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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Periódico 26, Semanario de Las Tunas. En los 30 años del Semanario 26![]() El arte del multioficio Por Graciela Guerrero Garay Ramón Ochoa tiene sus “cosas y sus mañas”. Quizás esa manera de tomarse la vida con sus blancos y grises o pasar con una rapidez tremenda del humor al genio, de la impaciencia a la conformidad, le haya dado la suerte de sentirse realizado y útil. Lo cierto es que tiene el mérito y la síntesis de la voluntad de trabajar por lo que quiere. Hace más de 20 años forma parte del colectivo del Semanario 26 de Las Tunas y su permanencia en las gestiones de la Administración le califican, también, como uno de los administrativos más viejos y estables entre las dependencias del Comité Provincial del Partido en Las Tunas, al que representa oficialmente esta Casa Editora. Lo de “añejo” no le viene por la edad, sino por su constancia y fructífera labor como Administrador del periódico de todos los tuneros, al que sorprendió un buen día con sus dotes de fotógrafo y saca de apuros, en esos momentos claves en los cuales una redacción necesita una imagen y sus reporteros andan “en la calle”, detrás de la noticia. Ramón no es un hombre orquesta, empero se las arregla para multirealizar diversas tareas al unísono, fundamentalmente la de ganarle a 26 el certificado de Economía Confiable, mantener este departamento como destacado dentro de los indicadores de la Emulación Socialista y gestionar, bajo cualquier circunstancia, lo esencialmente indispensable para que no falle una tirada, se cumpla una tarea o se celebre alguna actividad político – social. Su quehacer en la fotografía le otorgó un Premio Ubiquel Arévalo, el más relevante concurso que promueve la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en Las Tunas y, quizás, sea la “cámara oculta” que le ha llevado a las aulas de la Universidad a cursar los estudios de Comunicación Social, aunque, a veces, mira sus canas y se dice que un hombre de más de cinco décadas no debe meterse en esa lid. Pero está ahí, con el primer año vencido y las máximas notas. Así es el administrador del Semanario 26, un incansable buscador de los amaneceres, ahora llenos de nuevas ternuras con su nieta, una bonita niña de un año que aleja la nostalgia de la ausencia de su esposa, quien cumple misión internacionalista en Venezuela y le dejó la titánica responsabilidad de asumirlo todo para que su hija terminara los estudios tras la llegada de bebé, el gran amor de Ramón. Me gusta estar activo, es su escueta respuesta pues no es adepto a las entrevistas, pero a fuerza de tanto espacio común y hacer justicia a su desempeño en los éxitos que ennoblecen los 30 años de 26, me atreví a dedicarle estas líneas a un “viejo” amigo, colega y celoso administrador del que una, con sus caprichos a cuestas, su exigencia altisonante y ejemplaridad laboral, se siente orgullosa de sentir compañero de filas y miembro de esta familia cubana que es, a fin de cuentas, el rey de la prensa escrita en Las Tunas. Y es que Ochoa o papito como le dice su tierna princesita, resume también la gran magia que distingue al Semanario: ser una escuela de vida, madurez, retos, sueños y satisfacción para un piquete de jóvenes atrevidos que hace tres décadas apostaron por crecer junto a la nueva experiencia, fabricar un diario. La misión fue un éxito, valen tus pasos Ramón. 11/08/2008 09:34 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Periódico 26, Semanario de Las Tunas No hay comentarios. Comentar. 