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Cáncer en provincia de Cuba: ¿prevenir o combatirlo?

Cáncer en provincia de Cuba: ¿prevenir o combatirlo?

Las estadísticas y los riegos obligan a pensar a que, institucionalmente, primero, y en casa después, hay que pensar en cómo y de qué manera empezamos los primeros pasos para crear cultura alimentaria y tener una alimentación verdaderamente sana.

 

Por  Graciela Guerrero Garay   Foto: Lloansy Díaz Guerrero

Impactó la noticia: “la tasa de mortalidad por cáncer en Las Tunas es la más alta de las cinco provincias orientales”. Desde entonces, el Grupo provincial para el control de esta enfermedad fortalece sus acciones, con la finalidad de contribuir a una mayor calidad de vida en los pacientes y ampliar la cobertura de los servicios, junto a un mejor desempeño de los médicos.

Varios lectores se asombraron y les di la referencia del artículo de la colega Misleydis González, donde se aborda el asunto y cita que los municipios con mayor peligro son Majibacoa, esta capital y Puerto Padre, pero el ¿ por qué? comenzó a martillarme, sobre todo por la alta esperanza de vida existente en el territorio – la más alta del país (79 años), y los avances logrados en la tasa de natalidad infantil-, a lo que podemos agregar que los niños cubanos tienen el honor de integrar las estadísticas del reducido grupo de la población mundial (un 20 por ciento) que puede aspirar a tal longevidad.

La investigación me llevó al científico Otto Heinrich Warburg, quien en 1931 recibió el premio Nobel por descubrir la causa primaria del cáncer. En su tesis, demuestra que el cáncer es la consecuencia de una alimentación antifisiológica e igual estilo de vida. Lo que clara y sencillamente  significa comer alimentos acidificantes y estar sedentarios, pues ello crea en el organismo un entorno de acidez.

Para Heinrich la falta de oxígeno y la acidosis son las dos caras de una misma moneda, y afirmaba que cuando “usted tiene uno, tiene el otro”. Por lo que su estudio confirmó que la acidez expulsa el oxígeno de las células y, privarlas de un 35 por ciento de este durante 48 horas, las convierte en cancerosas.

Sus conocimientos los respaldaba en que “todas las células normales tienen un requisito absoluto de oxígeno, pero las células cancerosas pueden vivir sin oxígeno, una regla sin excepción”, recalcaba. Y argumentaba que “los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras los sanos son tejidos alcalinos”. Su obra “El metabolismo de los tumores” demostró que todas las formas de cáncer se caracterizan por dos condiciones básicas, la acidosis y la hipoxia.

Igualmente descubrió que sobreviven debido a la glucosa, siempre y cuando el entorno esté libre de oxígeno y son una respuesta del organismo, un mecanismo de defensa de las células, para continuar vivas en un medio ácido y sin oxígeno. De aquí que la alimentación sea el principal escalón preventivo del cáncer, pues ellos, en dependencia de la calidad de proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas que otorgan, crean un medio de acidez o alcalinidad en nuestro cuerpo.

¿QUÉ COMEMOS LOS TUNEROS?

Basados en los estudios de Otto, es la primera pregunta que debemos hacernos, fundamentalmente porque somos los padres quienes, cada día, formamos la cultura alimentaria de los hijos y existe una tendencia, como han dicho varios lectores, a “comer cualquier cosa, lo importante es llenarse la barriga”.

Hay que pensar, dentro de las limitaciones que tenemos, que la ignorancia puede matarnos o afectar poco a poco lo que más queremos en el mundo, la familia. Es vital saber que acidifican el organismo el azúcar refinado y todos sus productos, y según estas investigaciones es el más dañino porque no tiene proteínas ni grasas, ni minerales ni vitaminas. Contiene únicamente hidratos de carbono que estresan al páncreas, con un PH de 2,1, altamente acidificante.

Le siguen todas las carnes, la leche de vaca y sus derivados, la sal, la harina y sus derivados, gaseosas, cafeína, alcohol, tabaco, margarinas, medicinas, todo lo que contenga conservantes, colorantes, aromatizantes y estabilizantes. En pocas palabras, enlatados, pastas, galleticas, agua de azúcar, y lo que ingerimos y cocinamos más del tiempo requerido.

Los sondeos indican que el ron, cerveza, cigarro, medicamentos, café, refrescos, pan y golosinas, así como embutidos y las carnes de cerdo y pollo forman parte de los gustos y hábitos de la población y por las cifras de venta, en algunos establecimientos estatales y privados que visitamos, son muy vendidos y buscados.

¿ES EL PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA?

Desde mi punto de vista, no. Es asunto de todos, incluida la responsabilidad personal y la disciplina para asimilar, aceptar y cumplir las disposiciones médicas. Cuando indagas el tema con los Médicos de la Familia sobre dietas y cultura alimentaria, prevalece  la queja de que, generalmente, en los pacientes hipertensos y cardiópatas hay resistencia a renunciar a la sal, las grasas animales, el pan y las carnes.

La clínica indica que la sangre se auto-regula  para no caer en acidez metabólica, optimizando el metabolismo y logrando el buen funcionamiento celular. Sin embargo, el cuerpo necesita que los alimentos le garanticen las bases minerales para este proceso y, de no recibirlos, se desmineraliza. Por eso se habla de la llamada comida chatarra, porque son antifisiológicos y se consumen hasta cinco veces por día todo el año.

El desarrollo y la vida moderna tiene sus encantos, pero también se convierten en factores de alto riesgo, más en un mundo donde la prisa, los precios y la publicidad hacen el juego. Vegetales, frutas, agua, cereales integrales, miel, semillas y verduras son los platos fuertes para no servir la mesa al cáncer. Desde Hipócrates esta verdad camina. Él dijo “que el alimento sea tu medicina, que tu medicina sea el alimento”.

Criterios: Desde el podio, no

Criterios: Desde el podio, no

Por Graciela Guerrero Garay

Acabo de releer el discurso de Raúl en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido y, luego, los criterios de los colegas Freddy Pérez y la estudiante de Periodismo Yelaine Martínez. Todos tan reales y tan nuestros, como la mala calidad del pan normado que se mantiene desde que tengo uso de razón, como dice una vecina. Y tan tratados que, hasta con impotencia, tengo que al final aceptar que muchos llevan razón cuando interpelan de cuáles cambios se habla, si todo cada día va peor.

