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Con el corazón abrimos la comunicación desde el mar Caribe,Cuba...intentamos abrir un puente más con el lenguaje de la amistad, el respeto y la solidaridad.. desde Las Tunas, el Balcón del Oriente cubano...si me encuentras, dímelo..es una forma más de juntar las manos por un mundo mejor y la unidad de todos

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Centrales en Las Tunas

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El coloso del norte: Antonio Guiteras

 

 

Por Graciela Guerrero Garay   

 

No  crecí con nada cercano que se pareciera a un plantón de caña.  Tampoco en mi casa las palabras centrales, azúcar, molienda y cortes formaban parte de las tertulias cotidianas.  La enfermería y la medicina eran los términos referenciales para los “cuatro retoños” que llenábamos las paredes de fantasía e imposibles mapas de países más imposibles aún.

 

De hecho, dos de mis hermanos son médicos. Mi padre fue enfermero del llamado Centro Médico, nombre que siempre le escuché decir y que estaba ubicado, por la década del 50, en la calle Vicente García, buscando la salida hacia la provincia de Camaguey. Sin embargo, tristes historias del “tiempo muerto”, “tres plantones por un kilo” y la miseria rodando por el suelo y el cañaveral escuché de mis tíos, vecinos y amigos de la familia.

 

Los recuerdos me golpean la mente ante una bonita foto que encuentro en la página digital de mi Periódico 26, donde dí mis primeros pasos desde que estudiaba la carrera y del que me vanaglorio de ser testigo de su constante avance tecnológico y profesional con los mismitos de siempre, pues es un colectivo muy estable y laborioso.

 

El caso es que esta foto que grafica un reportaje del colega Pastor Batista sobre el gigante del azúcar en Cuba, el central Antonio Guiteras, me lleva a dar por cierto una vez más que un mundo mejor es posible y que nada está perdido cuando el hombre pone el corazón a sus metas y su desempeño.

 

Pastor cuenta el entusiasmo que allí reina ahora, en medio de una reparación necesaria y previsora. Desde que abrió la boca a la dulce caña en 1912 hace zafras con más o menos toneladas, pero marcado y distinguido por ser el hacedor de records en molidas, eficiencia y aportes en la fabricación de azúcar en la provincia y el país en muchas de las contiendas. Un verdadero gigante, como le llamamos todos.

 

Y se trata de eso, de la pertenencia que uno va creando con las cosas que le rodean o definen el bienestar común, de su nación, de su localidad. Quizás sea esta la razón del por qué la gente se resiste a ciertos cambios imprescindibles y cirscuntanciales que impone la vida, en su ir y venir de revanchas y reveses. Pienso ahora mismo en los habitantes del municipio Manatí, cuando dejaron de sentir el pitazo de su central y añoraban que les cayera nuevamente en el rostro el tisne del bagacillo.

 

Esto es magia en el desarrollo azucarero en Las Tunas, donde apuntes del historiador de la ciudad, licenciado Victor Marrero, nos revelan que en Chaparra, en el municipio de Puerto Padre, se levantó el primer ingenio que tuvo la provincia con su también primera molienda en los meses iniciales de 1902. Su patrocinador fue The Chaparra Sugar Company, compañía estadounidense, al igual que la The Francisco Sugar Company, que este mismo año, a finales, terminó el central Francisco. Hoy, en ese orden, estas fábricas se llaman Jesús Menéndez y Amancio Rodríguez, nombres que llevan esas dos municipales tuneras.

 

Luego de 1910 Las Tunas comienza a florecer en su economía y, entre 1912 y 1913, le nacen el resto de los centrales Jobabo, Manatí y Elia (actual municipio Colombia) y con ellos la industria azucarera comienza a marcar la curva de la actividad fundamental de la región, cuyo garante primario fue el capital norteamericano, que por supuesto, tiró garras a los campesinos y le compró las tierras y los ató a vivir dependientes de una explotación que gradualmente los sumió en la miseria.

 

 

“La penetración en Las Tunas del capital Yanqui en la economía local, significó la expropiación a cientos de campesinos de sus propiedades o la realización de ventas forzosas que a la postre los convirtió en aparceros o arrendatarios de las tierras que les fueron arrebatadas por una u otra vía o simplemente en desocupados que engrosaron las masas de transhumantes en toda la provincia oriental y en el país. Para que se tenga una idea del proceso de concentración de la propiedad por los magnates de los ingenios azucareros, solo la Francisco Sugar Company adquirió en esa comarca la suma de mil 464 caballerías de tierra valoradas en 261 mil 900 pesos a razón de 178.89 pesos por caballería”, acota Marrero en su artículo Las Tunas: breves apuntes para su historia local.

 

Con el decursar de los años, la Revolución Cubana construyó su primer central en este territorio en el municipio Majibacoa y, paralelo a ello, urbanizó el batey con modernos edificios y toda la infraestructura social necesaria para que técnicos y especialistas del sector trabajaran a plenitud y fomentaran sus familias, en torno a la vida nueva que significó y significa la puesta en marcha de este otro coloso tunero.

 

No es rareza, pues, que el inmenso y mayor aportador de azúcar en el país, el gigante Antonio Guiteras, el antiguo Delicias, hoy renove su gran corazón moliente y se proponga tragar cuanta caña le lleven a sus tachos. Es una tradición de casi una centuria. Y lo importante, como cita mi colega, no son los hierros nuevos, sino ese hombre o mujer que en este Balcón Oriental de Cuba hacen azúcar y defienden con sus esfuerzos aquella semillita  primogénita que lo convirtió en un territorio de verdes cañaverales y altas chimenas humeantes en siete de sus ocho municipios.

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07/11/2009 22:01 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

Miradas hacia dentro

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El librito de la queja

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

 

Son tiempos de andar unidos, con la testa firme y los pies en la tierra. Indiscutiblemente, cada día hay más síntomas de lo que yo llamo “el librito de la queja”. Pero lo interesante del asunto es que la queja  no siempre enjuicia al verdadero violador. La mayoría lleva al banquillo de los acusados a nuestro benévolo sistema social, sus altos dirigentes y otros de escala territorial o local. Nunca los trabajadores tienen culpa de nada o en la mayoría de los casos, para no caer en absolutismos, que tampoco son buenos ni saludables.

 

 

Lo cierto es que al pulsar el debate público, en voz alta o detrás de bambalinas, “todo el mundo piensa, enjuicia y apunta para la acera del frente” y muchos se desatienden de la responsabilidad social que tiene, por muy pequeña que parezca. Vivir en sociedad es vivir en familia. Y una familia plena es aquella donde todos contribuyen de manera armónica, sin mirar que hiciste tú, para hacer yo y la que, en determinadas y extremas circunstancias, cada miembro asume si es necesario, el rol del otro y se cambian las reglas del juego a favor de todos.

 

 

Nuestro país tiene hoy que ser una gran familia, con la excelencia como carta de crédito. Muchos factores externos e internos han deformado nuestra convivencia administrativa, empresarial, social y doméstica. En mayor o menor grado, todos también tenemos criterios y percepción de los mismos. En cambio, no todos contribuimos, ni antes ni ahora, a que se pare esa masa de vicios, paternalismo, sociolismo, burocracia, demagogia, ineficacia, tolerancia, pasividad y autocomplacencia que, desde mi punto de vista, viste a la crítica y a la autocrítica con ropajes que frenan y desnaturalizan el proceso de reordenamiento y perfección que necesariamente enfrentamos y necesitamos.

 

 

El precio de estos largos años de período especial es inevitable, pero no podemos seguir arrastrándolo por más tiempo. La necesidad material no puede seguir justificando la indisciplina, el robo, la indiferencia, lo mal hecho. Tampoco puede borrar los beneficios ni las dádivas que recibimos hasta aquí, máxime ahora que hay una crisis mundial objetiva, brutal y determinante para las naciones y la supervivencia humana. Nos hemos salvado de muchas hecatombes gracias a cuanto hemos hecho hasta hoy, con defectos, malos métodos de dirección, errores, aciertos, congruencias e incongruencias.

 

 

Nadie puede discutirlo. Si nuestro proyecto no hubiese creado las bases para constituir y mantener las medidas de beneficio social de las que todos hemos bebido, enfrentando viento y marea en un mundo desigual,  con un bloqueo económico – que muchos minimizan y creen que es el cuento de la buena pipa- y una economía solventada por el Estado la más de las veces, apostaría que más del 50 por ciento de nosotros estuviera hoy en la verdadera pobreza y marginalidad que viven las clases obreras en la mayoría de las naciones pobres y subdesarrolladas.

