por los municipios.
En ese sentido, Víctor Marrero, historiador de Las Tunas, destacó que era una noche de lujo porque la Oficina “acoge esta exposición de los más pequeños de la familia, en la cual están expresadas cada una de sus ideas. Cuando me hablaron de ello me pareció magnífico y creo que este trabajo con los niños está perfecto, pues ellos han sido siempre los más ingeniosos. Como coleccionista del paisaje me siendo congratulado con este proyecto “Sueños Verdes”. Estoy seguro que el arte que le brindan hoy a la ciudad nos hará soñar y será valedero”.
Para sus gestores, los profesores Gutierrez y Puchy, la galería de Eureka es la síntesis de muchos sueños, sobre todo el de los chicos y chicas que, sábado tras sábado, con el inestimable apoyo de padres y abuelos se empeñaron en desatar, con sumo interés, las alas de la motivación y pueden ahora ser protagonistas del primer Salón de Paisaje Infantil de la provincia, en el cual la calidad, la imaginación y cubanía se abrazan y cautivan.
Por Graciela Guerrero Garay Fotos: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- Amaneció dulzón y “jugueriego” por el barrio, donde las vestimentas bonitas y los atuendos delatan la salida inmediata hacia el lugar escogido. Es el tercer domingo de julio y pocos ignoran que es el Día de los Niños. Para ellos, eternos elegidos en recibir amor por estas tierras, es el festín especial en las comunidades, centros recreativos infantiles y las instalaciones de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM).
Por doquier hay alegría, matizada con un sol ardiente desde que empezó su ronda mañanera. Un amplio programa de actividades culturales y deportivas se habilitó a tiempo para esperarlos en la ciudad, los círculos sociales rurales, ríos, playas, piscinas. Los más pequeños disfrutan más, pues siempre vienen de vueltas con golosinas, libros, juguetes y alguna novedad entre sus manos y ojos chispeantes de picardía.
Otros deciden celebrarlo a su manera y buscan sus espacios habituales en los parquecitos del barrio, juegan al fútbol, a la pelota; vuelan papalotes o, simplemente, se sientan en sus lugares favoritos a jugar con los celulares o comunicarse por “Zappia”.
El domingo casi agota su mañana en el reloj y por doquier hay un chico y una chica feliz. Es siempre así. Marca la diferencia esta vez que Cuba les dedica el día y los programas del divertimento tienen esa intención, todo está en función de convertirlo en un homenaje inolvidable.
Cuentan, entonces, que acá en el Zoológico de la ciudad y su Parque de Diversiones, los “monos” le sacaron la lengua a Jorgito y las bicicletas acuáticas no alcanzaron a tanto. ¡Hasta muecas e imitaciones hubo por ahí!
Nada, que la felicidad calza aquí zapatos sencillos y nada pomposos si se viene a ver, pero trae una magia indescifrable, contagiosa. Creo la culpa es del amor, la valía y esa gracia superinteligente y espontánea que personaliza y distingue a los infantes nuestros, los tuneros. Por suerte, Las Tunas es cualquier parte… Cuba, donde nada es más importante que un niño.
Por Graciela Guerrero Garay Fotos: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- Vuelven las estrellas a El Cornito. El viento trae el sonido del tres, la guitarra y el verso octosílabo. Los sombreros no protegen el sol, son símbolo del eterno yarey y la fuerte cubanía. El cumpleaños 189 de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo invita, en esta 51 Jornada Cucalambeana, al guateque. La fiesta suprema del campesinado de Cuba e Iberoamérica enamora a los tuneros y a sus huéspedes.
Los finales de junio siempre son relevantes por estas tierras donde Rufina, su amorosa compañera, renace en el bailar de los bambúes que distinguen las praderas, donde el poeta bucólico más connotado del siglo XIX vivió hasta los 29 años. En este ingenio familiar tejió la identidad cultural de la isla e inmortalizó la décima.
Desde 1968 se reúnen aquí los amantes del género y la tradición, en un evento que puede calificarse como clásico dentro de la cultura cubana y, en el cual, Las Tunas viste de gala el recinto con un amplio programa de actividades propias de los colores y expresiones que el bardo, El Cucalambé, supo atrapar en sus versos, para muchos construidos más para ser cantados que escritos. Y se canta, baila y edulcora en el eterno parpadear del campo que inspiró al poeta.
No queda entre en las ruinas del ingenio de los Nápoles Fajardo este jolgorio popular autónomo, cubanísimo, y defensor a ultranza de los valores de la espinela y el criollismo literario nacional y local. La ciudad también es conquistada por los cultores, quienes comparten sus sentires y modos de hacer y decir en diversas instalaciones. Esta 51 edición regala su homenaje al 40 aniversario del Sistema Nacional de Casas de Cultura y al punto cubano, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Convergencia, como la lírica enaltecida en “Rumores del Hórmigo”, el poemario que le atrajo admiradores de todo tipo. Natural, rupestre, amoroso… en “Hatuey y Guarina” con aquello de “oye el rumor de los vientos/ en los atejes erguidos/ oye muy fuertes crujidos/ de los cedros corpulentos: /oye los tristes acentos del guabairo en el corojo/ y mientras su acervo enojo/ reprime con gran valor, / siente a sus pies el rumor/ de las aguas del Cayojo.”
Magia, que paisanos y visitantes disfrutan con la avidez de un guateque diseñado para atrapar, desde nuestras tradiciones, la poesía campesina, el folclor y la riqueza intrínseca en la oralidad y la escritura de la décima, un sentimiento vivo de generación en generación y que por suerte, unas veces con más iluminadas que otras, las Jornadas Cucalambeanas mantienen.
Vuelven las estrellas a El Cornito. Esta ciudad es un ajiaco de Flores de Virama, punto guajiro, laúd, tres, controversias, catauros, repentismo, tonadas y retadoras improvisaciones, entre otras muchas cosas que atizan el espíritu y alegran el bambú, en el retozo interminable de su “A Rufina. Invitación segunda”:
…”Y en fin, cuando nos cansemos/ de tanto correr ufanos/ cantando versos cubanos/ a mi estancia volveremos. / Allí mil cosas haremos/ que quedarán inter-nos/ y descansando los dos/ sobre rústicos asientos, / bendeciremos contentos/ a nuestra Patria y a Dios.”
Sea bienvenida siempre esta fiesta de guayaberas, entre bambúes, sombreros y décimas.
Las Tunas.- Las 70 obras que se expondrán en el primer Salón de Paisaje Infantil de esta provincia quedaron seleccionadas este martes, en la galería – taller del Grupo Eureka, principal promotor y gestor de la importante iniciativa, con la cual los paisajistas tuneros saludan la Jornada Cucalambeana y dan un toque novedoso al programa del evento más relevante de la cultura tradicional del campesino cubano.
Con el título “Sueños Verdes”, la muestra recoge los cuadros de 18 niños y niñas del taller de creación infantil de igual nombre y demuestra cuánto aprendieron y canalizaron su vocación por las artes plásticas, bajo la tutela del profesor Carlos Gutiérrez y el pintor Ángel Luis Velázquez, Puchy, maestros y artífices de la idea de formar aquí una novel cantera apta para la academia.
Cada sábado en la galería del Grupo Eureka, ubicada en la Oficina del historiador de la ciudad, los futuros paisajistas reciben clases teóricas y prácticas sobre las diversas técnicas, a partir de las motivaciones, destrezas y capacidades propias, más cuando sus edades oscilan entre los cinco y 11 años.
Al decir de Puchy, coordinador de “Eureka”, a seis meses de fundado el taller de creación infantil ya se puede hablar de resultados y éxitos, sobre todo por el interés constante de los pequeños pintores, el apoyo de la familia y la perseverancia en que se mantenga la esencia que permitió, el 19 de septiembre del pasado año, agrupar a los creadores tuneros que llevan al lienzo o la cartulina su complicidad con el paisaje local y nacional.