Y justo de eso se trata, ¿ por qué el pueblo percibe y comenta que va peor? Peor no va, muchas ventanas están abiertas con dignidad y amor revolucionario. Creo que como nunca, ni aún cuando el proceso de Rectificación de errores y tendencias negativas, promovido por Fidel y el Partido en la década del 80, se han removido, con honesta claridad, los cimientos desde adentro. Tampoco se habían liberado tantas prohibiciones legislativas  como ahora. ¿Y del combate a la corrupción, sin secretismo, qué me dicen? Igual de meridiano.

Pienso y creo que el asunto está, como dice Freddy, en que el arreglo no cae del cielo. Y menos en las reuniones o acuerdos que puedan acontecer desde las máximas estructuras políticas y gubernamentales, pues en el día a día, somos los trabajadores los que hacemos, como sociedad, la vida de la nación y de nosotros mismos. Y si Raúl dijo, con puntos e íes, “Es preciso acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes, cuando consideramos que nos asiste la razón, como es lógico, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, o sea, en las reuniones, no en los pasillos. Hay que estar dispuestos a buscarnos problemas defendiendo nuestras ideas y enfrentando con firmeza lo mal hecho”. ¿Por qué no lo hacemos, y preferimos secretearlo o aceptarlo, si tenemos todo el respaldo que, por años, hemos aspirado?

Cambiar mentalidades, egos y tomar conciencia, donde ganaba espacio una falsa unanimidad y poca valentía política, no es de hoy para ahorita. Pero tampoco hay que esperar medio siglo más. Los bolsillos no se llenan sin sudar en ningún lugar del mundo, y menos ahora que la crisis económica es global y los precios de los alimentos, esencialmente, crecen como la espuma en los mercados internacionales. ¿Alguien al hablar de  lo poco que alcanzan los salarios, piensa primero en qué aporta y cómo? ¿Saca la cuenta de cuánto cuesta todo lo que consumimos, aún cuando sea de tercera y tenga recargos comerciales exagerados, para la remuneración media del país?

El trabajo es la clave de la riqueza, personal y colectiva. Pero el trabajo, no es pasarse el día flotando o haciendo chapucerías. Estudiar no es ir a la escuela y tener, mientras un maestro se pela la garganta, la cabeza llena de “ratoncitos”.  Desde adentro, en el seno del Partido, tiene que comenzar el cambio. Raúl fue igualmente preciso: “Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único, lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva…”

En estos tiempos, donde construir puentes de fortaleza es el tema, debemos debatir con la misma honestidad con que nos llaman a un cambio por el bien de todos. Siempre hay peces que vienen a morir en la orilla, pero los más quedan en las aguas puras para luchar por su especie y multiplicarla. Resolver nuestros problemas no es de otros, es de cada uno, en lo individual, con optimismo y la vergüenza que ha hecho de esta nación un faro libre, donde nos dan gratis el derecho a la vida.

Actuemos y no confundan el gato con la liebre. Demos, pidamos después. Si hay corruptos, el ojo que los ve, que no duerma. Los bienes son del pueblo y lo que no sirve, se bota. Desde el podio o la calle no se transforma la nación. Relea el discurso y confirmará lo que quiero decir. Moral, ejemplo y trabajo son las herramientas del avance. El llamado es para todos los cubanos, empezando por los que dirigen y militan. Eso también quedó claro y exacto en las palabras de Raúl, que aplaudieron desde el corazón todos los legítimos cubanos.

¡¡¡¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!!!!!!

¡¡¡¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!!!!!!

 

Nada imposible… AMAR

Por Graciela Guerrero Garay

Ya sabemos de memoria el sabor de las guerras, los volcanes, los terremotos, el hambre, la pobreza. Hemos pagado caro, por todos los confines, la ambición belicista de conquista y el precio de las bombas. Tal vez, para alguna bienvenida de Año Nuevo estas líneas no resulten y hasta se reciban con cierto despecho.

Quién sabe si hubiese sido mejor llenarla de trivialidades, de utópico entusiasmo, de promesas encendidas… pero aunque jamás podemos renunciar a la esperanza, nunca, es mejor avivar la conciencia planetaria – creo yo- con verdades contundentes que lleven a la justa reflexión de cuán responsables somos de nuestras propias vidas que, al final de la cuenta, suman  y hacen esa sociedad donde nacemos, crecemos y morimos.

Lo irrebatible es que hoy domingo  es Primero de Enero del 2012 y un año nuevo comenzó a marcar la rutina de los días y los meses. Ayer cada nación esperó su comienzo y la vida siguió, indetenible, como si fuera un segundo más. La diferencia la marcamos nosotros al colgar en algún sitio el calendario.

Atrás queremos dejar aciertos y desaciertos, dolores y descalabros, todo lo malo, como si lo bueno fuera un regalo de Dios y un suceso al margen de cada uno de nuestros actos. Nada que ver con las consecuencias de nuestras actuaciones, en este escenario multidimensional que es vivir un día tras otro.

Por eso puede que sea bueno para el mundo – y por causa y efecto para quienes lo habitamos- que miremos con luz propia el camino que llenamos de huellas de lunes a domingo, de enero a diciembre, piedra sobre piedra. Pensar antes de hacer, sin tocarnos el ombligo ni sentirnos el ombligo de la tierra. Convencernos de que es mejor dar, que pedir; multiplicar que mutilar, sumar que restar.

Siempre recibimos un pedazo de sombra para refrescar el sudor de las manos y los pies. La oruga hace capullo y engendra multicolores mariposas. La luz sale de las más oscuras tinieblas y los enamorados, no importa si la luna es llena o cuarto menguante, encuentran sus labios sin hilvanar palabras. AMAR...se puede amar desde el negro y el blanco. Tejer ovillos interminables que despierten emociones y sentimientos puros. Borrar el egoísmo, la corrupción de ideas, el ataque malsano al espacio del otro…

…En fin, que el 2012 será mucho mejor, sin contar los imprevistos y los accidentes naturales, si en  el propio decursar de los caminos, en vez de pensar en qué hacemos para enfrentar la desgracia, la evitamos. Si construimos puentes y andamos con las manos abiertas y extendidas, si partimos a la mitad el pan y mitigamos el hambre. Si le regalamos a un niño una razón para que siga pintando una casita verde entre el mar y las lomas. Si seguimos adelante, siempre adelante, con la verdad  y el bien común.