 

 

Es menester, por tanto, que el librito de la queja no se convierta también en un arma de doble filo, que simule un caos inexistente. El hambre, por ejemplo, ya es un tema recurrente y hasta manipulado en la propaganda enemiga. Hay hambre en Cuba, la gente se muere de hambre. Sí, en el mundo 850 millones de personas mueren de HAMBRE, pero en la lista de la FAO no aparecemos. Y este organismo chequea y es crediticio de seriedad y veracidad. Médicos sin Fronteras, en su último informe difundido el 15 de octubre en Madrid, asegura que hay 19 millones de niños amenazados por desnutrición severa en el planeta. Ninguno es cubano ni tunero.

 

 

La “golosina por la cebolla” no puede provocarnos ceguera ni amnesia. Es larga la lista de insatisfacciones que colgamos al susodicho de marras. Vale ser más objetivo y racional, sin plegarse a la apatía de otros tantos que prefieren callar para no buscarse problemas, “defenderse” a su manera –casi siempre ilegal y deshonesta- o esconder su incompetencia con la falta de recursos, la mala actitud de sus superiores o la contemplación colectiva.

 

 

Queremos cambios. Hacen falta cambios, pero no para perdernos en los laberintos oscuros de unos sí, otros no. Confundirnos, nunca. Nuestro proyecto es hoy un paradigma. Y si no es más viable, más integral, más pleno, es porque en alguna esquina perdimos esa gotica de pertenencia que le debemos todos. Ahh, y perdonen la reiteración del TODOS, pero es justamente eso, un asunto de todos y no de los que puedan estar en la acera del frente.

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26/10/2009 09:50 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

A propósito de un blog llenito de cucarachas

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¿Será siempre cómplice el silencio?

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Tomada de Blogueros y Corresponsales de la Revolución

 

 

Era mi amigo Dago – compañero de infancia- quien traía aquello de que las cosas no eran importantes. Las hacía uno. Y esa era su justificación para enfrentar los celos de la novia con alguna chica de la escuela. Su observación era una reproductora: “yo no me había fijado en esa muchacha, pero ya que lo dices…”

 

Leyendo los justos, objetivos, razonables y bien argumentados análisis de mis colegas sobre el último premio recibido por la bloguera anticubana Yoani Sánchez me acordé de aquellos tiempos mozos y la réplica de Dago.  Es muy difícil que no se levanten ronchas al leer sus escritos. No hay que ser revolucionario, ni militante, ni de la más reacia izquierda. Solo hay que tener vergüenza y ser cubano, con la ética que tiene que tener cualquier ser humano ante su nación.

 

Es ridículo, desde cualquier ángulo, el profesional, el estético, el moral y el político. Y es comprensible que la tolerancia de un buen cubano se esfume ante tanto premio y tanto cacareo. Pero siento que lo hacen justamente por eso, para que nos indignemos y hagamos contrapartida, la ataquemos y le demos un realce que no merece ni aquí ni allá.

 

Por eso me pregunto… en este caso de tanta miardolina consciente y mal intencionada, ¿el silencio será cómplice? ¿Es más productivo que se tome su propia sopa amarga o hacerle contracorriente? Hay cosas y cosas, claro. Sus cucarachas se cuidan de pisar terreno minado. No hay que ser experto para percatarse de la “veracidad de su periodismo callejero”. ¿Acaso no es evidente que desde la Universidad de Columbia, Estados Unidos, en el galardón María Moors Cabot, viene el otro venenito convoyado?, tal como se nota en todos los que han llegado de Europa y de quienes la alaban, según sus propios testimonios.

 

¡¿Qué heroína es esta, qué patriota, que pide donaciones para seguir su proyecto? ¡Vaya prospecto de sacrificio este! Ya la gente no es tan ingenua para pensar que en pleno siglo XXI los auténticos son los que piden para dar. Muchas manos sucias están sueltas en las paredes del mundo. El verdadero, para cuanta cosa terrenal existe, hace y no canta, da y no pide, no se anuncia, deja que lo descubran y si lo ignoran, es feliz porque está bien consigo mismo y al menos cree que se esfuerza en algo valedero.

 

Cuba no tiene que darle explicaciones a nadie. Esos se han creído muchos y hasta pienso que nos hemos dejado arrastrar por su juego macabro. Los cubanos estamos vivos y la mayoría vivimos muy orgullosos de ser cubanos, CUBANOS, aunque estemos insatisfechos de miles de cosas, como todos los seres humanos. Es la naturaleza del ego. Muy pocos, incluso en esos propios Estados Unidos, son plenamente felices con su realización. Lo dice la vida misma y hasta la dialéctica. Es la transformación de la materia. La pauta para la búsqueda, el avance.

 

Los cubanos sabemos que nuestra obra no es perfecta, pero sí que es mucho mejor que el neoliberalismo, el fascismo, el imperialismo, el terrorismo y el guerrerismo. Tal es así que ahora mismo, un domingo de octubre, la gente parece hasta ignorar que estamos en alerta epidemiológica.  Y no es por falta de preocupación o irresponsabilidad. Es por una garantía sanitaria y médica de medio siglo. Por primera vez en la historia de la Revolución se enfrenta una pandemia. Y no hay pánico, todos van al trabajo, a la escuela, a sus rutinas cotidianas. Hay información, seguridad, confianza, solidaridad.

 

Aquí en mi ciudad de Las Tunas, con unos 34 casos confirmados, todo el sistema está listo para las contingencias. Y conste, somos una de las provincias que está marcada por un subdesarrollo crónico antes del triunfo de enero, y con el socialismo – con todas esas dolencias que enuncia la bloguera de marras como el fin del mundo y las únicas del planeta al parecer – somos hoy lo que no fuimos ni con los indios, ni con los españoles ni con los americanos. Eso lo sabe Yoani, la disidencia, la mafia de Miami, el gobierno de Estados Unidos y hasta las gaviotas que se van y vienen con el verano.

 

Pero, ¿si no hacen ruido de qué cuento viven? ¿Si no le hacen el boomerang a los contrarrevolucionarios, de dónde sacan los dólares o los convertibles cubanos? Hacer música para escuchar el eco. No dudo que toda esta gente, si todavía tiene algún pigmento humano hasta les de nauseas entregarle un “don” a Yoani, pero es más fácil, más conveniente, hasta sabio en estos tiempos de crisis imperial y despertar latinoamericano arreguindarse de la colita por si acaso, que reconocer que en Cuba con blog Generación Y y sin Generación Y se avanza, no se deja sin empleo a la gente, se incrementan los salarios y nadie se ha muerto porque el premiado sitio diga que en La Habana coger una guagua es atravesar el Niágara en bicicleta.

 

Aprecio altamente la honestidad de pensamiento y, tal como ahora escribo estas líneas, creo en su justo derecho que le digan a la cara, con toda valentía, lo que se siente al respecto, ya sea por colegas o cualquiera de nuestros paisanos. Empero, me inclino por la indiferencia, la ignorancia y los dejaría a ellos con su estiércol hasta que se cansen… porque el cuento de Yoani no se lo cree ni ella misma… ¿por qué no se va si es tan infernal vivir en su “Habana”? ¿Si la estiman tanto sus amigos y si quiere ayudar tanto a su país por qué no pide donaciones para los niños que tienen cáncer y justamente los Estados Unidos le niegan y encarecen el costo de las medicinas?

 

A “patrióticas” así yo le fleto un caimán sin regreso hacia el desierto de Sahara, con una Pentium portátil y cargador solar, para ver pues de qué escribe. Hay humanos tan cínicos y anémicos que no dudo de que se le ocurra pues patalear por un helado en Coopelia o una brisita meridiana de esas que entran por el malecón habanero. Y con toda dignidad le enviaría un oasis de silencio. 

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22/10/2009 00:32 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios Hay 1 comentario.

Virus AH1N1: Influenza

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Atentos, también tenemos parte

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

Cuba no vive en una urna de cristal. La pandemia gripal tipo AH1N1, Influenza, reporta casos en el país y, según estudios y pronósticos reales y científicos, comienza su segunda ola de incidencia en estos últimos meses del año. El Sistema de Salud cubano está activado y es totalmente confiable. Se reportan hasta la fecha 468 casos confirmados de la enfermedad, entre ellos más de 150 menores.