Cuando faltan pocos días para que Las Tunas se convierta en un gran guateque iberoamericano y la décima y las tradiciones campesinas revoleteen por el Balcón del Oriente, la exposición “Sueños Verdes” anda feliz con su laboreo previo al estreno, el cual marcará seguramente un hito en estas “Cucalambeanas”, distinguidas en esta edición 51 con este primogénito regalo infantil paisajístico.
Las Tunas.- El cartero viene todos los días a traerme el periódico, pero nunca trae cartas. ¿Ya las cartas no se usan?, me dice con cierto pesar en sus ojos. ¿Te imaginas si las muchachitas en vez de llamarme tanto, me escribieran una carta? La podría leer mil veces cuando me desvelo y creo que el asma me llevará de nuevo a terapia intensiva. Nadie entiende el valor de una carta.
Deberían hacer un concurso para que la gente haga cartas, insta rotunda, con un brillo de añoranza en sus ojos cansados. Es joven aún, pero varias enfermedades le ponen un matiz oscuro a su rostro. Migdalia Betancourt no es la única que añora esos pliegues de papel escritos por las manos del ser querido… personales, confidenciales, espléndidos en detalles, cercanos… Al menos, eso encontramos cuando indagamos un poco.
Un mero sondeo interpersonal con lectores de diferentes edades y niveles culturales arrojó que todos, al menos una vez, redactaron una misiva amorosa, perfil que parece ser el más explotado, incluso desde la adolescencia. Pero, al mismo tiempo, estos 20 entrevistados confesaron que hace más de cinco años no utilizan ese maravilloso modo de incrustar los mensajes y sentimientos para siempre.
¿Razones?, diversas. La común de las “culpas” recae sobre la digitalización de la comunicación y la proliferación de los celulares, aunque igual alegan que con la crisis de papel del período especial se desaparecieron los sobres y se impuso el teléfono, “porque incluso hasta los telegramas perdieron su primacía”, señalaron otros.
Para Leo, como todos conocen a este cartero recién jubilado y querido, el asunto resulta “algo triste en verdad. En mis últimos años de trabajo repartí muy pocas cartas. ¡Y cómo me gustaba ver la cara feliz de la gente cuando recibía una carta! Es verdad que la demora de la correspondencia se agudizó mucho desde los 90 hasta hace dos años, que fue cuando dejé mi oficio. Eso puede haber influido, y también se perdían, llegaban abiertas o no llegaban”.
Algo interesante es que a los adolescentes les gusta escribir esas misivas llenas de emociones expresas o secretas, pero al ponerlas frente a los modernos MMS y SMS se quedan con estos. Los adultos mayores desean que alguien querido le escriba desde la distancia, “para guardarlas de recuerdo o leerlas cuando los extrañe, pero escribir, ya no, las manos se cansan”.
Mientras las cartas familiares, íntimas o amorosas – llamadas informales y/o personales- van en total declive y se las traga la novedad de la tecnología, las clasificadas como formales, aumentan y se mantienen a la orden del día en la vida social de los tuneros.
Reclamaciones, quejas, solicitud de servicios, avales de cualquier índole, documentos de fe, de negocios, despidos, ventas, recomendación, autorización, recibo y aplicación, entre otras, son cartas que circulan con una misión y mensajes específicos según remitente y destinatarios y, al parecer, no están todavía sujetas al furor del reinado digital, amén de que se tecleen, impriman y hasta se acepte su envío a través del correo electrónico.
¿Desleal competencia? No se sabe aún. Algunos encuestados prefieren no tener que hacerlas por el tema de la burocracia, las respuestas demoradas o la pérdida entre buzones y valijas.
Las otras, las perfumadas y pintadas de amarillo por las huellas del tiempo y el valor sentimental parecen condenadas al olvido, sustituidas a fuerza de emoticonos y caracteres pulsados desde los dispositivos modernos.
Este fenómeno no es privativo de los tuneros. En el resto del país y el mundo la correspondencia epistolar corre igual suerte y deja de ser preferencia en los modos de comunicación humana, fundamentalmente de los jóvenes. Sus detractores le auguran la muerte en las próximas décadas.
Lo anterior puede tener una buena dosis de certeza a partir de criterios emitidos en diferentes reuniones de balance del Grupo Empresarial Correos de Cuba (GECC), donde consta el declive del envío de cartas personales en las últimos tiempos. En la búsqueda de motivaciones para rescatarlas andan los empeños.
HISTORIA Y REALIDADES
A Cristóbal Colón se le atribuye el haber sido el primer cartero que tuvo la isla, según datos de un dossier rubricado por Lucía de la Caridad Sanz Araujo, en ocasión del 260 aniversario del correo cubano. El almirante trajo en su viaje la primera carta de que se tiene noticias en la historia del continente.
La misiva estaba dirigida al Gran Khan (Ojan), Rey de Reyes, o a cualquier otro príncipe soberano, firmada por los Reyes Católicos y con fecha del 3 de abril de 1492. La custodió el judío Luis de Torre y en ella los soberanos ofrecían su amistad a quien llamaban “amigo carísimo” y añadían: “hemos sabido que estáis de ánimo y mejor voluntad hacia nosotros y nuestro reino”.
Dos años después, el descubridor de América llevó a España la primera carta escrita por un europeo en el Nuevo Mundo, embalada en cajas de madera, precintadas y embreadas con encerados dobles para evitar que se mojase o estropeara durante la larga travesía.
Tal importancia merecida a esos papeles que atesoran la caligrafía de puño y letra de cualquier mortal parece desmoronarse ahora. Sin embargo, para muchos todavía una carta de amor es eso, una carta de amor, y la escriben y mandan el 14 de febrero. Pero también la familia y las madres reciben esos sobres timbrados, con esperadas noticias de los hijos distantes.
“Es verdad que la tecnología se ha impuesto a la costumbre de escribir cartas, pero los alumnos de la enseñanza primaria aprenden a redactarlas. Ahora, en los exámenes finales de sexto grado, uno de los objetivos a evaluar fue ese. Disfruté mucho cómo contaron a sus amigos las bellezas de Cuba y la provincia. En el aprendizaje este vital recurso de la comunicación no se olvida”, señala Rosa Tamayo, bibliotecaria del seminternado “El Vaquerito”.
No todo está perdido. Puede que quizás falte una motivación pública, intencionada, a la usanza de un gran festival que traiga de vuelta el deseo de hacer y recibir un mensaje redactado sobre un papel en blanco, escondiendo pasiones o desvelos en un sobre timbrado. O tal vez algún pacto con la inteligencia práctica, capaz de hacerle ver a los humanos del siglo XXI que las esencias del espíritu no deben mutilarse.
A lo mejor, así, Migdalia espante la nostalgia y el cartero, caramba, sea… porque ahora no suena irreal ni despectivo que la gente, no más, le llame periodiquero.
Por Graciela Guerrero Garay Foto: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- Muestra con alegría la mariposa que detuvo su vuelo para siempre, justo encima de la pelvis, a escasos centímetros del ombligo. En minutos, duda. Todavía puede respirar el olor a tinta fresca. Le gusta, pero no sabe cómo lo tomarán sus padres. Todo empezó aquel día en la playa, donde vio a una muchacha con un tatuaje igual. La piropeaban mucho y sintió envidia. Un chico es más ambicioso. Incrusta su nombre y no teme colorear su espalda.
Tatuarse supera hoy la atracción de la moda y los tabúes, en tanto los riesgos parecen no sopesarse, incluso, en quienes pasan la adolescencia y la primera juventud. Mientras ganan en variedad de formas, colores, tamaños, visibilidad y tendencia, la percepción popular los acerca a una manifestación neta del arte y, al decir de algunos tatuadores, “unos pintan sobre el lienzo, nosotros sobre la piel”.