¡¡¡¡Adelante!!!!!! No apuntemos más hacia quien espera al filo de la carretera caliente y destrozada. Hagamos un puño, pongamos el amor en sintonía y empujemos… la vida es siempre linda y se vive así, de golpe en golpe, de hito en hito, de brazo en brazo…por eso venga el 2012 para amar. Si lo llenamos, de cosas buenas, buenas nos traerá. Siempre nacen las semillas que sembramos.

Criterio: ¿Saca usted sus propias cuentas?

Criterio: ¿Saca usted sus propias cuentas?

Por Graciela Guerrero Garay

El comunicado de la Presidencia Ucraniana es clarísimo y concreto: “Unos 23 mil menores han recibido atención médica en el centro de rehabilitación cubano de Tarará para superar las secuelas del accidente nuclear más grave de la historia, ocurrido en 1986 en la planta nuclear ucraniana de Chernóbil”.

El 30 de marzo del 2010, un cable de la agencia Prensa Latina relacionaba la noticia. Más de 25 mil personas afectadas por la explosión nuclear de Chernóbil fueron atendidas hasta hoy en Cuba.  La mayoría de los pacientes tratados fueron niños provenientes de Moldova, Bielorrusia y Ucrania, argumentaba. Y dejaba al desnudo algo más, “con un carácter humanitario y gratuito, el programa está basado en la atención médica integral…”

Cuba, primer territorio libre de analfabetismo en  América Latina desde 1961, ha extendido el programa de alfabetización “Yo, sí puedo” a otros países latinoamericanos y del mundo, como parte de sus misiones internacionalistas, acota otra información que acuña los valores solidarios de nuestra nación, aún bajo cruentas tensiones económicas, enfrentando batallas epidemiológicas, ataques subversivos, amenazas bélicas, embastes climatológicos y un duro bloqueo económico que le obliga a multiplicar los gastos para importar los alimentos básicos del pueblo, por citar un ejemplo priorizado en la agenda estatal.

Hasta principios de este año, Las Tunas tenía en 51 países a dos mil 423 colaboradores de la Salud Pública, mientras que la isla en general abarcaba a 77 con unos 38 mil profesionales. ¡Qué decir de las labores humanitarias en Haití después del  terremoto y de la Operación Milagros, que ha devuelto la visión a miles y miles de venezolanos y latinoamericanos!

Las verdades explotan por sí mismas, no necesitan de un tintín de empujoncito. El testimonio es vivo, incluso entre nosotros mismos que sabemos de estrecheces domésticas, colas, deficiencias, peloteo y cientos de cosas más que andan torcidas, pero nunca de ataques policíacos con gases ni mangueras de agua. Ni explosión de carros bomba, ni tiroteos ni pandillas oficializadas.

Empero, el 18 de agosto el Departamento de Estado nos incluyó en la lista negra de los “Estados patrocinadores del terrorismo internacional, con el único propósito de desacreditar a nuestro país y continuar justificando la política cruel y repudiada de bloqueo contra Cuba”, como indica textual  una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores. ¡Excelente moral en calzoncillo la de los señores del imperio!

Por trigésima vez se arrogan el derecho de apuntar con el dedo  en este tema de denuncia y condena a naciones que ellos, desoyendo el reclamo de los pueblos y la voluntad expresa de sus presidentes y organizaciones, de respetadas figuras de prestigio mundial y de gente común con sentido común, le muestran su terrorismo de muerte sin piedad alguna.

Macabro juego de hacer llamar la atención sobre segundos o terceros para que se ignoren las raíces verdaderas de un imperialismo que se cuece hoy en su propia sopa amarga. Donde cada segundo asesinan a un inocente. Hacen guerras bajo cualquier manido pretexto y alientan, con campañas mediáticas y genocidas, al saqueo de la conciencia y la soberanía  de países, etnias, razas, religiones y todo cuanto estorbe a sus intereses clasistas.

¿Saca usted sus propias cuentas? Entonces nada más hay que decir. La verdad, repito, explota por sí misma y, más temprano que tarde, los Estados Unidos de América caerán sobre el plomo de su propia metralla. Las torres gemelas y el caso de los CINCO están desnudos a ese mundo que pretenden, desde la Casa Blanca, confundir. Solo que desechan lo que es otra verdad irrebatible. Cuba ya no es un fantasma. Cada día son más los que saben quienes son los verdaderos terroristas. Saque sus cuentas propias y verá.

Puntos para mirarnos

Puntos para mirarnos

Por Graciela Guerrero Garay

El reciente discurso del General de Ejército y presidente de Cuba, Raúl Castro, en la reunión del Parlamento fue archi elocuente  y meridiano, una vez más.  Los cubanos que apuestan por una sociedad mejor y un despegue definitivo de la economía siguen hoy, a días del suceso, aplaudiendo la verticalidad de su intervención, el análisis preciso y la trascendencia del ejemplo.

Rectificar es de sabio y mucha sabiduría se nota en las perspectivas de la nación. Pero el meollo está en que es un tema de todos, no de una voluntad política ni de un puñado de hombres y mujeres, más en momentos en que el mundo se debate en una crisis global que involucra hasta asuntos que se escapan del accionar de la humanidad, como es la naturaleza con sus cambios climáticos, aún cuando esté probado que ha sido esta generación terrícola la culpable, a grosso modo, de este debacle  ambiental.

Puntos sobre íes puso Raúl cuando llamó a cambiar la mentalidad para alcanzar la sostenibilidad e irrevocabilidad del Socialismo, sobre todo de quienes dirigen y representan a la Revolución en cualquier cargo. A mi modo de ver es un puntillazo que nos cae a todos, porque el  jefe de un área productiva – aunque tenga otros tantos jefes por encima – es clave para defender esa producción que, luego,  según su destino, tenemos que pagar todos, la mas de las veces cara, sin tener calidad ni garantía. 