 

Hay muchos rumores y mucha certeza: son tiempos de alto riesgo en casi todo. Pero lo esencial  es que ante eventos de una magnitud como las enfermedades contagiosas, TODOS tenemos parte en prevenirlas y evitarlas, en cortar su propagación. Y no es replicando anécdotas de posibles casos, hablando lo que nos cuentan o pensando que al vecino es a quien “le tocará la más fea”, como nos ayudamos y cumplimos con nuestra responsabilidad social.

 

Hay que ser RESPONSABLES, en mayúscula y con toda seriedad. Sin distingos de edades. Hasta a los niños hay que enseñarles a cuidarse, cuidar a sus compañeritos y mantener una disciplina consciente respecto a las orientaciones que se dan al respecto.

 

Desde el nefasto anuncio del azote mundial de la pandemia de la gripe tipo A H1N1, la llamada Influenza, nuestro país alertó y activó todo el sistema de Salud para evitar daños mayores. Continuamente, se informa sobre el comportamiento en el país y la provincia, por su parte, no escatima esfuerzos para hacer ver que de nosotros depende minimizar lo que es inevitable: el riesgo de que este mal nos toque a la puerta.

 

Sin embargo, muy pocos asumimos en serio las medidas preventivas. Llevo días observando todo cuanto me rodea. Seguimos tosiendo en plena calle sin taparnos la boca, continuamos “besándonos” sin pensar en que este hábito, tan nuestro, es ahora un enemigo potencial y no exactamente una muestra de afecto. Como nos queremos, es mejor demostrarnos el cariño con los ojos y la voz. Nos cuidamos y cuidamos al ser que queremos.

 

No siempre tenemos a la vista una palangana de agua para lavarnos las manos, pero podemos NO tocar objetos que son potenciales trasmisores: pasarelas de las escaleras, jardineras públicas, pasamanos o asideras de lugares comunes, recipientes de uso colectivo, depósitos de desechos y esas miles de cosas que están a la intemperie y devienen reservorios ideales para parásitos, bacterias, virosis, animales portadores y agentes contaminantes.

 

En estos tiempos tampoco es saludable dar las manos a “diestra y siniestra”. Es difícil, porque son costumbres muy arraigadas en todos, pero con un cordial y sincero saludo vocal o un gesto a distancia, cumplimos el cumplido de ser cortés y afectivo y estamos cortando la posible cadena de un contagio.

 

Nada de vivir con miedo ni en constante alarma. Es ser responsables de nuestros deberes ciudadanos, de nuestra salud y de quienes nos rodean. Somos confiados por naturaleza, descuidados diría yo, porque a través de años y años disfrutamos de privilegios sanitarios y gratuitos, de una atención médica solvente e integral y, eso, de algún modo, nos crea una auto inmunidad preventiva que ya es hora de irle cerrando pasos. Científicos y hechos están hablando claro.

 

El cambio climático y todo lo que está aconteciendo en este mundo en que vivimos, nos EXIGEN cambiar modos, costumbres y sentido de asumir la cotidianidad en todos los sentidos. Es una realidad tan objetiva como los riesgos epidemiológicos a los que está sometido el planeta. Ignorarlos sería dar el primer paso de un viaje sin regreso.

 

Todos tenemos parte en evitar que esta influenza nos ataque y deje huellas. Desde ese gastronómico, estatal o privado, que vende alimentos, hasta los cocheros que transportan a diario cientos de personas y que continúan, muchos, sin cumplir las normas sanitarias. Los grupos de inspección deben ser guardianes de la higiene.

 

Urge, en una palabra, que nos sintamos parte de esta lucha común. Es, como todo, podemos ser la próxima víctima, pero también el primer guardián de nuestra salud y la de los demás. Son temas que hay que hablar en familia y cultivarlos en niños y jóvenes. Ellos serán los gestores de la sociedad futura. Atentos, pues.

Y usted, amigo que nos lee allende al mar, cuidese también. Ayúdese a vivir y contribuya con las normas y la salud de su nación. En este pequeñísimo Planeta Azul en que vivimos, no hay nada diferente. La vida es un regalo de Dios aquí o allá, o más allá. Vamos a unirnos todos, sin fines comerciales, sin tremendismo, sin especulación, para salvarnos de esta pandemia del siglo XXI. Lo que es útil en Cuba lo es también en toda la tierra. El amor responsable nos salva. Puede creerme.

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06/10/2009 08:20 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

El alcohol: la meca de la desgracia

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La fábrica de vinos de Bartle, a unos 25 kilómetros de la ciudad de Las Tunas, con su dulce “Maniabo” clasifica entre las producciones locales y nacionales de alta calidad.

 

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Desde que nací escucho que el alcohol es malo y que los borrachos son insoportables. Pero, desde entonces, crecí y vivo en una sociedad donde el alcohol, en vez de reducirse, gana más fuerza y “capta” lo que sí no vi casi nunca en toda mi generación: a adolescentes y mujeres.

 

Es un fenómeno que en Cuba se combate a los cuatro vientos, sobre todo con el rechazo confeso a los bebedores habituales, con atención médica especializada, campañas propagandísticas coherentes y programas muy estables y profesionales en todas las instituciones de salud, gratuitos por demás.

 

Sin embargo, los cubanos buscan el alcohol, no como escape a situaciones sociales, más bien por cierto estereotipo asociado a cuestiones de idiosincrasia, heredado para muchos desde los palenques africanos.

 

Otros vinculan esta adicción a la ruptura de las divisiones clasistas y de las llamadas Sociedades después del triunfo revolucionario, a lo barato, diverso y de buena factura que han sido siempre los rones cubanos, incluida la cerveza y los vinos, y a la solvencia económica que existió hasta la década de los 90.

 

Causas, motivos, razones y pretextos pueden variar según patrones familiares, estilos de vida, preferencias modales y arraigos costumbristas pero, por encima de todo, destaca que gradualmente se ha trasgredido el límite del consumo social del alcohol y, sin generalizar ni caer en situaciones caóticas, gusta a la mayoría y poco a poco deviene conflicto social que trae consigo la mayoría de las indisciplinas públicas, la violencia, la accidentabilidad, los divorcios, los suicidios y los asesinatos que suceden en mayor o menor grado en el país.

 

No quiero ser conservadora. Hay asuntos donde la palidez hace más daño que la crudeza. El alcoholismo, por ser un fantasma mortal en todos los sentidos, tiene ya que asumirse con otros estilos y armas de combate. El que dude, lo invito a trasnochar en cualquiera de las esquinas, donde cada fin de semana hay fiestas populares. No hay cartelitos que valgan, ni spot televisivos, ni prohibiciones de venta a menores.

 

Lo único cierto es que te encuentras con niños de 12, 13, 14, 15 y 16 años con una botella, dando traspiés y gritando lo que la alucinada mente fabrique en ese instante. Y jovencitas, empinadas de un “pepino” plástico, riéndose de estar en “nota” o gozando su embriaguez como le venga en gana. Todo un desagradable espectáculo que, a mí, me duele muchísimo porque siento muy estéril el tiempo y los recursos invertidos justamente para que no suceda esto.

 

Nadie quiere una ley seca e, incluso, muchos consideran que sería peor, por aquello de que lo prohibido es lo que se busca y la gente encontraría alguna manera de violarla y seguir dándose el gusto. Es difícil hallar una solución perfecta, más cuando ingerir bebidas alcohólicas, en términos prácticos, es vicio, costumbre, apego, tradición y hasta imagen pública.

 

Paradójico pero real. Tampoco se concibe una fiesta sin ese acompañante. Una botella de ron o una caja de cerveza no es nada. Tiene que haber muchas, muchas, muchas… para que la descarga esté buena. En una palabra, si no se sale creyendo que una mosca es un elefante “no sirve pa na”. No podemos evadir esta realidad con todo el peso de sus fatales consecuencias, y tenemos que admitir que urge un remedio radical que descodifique los códigos adversos, malignos, que a fuerza de comunes ya resultan normales y agradables.

 

Seguir hablando de recreación sana, con tales ratoncitos en la mente no cuajará por largos años. El consumo social de alcohol es permisible y hasta culto, me decía un colega. Y me invitaba a observar las películas y los seriales juveniles que nos llegan con patrocinio capitalista. Incluso, ejemplificaba, con el tratamiento que se da al personaje alcohólico de la novela brasileña en pantalla “Páginas de la Vida”. Una botella de vino para compartir las comidas, una cerveza para amenizar un encuentro. Un rechazo total a Vira, el padre de Marina.