30 Aniversario del Periódico 26![]() La UPEC tiene un hada · Multifacética, siempre dispuesta a trabajar y exigir, quiso llegar a metas altas y el esfuerzo le dio premios. Es la presidenta de la delegación de base de la Unión de Periodistas de Cuba del Semanario 26 y en los últimos tiempos tienen que ver con ella muchos logros y avances de este gremio periodístico. Por Graciela Guerrero Garay Foto: Alexis Peña López El primer mes del año 1987 le cambió la vida y le demostró, día y minuto, muchas potencialidades que llevaba dormidas en su corazón y no había llegado el momento de estrenarlas, aunque todavía se sonroja al recordar los besos de sus alumnos, el cariño recibido por un gesto de consuelo y hasta la “mueca” por el inevitable regaño. Los caminos del periodismo para Marlenys Hernández Guerrero no eran exactamente un misterio. Su labor de maestra en la escuela Pelayo Cusidó le acreditaron la selección de corresponsal del sector de Educación y, quizás, fue el golpe de suerte que la empujó a formar parte del colectivo de 26. Estuve 13 años de educadora – cuenta – pero sentí deseos de incorporarme al Periódico, que cuando eso era diario y se hacia de noche. Solo el domingo lo teníamos libre. Muchas veces nos sorprendía el amanecer, por lo viejo de la tecnología, pero me gustaba el trabajo de corrección, me enamoré de él. Y ese amor nunca dejó de acompañarse de la responsabilidad y la dedicación. Estoy segura que ningún reportero lo duda. Cuartilla o página en mano la ves, una y otra vez, consultando con el periodista, con los diccionarios, tantas veces hasta que se convenza de que el estilo y la gramática hacen el matrimonio perfecto, con el tutelaje de la ortografía. Marlenys es así, tal vez demasiado “puntillosa” para algunos gustos, pero admirable cuando de llevar adelante una tarea le compete. Este laboreo que, con todo cariño y respeto, me recuerdan a una ardillita buena le llevó a desempeñar el cargo de Jefa de Redacción y ganar cada día más confianza dentro de este departamento, donde se trilla y pule cuanto trabajo sale a la luz pública. La delegación de base de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) le seleccionó como su Presidenta en el año 2002. Mucho hay que reconocerle desde entonces. Aunque para ella simplemente cumple con lo orientado, los cinco años en que resulta la mejor entre sus similares de la provincia, testifican su perseverancia y voluntad ante los retos y las obligaciones ordinarias. Hacer siempre más, encontrarle lo positivo a los riesgos, aceptar los desafíos, trabajar con tenacidad y no dormir mientras una idea quede sin cuerpo en su agenda, son los códigos secretos de esta mujer que también tiene la osadía de incursionar en el periodismo, ganar un espacio en la columna de Opinión del Semanario y sumarse a cuanto curso de superación esté en convocatoria. La familia es el otro eje de su vida. No se turba en confesarlo. Sus cuatro hijos, cinco nietos y una bisnieta no tienen edad en su corazón. Tal como caza una errata, les sigue de cerca para tenderle las manos, evitar el tropiezo y regarlos con ese instinto maternal que la hace imprescindible. ¿Cuándo te jubilas, Marlenys?, le pregunto de un golpe, mientras desgrano los datos que me anuncian a una militante del Partido desde 1993, una trabajadora destacada reiteradamente y a una incansable tunera que lleva con dignidad y dignifica cada labor que acomete en el barrio, la UPEC y el 26. ¿La jubilación?... bueno, ya puedo, aunque no quiero ni debo. Esa idea me llega a veces, cuando estoy un poquito agotada o colmada de preocupaciones, pero pasa. Voy a continuar, pues tengo deseos de seguir adelante…cuándo será, veremos… y esa sonrisa que matiza siempre su mirada afable le ilumina el rostro. Puede ser un hada...de la UPEC, de su hogar, del trabajo, aunque me confiese que lleva en sí la gran insatisfacción de no haber terminado su Licenciatura en la Educación Primaria y de matricular otra carrera, varita mágica que tiene a la mano y no piensa dejarla escapar. Entonces la pienso con nuevos libros en las manos, evadiendo la cartilla de los años y siendo lo que siempre es…una mujer cubana que tiene nombre propio en la historia refulgente de estos 30 años del Periódico 26, el otrora diario y ahora semanario de la provincia Las Tunas, el pregonero mayor de papel y tinta de la memoria de un pueblo que, como Marlenys, nunca ha dejado de andar desde que un enero también le cambió la vida. 01/08/2008 00:18 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Periódico 26, Semanario de Las Tunas No hay comentarios. Comentar. Aniversario 30 del Semanario 26![]() NOTAS AL MARGEN Por Graciela Guerrero Garay