Combatividad y honestidad son valores claves en estos tiempos de cambio. Las papas podridas se sacan del saco, pero lo que no puede permitirse es que la resistencia de algunos a coger los caminos correctos “mareen” las perspectivas de desarrollo de un colectivo y de la sociedad.  El caso ejemplarizante que citó en su discurso sobre la funcionaria que sustituyeron por profesar una religión, nos da la medida de cuanto nos falta por abrir la mente y el corazón al paradigma que es la consigna con todos y para el bien de todos.

Otro gran sabio, Mahatma Gandhi, cuando le preguntaron cuáles eran los factores que destruyen al ser humano respondió:  la política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad. Para él la vida es como un espejo, “si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí, el que quiera ser amado, que ame, sentenció.

Y si todos buscamos tener economía doméstica, que bajen los precios, que tengamos alimentos, paz, salud, educación y garantías sociales nadie tiene que labrarlas por nosotros. Esos granitos de arena de los que llevamos tanto tiempo hablando tienen ahora que bañarse de aguas puras, de sudor sostenido, de vergüenza propia. Romper  el inmovilismo, la indiferencia e insensibilidad, empezando por los dirigentes, como dijo Raúl, pero sumando también al más simple obrero porque sociedad y país somos todos.

En este engranaje palpita el verdadero cambio. Y en la medida en que cada cual actúe responsablemente, tendrá moral para que le sigan los demás y se notará, bien pronto, el florecer auténtico de nuestras metas. Nada fácil es el camino, y lo sabemos. Resistimos una década muy dura, la de los 90, cuando comenzó el período especial  y avanzamos. Ahora cuando la flexibilidad y la objetividad de los análisis, la verdad como trinchera, iluminan el mañana, tenemos que luchar el doble.

Puntos donde mirar sobran. Ser un espejo, para cantarse verdades y no llorar mentiras. Hacer el pan de cada día no para sí, sino para que se multiplique y sea de los demás, con positivismo y esperanza. Al menos  yo creo que esa es la lucha que debemos asumir de arriba a abajo y en todos los puntos cardinales. Ya.

En Cuba, Las Tunas

En Cuba, Las Tunas

Actuar, lo vital del presente

Por Graciela Guerrero Garay

Son buenas señales sentir que las administraciones espantan el marasmo de responder con agilidad y acciones a las quejas o críticas que notifican los lectores. Y vale hacerlo notar en momentos donde la batalla de ideas, en horno caliente, se funde  - y debe hacerlo cada día más -, con la dialéctica del cambio que propone la ruptura definitiva de malos vicios, que han anquilosado por años el proceso interactivo de comunicación y la responsabilidad social que tienen los sectores estales con las justas denuncias del público y la prensa.

Esta vez es la dirección del mercado ideal La Unión, con la respuesta al CRITERIO emitido en la edición del 1 de julio, quien da la lección de que en cada lugar se puede mejorar el servicio, exigir el cumplimiento de los deberes éticos de la empleomanía y aplicar las medidas necesarias que promuevan respetar el sentido de pertenecía y responsabilidad que se tiene con el puesto de trabajo.

En el artículo, citábamos la queja de Naomi Cortés Pérez  refiriendo el maltrato que recibió de una dependiente durante la venta de arroz liberado. Rafael Arada Espinosa, administrador del establecimiento, notificó que, ciertamente, no fue esa la única insatisfacción mostrada por los clientes respecto a esa compañera y a otros más, “por lo que fueron cambiados de puesto de trabajo”, agregó.  

También Arada explicó que para aligerar la cola de la venta de arroz se comercializa ahora el producto en otras dos islas (departamentos), al tiempo que habilitaron las pesas por gramos para evitar, de irse la corriente, interrumpir el expendio al quedar sin servicio los equipos electrónicos, que son los que habitualmente utilizan.

Sin embargo, todavía en “La Unión” existen problemas que requieren de medidas que se escapan de las gestiones administrativas, pues aunque parezca ficción es una realidad muy riesgosa que allí no existan cajas recaudadoras en ninguna de las cuatro islas de venta, en una unidad que ingresa diariamente más de 20 mil pesos y en mayo y junio, por ejemplo, depositó 913 mil 548 y 800 mil pesos, respectivamente.

La misma vulnerabilidad persiste en los departamentos como tal, pues los mostradores están abiertos al acceso del público y, en el menor descuido, puede ocurrir un delito, aunque Arada aseguró que ya habían mandado a hacer unas puertas rejillas para incrementar la seguridad de las áreas, que evidentemente  resultan pequeñas para la demanda y la variedad y preferencia de los productos que ofertan.

No hay dudas de que “La Unión” es otro punto clave de la cadena Ideal  y su ubicación en la parte este de la ciudad, donde se concentra un porcentaje bien alto de la población, realza su aporte económico y la facticidad de su existencia, por lo que coincidimos con Arada en analizar su traslado para un local más amplio, “que ya solicitamos a la empresa, incluso con la sugerencia de que se permute con el mercado agropecuario estatal aledaño al Leningrado, que tiene todas  las condiciones y está a escasos metros de la unidad”, especificó.

Y nada ocioso tiene el tema, porque todo lo que signifique calidad de vida, servicios y economía hay que ponerle pilas nuevas para que avance sin miedos, más cuando está probado que el camino es limpio y es el que tenemos que andar. 

Asuntos de Economía

Asuntos de Economía

¿Quién paga el kilo que no suena?

Por Graciela Guerrero Garay

Naomi Cortés Pérez llega a la casa irritada y sin encontrar una razón convincente del maltrato que ha recibido en el establecimiento del mercado La Unión que vende productos liberados. Hizo una enorme cola para comprar arroz el viernes 27 de mayo y, al interesarse luego por unas salchichas, la dependiente le dice que no puede despacharlas porque ella está sola en la venta del cereal y es la que atiende ese mostrador, instándola a que vuelva a “marcar” y, cuando le toque, entonces le despacha el embutido.

Mientras, otros dependientes, al no tener clientes en sus respectivos departamentos, están desocupados. ¿La administración no puede adoptar estrategias internas que eviten dichos disgustos en la población, sabiendo ya que cuando hay arroz o azúcar se le dispararán las ventas y su deber, sin que haya que orientarlo desde “arriba”, es comercializar todo lo que tiene en el listado de ofertas? Lo sabe, pero no lo hace. Entonces el vicio de dar un mal servicio, dejar de ingresar a la economía y  no realizar un buen mercadeo da la cara.  