La chica de esta historia está en sus treces y dispuesta a ganarse el peor de los regaños, porque “mamá es bastante conservadora”. Es lo único que le preocupa. Dicen que hace daño, o puede hacer daño, si padeces de alergia – añade-, pero a mí no me hizo nada. Sale disparada a buscar el novio. Él tiene uno en el pecho y está convencida de que no le dirá nada. No puede reprocharle.
MIRANDO DESDE LA CIENCIA
A pesar de que los tatuajes tienen antecedentes milenarios, el fenómeno no escapa de la atención de los científicos. El solo hecho del cambio permanente del color de la piel, las agujas, los componentes de la tinta y los pigmentos que quedan bajo la epidermis son alertas para la comunidad médica mundial, aunque simula no ser así para los tatuados.
Por ejemplo, en Europa, según datos de Internet, al menos 100 millones de personas apostaron por ellos, y en Estados Unidos, el 36 por ciento de los ciudadanos entre 18 y 25 años también. Sobre Cuba no encontramos estadísticas, pero se sabe que desde los años 90 del pasado siglo salieron con preponderancia a la luz pública y, desde entonces, la percepción real del fenómeno es que crece y se extiende a escenarios populares relacionados con la cultura.
Convocatorias como la Semana de Arte Contemporáneo (Ciego de Ávila 2014). O la segunda edición del proyecto arte corporal Tatuarte, en la Casa del Joven Creador de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Holguín (noviembre 2017) acuñan que es hoy un suceso integrado al mundo de los valores estéticos y artísticos de las artes plásticas, y el universal “body art”, con adeptos por toda la plataforma insular.
Sin embargo, nada anula la advertencia científica ni las consecuencias que pudiera traer, como ocultar enfermedades dérmicas graves o contraer hepatitis C, según expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés), quienes descubrieron que los tatuajes que realizan personas no profesionales incrementan el riesgo de padecer la dolencia hepática.
Los especialistas coinciden en que las tintas utilizadas provienen de metales como mercurio, plomo, titanio, cadmio, níquel, cobre, hierro y zinc, potencialmente tóxicos en dosis altas y, al inyectarse, el organismo responde con el envío de glóbulos blancos para limpiar la zona y, aunque se eliminan partículas, otras quedan atrapadas en el tejido conjuntivo.
De ahí la vulnerabilidad a infecciones bacterianas, irritaciones, intoxicaciones dérmicas, reacciones alérgicas, quemaduras inusuales y sarpullidos en esa parte del cuerpo, si recibe luz solar durante un tiempo reducido y prolongado.
DECISIÓN VERSUS RESPONSABILIDAD
Con votos a favor y en contra, los tatuajes en este siglo XXI nada tienen que ver con los realizados por las civilizaciones del Antiguo Egipto, las culturas precolombinas o el Japón imperial, en las cuales una de sus funciones era de la distinguir grupos de personas como prisioneros, delincuentes y esclavos. Incluso en momias de una comunidad pesquera de Chile, cuya antigüedad se registra en el año dos mil antes de Cristo, se encontraron huellas de tatuajes.
Hallazgos y estudios indican que su presencia no es otra manera más de buscar realce entre la modernidad o las modas, sino que es un sector boyante de la industria estética con ganancias netas de miles de millones al año, como sucede en los Estados Unidos.
Tal certeza acompaña a otra con igual fuerza: es una marca, un dibujo, una frase, un nombre, que lo acompañará para siempre y quizás lo que ayer resultaba relevante para decidir asumirlo, mañana puede ser complicado por causas diversas y ocasionar arrepentimiento por una decisión impensada en un momento dado de la vida.
Máxime cuando un grupo de investigadores franceses demostraron con un estudio, publicado en el Journal of Experimental Medicine, cómo las células inmunitarias de la piel absorben los pigmentos de los cristales de tinta y no los liberan hasta que mueren, proceso que repiten las que las reemplazan.
Esta es la razón del porqué los tatuajes no desaparecen y sugieren que, al utilizar láser para eliminarlos, hay que asegurarse de que las nuevas células no vuelvan “a comerse y vomitar” la tinta de sus similares muertas. Es una respuesta inmune, un ciclo continuo, de su función de defender la piel de agentes extraños.
Vale entonces que un acto de tal trascendencia se valore con plena conciencia y responsabilidad. Y sobre todo no alentarlo en edades donde la ingenuidad y la inmadurez no alcanzan para pensar por sí mismos, tal como aseguró una psicóloga cuando hablamos del tema. Ella puso su atención en las calcomanías que muchos padres, por complacer a sus hijos menores de edad, les incrustan en cualquier parte del cuerpo sin meditar que les están inculcando un proceder peligroso. Sucede mucho en los carnavales, puntualizó, o cuando los dejan ponerse las que vienen en determinados caramelos o chicles.
Tatuarse es una determinación muy personal, pero jamás debería estar sujeta a un juego o al mero hecho de estar a la moda, seguir un impulso emocional o dejarse arrastrar por la subjetividad de otros. Pienso en la joven de la mariposa. Tal vez su novio recibió con agrado el vuelo de fantasías que ella quiso entregarle… y si después no está, ¿será lo mismo? Hay razones para meditar sobre estos controversiales prisioneros. Y me pregunto… ¿de la piel, del tiempo o los sentidos?
Las Tunas. - Anda contenta esta mujer que atrapó los sueños y no dejó nunca que perdieran la batalla ante las tristezas y los golpes que lleva en el alma. Quienes la conocen la admiran por eso y, sin decirlo, saben que es una guerrera de la vida. Su nombre es Carmen Ramírez Álvarez y es la promotora cultural que fundó, defendió y sostiene los triunfos del proyecto “Raíces de San José”, premiado con la condición de Destacado en el Concurso Nacional del Cieric.
La comunidad sub-urbana de “San José”, en esta ciudad capital, transformó sus esencias sociales desde que hace 12 años atrás ella decidió, entre lágrimas, trocar los demonios existencialistas por la alegría de sí misma y los demás, fundamentalmente los niños y los ancianos. Con el brillo del premio recién ganado en La Habana cuenta:
- “Nuestro proyecto quedó entre los 11 finalistas de la región oriental y por eso fuimos al Concurso Nacional del Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa Comunitaria (Cieric), en La Habana, de donde regresamos con una felicidad enorme, pues estuvimos entre los cuatro lugares Destacados del país.
- “Es el evento de mayor importancia en lo que se refiere a los proyectos comunitarios, y para mí, digo nosotros, significa mucho, porque surgimos de la nada, con sueños, agrupando a la gente de talento en el barrio, con mucho esfuerzo, y estuve convencida siempre de que la cultura era el arma que podía transformar a San José, desde los niños hasta los ancianos.
- “Llegar a este nivel no puedo decir que ha sido fácil, lo que sí puedo hablar de que en estos años logramos enamorar y sumar a muchas personas, de manera voluntaria, con sacrificio, y lo mejor es ver hoy una comunidad distinta y transformada, desde lo individual hasta lo colectivo. ¡Y falta tanto por hacer!”, enfatiza y sonríe.
El proyecto “Raíces de San José” logra con éxito involucrar en las diferentes manifestaciones artísticas a niños y niñas de la escuela primaria José Mastrapa, enclavada en la zona, así como a importantes instituciones radicadas en su entorno como la Universidad de Las Tunas, la de Ciencias Médicas Zoilo Marinello y el Hogar de Ancianos Doctor Carlos Font.
Al respecto, Carmen argumenta:
- “Hemos podido salir del entorno comunitario y hacer alianzas también con la Casa Iberoamericana de la Décima, la dirección municipal de Deporte, el Centro provincial de Casas de Cultura y la Casa de Cultura Tomasa Varona, con los cuales coordinamos actividades y llevamos a ellos el proyecto, o viceversa.