El Semanario 26, Órgano del Comité Provincial del Partido en Las Tunas, cumple este año 2008 sus primeras tres décadas de fundado. Justamente un 26 de Julio de 1978 salió a la luz pública como diario oficial de una de las cinco provincias orientales de Cuba. Su historia en estos 30 años está salpicada del esfuerzo de muchos trabajadores, no solo de reporteros y fotógrafos. Sino que también, en sus éxitos, numerosos y muy sacrificados, pervive la entrega cotidiana de su personal de servicio, cuya nómina la integran la administración, secretaria, diseñadores, choferes, responsable de Archivo, auxiliar de limpieza, corresponsales y colaboradores. Es un hermoso trabajo en cadena, diario, constante, las más de las veces agotador y apurado. Sus memorias, lejos de la vanidad profesional, ilustran lo que Alejo Carpentier bautizó como lo real maravilloso. Y vale apuntar, que en el poligráfico que lleva el nombre de este ilustre de la literatura universal y cubana, se imprimió hasta hace solo unos escasos años, hasta que pasó a dársele punto final al estambre de letras, tintas y fotos en el José Miró Argenter, de la ciudad de Holguín, donde se imprime hasta hoy. Con este pequeño y quizás nunca acabado Dossier no buscamos publicidad ni fulgores de cumpleaños. Es un merecido reconocimiento a todos cuantos han pasado por sus páginas de papel; a los que prestaron sus servicios y ya no están; a los fundadores; a los jubilados; a los jóvenes que apuntaron sus primeras notas de ejercicio aquí y ahora están en otros medios, y a los que hoy integran el colectivo, uno de los más estables de todas las casas editoriales cubanas. En fin, a cuantos y cuantas 26 recibió y despidió, al margen de causas, durante estos años. A quienes, desde su condición de organismos rectores, fuentes Informativas, organizaciones políticas y de masas, pueblo en general, lectores infinitos, locales, nacionales y allende los mares, han hecho posible que en estos 30 anuarios estemos con la mejor salud del mundo. Sencillamente, porque asumimos el reto de perfeccionarnos, adaptarnos a las urgencias y los cambios tecnológicos, responder al llamado de la superación, crecernos con Cuba y por Cuba; madurar con la Revolución y sentirnos más comprometidos. 26 es la voz impresa de los tuneros y Las Tunas. Generaciones de todos los tiempos están en sus ocho páginas actuales, pero estuvieron en sus 16 anteriores, cuando circulaba todos los días. Cada viernes el pregonero mayor de la semana y sus 35 mil ejemplares se “desaparecen” en las primeras horas de la mañana, porque, como dijo el poeta, trae la luz de la verdad en las pupilas y encendido el amor en sus entrañas. Y hay mucho amor, muchísimo, en cada golpe de letra y fotograma. La magia de la cosecha es la raíz del cultivo. Seguiremos con estas frescas semillas. Razones y argumentos hay. Yo, que tuve el honor de entrar en sus primeros años, quiero contar la historia. 01/08/2008 00:05 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Periódico 26, Semanario de Las Tunas No hay comentarios. Comentar. Mi Semanario 26![]() Justo tres décadas de decir y educar · Fue el primer recinto donde toqué los sueños de hacer cadenetas de fe con la palabra. De ponerle colores a las manos de un anciano, volver a dibujar la sonrisa de un niño, sentirme yo y de los demás · En estos 30 años, aunque estuve un tiempo por otras redacciones, nunca dejé de respirar ese olor a tinta fresca y papel tibio que llenaba todo el amplio taller y la rotativa, cuando el diarismo era el vuelta y vuelta de nuestros corazones y la noticia. · El cambio a Semanario, ante la inevitable llegada del Período Especial en Cuba, nos obligó a muchas cosas, pero la mejor de todas fue la de retarnos a ser más integrales y darle al espacio de las 8 páginas una distribución editorial más equitativa, selectiva y abarcadora de la vida de los tuneros y