Este hecho no es aislado  ni nuevo y se pega como la gripe. En las cadenas de divisas que, en sus inicios, eran un excelente reflejo de una cultura comercial sucede y casi ninguna tienda se escapa de justos comentarios negativos sobre la gestión de venta. No hace mucho otra cliente me narraba que recorrió varias shopping buscando blúmeres y no supieron decirles cuáles tallas existían. Con desgano, la incitaban a buscar en las cestas a ver si ella misma la encontraba, cuando pudieron atenderla con cortesía pues era la única que compraba en ese momento.

Un kilo suena, y suma. Cuando me pongo a estudiar los recientes aprobados Lineamientos para la política económica y social y repaso cada palabra de Raúl Castro en el VI Congreso del Partido, acabo en la misma pregunta: ¿romperemos la inercia y tiraremos parejo de la cuerda para cambiar el panorama? Si quienes tienen que aumentar las arcas estatales, ya sea con producciones como con servicios, den estas señales de indiferencia ante el reclamo del consumidor… ¿a dónde vamos?

Y es que ahora, el maltrato se llama dinero y futuro. El precio de las importaciones crece más que la espuma. El imperialismo no duerme, al contrario. Decenas atrás empezó a boicotear el petróleo de Venezuela, que es el ALBA de América Latina y ahí estamos los cubanos. El bloqueo sigue en pie y nadie sabe qué podrá suceder mañana mismo. La pelea por salvarnos de debacles mayores es nuestra. Un cliente que deje de comprar, existiendo el producto o la solución alternativa, es plata que se va al aire o a un bolsillo que no lo revertirá en piezas de repuesto, material escolar, medicinas, inversiones, alimentos…

Hay necesidades como el arcoíris, pero hay que cambiar ese lenguaje apático y fatalista de que “esto no lo arregla nadie”. Nosotros tenemos que arreglarlo y podemos. Puede que una administración no piense, esté acomodada, pero ¿y los demás? ¿Tampoco piensan? Raúl Castro ha dado el poder a la acción, a la crítica. Lo reitera. Quien no asuma en su pedacito el roll que le pertenece es porque no quiere. Eso de que “me marco y me botan” no es el discurso de estos tiempos, si es que alguna vez lo fue en determinados lugares. Y el ejemplo viene vertical.

Creo que sectores tan vulnerables como el Comercio y la Gastronomía tienen que acelerar sus ajustes de cuenta, asumir verdaderas gestiones de venta y respetar a sus clientes – consumidores. Así no se gana batalla alguna y menos la económica. Vender – vender y ganar- ganar son reglas elementales del mercado. El kilo que no suena no puede pagarlo ni el pueblo ni el Estado. Ojo con estos faltantes de ética y marketing. Al final, es otro dañino delito económico, pero más sutil y hasta ahora no condenado.

CRITERIO

CRITERIO

 Ese veneno de amor

Por Graciela Guerrero Garay

Cuando de eventos de riesgo se trata, siempre he tenido la percepción de que el humano cree que la fatalidad no le toca a él, es para otro. Tal sensación me viene a la mente cuando veo la irresponsabilidad individual campeando frente al peligro. O al observar que, con la naturalidad más ingenua, la mayoría desobedece advertencias, campañas educativas, señales, charlas sanitarias, etc. etc.

Si no es así, ¿por qué sale siempre un nuevo foco de Aedes? ¿Por qué aumentan los accidentes del tránsito? ¿Por qué hay incidencias cotidianas de niños con traumatismos domésticos evitables? ¿Por qué se incrementan las cifras de SIDA o hay embarazos no deseados, precoces y se abusa del aborto?

Una cadena interminable que va siempre a lo mismo: la responsabilidad personal, la actitud ante sí mismo y la sociedad. Llanto y lamentos después, pero antes un hueco vacío de sensatez, madurez, cordura y disciplina. Y lo irremediable – irónico, mejor – es que el asunto tiene que resolverlo la Policía, Salud Pública, los Bomberos, el Gobierno, el Partido y cualquier cosa menos el buscador del problema. Y pobre si a esa hora cero hay demora de respuesta, falta un medicamento, no hay carro disponible… en fin, toiticos son malos  menos el hacedor del enredo y la negligencia.

Hay que tomar conciencia de estos hechos. Da escalofrío cuando uno indaga en las cifras del SIDA, por ejemplo. Y es deprimente aceptar que por el simple deseo de no usar un condón, se esté tan dispuesto a entregarse a la muerte, a entristecer para siempre a la familia, a condenar a la pareja a que se envenene por amor y sea víctima obligada de un acto egoísta e insensible.

Irrita igual que se gasten millones de recursos, monetarios y humanos, año tras año, (haciendo falta para tantas cosas) y el problema perdure, se fortalezca y hasta llegue a parecer tan normal que le olvidamos o lo vemos ahí, de costadito, como si fuera de la gente de Hong Kong. Y eso es tan común en nosotros y en tantas facetas del diario vivir que cuando voy por las calles y veo el “rearchivertido” estiércol de caballos en el pavimento, me pregunto si se les pudiera poner un microchip a las bestias para que alerte a sus  amos y estos le coloquen el no usado protector.

Las multas parecen no surtir efecto y se burlan, pues incontables veces los cobradores andan de puerta en puerta buscando al notificado y no reside en la dirección que dio. Este es otro tema interesante. Vamos por estas veredas en asuntos de conciencia y responsabilidad. Vale este dato del VIH –SIDA: desde 1986 en que apareció el primer caso en el país, ya suman 11 mil 994, contra los 10 mil 454 notificados el pasado año. Y en Las Tunas la cifra creció y las mujeres empiezan a engrosar más de prisa el número de infectados.

Ya han muerto 2 mil 063 y viven con el virus 9 mil 931, aunque somos la nación con más bajos índices de prevalencia de América Latina. Sin embargo, el veneno está ahí, en cualquier rostro, detrás de una aventura impensada, entre el mareo del licor y la promiscuidad. Sexo sin fundamento, pero con mucho potencial doloroso y fatídico.

Anote más: Cuba gasta cada año más de 200 millones de dólares en prevenirlo, montar campañas promocionales y  dar atención médica a estos enfermos. Y en el orden individual, la gratuidad de los antirretrovirales se monta, en igual tiempo, entre los 3 mil y 6 mil dólares. Esa noche de pasión incontrolada cuesta eso y, a la larga, nos lleva hasta el sepulcro.