 

Los cubanos, y quizás los orientales con mayor prevalencia, necesitamos 3, 4 y todas las cervezas que nos puedan vender en un restaurant. Si hay que sobornar al camarero, no importa. Lo importante es beber. Y aunque el término “cultura”  a veces se lo pegamos a cualquier cosa, pienso que hay que crear una consciente cultura del alcohol, desde adentro. No con cartelitos, propaganda y pañitos tibios. Sino con estrategias integradas.

 

En el área recreativa de la UJC, en el Parque 26 de Julio, de esta ciudad de Las Tunas, destinada al sano esparcimiento de los jóvenes, este verano no se vendió ni una gotica de alcohol en los dos meses de vacaciones y en los que, noche a noche, fue a bailar allí prácticamente toda la novel generación capitalina. Pero en los entornos, estaba el licor por la libre. ¿¡!?

 

Está prohibido el expendio a menores, sin embargo la compra el padre, el hermano, el tío, el amigo y hasta X que ande cerca y se le pida el favor. El germen sigue vivo y así no muere. El alcoholismo es la meca de la desgracia y los niveles de venta y consumo son tan altos que ya no se resuelven con palabritas de tierna persuasión. Hay que apretar la tuerca y con llave a la medida. Ahora. Y que nadie crea que es con el otro. Es con usted, con nosotros, los cubanos.

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05/09/2009 19:17 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

Se va el verano en Cuba

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Mucho mejor que otras veces

 

  • Con alegría y sudor, como empezó, millones de jóvenes cubanos dicen “hasta pronto” a los meses estivales y preparan sus mochilas para abrir el próximo 1 de Septiembre el Curso Escolar 2009 – 2010
  • Otros tantos se reincorporan a sus centros laborales y dejan atrás sus vacaciones, mientras la Isla entera sigue el mismo activismo de este tiempo necesario de descanso, con la diferencia de que ahora las calles y los poblados se llenarán de pueblo desde el amanecer.
  • Fue mucho mejor este verano en Cuba, al margen de que el pasado 2008 estuvo bien marcado por los fenómenos meteorológicos. Hay coincidencia de jóvenes y no, en que se organizó con más visión que otras veces en todos los sentidos y a todos los niveles estatales.

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Lloansy Dïaz Guerrero

 

 

Cuando escribo estas líneas cientos de jóvenes en todo el país están bailando. Se despide un verano mejor organizado centralmente y con mayor visión de lo que quiere y necesita el cubano para sus momentos de descanso. Es casi ya, el amanecer del domingo 30 de agosto.

 

 

Dentro de unas horas, la cita será en el surco para terminar como empezaron, con una jornada de trabajo voluntario que garantice la cosecha del invierno. Y luego, en la tarde y la noche, el encuentro sucederá nuevamente en las áreas recreativas habilitadas por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) para la sana recreación juvenil del verano 2009.

 

 

En este oriental territorio de Las Tunas, Balcón del Oriente Cubano, las opiniones son muy favorables. Para jóvenes y adolescentes, el espacio abierto de manera permanente por la UJC en el Parque de la Revolución 26 de Julio, a escasos metros del centro urbano de esta ciudad, ha estado mucho mejor que en otros veranos y “muchísimo” que la cotidianidad, donde cada fin de semana abre sus puertas con ofertas culturales, recreativas y gastronómicas.

 

 

Bailar es el fuerte y la música preferida en estos tiempos de “Reguetón y Casino” nunca faltó, como tampoco la manera tranquila de adquirir un refrigerio. La lectura, con la venta de libros y el Festival del Libro y la Literatura marcaron la diferencia para quienes quisieron guardar de recuerdo del 2009 un buen texto, la firma de los escritores locales o la memoria de una charla culta e instructiva.

 

 

Mientras la generación más joven se movía entre estas opciones, las más buscadas y preferidas, hubo teatro, artes plásticas, décima, encuentros deportivos, competencias de habilidades, guitarra, dibujo, guateques, viajes a la playa, fines de semana en el conocido Campismo Popular, disfrute de los ríos y esa frescura natural que tanta falta hizo ante el sofocante sol y calor perenne, y visitas a sitios históricos, museos y galerías de arte.

 

 

Todo ello lo disfrutó la familia tunera y lo que más se agradeció fue que los precios y las posibilidades del pasaje estuvieron al alcance de todos, y con una organización y sistematicidad  muy pocas veces lograda en veranos anteriores, no exactamente el pasado donde la isla entera estaba agobiada por el paso de los ciclones y se vivieron días de angustia y continuado esfuerzo.

 

 

Otro detalle que se lleva las palmas es que los cubanos, aún bajo un austero régimen de ahorro energético, no sufrió esas largas y continuas afectaciones en el fluido eléctrico, independientemente de que en determinados momentos faltó la electricidad en el sector residencial y muchos centros de trabajo y servicios fueron sacados del sistema, por no cumplir los planes de ahorro y eficiencia planificados y debidamente coordinados.

 

 

En el orden social primó una mayor disciplina, la canasta alimentaria no sufrió alteraciones y, como hacia ya mucho tiempo, las viandas y hortalizas, sobre todo el plátano macho que tanto gusta al cubano y al oriental, estuvieron y aún están abundantes, a lo que se suman varias ferias de ventas de productos agropecuarios, incluido cárnicos, que resaltaron por su calidad y accesibilidad para el bolsillo del ciudadano común y de menos ingresos económicos.

 

 

Fue un buen verano, aún cuando no siempre llegó el esparcimiento ni la mano estatal a las comunidades más lejanas de los centros urbanos, se pudieron multiplicar las iniciativas allí donde la población es poca y rural y quedó la lección de que en las municipalidades tuneras, no todas con el mismo desarrollo demográfico ni social, se debe trabajar, cohesionar más los talentos y las potencialidades en recursos y apoyo gubernamental para extender y llevar a los jóvenes y población muchas de las ofertas que, este 2009, hicieron coincidir en criterio a los capitalinos en que fue superior y bien aprovechado.

 

 

Tal como se aprovechará en toda Cuba esta jornada productiva, donde sudor y alegría andarán de manos, definiendo una vez más esa identidad tan caribeña y criolla que hace de cubanas y cubanos seres especiales, solidarios y decididos siempre a dar más contra viento y marea en su inmensa mayoría. 

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30/08/2009 10:54 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

Cuba es mejor país que Estados Unidos

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  • La noticia la pone en mis manos el querido colega español Carlos Tenas y salió publicada en Venezuela Cantaclaro, por Alejandro Ruíz. Los argumentos los da el Indice Golbal de la Paz 2009.

 

Para muchos, sobre todos para quienes se han creído aquello de la propaganda anticubana que pinta a la Isla del Caribe como el reducto más negro del infierno, el titular le hará, tal vez, esbozar una sádica sonrisa.

 

Lo cierto es que, ante los muchisímos problemas que tenemos, en medio de un proceso que busca autotransformarnos en pos de una sociedad más próspera, menos burocrática y con los parámetros de justicia social que la distinguen, el análisis no lo hace el Parlamento Cubano ni ninguna de sus instituciones políticas ni gubernamentales.

 

Y lo más relevante es, desde mi punto de vista, que  el Indice Global de la Paz 2009 pone a la luz importantes indicadores que hoy, esos enemigos confesos que solo ven las manchas, utilizan para apuntar justamente con el índice, a la Cuba Revolucionaria. Y el argumento más válido, creo, es que el estudio involucra a 114 naciones del planeta.

 

Pero no digo más. Aquí está la colaboración del querido colega español Carlos Tena y lo que Alejandro Ruíz trae al ruedo de la información. Saque usted sus propias conclusiones, como dirá también otro colega nuestro, Taladrí, en su popular programa Pasaje a lo Desconocido. (Graciela Guerrero Garay)

 

Según el Índice Global de Paz 2009   

Cuba es mejor país que Estados Unidos

 Alejandro Ruiz (Venezuela Cantaclaro)

El informe evalúa niveles de democracia, inestabilidad política, corrupción pública, educación, bienestar material, criminalidad y respeto de los derechos humanos, entre otros indicadores, en 144 naciones

 

Las agencias internacionales de noticias han destacado esta semana la publicación, por tercer año consecutivo, del Índice Global de Paz (IGP). El informe fue presentado en Londres por el Instituto de Economía y Paz, y revela que la crisis económica capitalista mundial ha incrementado los conflictos violentos, la inestabilidad política y la violación de los derechos humanos en la mayoría de los países.