- “Retomar las tradiciones manuales con el grupo de mujeres creadoras es uno de los objetivos del proyecto, que lo concebimos para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los moradores desde la promoción, el conocimiento y el rescate de nuestra cultura e identidad. En estos 12 años logramos, paso a paso, cada meta, como las actividades culturales y recreativas del 19 de marzo. Nos vamos para la ceiba, una ceiba bella que hay aquí, y celebramos el día de San José, el santo que da nombre al barrio.
- “El proyecto ha salvado a la gente nuestra. El Círculo Social ya no es un espacio vacío y el Guateque de Antonio y familia reúne a todos con la música campesina y el pilón. Mi casa es el punto de reunión, de los ensayos de los grupos infantiles, de adultos, de la danza, en fin, esta es la sede, puedo decirlo así.”
Comunicativa y apasionada, Carmen cuenta la sistemática participación en las jornadas Cucalambeanas, los proyectos comunitarios “Por Nosotros Mismos”, las actividades en la Plaza del Tanque de Buenavista, la Casa Iberoamericana de la Décima, los carnavales infantiles y las carteleras culturales de instituciones de ese sector, centros de trabajo y estudio y, sobre todo, la alegría y motivación del barrio, más si con el financiamiento puede mejorar las condiciones de vida y el habitad de la comunidad.
Caminos mejores abre este premio del Cieric a muchos tuneros que saben hoy que la cultura es un milagrero benefactor del día a día, y bendicen el momento en que la idea original de Rogelio Guerra espantó las nostalgias de esta mujer.
“Lo asumí como un hijo. “Raíces de San José” es eso para mí, ya que los dos míos me los arrebató la muerte de manera violenta y prematura”, afirma entre sonrisas e hipos de silencios. Se levanta, dice adiós y se pierde entre las calles de tierra y fango de su rincón querido.
El abrupto chirrido de las gomas y el fuerte “plaf” que sobrevino detuvieron, por minutos, los pasos de quienes transitaban por la avenida Primero de Enero. En los balcones de los edificios muchos rostros curiosos y asustados miraban la calle. Mientras, una voz de mujer, alarmada, llamaba con exigentes gritos a su hijo.
La fortuna quiso que fuera el balón de futbol el que estuviera debajo del carro y que, por demás, el chofer condujera atento y despacio, como debe ser en las zonas residenciales, actitud que algunos no respetan. Empero, el susto enorme y la posibilidad real de la tragedia fue un hecho.
En esta ciudad, no es un cuento tan desagradable suceso, como tampoco lo es que la cifra de accidentes del tránsito significa una alerta roja en los problemas sociales de la provincia, incluso del país. Importantes recursos, cuantiosos, entrega el Estado cada día para revertir la situación, pero acontecen.
Campañas publicitarias, mejoramiento de la técnica, reparación de los viales, mayor vigilancia, imposición de multas, retiro de licencias de conducción y una larga lista de acciones concretas asumen los organismos encargados de garantizar la vida humana sobre el pavimento.
Sin embargo, mientras ello ocurre, los sujetos activos de la vía ni lo piensan y menos, según los comportamientos cotidianos, valoran los riesgos y las consecuencias de sus actos. La tolerancia familiar y comunitaria que se observa al permitir que los niños jueguen pelota o futbol, básicamente, en la calle o en lugares muy cercanos a avenidas y carreteras de amplio tráfico vehicular, es una muestra.
A las puertas del cierre del año escolar y la llegada de las vacaciones estivales, la potencialidad del peligro se incrementa, más cuando los chicos pasarán el mayor tiempo en casa y el juego entre amigos es prioridad uno. Usarlo a favor de la alegría y no de la tristeza, es un desafío para los padres y adultos que conviven con ellos, y son los máximos responsables.
Evitar los accidentes – incluso los que no son de tránsito – pasa, en primer orden, por el compromiso individual, en este caso por el tutelaje paterno, emplazado a cultivar en sus hijos un pensamiento respetuoso en sus conductas, comenzando por los pasillos interiores del hogar y la familia. La percepción de riesgo, de la que evidentemente se carece, es esencial en tiempos donde la euforia y las lamentables indisciplinas sociales cuentan.
Cierto es que hay muy pocos espacios idóneos para correr libremente detrás de una pelota de futbol o armar un cuadro de béisbol. Los remozados parquecitos infantiles comunitarios no fueron diseñados para esos fines y, en los barrios, los solares yermos suelen, en mayoría, estar enmarcados entre viviendas o caminos transitados.
Más, con todo, los juegos en las calle, sean cual sean, son inadmisibles, incorrectos. Alentarlos y permitirlos, y sin vigilancia adulta por demás, rompe las leyes de urbanización y pone a los niños y otras personas frente a eventos fatales. Lamentar no vale. Vale actuar en consecuencia al deber moral, familiar y social que nos compete.
Cuidar a los hijos, sembrarles una consciencia ciudadana convencida, recta, y saber decir “NO” a tiempo, es elemental en presente y futuro. Los accidentes del tránsito, desgraciadamente, son una pandemia imprevisible, pero evitable. En verano, cualquier precaución es poca. No le haga el juego a la tragedia. Cerciórese de que los niños juegan en un lugar seguro. En la calle, cuando escribía estas líneas, todavía quedaban huellas del balón deshecho.
Muchas Felicidades a todos los padres tuneros, cubanos, del mundo...y a mi padre que está en el cielo pero siempre se quedó conmigo.
Por Graciela Guerrero Garay Foto: De la Autora
Palabra mágica, la primera casi siempre. Un despertador de ternura que levanta el sano celo de mamá, pero no dejó dudas. ¡Bebé ha dicho papá! ¿Papá?, sí, papá, como si entendiera a priori que tampoco tiene sustituto y será el mástil de cualquier tiempo.
Puede que sea la fuerza de la sangre o esa sensación de fortaleza que trasmiten sus rudas manos, ahora salvadas por la alegría de la creación y la fortuna de engendrar. Como dice el abuelo, el padre mayor, “hay apellido y herencia para rato”.
O tal vez suceda por la bendita manía de no estar perennemente en los trajines de pañales cambiados y, al llegar a casa, aprovecha el instante y la voz se torna imprescindible. Todo puede ser, porque en estos amores no hay códigos cifrados.
Atan el infinito, identifican en la inocencia, no aceptan equívocos, saltan la distancia… es gozo pleno. Un poder irrevocable: padre e hijo, al margen del sexo y las conjeturas, heridas o reprimendas. Complicidad eterna, más allá de la muerte.
Encuentros. Apretones de manos, confianza. Risas. Besos. Consejo oportuno. Conversación saludable. Alianza perpetua. Recuerdos. Estirpe. La edad no limita el sentimiento. Es el día de papá, como la primera vez y aquel encantado balbuceo.
No alcanzará este Tercer Domingo de Junio para compensar sus constantes enseñanzas, en ese espiral de asombro que es la vida, en la cual siempre estas como árbol robusto y florecido. No importan mapas o inevitables ausencias. Tu semilla está ahí, en la génesis… única, especial e indivisible.
Entonces, Padre, enhorabuena, venga el abrazo agradecido. Piel contra piel, como al principio. Como la primera palabra, llena de gracia y sentimiento. Enhorabuena, papá: ¡Felicidades!
También se conmemoró el aniversario 38 de la fundación del Hospital "Guevara"
Por Graciela Guerrero Garay Foto: Reynaldo López Peña
Las Tunas. – Los trabajadores del Hospital General Docente Ernesto Guevara de la Serna, de esta ciudad, conmemoraron este 14 de junio los cumpleaños 173 de Antonio Maceo y el 90 del inmortal guerrillero de América, en el monumento que recuerda su memoria en esta importante institución del MINSAP, fundada este día por el histórico líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, hace 38 años.