Leía que hay toda una voluntad en los especialistas de la provincia para mejorar los indicadores de salud en estas enfermedades prevenibles. Muy honesto y merecedor de reconocimiento. Sin embargo, es cada quien con su actuar cotidiano el que podrá facilitarle los caminos a las instituciones sanitarias para que cumplan su meta. La verdad está ahí: Salud Pública se  empeña y hace mucho, las más con muy poco. Empero, yo, tú, él y ella no conjugamos el verbo exacto. Jugamos con nuestra vida y con la de los demás. ¿ Por qué y hasta cuándo?

CRITERIO: Cuidado con las defensas

CRITERIO: Cuidado con las defensas

 

Por Graciela Guerrero Garay

Cuando liberaron el jabón de lavar y de baño y lo pusieron en la red de Comercio, la reacción de muchos fue encontrarlo caro a cinco y seis pesos. Escuché, entonces, opiniones tan descabelladas como que debían venderlo a peso. Es cierto, si uno tira ingresos contra gastos, sin lujo alguno y priorizando necesidades básicas, para la mayoría de las familias trabajadoras el salario no alcanza ni poniendo a 100 céntimos los productos, pues la comida diaria se lleva la entrada promedio de cualquier hogar.

Esta realidad no puede cegarnos ni llevar que pongamos voz en cuello determinados criterios que tergiversan las esencias que se defienden en este proceso de cambios y adecuaciones de la economía y la sociedad. Y más cuando el precio de los alimentos se dispara como una tiradera en el mercado internacional y los países, como el nuestro, están más que cerrados  ante una competencia desigual y discriminatoria.

Con ojos sobre el jabón, a ese monto actual se puede adquirir uno más de baño con la misma cantidad que invertiríamos si lo compramos en la red de tiendas en divisas, única oferta que nos queda como opción. Hablo de la pastilla más barata, que cuesta 0,25 centavos CUC. En el caso del de lavar, el menos costoso en moneda convertible vale 0,45 centavos, por lo que con un dólar solamente podríamos llevarnos 2, y 10 centavos de vuelto. En tanto con esa “platica” en pesos nacionales, compramos cuatro y nos queda un peso en la cartera.

Si sacamos la cuenta, vemos la ventaja. Empero, si lo miramos desde la libreta de productos alimenticios, no. Al valorarlo desde la frecuencia de distribución, entonces nos percatamos que ahora la disponibilidad en los establecimientos es mucho más estable y podemos optar, según la economía doméstica, por dos fuentes de abastecimiento permanentes. Antes de la liberación del producto, era asunto de cara o cara: si no venía por la cuota, a las shopping obligatoriamente.

Hay que tener cuidado con las “defensas” que hacemos. No estamos para atacar lo que, a largo y mediano plazos, nos abrirá el horizonte. No olvidemos que, muchas veces, para ganar, hay que perder. El Estado mientras pudo nos facilitó las cosas. Recuerdo aquellos paquetes de arroz, que por los 80, se vendían en los llamados mercados paralelos, eran 2,5 kilogramos a 7,50 pesos. Mas, existía un CAME y una Unión Soviética con un intercambio comercial factible y, aunque los salarios eran mucho más exiguos (un recién graduado universitario ganaba  $ 198.00) alcanzaban hasta para pasear, como dice un vecino mío. De la globalización y el cambio del mundo no podemos evadirnos. Hay que tenerlo en cuenta.

Ahora, ante la noticia de que está a la venta en la cadena Ideal, de forma experimental, el azúcar blanca y parda – a 8 y 6 pesos, respectivamente – y el arroz importado a $ 5.00 la libra, se pone al Estado otra vez en la palestra del juicio y criticando a la ligera tal medida económica. Hoy, al analizar en crudo la situación que hay en el mundo con la producción y precios de los alimentos, las balanzas globales del mercado, el endeudamiento de los países pobres y el cambio climático, comer es un lujo. Triste y sangrante verdad, pero verdad al fin. 

Es menester razonar con los pies en la tierra y el futuro de los hijos. Vale decir “vamos a trabajar mejor, para producir más y obligar a que bajen los precios. Vamos a ayudar a la nación que necesita de nosotros”. Solo así en el bolsillo sonará ese excedente que pedimos y algunos ponen de “primera”, antes de opinar con profundidad y mente cooperativa. Nada se alcanza sin sacrificios ni desgarraduras. Somos responsables de la mayoría de los problemas que tenemos. Y por moral, por responsabilidad social y como deber humano, todos, cada quien en su puesto, tenemos que resolverlos. El dedo no puede apuntar para el pecho. Debe salir del pecho hacia el bien de todos.

 

CRITERIO: Andemos por Cuba

CRITERIO: Andemos por Cuba

 

Por Graciela Guerrero Garay

El tema económico ha dejado de ser un espejismo para convertirse - para todos -, en una urgencia que demanda, a mi juicio,  una responsabilidad muy honesta y profunda desde adentro. Nunca hemos dejado de tener puntas de lanzas amenazando nuestra seguridad doméstica y social. En 50 años se ha peleado duro todo cuanto tenemos. Sin embargo, este momento es crucial entre tantos Cruciales.

La convocatoria a la franqueza y al espíritu crítico y autocrítico tienen las compuertas abiertas y ahora, en la discusión del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social – (que vuelve a estar a la venta y que, incluso, los carteros – mensajeros de las oficinas de Correos ofertan por los barrios) – debe encontrar respuesta en cada cubano. Olvidar primero ese dañino pensamiento de que “no cojo lucha, si al final se aprueba lo que ya está escrito”. O lo otro de “ese no es asunto mío, para eso están los cuadros”. O lo que pudiera ser peor, que los “cuadros” crean que llevan la razón y voz cantante y pretendan silenciar algún criterio.

Es un debate de pueblo, como dice Raúl explícita e implícitamente en todas sus intervenciones. Estilo marcado por Fidel de manera permanente y promotor ejemplarizante de todos los procesos de rectificación. Entonces, hay que borrar el cuchicheo de pasillo y analizar bien, con profundidad, sentimiento colectivo y valentía, sin retórica hueca, lo que diremos, pues de ese espectro de criterios brotarán las mejoras y adecuaciones que puedan tener los lineamientos, muy certeros, necesarios, abarcadores, objetivos y realistas del contexto nacional e internacional, de nuestras debilidades, potencialidades, amenazas, oportunidades y fortalezas.