los hechos relevantes del país Por Graciela Guerrero Garay Para muchos, 30 años, es sinónimo de madurez total. Algunos osan decir que el hombre empieza a “hacerse hombre” a los 30 años. Lo cierto es que en asuntos de hacer periodismo, objetivo, educativo, investigativo, crítico, analítico y vocero de la verdad de los intereses del pueblo, nunca se acaba de “hacerse hombre”, pues cada día se diversifican y multiplican los acontecimientos, las necesidades divulgativas, los intereses de público, el público mismo… En fin, que a los 30 años un periódico es apenas un niño que empieza a coordinar sus movimientos musculares, para caminar por esa cuerda inmensa que es divulgar, con pulso altruista y veraz, el entorno local, nacional e internacional. Y si hay algo de “maduro” en el asunto es la pluma de sus redactores, que no pueden tampoco darse el lujo de estar en el quietismo y han de moverse al ritmo del mundo, de los reveses y las victorias, del análisis y la reflexión, de la urgencia y de la pausa. Poco a poco, el periódico y el periodismo dejan de ser un oficio para devenir pasión de vida, imán que, estés donde estés, te hace llevar un bolígrafo y una agenda en la cartera o bajo el brazo. Y esos pasillos de la redacción, las oficinas de diseño y corrección, las máquinas de escribir – hasta hace no tanto- y las computadoras en los últimos tiempos, son algo tan tuyo como la casa o el perro, el amuleto sagrado o el recuerdo más íntimo. El periódico 26 ha sido eso en estos 30 años, para mí y para otro piquete de colegas-amigos-compañeros-hermanos que formamos su “plantilla”. Unos llegaron primero, otros después pero, para suerte nuestra, este vocero local tiene el mérito de ser uno de los pocos de Cuba – y lo individualiza también entre la prensa en Las Tunas- de mantener casi el mismo colectivo que lo fundó el vigésimo sexto día del séptimo mes de 1978. La razón está en que, sin ser perfecto a los ojos humanos, y cada quien con sus características, sus modos, mañas y personalidad, se propuso amarlo por encima de todas las cosas y todos hemos crecido con él. Ahí está el longevo Freddy Pérez, quien con sus 67 años sigue apretando la tecla y alimentando con más realización el sueño de toda su vida. Lo mismo pasa con Juan Emilio Batista, el veterano de la sección deportiva, el inconforme redactor que piensa en todo menos en jubilarse y ya los 60 le pasaron hace rato. Y Oscar Góngora, el jefe de redacción, que todavía tiene los recortes de las primeras crónicas que le arrancaron del alma las tuneras y sus trajines dentro de Federación de Mujeres Cubanas. Tampoco habla de “descanso”. El trío de fotógrafos, Ernesto Peña, Norge Santiesteban y Alexis Peña, con todas las peripecias de “inventar” un cuadro más, darle un estirón a los rollos fotográficos, auto arreglar las cámaras. Gerardo González, el jefe de Información, que me parece mirarlo, cuando en mis primeras prácticas pre- profesionales allá por el año 79, recién entraba al gremio y todavía no había dado la primera clase de técnica periodística, pero que a los tres meses ya estaba en la Universidad de Santiago de Cuba y había olvidado para siempre su carrera de Técnico Agropecuario. Roberto Escobar, el diseñador, que “fabricó” a Veintiséis, así se llamó al principio, con la cifra en letras, a golpe de plomo en el linotipo, y aún huele a ese calor sofocante que emanaba el taller, con sus matrices pegadas por esparadrapos, sujetadas con aquellos tornillos que siempre le inventamos una nueva rosca a suerte del desgaste, los chorros de tinta roja y negra y aquel tic-tac-riz-raz que ensordecía los oídos cada madrugada, mientras la inmensa rotativa se tragaba y meneaba a su antojo las inmensas bobinas de papel. No somos muchos, somos 34. Los mismos desde hace 30 años, con más canas, más profesionalidad y más comprometidos y retados por la maravilla de ser en un país donde se nos ama y se nos respeta. Eso bien lo saben los colegas Walter Ortega y Juan Soto, que dejaron su juventud y saltaron por encima de sus limitaciones educacionales