Con la presencia de dirigentes del Partido, Gobierno, organizaciones políticas, de masas y la dirección de Salud, el acto sirvió para recordar aquellos momentos históricos de la apertura de la insigne unidad de servicios sanitarios, así como la relevancia de la coincidencia de nacer ambos próceres un mismo día, en épocas distantes, pero unidos en ideas, acciones y valentía a favor de la independencia de Cuba.
Tras la pormenorización de las hazañas que identificaron a estos dos extraordinarios hombres, trascendió que durante estos 38 años de trabajo ininterrumpido del “Guevara” muchos son los logros que destacan su prominencia y la entrega del colectivo, como es tener una tasa de mortalidad infantil de 1. 6 por cada mil nacidos vivos, con una supervivencia de un 98,4 por ciento, además de atender a millones de tuneros en el Cuerpo de Guardia, las consultas internas y la hospitalización.
Otro distingo que marca el aniversario de esa instalación médica es el cumplimiento de las intervenciones quirúrgicas, las cuales se cumplen anualmente y totalizan desde entonces, en las conocidas como cirugías mayores, 446 mil 800, además de las realizadas con la técnica de mínimo acceso, un procedimiento que favorece la pronta recuperación de los enfermos y reduce ciertos riesgos clínicos.
Durante el acto fueron reconocidas diferentes especialidades de asistencia y servicios por los resultados obtenidos, al tiempo que el Comité provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) entregó un estímulo especial a la doctora Viviana Gutiérrez, directora del Hospital, por ser este centro el más importante e integral del MINSAP en Las Tunas.
Asimismo, trabajadores de la institución recibieron el carné de nuevos militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC); y se les entregó el de la UJC a 90 estudiantes de la Enseñanza Media Superior, como parte de las actividades que desarrolla este jueves la organización juvenil para recordar los natalicios de Maceo y Che.
En las conclusiones Osmel Osorio, primer secretario de la Juventud en la provincia, resaltó la significación histórica de la convergencia de estas fechas para los revolucionarios tuneros y, sobre todo, la trayectoria en manos del pueblo de una institución como el Hospital General Docente Ernesto Guevara de la Serna, donde se han formado y trabajan especialistas de alta competencia científica y altos valores morales y humanos.
Las Tunas.- En las escuelas y centros de trabajo de esta provincia la jornada de hoy comenzó con el homenaje a Ernesto Che Guevara y Antonio Maceo, dos grandes de la libertad de Cuba que la historia abraza no solo en ideas y entrega a la lucha, sino en la coincidencia de nacer un 14 de junio.
Los matutinos y vespertinos en los centros escolares recuerdan la fecha con diferentes actividades político – culturales, donde la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) es la protagonista principal. Mientras, en los gremios obreros tendrán lugar mítines relámpagos y otras iniciativas promovidas por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Unidos desde y para todos los tiempos, Antonio Maceo, el Titán de Bronce, nació en Santiago de Cuba en 1845 y fue uno de los generales mambises más puntuales en la Guerra de los Diez Años. Che Guevara vio la luz en 1928 en Rosario, Argentina, hace 90 años, y se convirtió en el guerrillero de América, después que echó andar en motocicleta por el norte de su país en 1949 para convertirse en el ejemplo más viril del internacionalismo.
Siglos diferentes, geografías lejanas, misiones distintas, pero convergencia total en ese halo de magnificencia que, cual estrellas, llevan en la frente los que apuestan por la tierra que les recibió, se entregan a la lucha independentista y asumen como propios el yugo de cualquier nación. En ellos, Mace y Che, la historia y la humanidad encontrarán siempre eternos testimonios.
Esta Isla y los tuneros, bajo un ardiente sol de verano, van otra vez este 14 de junio tras las huellas y el sacrificio de estos grandes guerrilleros de la libertad, mensajeros perpetuos de la esperanza y la fe de la Patria Grande. Justo del valor de sus inmortales enseñanzas hablarán los niños y jóvenes, los trabajadores y el pueblo, un día como hoy.
No sé cuántas veces escucho eso de “no cojas lucha, eso no hay quien lo arregle”. Y muchas más apelo a que si individual y colectivamente dejamos que esta apatía gane terreno, justo el cambio que buscamos estará bien lejos de cualquier voluntad política, ley o decreto que se emita a favor de las mayorías, porque al final “cada cual” se convierte “en todos” y, en consecuencia, en la sociedad que somos.
En ese camino – empeño de lograr una nación mejor y atajar problemas vitalicios, nace la Resolución 54/2018 del Ministerio de Comercio Interior, que compila y da fuerza legal a las políticas proteccionistas del consumidor para, en primer lugar, defender sus derechos y no dejar que un mudo libro de quejas y sugerencias, “una conversadita” con la administración o un lamento en voz alta – pero no en el lugar correcto- se encargue de ello.
Hasta ahora esas alternativas o modos de asumir el asunto, no resolvieron nada. Mejor suerte tampoco correrá el nuevo documento encargado de organizar, y encaminar, las veredas del servicio público hacia un mismo camino, si el consumidor no empieza por respetarse a sí mismo y, sintiéndose víctima, no denuncia, reclama, alerta, exige. O asume actitudes fatalistas y contemplativas ante lo mal hecho, “por no coger lucha” y pensar tácitamente que el mal servicio “no lo arregla nadie”.
Del otro lado del mostrador anda la contraparte, que bien conoce cuáles son sus deberes ante el cliente y los viola – no creo que por falta de cultura o desconocimiento del buen servir-, sino porque las carencias materiales parecen haber creado un efecto bumerán, apuntalado en la falta de control y ética, como esa des – ética que lacera y sostiene “la otra lucha” porque “la cosa está mala”.
Indisciplinas arraigadas para multiplicar el insaboreable acto de adquirir un servicio, donde quizás el pecado mayor esté en la no correspondencia entre la calidad del producto y su precio, el cual parte desde el suministrador, crece con los distribuidores y se legaliza como usurpador de derecho en esa unidad administrativa que lo acepta, con el riesgo de que a partir de este primero de junio cargue con toda la culpa, ante cualquier justa reclamación de un usuario, cliente o consumidor, según sea el caso y la categoría del demandante.
Por eso a esta altura de tantas esquinas rotas, siento que nadie puede estar ajeno a este bienvenido proceder que llega para ordenar una imagen por doquier quebrada. Los que sirven lo hacen mal y los servidos lo aceptan, parapetados en falsos conceptos de actuación ciudadana, una negra tendencia arraigada en la crisis del período especial que, seguro, hace más daño que el silencio, cómplice por demás.
Si bien se sabe que “porque sí” la Resolución no hará llover la excelencia ni la cultura del detalle, no es ocioso que cada cual haga catarsis de su responsabilidad y la apoye desde el pensamiento consciente, pues sancionar no es la meta y menos diluir la dinámica de comercios y unidades gastronómicas.
Lo correcto creo es acabar con la falsa moral, las indisciplinas corruptas, el abuso explícito y todo cuando dañe el verdadero concepto de una sociedad próspera y sostenible. Pero para eso hay que coger lucha, luchar y ser transparente, detrás o delante de cualquier mostrador.
Por Graciela Guerrero Garay Fotos: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- Estamos a punto de comenzar a diseñar nuevos aparatos y novedosos componentes que se van a incluir en “La Casa insólita” de Las Tunas, afirmó el destacado arquitecto Domingo Alás Rosell, artífice creativo de ese original recinto del divertimento instructivo, ubicado en la zona centro- oeste de esta ciudad y único en Cuba.