"Existe una correlación clara entre la crisis económica y el deterioro de la situación de paz", señaló Clyde McConaghy, del Instituto de Economía y Paz, al dar a conocer las cifras del estudio. Otras causas incluyen el recrudecimiento de conflictos violentos en algunos países y las consecuencias de la disparada del precio de alimentos y combustible en 2008 (Agencia IPS, 03-06-2009).

El Índice Global de Paz 2009, que también se presentó este viernes 5 de junio en la sede de la ONU en Nueva York, evalúa 23 indicadores cualitativos y cuantitativos en 144 naciones, entre ellos: niveles de democracia, inestabilidad política, corrupción pública, educación, bienestar material, criminalidad y respeto de los derechos humanos.

Los países considerados con más paz y estabilidad son: Nueva Zelanda, en el puesto Nº 1, seguido de Dinamarca, Noruega, Islandia (que el año 2008 ocupaba el primer lugar) y Austria.

Los últimos del ranking son cuatro países muy relacionados con las políticas de Estados Unidos: Irak, en el lugar 144, Afganistán (143), Somalia (142) e Israel (141); antecedidos de Sudán (140). En el continente americano el primer lugar lo ocupa Chile y el último es Colombia.

A pesar de que el IGP está orientado fundamentalmente a mostrar la relación entre la prosperidad económica y la paz, según parámetros políticos, culturales, sociales y económicos de la sociedad occidental representativa, el informe no puede ocultar el deterioro que sufre la mayoría de los países en medio de la actual crisis capitalista.

Pero un dato que no mencionan los grandes medios de difusión de noticias es que, aún con algunos de esos indicadores sesgados y adoptados a conveniencia, el Índice Global de Paz 2009 evidencia que Cuba es mejor país que Estados Unidos. La isla caribeña ocupa el lugar 68, mientras que el gigante norteamericano se ubica en puesto 83 del ranking.

Con todo y que en el estudio se incluyen criterios subjetivos como libertad de prensa, pluralismo político, bienestar económico, libertad del sector privado, importancia de la religión, respeto a los derechos humanos; Cuba supera claramente a Estados Unidos.

Esta diferencia resulta más valiosa si observamos que en la evaluación participan destacadas organizaciones, analistas y personajes que nadie puede acusar de comunistas o socialistas, como Amnistía Internacional, la Universidad de Columbia, los empresarios de transnacionales Richard Branson, George Russell y Ted Turner (fundador de CNN). Y también el premio Nobel de la Paz, el Arzobispo Desmond Tutu; el dirigente religioso Dalai Lama; el ex presidente estadounidense Jimmy Carter y el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan.

El informe muestra algunas cifras interesantes. Los indicadores “Participación política” y “Cultura política” es el doble de positivo para Estados Unidos respecto a Cuba, aunque en EEUU sólo participa en las elecciones 60% de los votantes -sin mencionar que nunca vota 25% de no inscritos-, mientras que en Cuba participa 96% de todos los electores, además de los debates y asambleas populares. En Cuba realizan elecciones al Parlamento Nacional cada cinco años y a los gobiernos locales cada 2 a 3 años, y se ejerce el derecho a votar desde los 16 años de edad, con ínfima abstención.

Otro dato de participación política. El porcentaje de mujeres en el parlamento de EEUU es 17%; en Nueva Zelanda, país que ocupa el primer lugar del IGP, es 34%; en Cuba es 43%.

La “Percepción de criminalidad en la sociedad” es un indicador que, extrañamente, es igual en Nueva Zelanda (país mejor ubicado), en EEUU y en Cuba. Es conocido que en EEUU la ola de crímenes es alarmante, no así en Nueva Zelanda y en Cuba. Sin embargo, el informe reconoce que el “Nivel de crímenes violentos” es mayor en Nueva Zelanda y en EEUU, que en Cuba.

En “Respeto a los derechos humanos”, según el IGP, EEUU y Cuba están en el mismo rango. Es decir, que si alguien condena a Cuba en este aspecto también debería condenar a los Estados Unidos. Por supuesto, los criterios para definir tal respeto son muy distintos a la realidad.

Como señalamos, Nueva Zelanda ocupa el lugar Nº 1 del estudio como mejor país, pero en personas alfabetizadas Cuba (99,8%) supera ligeramente sus indicadores y los de EEUU. También son mejores los indicadores de Cuba en mortalidad infantil, apenas 5,0 por 1.000 nacidos vivos; en desempleo (1,6%) y en el Coeficiente de Gini (30). En los tres países la expectativa de vida es muy similar: Nueva Zelanda 79,9 años; EEUU 77,8 años; y Cuba 78,0 años.

Un dato más. La tasa de escolaridad primaria es 96,6% en Cuba y sólo 91,6% en Estados Unidos.

Para toda consideración de este informe tan publicitado, es preciso saber que el Índice Global de Paz es calculado por una red mundial de analistas de países, ONG y personajes que realizan ese trabajo para el Instituto de Economía y Paz, un centro de estudio dedicado a examinar la relación entre el desarrollo económico, el sector privado y la paz.

http://venezuelacantaclaro.blogspot.com/2009/06/cuba-es-mejor-pais-que-estado-unidos.html

 

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26/08/2009 19:51 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

Libertad de los “libertos”

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Por Graciela Guerrero Garay

El ruido daña la salud, es una afirmación que  casi sabemos de memoria. No es un tema nuevo, como tampoco lo es la innumerable cantidad de veces que se ha llamado, por diferentes vías incluidas la prensa, a respetar el derecho al silencio ajeno.

Si usted grita, vocifera, suena un claxon, anda con el bicitaxis como un traganíquel, pone su música para todo el vecindario y se le sale la “veta de micrófono” ante la primera parranda debe tener conciencia de que está violando la tranquilidad ciudadana, perjudicando a terceros y demostrando de que en asuntos de comportamiento  se lleva las peores puntuaciones.

Nuestro país es de los pocos – sino el único- que no multa ni lleva a los estrados judiciales estas conductas públicas, al menos que acaben en actos de alta violencia o este cerca de los hechos algún facultado al respecto.  Lo común es que no suceda nunca nada para imponer el orden y sí que cada día, como hormigas agrupándose en colonias, se sumen más los generadores de ruido público.

Para muchos, estos asuntos parecen secundarios. El colmo es que ya, en ciertos auditorios, se defienden como parte de la idiosincrasia del cubano. “Alegres y bullangueros” son los calificativos que le imputan, hasta con benevolencia y beneplácito. Pero no solo la calle es reflejo de lo mal acostumbrados y maleducados  que somos. En los hospitales los horarios de visitas resultan tortuosos.

Lléguese a la funeraria. Es penoso como se escuchan las risas y las anécdotas, porque siempre hay un chistoso entre los que asisten al velatorio.  Sin exagerar, le hemos llevado la rosca al pomo cuando más instruida y profesional es nuestra sociedad. Hablamos tan alto que, detrás de una puerta, usted no sabe distinguir si se discute o se conversa.

Cuando se habla de mejoramiento humano, rescate de valores, respeto ciudadano, masificación de la cultura, ética y conducta civil entra al ruedo esta arista de proyección social. Y hay horarios en que el ultraje al silencio es peor. Ya no se pueden citar noches apacibles, es como si toda la energía excedente de los trajines diurnos debiera consumirse mientras las personas duermen. ¡Es tan difícil conciliar el sueño con tanta bulla loca y sostenida!

Los cubanos queremos sentir en la piel el desarrollo y la civilización. En códigos de “pueblo” se traduce en apertura al turismo, acceso masivo a lugares recreativos de alta categoría, viajar, modernizar, urbanizar y equipar con lo máximo en tecnología hasta la limpieza de las calles. Pero para eso, como dijo Raúl, hay que trabajar muy duro, durísimo, lo que no hacemos hoy. Y, también, hay que prepararse como sociedad.

Civilizarnos, primero. Pedir, después. Ganar con excelencia, lo que creemos merecer. Pulir nuestra identidad, aquilatar que el decoro de Cuba no lo dan mil hoteles Cinco Estrellas. Las estrellas las llevamos en la frente cada quien. Y esa sumatoria es la que nos hará dignos ante el mundo y un foráneo cada vez más observador y analítico.

Pero, incluso, es más benefactor y altruista – yo diría elementalmente digno – salvar esta imagen propia por nosotros mismos, no para espejos ajenos. Esa es la conciencia que vale defender, la autoestima que hay que levantar y la herencia que debemos dejar.  Lo demás es carta servida para las apariencias. Y en planos humanos, es indeseable por ficticia y vanidosa.