NO son para uno ni dos, es con todos y para el bien de todos.  Justamente por eso nos reconforta escuchar a nuestros trabajadores levantar la voz con firmeza y,  con honestidad, plantear sus inquietudes, sus lógicas deducciones. Preguntar qué pasará con esto o con aquello. En fin, las reuniones que hemos seguido por nuestros propios medios de comunicación, la conversación barrial, y el acercamiento personal muestran que la democracia es un derecho pleno del que disfrutamos, sucede que no siempre le damos el uso cívico y meridiano que debemos.

Apenas comienzan las discusiones abiertas del imprescindible documento, bitácora para seguir el buen rumbo del futuro y contribuir a que nuestras filas políticas puedan estudiar y valorar el sentir común y decidir las líneas del mañana. Este espíritu que aflora con tanta vitalidad y pone dedos en llagas abiertas de la realidad de la nación y el territorio debe mantenerse cada día más fortalecido, porque hasta febrero durará el proceso. No se debe pensar que “ya se ha dicho, para qué decir”. Cada quien tiene su propia manera y ninguna idea puede menoscabarse.

Aquí está la unidad de sentimientos, el verdadero cambio, la garantía de mejorar la vida por el camino que llevamos. La virtud del decoro y la validez de tanto esfuerzo, resistencia y fe revolucionaria está en el ruedo. Nada de marchitarla con escepticismo y silencios malsanos. La dirección del país confía en su pueblo y nosotros, benefactores al final de la batalla, tenemos que poner la voz donde nos corresponde, contribuir como entes sociales y productivos, y dueños absolutos de nuestra propia obra.

Creo vamos a donde se nos pide. Siento que este proyecto se parece mucho a nosotros mismos y confío, como parte y parte, de que sabremos, una vez más, quitar piedras ociosas, no viciarlas y menos tropezar con las que nos sabemos de memoria. Reitero, siempre habrá alguna mancha en el sendero. Somos humanos y no flores, pero si juramos limpiarnos por dentro, cumplimos y exigimos cumplimiento, muchas cosas, muchísimas, serán glorias de hasta siempre. Cuba es nuestra, andemos por ella.

CRITERIO: En el bolso está el dinero

CRITERIO: En el bolso está el dinero

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: Chela

Los servicios nuestros, en todas sus manifestaciones, de alguna manera siempre, en años, han tenido partes blandas. Desde aquellos libros de Quejas y Sugerencias hasta los acuerdos y recomendaciones dejados en informes extensos, se lucha por mejorarlos y a razón de la verdad, simulan un columpio. Vaivén todo el tiempo. Unas por razones objetivas y las más, a mi juicio y evidencia, por la carencia de una cultura comercial integradora de todos los mecanismos, materiales y humanos, que sustentan una actividad donde el binomio vendedor – cliente tienen que estar en igual rango de intereses.

Salvo en eventos muy competitivos, los más de trascendencia foránea, se “huele” ese deseo de impactar a los demandantes. Y, con algunas excepciones, en determinados centros básicamente turísticos, se nota ese buen gusto al recibir, servir, empacar y despedir al cliente, otro término que hemos distorsionado a las anchas y que, en los últimos tiempos, casi siempre son “señores o señoras”, con algunas “señoritas” según el portero (a).

Cuando hablamos de economía no se pueden evadir los servicios públicos, pues de ahí salen y entran una gran parte de los presupuestos que incrementarán las arcas del Estado y que reciclarán luego como bienes sociales, en el amplio espectro que este conjunto de cosas y hechos significa en un territorio. Entonces hay que cambiarlos también de raíz. Habrá que hacer urgentemente estudios de marketing, analizar horarios de apertura, reordenar las prioridades, reubicar internamente a la empleomanía, exigir idoneidad absoluta y cerrarle con mano de acero la entrada a la ineficiencia, el mal trato y el “no hay”, con esa carita zalamera que nos ponen en nuestras unidades comerciales y gastronómicas.

En el bolso del cliente está el dinero y la satisfacción, el rostro alegre de una economía fuerte y feliz, cada vez más solvente y rentable, competitiva e ilustrativa de que se trabaja y se produce, hay correspondencia de esfuerzos con ganancias y los salarios, buenos o malos,  están a la medida de lo que hace cada cual y lo que cada cual merece o, mejor, gana con su sudor y entrega cotidiana. Si eres malo, mal te pago. Si eres bueno, bien recibes.

Y nadie se crea que eso es explotación del hombre por el hombre. Eso es recibir según productividad y excelencia. Es también cobrar la calidad verdadera de un servicio y pagarla a gusto, porque lo bueno vale bien. Lo incongruente es pagar caro lo que no sirve y sentir, como cliente, que nos quedamos despechados y con los bolsillos vacíos. La llamada no es solo para las redes estatales, sino también para ese particular que hasta ahora nos vendió “como de lugar” y la necesidad nos llevó de la mano a aceptar los precios adulterados y las mercancías de mermas, porque en ambas cestas hemos sobre pagado un ají de quinta como si fuera de primera. Y a salir contestos, ¿ qué usted cree?

Sinceramente creo que el éxito y el cambio económico y social está más allá de sabias y medulares discusiones del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social. Poco valdría tener la mejor normativa del mundo si en la práctica, segundo por segundo, la ultrajamos con irrespeto, fraude, mala dirección, violaciones y etc. y etc. y etc. Es hacer cada cosa bien y para siempre de ahora en adelante. Reto complejo porque somos los mismos y hay refranes que nos caen al dedo: el hábito hace al monje, se me ocurre uno.

Empero, la voluntad y el amor acortan distancias y borran amarguras. Hay que trabajar cerebro adentro y a manos limpias. Esta inyección de lealtad a la Patria y a nosotros mismos tiene que seguir rompiendo la esclerosis y los vicios antropológicos. Estamos y podemos. Nuestras redes comerciales y gastronómicas tienen que ser el primer espejo donde miremos el avance de los nuevos tiempos. Es el rostro que se da a los foráneos y el termómetro que nos dirá a todos que todos estamos tirando parejo de la cuerda de la prosperidad en una Cuba más libre y socialista, digna de esos millones de hombres y mujeres de quienes llevamos los genes y la sabia del trabajo honrado y bienhechor, sin comodines ni puertas cerradas, sin adulterios de precios ni recargos comerciales para buscar la ganancia y vendiendo un servicio que no se da.