y se licenciaron y ahí están, pegados a los sectores de la Agricultura y el MINAZ desde el principio. Alexis Pérez Sánchez, que intentó buscar otros horizontes pero 26 le pegó tan fuerte desde que aceptó sacarse la palabra de adentro, que volvió a las raíces y sigue aquí, tampoco sin contar el tiempo. El administrador, Ramón Ochoa, que no por gusto es el “mas viejo” de todos los administrativos y se gasta el mérito de ser el que más años lleva en esta responsabilidad en la provincia. Elmer Almaguer, otro añejo en el tipógrafo y la cuartilla pautada, con su formato a la antigua, para que quepan las líneas exactas y uno tenga una idea de cómo quedará la página. El viejo Pancho, un corrector vitalicio, que hace rato se acompaña de otros tres que ni se fueron ni se van: Marlenys, Arturo y Marilú. Y de los choferes ni hablar, tan matusalenianos como el Matusalén…Luisito, Carlitos. Mi Semanario es así, avasalladoramente subyugante. Bien lo puede decir el director, Ramiro Segura, que lleva más de 20 años soportándonos y que es uno de sus fundadores. Otro colega que tiene el mérito de estar entre los directores con más años en el país asumiendo estas funciones. Es la magia de sentirnos en familia, de crecernos en las malas y en las buenas, de crear y cultivar un estilo de trabajo que engendra apego, responsabilidad, laboriosidad. Y todo no es gloria, por supuesto. Nos equivocamos, pero cada errata nos hace brincar, por cometerla y para no cometerla. Tallereamos todo cada lunes, nos viramos al revés, paso a paso, letra a letra, artículo por artículo, foto por foto. Así, añorando muchas veces el fuego del diarismo, pero agradeciendo que las computadoras sean el mejor invento del mundo moderno porque, al menos, nos evitan llenar el cesto de cuartillas rotas, chamuscadas y recontratachadas, vamos apretando manos de otra estirpe de nuevos colegas: István, Zucel, Yadira, Yuset…De los otros que llegaron de práctica, se graduaron y pidieron sumarse…Leonardo, Maryla, Iris… Y la digitalización nos regaló a un Webmaster, Reynaldo. Ya cumple 30 años esta Casa Editora, que también tiene huellas frescas de otros colegas que le siguen como si estuvieran…Juan Morales y Jorge Pérez, recién decididos a ocupar las Corresponsalías de Juventud Rebelde y Trabajadores, respectivamente, diarios nacionales para quienes colaboraban, Ahora lo hacen a la inversa. Pero igual de tiernos están los pasos de la antiquísima Robertina, la auxiliar de limpieza; Miriam, la vitalicia muchacha del Archivo, Nelson Marrero, el dueño eterno de las Efemérides, los jubilados nuestros, siempre listos para tomarse el cafecito en la redacción y no perder el camino, como Yaciel, el diseñador que pasó a ser fotógrafo en la Agencia de Información Nacional y que a cada rato está de vuelta. Una gran familia somos, con la macrométrica manía de pedirle cada viernes a Mariela, la ya también casi “reliquia” Secretaria, el 26 de la Semana...”mi periódico”, como decimos todos...no porque nos toque “uno a cada uno”, sino porque en verdad le debemos lo que somos y somos por él. Nada, que nos han salido canas y este amante de ocho rostros y muchas letras no pierde la frescura, es un diablito tibio, cada vez más ameno, más versátil, más joven, más revolucionario y más tunero. La culpa, no dude, la tiene ese duende de inmensa humanidad que se llama Cuba y que, minuto a minuto, te pare una razón para llenarlo de vida. Ahhh...y no lo comenten…pero este monólogo de silencio parlante nadie me lo pidió…solo que como tengo el privilegiado amor de ser la primera graduada del curso regular diurno que hizo sus novatas cadenetas de fe con la palabra en 26, allá cerquita, en el 82, se cuánto y cómo se merecen mis hermanos de lucha unas letras de más y este, mi periódico, todo un homenaje en grande, porque sinceramente, muy, cumple con honor sus 30 años.
01/07/2008 08:38 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Periódico 26, Semanario de Las Tunas No hay comentarios. Comentar. |
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