25/05/2009 07:36 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

CRITERIO

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Si cura, no importa lo amargo

Por Graciela Guerrero Garay

Todos, de una manera u otra, mostramos preocupación por el relajamiento – en épocas, visiblemente incrementado – de la disciplina social, el robo, el desvío de recursos, la mala atención en los servicios, la baja calidad de los productos y cuanto nos molesta de la puerta de casa hacia fuera.

Es lógico. Vivimos en sociedad y de ella nos nutrimos a diario. Sin embargo, aunque el debate público que generó la convocatoria de Raúl Castro arrojó un sinfín de inconformidades, sugerencias y perspectivas para mejorar, no somos tan críticos como parecemos, al menos en voz alta, en el instante preciso, que es lo que convoca a la solución inmediata o una respuesta comprometida.

Y también es lo que da moral para, de vuelta, exigir o tramitar “más arriba” la morosidad en resolver las dificultades. Muchos, quizás, están pensando “para qué, si todo sigue igual”. Se trata de esto, de acabar de una vez esa tolerancia que daña y aleja el perfeccionamiento social – tan necesario y beneficioso para todos -, con actitudes conformistas, silencio cómplice o indiferente apatía.

Hay algo cierto, existe una creciente indisciplina que simula una gigante aspiradora. Cada día “traga más ciudadanos” y alimenta la consabida verdad de que lo malo se pega. Pero la maléfica influencia tiene otros tentáculos tan o más peligrosos. Crea un germen mutilante y contaminado que, poco a poco, contagia a las jóvenes generaciones y puede deformar para siempre nuestra ética, identidad y valores históricos como nación y sociedad.

Nada de discursos de esquina. Es una sentencia comprobada. El mal que a tiempo no se le pone bozal, se riega, pega y expande como la verdolaga. La crítica a nuestros problemas no puede continuar como “un asunto de pasillo”. Hay que terminar definitivamente con esa imagen de que “si hablo, me marco”. Aquí no hay intocables. Si existen, lo dejamos vivir nosotros mismos.

Cero confusiones. Hablo de la crítica y el señalamiento sano, argumentado, objetivo. No ese vestido casi siempre de un hipercriticismo oportunista, demasiado “revolucionario” y bienhechor que, en el fondo, esconde a un extremista o sirve de trampolín para atacar a un compañero, simplemente porque nos cae mal, no existe empatía o sentimos una enfermiza adversión o envidia.

Tenemos que curarnos, aunque los tragos sean amargos. Cuando los grupos de inspección o las fuerzas del orden  exigen que no se violen los precios, vendan los debidamente autorizados, y se circule en la vía con las normas establecidas, resulta que mucha gente lo codifica y descodifica con una frase: “la cosa está mala”.

A la par, escuchas a esas mismas personas opiniones de todo tipo, con nada están conformes y de sus desgracias tiene la culpa el Estado. Nada ni nadie está bien. Cuidado con estos “juiciosos”. Tampoco son los que necesitamos.

Hace falta romper el papel del silencio, la conformidad mediocre e incompetente. Exigir que las metas se cumplan, sin fraudes, sin violar normas técnicas, adulterar gramajes ni aguar la leche. Alertar, aleccionar con el ejemplo, no con la lengua.

Calles, centros de trabajo, barrios, y el espacio que habitamos nos piden un poco más. Es la única manera de volver a aquellos tiempos donde primaban palabras mágicas de cortesía, el compañerismo sano, y en el que servir a los demás y al lugar en que nacimos era un orgullo sin manchas. Es hora de curarnos. Empecemos ya.

08/02/2009 16:17 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

Jubilación en Cuba

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Sudores para mañana

Por Graciela Guerrero Garay

La confirmación de que la jubilación en Cuba se extenderá hasta los 65 años, para los hombres, y 60, para las mujeres, es un hecho concreto y aprobado por el consenso mayoritario de los trabajadores cubanos.

En inicio, no todos lo asimilaron bien. El rumor andaba y, tal vez por esos efectos negativos que trae aparejado, la falta de información y los imprescindibles argumentos,  su aceptación resultó más compleja y susceptible de diversos análisis y lecturas.

Empero, la Primera Sesión de la VII Legislatura del Parlamento fue objetiva al explicar las razones que sustentan los cambios de la legislación vigente y la presentación del anteproyecto de la nueva Ley de Seguridad Social. El Presidente de Cuba, Raúl Castro, pormenorizó, con frescas y precisas estadísticas, la necesidad de su aplicación.

Luego, la CTC convocó a sus afiliados a un franco debate, el cual a partir de septiembre pasado, involucró a más de tres mil trabajadores, el 93 por ciento del total. Lo discutieron en 85 mil 301 asambleas obreras y se recogieron unos 900 mil planteamientos, en los cuales había dudas, inconformidad, respaldo, sugerencias, aportes, inquietudes y, sobre todo, argumentos para continuar el camino revolucionario y el desarrollo del país: trabajando.

Ahora la Segunda Sesión del Parlamento Cubano acaba de analizar minuciosamente este proceso y aprobar la nueva Ley de Seguridad Social, que no “cae del cielo” ni es un cambio decidido “porque sí”. Tampoco es para beneficiar a unos ni perjudicar a otros, como reflejaron algunos criterios durante la realización de la democrática convocatoria lanzada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Lo que sí encierra es un sacrificio mayor de los padres y los abuelos de hoy por los hijos y los nietos de mañana. En una palabra, es la garantía, previsora, justa y racional, de la familia cubana, nuestra, en lo que queda de siglo y los que vendrán.

No es golpe de efecto. Es una urgencia de nuestras propias vidas, de la tranquilidad futura, y no muy lejana. Y omito, ex profeso, lo que significa para la nación, el deber social, moral, ético y humano que tenemos con ella, y lo que debemos agradecerle por ser lo que somos, aunque no alcance la cuota, los precios estén por encima de las capacidades económicas, casi toda la red de servicios tenga un descocido, haya insuficiencias, carencias y cuanta dificultades vivimos a diario.

Lo omito, justamente, porque no hay una familia en Cuba que no tenga algo que agradecer a esta Revolución. Busque su raíz. Muy pocos de nuestros abuelos y padres fueron ricos y poblanos, aunque hoy, lamentable y superficialmente, algunos digan que con 20 pesos, antes comían carne todos los días. Puede ser, pero habría que preguntarse entonces, ¿cuántos profesionales existían en la casa? ¿Cuántos iban a un hospital por un simple dolor de cabeza, llevaban la receta al administrador de su centro de trabajo y cobraban el salario del día?

Por eso es muy saludable confirmar que este nuevo paso de la mayoría de los cubanos tiene una sola lectura: trabajaremos un poco más para que los hijos de nuestros hijos, los nietos de hoy y los tataranietos de después lleven, como todos estos 50 años de proyecto socialista, una libreta y un lápiz, sean vacunados gratuitamente al nacer y de por vida, y reciban asistencia médica – la más costosa incluida- desde el barrio hasta los más modernos y súper equipados hospitales.

La Ley de Seguridad Social no desampara a nadie. Se aplicará de manera gradual. Ya en su acostumbrado magistral y directo discurso, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, lo destacaba: hay que trabajar, hay que eliminar esas gratuidades que alejan la motivación hacia el trabajo honrado y social. Y no andamos lejos de esas sendas. Solamente en esta oriental provincia de Las Tunas, al cerrar noviembre había unos 27 mil nuevos empleos, con un gran porcentaje de mujeres en los mismos.

Lo cierto es que Cuba logra, con todas nuestras imperfecciones a cuestas, una esperanza de vida que solo algunos de los países desarrollados ostentan. Lo real es que la tasa de natalidad está muy por debajo de lo que necesitamos para un reemplazo laboral consecuente en los próximos años.  La verdad contundente es que si no se trabaja no hay economía y, sin esta, cero todo. Raúl lo dejo muy clarito en su intervención final de esta Sesión del Parlamento.

Saber que para el 2025 existirán unos 770 mil cubanos menos en edad laboral y que se jubilarán más de los que se incorporan al trabajo, es un número para adoptar medidas rápidas si se piensa en el bienestar social y, sobre todo, en los derechos de estudio de esa niñez que necesitará un pupitre para entonces.  Igualmente está ahí la garantía y la chequera de los ancianos, su calidad de vida, la atención. 