En entrevista exclusiva a 26 Digital, quien está considerado también como una de las voces más acreditadas en la arquitectura local y nacional desde el pasado siglo, informó que esa instalación anti - gravedad es presumiblemente la más grande del mundo, “y queremos incluirle un grupo de cosas, de manera que la gente encuentre un incentivo para ir allí, aunque lo que tiene tampoco se encuentra en ninguna otra”, destacó.
Alás Rosell especificó que la idea responde a la motivación de que “La Casa” no pierda motivación para el púbico tunero y foráneo, bajo el concepto de poderle quitar y agregar aparatos que incrementen sus atractivos y satisfagan la atención de los visitantes.
Entre otras cosas tenemos previsto hacer una balanza hidrostática – dijo – que es el dispositivo que utilizó Arquímedes, para determinar el volumen y el peso de la corona del rey y demostrar que era de oro. Las personas podrán manipularla, meterla en el agua, con la sorpresa de que dentro de la “Casa” es insólito su funcionamiento, agregó.
Pensamos hacer otros tipos de rampas que suben las olas por su propio peso – continúo-. Prevemos restaurar un cilindro, el cual no ha funcionado al perder agua la madera con que se hizo, y en vez de apoyarlo, se suspenderá del techo y se pondrán balancines, que se moverán de una forma completamente anómala, puntualizó.
Con estas novedosas inclusiones, Domingo Alás espera que “La Casa Insólita” coja mayor valor por los equipos que mostrará y aseguró que para él “es un gran placer seguir proyectando esto, tenemos ya algunos dibujos de lo que se puede hacer y apenas se contrate el proyecto, trataremos de ejecutarlo lo antes posible”, precisó.
Tras indicar que los recursos requeridos son mínimos y, en dependencia de las prioridades que tengan los organismos encargados de ejecutar los aparatos, podría trabajarse para que las novedades estén lista para la etapa veraniega, “pero no creo que estén para el verano, pero sí pienso que en este año salgan, porque se han manejado ya aunque no hay concretado un tiempo de ejecución”.
Acto seguido, el respetado arquitecto tunero anunció que hay otros proyectos que serán sorpresa para la población, mucho más interesantes que “La Casa insólita”, sobre la cual puntualizó que como tal es única en el mundo, donde existen dos casas anti- gravedad, una en Argentina y la otra en Estados Unidos.
Por Graciela Guerrero Garay Fotos: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- El amor es el primer regalo de todo bebé por estas tierras. Por eso son felices desde que dan el primer grito de vida, en cualquier maternidad. En las cercanías de los salones de parto hay todo “un batallón” ansioso por saber cuándo ocurre ese instante divino de nacer. El resto es imaginable… abuelos chochos, padres nerviosos, tíos impacientes, amigos desvelados. Y no importa dónde viva ni que apellido lleve. Niño o niña son sagrados y bienvenidos aquí.
Ese hermoso puente maternal- familiar-afectivo es la primera garantía de dicha que tienen los más tiernos habitantes tuneros y cubanos. A partir de aquí se disputan, prácticamente, los mimos y cuidados, en los cuales llevan la delantera el personal médico que los recibe, pone las primeras vacunas, evalúa su estado y procede, con urgencia, ante la leve señal anómala que se detecte en los chequeos clínicos constantes.
Mientras mamá estrena la lactancia y es objeto igual de la vigilia post- parto, familiares, vecinos y amistades se “compactan” para que la llegada a casa sea de lujo, sin haber exactamente lujo. De aquí por delante, el recién nacido es el eje de la casa, el barrio, el consultorio de la familia, los informes del MINSAP... El ciclo vacunal gratis, las visitas al pediatra, las atenciones especializadas si las necesita. Exactamente todo.
El Día Internacional de la Infancia es tan inherente a la garantía integral de la población infanto-juvenil en este territorio –lea Cuba- que, para ser meridianamente sinceros, no se nota la diferencia de otro cualquiera. Las sonrisas marcan las mañanas en los caminos al círculo infantil o la escuela. Los besos y los “piropos” ante cualquier nuevo “descubrimiento” no cambian de dueño. Las prioridades cotidianas solo se alteran con algunas actividades programadas para que la fecha, en lugares públicos, hospitales y los Hogares para niños sin amparo filial, confirmen y multipliquen lo que se sabe: la felicidad les pertenece, y cada 1 de junio se les multiplica intencionada.
Por eso no hay necesidad de llenar de cifras este texto, ni buscar argumentos más allá de sus pasos tiernos y seguros por doquier. Nada es más importante que un niño. No debería dudarlo, pero si lo hace venga, camine junto a ellos. En minutos le dará su mano franca o le llamará amigo. Y el único culpable es el amor, desbordado familiar y constitucionalmente.
Por Graciela Guerrero Garay Foto: Reynaldo López Peña
Las Tunas.- Recursos, voluntad y trabajo sostenido son respuestas que asumen las brigadas que restauran en esta ciudad el emblemático Parque Maceo, cuyo diseño está a cargo del renombrado arquitecto Domingo Alás, quien declaró a 26 Digital que hacen el mayor esfuerzo para dejarlo listo el próximo 14 de Junio, aniversario 173 del natalicio del General Antonio Maceo Grajales.
La obra forma parte del programa de reanimación y construcción emprendido en la provincia para saludar los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, bajo el sello “Operación 65 Aniversario”, y debe concluirse para el 26 de Julio, según el cronograma previsto, pero “todos entregamos una cuota adicional, intensa, en aras de reinaugurarlo el día del nacimiento del connotado prócer mambí, cuyo nombre lleva el parque”, destacó Domingo Alás.
Bajo la concepción de respetar sus valores patrimoniales y originarios, el bien recibido proyecto concibe la restauración del pavimento con un por ciento de hormigón y el resto de mármol, así como el agrego de otros 60 bancos (ahora hay 87), los cuales “van a formar parte de las jardineras, con un enchape muy interesante, lo que permitirá que un mayor número de personas lo disfruten, más cuando existe allí una zona wifi”, puntualizó Alás.
El también diseñador de la Plaza Martiana y La Casa Insólita, destacó que “a los monumentos se le está haciendo un camino perimetral de mármol pulido para realzarlos. Al de “Antonio Maceo”, que era el único que tenía la base de ladrillos, se le construye una en forma de pirámides, revestida de mármol, cuyo efecto visual hace que se vea más distinguido y más alto, pero no se le ha subido ni un milímetro a su estructura”, explica.
Confiado de que una vez terminada la restauración tendrá un efecto muy agradable para los tuneros y visitantes, el especialista señaló que el proyecto contempla la siembra de árboles, césped y arbustiva; la eliminación de todas las barreras arquitectónicas actuales; y la colocación de maceteros con flores en las luminarias actuales. En un futuro, se reiluminará el parque completo y tendrá más sombras que ahora, al repodar y renovar su flora.
Unido a ello – pormenorizó- se pretende restaurar su entorno. En ese sentido ejemplificó con la tabaquería “Enrique Casals” y enfatizó que el “Maceo” es uno de los más conservados y originales de la provincia, por lo que se respetan todos sus elementos. Especificó que a los canteros se les aumentará la altura y enchaparán en mármol, “pero mantienen su forma”, y agregó que con estos conceptos se hizo el proyecto.
Tras reiterar en el esfuerzo que realiza la parte ejecutiva y con los recursos a pie de obra, Domingo Alás considera que para el aniversario 173 del nacimiento del General Maceo ya esté terminado el parque, por lo que restaría, quizás, concluir los objetos previstos a reanimar en sus alrededores, los cuales deberán entregarse para el 26 de Julio, etapa final de la “Operación 65 Aniversario”.
En tanto, nativos y foráneos ven con ojos propios como la reanimación toma cuerpo y mejora su imagen el bien querido recinto cargado de historia para generaciones enteras de tuneros, quienes en los más de tres mil metros cuadrados que ocupa dentro del corazón de la ciudad escribirán, de algún modo, sus memorias y harán las huellas de su reestreno en el siglo XXI.