La aprobación de esta nueva Ley es justa, racional, previsora e inteligente. En la Primera Legislatura, Raúl desnudó las cifras: podemos vivir 77, 97 años como promedio;  76 los hombres y 80,02 las mujeres; y eso significa que Cuba está entre el 25 por ciento de la población del planeta cuyos niños tienen potenciales aspiraciones de llegar a los 77 o más años de vida. ¿Había o no inmediatez en cambiar la actual legislación? También habrá que cambiar muchas otras. Cada una en su momento, con su grado de prioridad, rango de alcance y prominencia colectiva.

De esto se habló con valentía revolucionaria en esta Asamblea del Poder Popular. Nuestros Diputados miraron todas las aristas, discutieron todos los planteamientos y se miró de frente el fenómeno actual, como que la mayoría de los que se jubilan ahora buscan contratos, trabajan por cuenta propia e, incluso, entran al mundo de la ilegalidad. La razón es económica, el fruto es individual. Muy poco recibe de vuelta el país por este “extra geriátrico”.

Si hacemos cada meta bien y maximizamos el nexo de pertenencia con el trabajo y la sociedad, recuperaremos el estatus económico que nos permitiría bajar los precios e incrementar los salarios. Hay mucho paternalismo, estamos mal acostumbrados y el mundo, desgraciadamente, está girando contra la humanidad.

Cuba sigue proa a la esperanza. No la ajena, la nuestra. En grandes momentos, grandes decisiones. Las palabras de nuestro Presidente lo confirman. Quitaremos malezas y trabajaremos. Y como somos los más, a la Isla le llegará ese fresco sudor para el mañana. La garantía de tener un empleo seguro, decente y bien remunerado es un excelente regalo de la Revolución a su pueblo. Desde mi escaño de cubana aplaudo esta lección de humana verticalidad que nos ha dado el Parlamento.

30/12/2008 19:28 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

II Sesión del Parlamento

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Cuba que linda es Cuba

·         La claridad, visión y sentido revolucionario del discurso del Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, en la clausura de la II Sesión de la VII Legislatura del Parlamento Cubano, tuvo total respaldo de los tuneros

·         A pesar de ser días prácticamente festivos, la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular fue seguida muy de cerca por el pueblo y, acto seguido, entre vecinos se comentaba y elogiaba el sentido crítico, objetivo y previsor de los diputados y los Ministerios que rindieron cuentas

·         Para la mayoría de los tuneros fue un discurso necesario, clave y prometedor el de Raúl, y una muy buena reunión parlamentaria.

Por Graciela Guerrero Garay

Dijo lo que los verdaderos revolucionarios y buenos cubanos querían oír. Sin titubeos me respondió Marisel Rodríguez, licenciada en Economía, casi sin dejarme concluir la pregunta. Hacía apenas 15 minutos que la Televisión Cubana acababa de trasmitir en vivo la II Sesión de la VII Legislatura del Parlamento Cubano, y Raúl Castro sus palabras de clausura.

El sentir de esta mujer tunera, cubana, no difiere de la mayoría de los coterráneos en quien sondeamos la opinión sobre este Período de Mandato, que ya desde su Primera Sesión había creado muchas expectativas, sobre todo por la definición y aprobación  de la Ley de Seguridad Social, que introduce cambios en las edades de jubilación de los trabajadores.

Ahora si las cosas estarán donde deben estar, no podemos seguir con tanto paternalismo, hay que trabajar y el vago no tiene cabida en un sistema tan justo como el nuestro, sentenció Leonel Gutiérrez, un jubilado que se reincorporó a su labor ante un pedido de su empresa, el Ministerio de la Agricultura.

Que tiemblen los que anden flojos, la dignidad del cubano no pueden mancharla quienes pretenden vivir a su cobija, sentenció decidida Julia La O, una cocinera que ya con 52 años no se asusta de los “cantíos del gallo” porque entra siempre a los cinco de la mañana, pero que se siente fuerte y decidida a trabajar los años que le pide la Revolución con la nueva Ley de Seguridad Social.

Me gustó el discurso de Raúl, es así, al pan, pan y al vino, vino, pero me preocupa que no todos interioricen el esfuerzo que hay que hacer, y las cosas se pongan peores, dijo Rubén Leyva, un trabajador por Cuenta Propia, quien también me aseguró que está pensando buscar un empleo estatal.

Muy buena la asamblea, es la realidad y si queremos desarrollarnos y seguir palante hay que apretar la tuerca, opinó Juan Díaz, mientras sus compañeros en la mesa de dominó donde pasaban el rato este domingo, asentían con la cabeza.

En este sentido se pronunciaron la totalidad de los tuneros que entrevistamos de manera directa, mientras que vía telefónica a la redacción se sucedían las llamadas para apoyar el discurso de Raúl y mandar mensajes de felicitación por el 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución.

Era de esperar este apoyo de unidad, revolucionario, obrero, socialista y crítico, cubano al fin, ya plasmado anteriormente en los debates que engendró el discurso del Presidente de Cuba y Segundo Secretario del Partido Comunista desde el 26 de Julio, tanto en Camagüey como en Santiago de Cuba, encaminados a perfeccionar cada vez más nuestro proyecto social.

Por eso, sin titubeos, me adhiero a la respuesta de Nilda, una abuela de 77 años que me dijo sin ton ni son…”mija, Cuba, que linda es Cuba, ese es Raúl, el hermano de Fidel. Es la voz del pueblo”.  

29/12/2008 16:28 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

Las moralejas del día

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Por Graciela Guerrero Garay

El azote del ciclón Ike resultó un impacto sin precedente para todas las generaciones de tuneros. Es un hecho innegable. Su choque fue objetivo tanto emocional como económicamente, pero también así de fuertes han sido sus enseñanzas.

En esto quiero detenerme, porque vivimos en momentos definitivos para recuperarnos de las avalanchas destructivas y ganar, en el menor tiempo posible, el camino hacia el desarrollo, ahora lleno de crudas dificultades en el contexto nacional e internacional.

No podemos cohabitar al margen de las reales amenazas de hambre y debacle económico que sacuden al mundo, del cual dependemos en las buenas y las malas. Trabajar con inteligencia, sentido previsor y práctico, con el mayor rendimiento y honestidad posible, es la única vía de contrarrestar sus consecuencias.

Todavía hay personas que no entienden, según comentan hasta de manera ligera y sarcástica,  en los lugares públicos, porque se adoptó la medida de quitar las “vendutas ilegales”. Otras protestan porque “solo hay boniato y yuca, que no se ablanda”. Muchos dicen que “ahora si nos morimos de hambre, porque ya nadie vende nada en la calle”.

Por favor, no se dejen arrastrar por la contracorriente. Los ilegales lo primero que estaban haciendo es estafándonos, multiplicando el precio de los productos, jugando con la necesidad y los sentimientos apremiantes que generan la escasez y la obligación de garantizar la alimentación familiar. Por lo general, son personas fuertes y aptas para aportar a la economía del país – de la que reciben todo como los que siguen trabajando, aún enfermos -. Y algunos son tan chabacanos e ingratos, que hasta por la falta de veinte centavos le han negado la mercancías al comprador, cuando todos sabemos que se llevan una ganancia que los obreros no acumulan ni en un mes de sol a sol.

El Gobierno nos está protegiendo, más cuando su infraestructura se ha desmantelado ante el evento ciclónico. Una vecina me contaba que un cochero, al pagarle los treinta centavos que establece la tarifa por kilómetro, le había tirado el menudo encima. ¿Cuánto irrespeto y alevosa agresión hay en esta acción? ¿Una multa, una denuncia, un decomiso, compensa tal acción contra otro ciudadano que, por demás, presupone sea un cliente que el sujeto de marras debe conquistar con cortesía y buen servicio?

Hay que sacar las moralejas cotidianas. Tenemos que romper esa mala inercia de que los salvavidas son los privados. Es objetivo que desempeñaron y todavía desempeñan un apoyo en medio de las complejas situaciones que el Estado aún no puede solucionar, pero esto no puede darle alas para violar la ley, ultrajar el sudor obrero y menos llevarnos a ser cómplices. Mi vecina, lamentablemente, no tomó la patente del coche y se limitó a recoger su dinero del suelo y seguir su camino. Así no, hay que sacar de circulación al que no merece estar entre los que luchan y se sacrifican.