Alás, con su talento y profesionalidad probados, no duda que “será muy usado en el futuro, porque es una obra bonita, tiene incluida la modernidad de la wifi, sus arreglos lo benefician mucho y aspiramos que a la gente le guste, lo disfruten y que lo usen sobre todo, con mucha intensidad. Ese es el mayor logro que puede tener un proyecto, más cuando es un bien patrimonial.
Las Tunas.- Con las uñas siempre arregladas y la frescura que le incrustan al rostro esos turbantes que gusta ponerse “desde que era joven”, Elvira Pérez Pérez está entre los más de 200 tuneros que superan la centuria en esta oriental provincia cubana, la de mayor esperanza de vida al nacer de la Isla y un envejecimiento poblacional acelerado desde el pasado siglo.
La doctora y máster en Longevidad Satisfactoria Xiomara Mercantete Rodríguez, especialista del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, dijo a 26 Digital que en el país hay una política con objetivos bien definidos para la atención al adulto mayor y, en ese sentido, Las Tunas trabaja para que la calidad y estilos de vida de los centenarios sean óptimos, no solo desde lo institucional, sino desde la familia.
Al respecto puntualizó que prefiere hablar de acompañar al envejecimiento y no de enfrentarlo, para que esas personas longevas tengan una vejez feliz y saludable. Como responsable también de dicho programa desde la promoción de salud reconoce que mucho se ha hecho y hace en aras de garantizar esos términos medulares, pero falta aún lograr una mejor integración entre los diferentes especialistas e instituciones, en pos de eliminar las barreras arquitectónicas, un tema que hoy limita la atención esmerada que se brinda.
“Desde el punto de vista psicológico esto daña la salud mental de esas personas, pues ya se sienten seres discapacitados, que dependen de otros para andar, y de ahí la necesidad de trabajar en equipos multidisciplinarios para construir cualquier obra, y lo enmarco desde los hogares de ancianos, las Casas de Abuelo, pues hay que valorar en detalles lo que ese adulto mayor debe tener dentro de los mismos.
“Hablo, incluso, que si se va a remodelar o hacer un baño hay que ponerle las agarraderas para que se sujete cuando se incorpore de la tasa sanitaria o use la bañadera. Son importantes los muebles que les damos. Todo, todo tiene que ver con el bienestar de la abuelita o abuelito que está allí o en el seno de su familia. De ahí el reclamo de aunar voluntades y respetar lo que está establecido”, resalta.
La experimentada especialista reflexionó que esos longevos no deben exponerse a los riesgos que presuponen los diseños urbanísticos actuales y quebrar su salud, pues llegaron a los cien años y más, y ello demuestra la prioridad que reciben los ancianos en esta capital y en los municipios, pero al tiempo hay que proporcionarles que disfruten esta etapa de la vida que es maravillosa y también de desarrollo humano, puntualizó.
Sin embargo, al requerir de cualquier servicio público u hospitalario no sola choca con el archirrepetido vocablo “barreras arquitectónicas”, sino que se somete a una serie de obstáculos visibles del entorno que psicológicamente, asegura la doctora Xiomara, les afecta su bienestar, la apreciación de utilidad que puedan tener de sí mismos e, incluso, llevarlos a un estado de pesar por el paso del tiempo y la vejez, cuando debe ser lo contrario.
Elvira Pérez Pérez, como la mayoría de los centenarios, vive al cuidado familiar. Allí recibe gratuitos los servicios médicos, tiene protección alimentaria, amor y seguridad, como todos aquellos que están en las instituciones de Salud de forma permanente o temporal. He aquí la respuesta a quiénes se preguntan por qué en Cuba hay tantos longevos con cien años y más. O por qué más del 87 por ciento de los cubanos sobrevive a los 60 sin demencia, discapacidades o dependencia total.
Por Graciela Guerrero Garay Foto: Cortesía UEB Las Tunas
Las Tunas.- Gran regocijo tienen aquí los trabajadores de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de la Empresa Nacional de Seguros en Las Tunas por recibir la placa XXI Congreso de la CTC, la cual es síntesis del reconocimiento de la mayor organización obrera del país y el territorio, por los resultados integrales obtenidos en el 2017.
El paso del huracán Irma por la zona norte tunera fue uno de los mayores retos que en asuntos de cobertura financiera tuvo la UEB durante el pasado año, al tiempo que significó el mayor éxito de respuesta en la indemnización económica a productores y cosechas, hecho que permitió al sector campesino recuperar las pérdidas – 1,8 millones en la provincia- y comenzar en tiempo récord la recuperación de las plantaciones.
Ganar en la cantidad de asegurados con la afectiva gestión de los agentes de Seguros, los que incrementaron a 134 en la etapa, y explotar más las fuentes de mercado, sobre todo en las formas productivas, la agrícola y agropecuario, estuvieron en los logros de los 43 trabajadores de esta entidad tunera, presta a cumplir su 40 aniversario y merecedora también de la Distinción Por la Senda del Trabajo, otorgada por el Sindicato de la Administración Pública.
En ambos reconocimientos influyeron asimismo el crecimiento de un cinco por ciento en el Seguro Agropecuario y el ramo Vida, la satisfacción general de los clientes por la rapidez de los procesos de investigación e indemnización de las diversas pólizas y la calidad general de los servicios de cobertura financiera, con el consiguiente aporte a la economía local y nacional.
Roberto Reyes Rivera, director de la UEB en el territorio, enfatizó que este regocijo colectivo lo revertirán en continuar la buena marcha que muestra el perfeccionamiento empresarial, así como a fortalecer las fuentes de mercado que acerquen a los tuneros y las empresas a las ofertas de seguros, sobre todo en aquellas que cubren sus bienes materiales y la vida ante los eventos dañosos, esencia de la ESEN en Las Tunas y el país.
Por Graciela Guerrero Garay Foto: Reynaldo López Peña
Mira a un punto indefinido de la sala de su apartamento, en uno de los edificios que la gente ubica “frente a la Universidad”. Es domingo de primavera y a esa hora de la tarde la avenida Carlos J. Finlay, de esta ciudad, no tiene mucho tráfico, empero la gente sortea los charcos del camino y va, mientras este hombre desdobla sus recuerdos.
Mucho tiene que contar. En cambio, vive su historia como si no hubiese pasado tanto tiempo. La pasión le desborda los ojos y trae de vuelta al gallardo muchacho recién salido del servicio militar. Eran los primeros meses del año 1975. Ganó allí el carné de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y comienza a trabajar de manera voluntaria en la dirección territorial de Cultura. Sin saberlo, “algo” gestaba su entrada definitiva al movimiento obrero en Las Tunas.
“Rafael Urbino Santoya era el director. Empecé directamente con la compañera Loraine Villamar Rodríguez y un día se recibió la visita de Rafael Leyva Velázquez, quien era miembro del Secretariado de la CTC en el territorio y buscaba a un joven para que atendiera en esta organización una actividad concreta. Loraine le habló de mí. Me entrevistó, y me dijo que si podía incorporarme. Al día siguiente, ya era funcionario de la CTC territorial.
“Empecé a atender a los trabajadores aficionados. En aquella época había un movimiento bastante fuerte en Las Tunas, y también atendía a las comisiones sindicales juveniles que habían surgido como un elemento nuevo, en la estructura de la Central de Trabajadores. No éramos provincia todavía.
“Félix Nápoles Tamayo era el Secretario General, que vino con un grupo de cuadros de La Habana, que trajo Armando Hart cuando él estuvo en Amancio, que de paso recuerdo fundó Radio Maboas. En el 73 habíamos salido del XIII Congreso, llamado histórico porque tuvo la peculiaridad de unificar al movimiento sindical. Desde el triunfo de la Revolución hasta esa fecha, los sindicatos pasaron por estructuras diferentes, fueron comisiones de trabajo por sectores, fue un proceso complejo que culminó con ese Congreso, donde Lázaro Peña fue el organizador, aunque apenas pudo terminarlo por su estado de salud”.
La voz de Alberto Guerra Álvarez no da margen al olvido, en la medida que desgrana palmo a palmo la fértil historia de la Central de Trabajadores de Cuba en estas tierras, donde es memoria exacta de emociones, cambios, desarrollo y vivencias personales como dirigente durante décadas del gremio tunero, una suerte de novia para él desde la adolescencia.
“Salió electo el compañero Roberto Veiga Menéndez para dirigir la CTC en el país. Eran tiempos altamente comprometidos para los dirigentes sindicales, se trabajaba con mucho amor. No estoy comparando para nada, pero en aquellas décadas casi todos andábamos a pie, mucha austeridad. Para visitar, por ejemplo, el cine de Amancio había que irse a quedar allá y a veces dormíamos en casa de un compañero. Era difícil llegar a cualquier lugar distante, como al Puerto de Manatí y otros.
“Después pasé un curso con los soviéticos sobre organización científica del trabajo y me promovieron para la esfera de organización del trabajo y salarios, con el compañero Gil Moreno Pudia. Ya en 1976 surge la provincia y dejamos la subordinación con Santiago de Cuba, donde se hacían las reuniones y actividades fundamentales. En esta época cursé allí la escuela provincial de la CTC.
“En la zafra habitualmente nos movilizábamos por varios días, por semanas y, en ocasiones, durante media zafra. Recuerdo que siendo funcionario me nombraron jefe del Batallón de la CTC, que radicaba en Jobabo, y terminamos en esa ocasión en Guiteras, en un campamento cerca de Vázquez. Lo hacíamos con tremendo entusiasmo, dedicación, es la verdad. Eran tiempos muy bonitos, la CTC desarrollaba actividades muy importantes como la batalla por el sexto y novenos grados, muy decisivas para el crecimiento intelectual y cultural de los trabajadores”.
Es inquietamente noble este hombre que parece guardar en su pausada y segura voz todos los gestos posibles, devenidos abrazos al entrar por la puerta sus dos hijos y cuatro nietos. O cuando Mary, su amor eterno e imprescindible, llega a casa bien cansada después de una intensa jornada frente al aula, en el seminternado Rafael Martínez Martínez.
Siempre les reserva una “sorpresita”, la cual muchas veces él mismo prepara en la cocina donde le gusta hacer e innovar. Espíritu de “grandes” que no ha faltado jamás en su vida y que bien le conocen sus compañeros de trabajo, subordinados, amigos venezolanos, alumnos…
Alberto es así, profundo y consejero, responsable incansable, enamorado del trabajo y la perfección, aunque prefiere no hablar de sí mismo y reduce casi a cero su basta entrega al movimiento obrero en Las Tunas, una historia que piensa hay que escribir y, en ese sentido, investigó y compila una documentación valiosa.
Retomamos la charla. Todavía es un bisoño que necesita tocar los problemas con las manos, compartir con sus trabajadores. La oficina es demasiado cuadrada para su temperamento.
“El movimiento sindical le daba a la zafra un apoyo superimportante. A los trabajadores permanentes, al sindicato azucarero, a las brigadas. Se hicieron incontables chequeos emulativos, sobre todo en Jobabo a donde se llevaban muchos movilizados. Tenemos fotos del hoy Parque 26 de Julio, en la Feria. Allí estaba el parque de la Emulación, con astas para todos los sindicatos y municipios, además de urnas o vitrinas para certificados, gallardetes, medallas que se les entregaban a los afiliados y las organizaciones.
“También era fuerte la lucha porque se cumplieran los derechos de los obreros, y en asuntos sociales y de los salarios había una relación muy estrecha con el Ministerio de Trabajo y la preparación sistemática de los cuadros, que garantizaba una participación muy activa en todas las esferas de la vida de la provincia.”
HUELLAS
Conversador, sin dudas. Puede que más de lo que su impronta simule en un encuentro anónimo, donde seguro tomará partido si algún niño o joven necesita un consejo o temas como la historia, la filosofía o la cotidianidad tiendan puentes coloquiales en esos sitios comunes que, desde bien temprano, dibujan el día de cualquier tunero.
Por eso saborea los recuerdos de su estancia en la antigua Unión Soviética, en aquella visita de seis meses en 1977 para un intercambio en materias económicas. O el recorrido por Polonia, en el 85, como parte de la Brigada Juvenil Carlos Roloff, un contingente de 150 jóvenes cubanos que llegaron al hermano país para socializar, mientras una cifra similar de pares polacos vino a la isla y la transitaba en caravana desde oriente a occidente, y viceversa.
Las experiencias traídas de Francia, a donde fue con un grupo de cuadros sindicales a reciprocar líneas de trabajo y acciones mutuas, sirvieron igual para fortalecer su entrega desmedida a la CTC. De ahí a Moscú, para estar entre los invitados del 26 Congreso de los Sindicatos Soviéticos.
A nadie extrañó, entonces, que aquel jovencito recién salido del servicio militar, estuviera entre quienes ocuparon distintas responsabilidades, durante 18 años consecutivos, en la dirección del movimiento obrero en Las Tunas.
LA ETERNA NOVIA
Con sombrero de yarey, entre las cañas de Jobabo, le traen la noticia de que fue electo Secretario General del Sindicato de Cultura, en 1980. “Ya estaba unido a este gremio, cuando atendí a los aficionados. Había un programa radial, “Noche de Aficionados”, y se organizaban muchas actividades nocturnas. Creo esto posibilitó mi elección. Este sindicato lo fundó el prestigioso Armando Tarín Zayas, un tunero a quien quisimos mucho, y tuve el honor de sustituirlo cuando lo liberan”, recuerda.
Tras un quinquenio de intensa labor entre músicos, la Biblioteca, el Cine, Propaganda y los trabajadores del sector para apoyar la Agricultura y la zafra, en el 85 asciende a segundo secretario de la CTC en la provincia, donde también ocupa el cargo de Secretario General, desde 1988 hasta 1992.
Nombres con un protagonismo relevante en el sindicalismo territorial como Juan Diéguez Almaguer y Rodolfo Jiménez (Popi) – quienes dirigieron por décadas la organización obrera- les sirven de guía al Alberto de 35 años “para aplicar lo que aprendimos, también de valiosos maestros como Nápoles, Andrés Castellano, René Vásquez, Norge Toranzo, Antonio Borrego, Walter Téllez y varios dirigentes que nos enseñaron a los jóvenes cuadros cómo debíamos ser para representar, en esa época, a los trabajadores”, rememora.
Para entonces – puntualiza- varios sindicatos habían ganado la sede de los actos nacionales y, en esta etapa, se suman otros, lo que evidencia que hay un fortalecimiento del trabajo sindical. Hay una anécdota de Simeón, un cuadro nuestro, que fue al extranjero y lo único que compró fue un altoparlante y se iba a los campos de caña, con el equipito, a felicitar y saludar la gente. Yo nunca lo olvido. Sacrificábamos muchas cosas, pero también los convenios del CAME daban una tranquilidad enorme a la familia, y uno se movilizaba sin preocupaciones.
Amores eternos por el movimiento obrero, como una novia imprescindible, que hacen de Alberto Guerra un colaborador con huellas en Venezuela. Un profesor de la Universidad de Las Tunas respetado y donde, también, fue dirigente sindical hasta hace poco. Un tunero de cepa fuerte que anida sueños ante el XXI Congreso de la CTC,- previsto para enero del 2019-, “pues la vida sindical es mi propia vida”.