Ike nos ha demostrado que hay unidad, que podemos obtener resultados superiores si laboramos con eficiencia y con la participación y conciencia colectiva. También que las decisiones hay que tomarlas con sentido práctico, socialista, previsor. Si piensa bien, ahora hay más prevalencia de productos en las placitas y la carnicería, y a mejores precios, que antes. La carne de cerdo, oferta de mayor prevalencia, está a 17 pesos y, por suerte, no como antes, que la tablilla decía una cifra –para que la vieran los inspectores- y te susurraban en la cara...Son 20.00 tía… Lo pagabas o te ibas sin ella. Actuemos, que toiticos no son buenos. El trabajador tiene que ganar el lugar relegado. Esta batalla es de la clase obrera, no solo del Gobierno. 

23/12/2008 21:22 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.

La uña del lobo

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Por Graciela Guerrero Garay

En un foro de discusión de Internet, sobre políticas sociales en naciones del Tercer Mundo, un colega peruano decía, con pesar, que en su país había muchos problemas para las personas al momento de encontrar empleo y que las mujeres, en mayoría, sostenían la familia porque los hombres no querían trabajar.

Esta uña de lobo del desorden social y el machismo en nuestro medio, por suerte, no ha llegado a florecer con tal grado de humillación y, de alguna manera, la fuerza masculina aporta económicamente al hogar. Sin embargo, no todo anda bien en lo referido al auténtico sentido que tiene el verbo trabajar, pues no se trata de estar ocho horas en un lugar, firmar un libro, llegar temprano y salir en el minuto justo. Eso es cumplir una jornada, ni más ni menos.

Trabajar es otra cosa. Es rendir al máximo posible, con toda la eficacia y eficiencia que ello presupone y establecer una escala de correspondencia entre los parámetros a ejecutar y el concepto monetario a percibir. Ese es el móvil que establece el principio de las relaciones productivas. ¿Laboramos sobre estos conceptos? ¿Andamos todo lo bien que queremos y podemos? ¿Recibimos lo que aportamos? ¿Aportamos en la medida en que recibimos?

Con estas interrogantes, salimos a pulsar la cotidianidad. Opiniones explícitas, otras conservadoras, avalan nuestra percepción de que en asuntos laborales debemos de limpiar las ramas.

Fidel Castro, en uno de sus magistrales discursos, nos alertaba, con su valiente y aguda pormenorización, que tenemos que acabar la doble moral que trae consigo el desvío de recursos, el abuso de poder y la ineficiencia en el macro y micro mundo de nuestra sociedad. Y el trabajo no escapa de estos malos vicios que vamos cogiendo y que hay que amputar a cualquier precio.

Los sondeos de opinión apuntan hacia cierta desmotivación al empleo asalariado, bajo argumentos de que las mejores opciones están en sectores muy selectivos, los salarios no alcanzan y las ofertas de plazas, básicamente, pertenecen a la Agricultura y la Construcción. Y retomo palabras dichas en el fórum de marras por el colega peruano, “aquí mucha gente, da cualquier cosa por trabajar y no encuentran cómo y si lo logran, cuidan el empleo, es la única manera de tener otras garantías”.

Paradójicamente, en términos precisos, no todos cuidamos el trabajo y lo vemos con ese respeto de excelencia y como la primera meta que es para millones de otras latitudes. Cada cual tiene sus modos de argumentar respuestas. La mayor insatisfacción, a partir del tanteo realizado, está en los salarios y el costo de la vida actual. Y aunque es una realidad, la lectura no puede ser tan lineal ni subjetiva. Se gana poco, al parecer, pero ¿en verdad trabajamos con la competitividad que requiere cada desempeño? Si se tasa lo que hacemos, ¿ganaríamos más o descubriríamos que se nos está pagando lo que no hacemos?

Creo que por aquí deben estar los análisis y no en pedir  “aumentos” para hacer lo mismo y hacerlo mal. Cuando valoramos con ojos profundamente críticos e imparciales los problemas que prevalecen en la calidad de los servicios, en la rentabilidad empresarial, en los horarios de prestaciones de bien público, en la falta de gestión de las administraciones, en la demora de las tramitaciones y en todo aquello que sabemos anda mal y no combatimos y, de poco en poco, aprendemos o nos adaptamos a convivir con ello, entonces hay que concluir que no trabajamos o lo hacemos ineficientemente.

Y lo más dañino, creo yo, es que criticamos y criticamos como si los malhechores fueran de otro planeta y nada tuvieran que ver con nosotros mismos, con el entorno que nos envuelve y con el medio donde nos desempeñamos. Es una suerte de uña de lobo que se saca para “arañar”, bajo la excusa de que hay que lucharla, pero si no la cortamos seremos una gran colonia de arañas, cuyo almacén tiene sello estatal y un conduce mal habido: desvío de recursos.

Y esto tiene que ver directamente con el trabajo y la manera en que lo ejecutamos. El negocio no puede ser el espejo donde mirar el avance ni la calidad de vida que tengamos como meta personal y colectiva. El sudor del obrero no puede enriquecer el bolsillo de ciudadanos que, si revisamos bien, no tienen horas voluntarias, nada saben de los esfuerzos por llegar temprano a un centro laboral haciendo “botella”, montando coches o pedaleando a todo riesgo. Tampoco conocen de sacrificios que buscan alternativas para mantener las conquistas sociales y colectivas. Y ni imaginan siquiera los cansancios femeninos para mantener su doble jornada de trabajo social y doméstico.

En cambio, muchos si son expertos en revender, robar onzas de carne,  maltratar y hasta chantajear a quienes le reclaman con justo derecho. Eso sucede en las locaciones que ocupan los particulares. Pero del otro lado, entre el sector estatal, hay denominadores comunes. En muchos lugares del Comercio y la Gastronomía es evidente el desgano de servir con calidad y con el gramaje establecido. En los productos agropecuarios no hay esmero para mejorarlos a la hora de la venta y ofrecerlos frescos y limpios, al menos. Las recepcionistas no tienen esa virtud, en muchísimos casos,  de atender con gentileza, premura y satisfacción a clientes y usuarios.

Y de ejemplos de incongruencias, incompetencias e insuficiencias podría escribir sin límites, de todos los sectores y todas las ocupaciones. Es como un acomodo de la negligencia, que nos vuelve ciegos ante nosotros mismos y los demás y que solo, según criterios constatados,  un alto salario es la solución mágica. Pero no pueden existir altos ingresos sin respaldo productivo, sin esfuerzo rentable, sin resultados sostenibles. No se puede pedir lo que no se da.

Hay que empezar ya a descontar distancias y a romper ese mito de que solo el privado puede dar un buen servicio o tener la solución para la mínima demanda. Y las administraciones locales, los trabajadores, el sindicato y la vergüenza proletaria son los responsables de rescatar esta imagen.

Ese criterio, con matiz generalizador, de que el que hace negocios vive mejor hay que borrarlo de los diccionarios cotidianos. Habrá que replantearse políticas de empleo, revisar normas, acorralar al vago, terminar esa “mole” humana que pulula a cualquier hora del día por las ciudades revendiendo y abofeteando sin manos al trabajador, porque si cumple su jornada como debe ser no puede beneficiarse con las rebajas ni otras ofertas.

La solución no es sencilla, necesita de mucho trabajo e inteligencia colectiva, de reorganización y proyectos bien pensados, justos. Pero la calle no se la podemos dejar a quienes no valoran que solo aquí reciben lo que no aportan y los que aportan estén, en la práctica diaria, en una constante competencia con ellos.

Ahora como nunca debemos trabajar más unidos y con mayor eficiencia. Hay una inercia que molesta a todos los que aman de verdad el terruño y desean habitar una pequeña ciudad urbanizada, próspera y elegible entre los mejores ejemplos de la nación. Pero eso no se logra desde arriba, no cae por arte magia. Todo depende de nosotros. No hay otros culpables. Hay que trabajar, al margen de cargos y funciones.

Llegó el momento de dejar el paternalismo, la complacencia y la complicidad en asuntos de vivir sin trabajar. O cumplir simples jornadas para esperar el día del cobro. Hay que buscar una manera, sin dudas, de revalidar el esfuerzo productivo, despertar la conciencia y el respeto al trabajo y buscar un equilibrio racional entre lo que aportamos, ingresamos y podemos adquirir para mantener los niveles de vida honestos, altruistas y prósperos que se correspondan con una sociedad justa, culta y en desarrollo. Y el trabajo honrado, como principio.

22/12/2008 14:43 Autor: tugrace. Enlace permanente. Tema: Criterios No hay comentarios. Comentar.




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