Criterio: ¿Control necesario o paternalismo empresarial?

Criterio: ¿Control necesario o paternalismo empresarial?

 

Por Graciela Guerrero Garay

Alguien me dijo alguna vez que economía era contar kilo a kilo y luego de sacar la inversión, el resto era ganancia. En diferentes cursos de postgrado en materia económica aprendí que una de las leyes elementales del mercado era ganar- ganar. Desde entonces me estoy preguntando dónde está la lógica o la conveniencia de que el mundo empresarial se planifique pérdidas.

En estos tiempos donde buscamos las coordenadas del fortalecimiento definitivo de la economía creo que los análisis deben ser cada vez más profundos y realistas, demostrativos de que verdaderamente miramos cara a cara nuestras insuficiencias y existe una voluntad colectiva irrevocable de no repetir una y otra vez los errores. Muchos cintos hay que aflojar y apretar en este complejo camino de la batalla económica.

Tenemos que encender esa luz larga que evita el tropezón a un metro de la nariz y más allá, para que no suceda como cuando aquellos planes de “opción Cero” de los momentos crudos del Período Especial, en que todos los organismos hicieron larguísimos proyectos para garantizar su pleno funcionamiento con cero todo y, al final, en la práctica cotidiana, se iba la electricidad y ni los mandados podían comprarse en la bodega porque en unas cuantas la oscuridad del local impedía hacer los vales de despacho y el pesaje de los productos.

Un ejemplo “pequeñito” de que nosotros mismos, así no más, incumplimos lo que acordamos y por lo que convocamos a un número exagerado de reuniones. Otro vicio que anda suelto todavía. En fin, que economía es más que producir. Es competencia consciente de que su éxito está desde la calidad del producto hasta la manera en que sonreímos al ofertarlo. Desde todos los cuadrantes hay que dar un salto de conciencia y eficacia.

Los recursos financieros y humanos, el patrimonio empresarial, los activos, gastos, inventarios, producciones ociosas, valor real y recargo comercial, etc. y etc… son vitales por su incidencia en los procesos que integran la gran rueda que echa a rodar cuando de economía se trata, más con un sistema como el nuestro donde proteccionismo y paternalismo conviven juntos y los bienes van y vuelven a la misma fuente, para revertirse después en riqueza y derechos colectivos.

Entonces me parece incongruente, sin menospreciar para nada el necesario control, que cada vez que se mueva una “ficha” anunciando una visita haya que salir volando para todas las dependencias e instituciones, en caravanas, a dar el tití  a los homólogos, cuando estos ganan un salario por sus funciones, reciben  asesoría, tienen abierta la superación y ocupan cargos que sugieren están en capacidad plena para ejercerlo.

Me pregunto si alguna vez se le ha ocurrido a alguien realizar un análisis económico de lo que se invierte y gasta en transportación, alimentación, horas de trabajo, salario y dietas para este estilo de trabajo, que muchas veces deviene rutina de oficina y facilita pasen a un segundo plano metas y tareas priorizadas, por esta “movilización de última hora” para chequear “cómo anda la cosa”  en municipios y centros de trabajo.

La decisión parece mágica: “hay que brindar ayuda metodológica”. O “para allá va Fulano (léase el superior inmediato al nivel correspondiente)  a ver cómo tienes la nómina o el programa X, que viene una visita y no sabemos a donde va”.  Todo eso quita la tensión y el dolor de cabeza. Limpia la imagen y está resuelto el problema. Al contrario, pero nadie parece notarle su lado maligno y apañador. ¿Por qué no se resolvió en la visita habitual de control?

Es fraude económico, autocomplacencia, doble moral, engaño y falta de credibilidad en quienes estudiaron, trabajan y cobran por una responsabilidad determinada. La cuenta final la paga el Estado con más pérdidas, por invertir más en lo mismo, por malgastar de manera estéril los recursos humanos y financieros.  Si se cumple el ciclo de inspección, ayuda técnica, asesoría o como le llamen en cada sector; si cada quien hace lo que tiene hacer, aprovecha la jornada laboral y actúa con el decoro laboral que exige ser lo mismo empleado que cuadro otra sería la historia.

Ganar la batalla económica necesita de conciencias transparentes, de altos espíritus autocríticos y de exigencia tajante. Dos y dos son cuatro, no hay que sacar otra cuenta.  El paternalismo empresarial es un enemigo doble. Huelga el comentario.

Entre cubanos: Acabar la autocomplacencia

Entre cubanos: Acabar la autocomplacencia

 

Texto y Foto: Graciela Guerrero Garay

Las sociedades seguirán siendo para mí como las familias, de hecho la integran. Llena de vivencias estoy en historias de vida en las que siempre sale un “gato pinto”, nada que ver con la educación, el ejemplo y la crianza que ha recibido. El señorito de marras está ahí, como un desafío, dando al traste con la estela de enseñanzas positivas que se han esmerado en darle sus tutores y descuartizando todas las herramientas posibles puestas en sus manos.

Si todos los caminos van a Roma, todos los desafueros sociales – pienso y creo – llevan al hombre, quien, al final de la cuesta, es el ente participativo e integrador del conjunto. Mi país, Cuba, es atacada constantemente  como violadora de los derechos humanos. Hay una derecha infectada y malévola que inventa, manipula y exagera cuanto acontece acá y lo ensambla a sus intereses, desde el suelo de los Estados Unidos, básicamente en la ciudad de Miami. Y, al concluir, es lo mismo: el demonio es el socialismo y sus espadas los altos dirigentes de la Isla. El resto es víctima. Hasta esa extrema contrarrevolucionaria, que vive en el llamado país de la libertad, es víctima.

Así aplican su regla de tres: la isla, el abismo, y lo demás carretera. Pero sucede que no es tal culpable el que tildan, porque estando muy lejos de la perfección humana y social, los cubanos tenemos derechos y prerrogativas espirituales que en muy pocos lugares del mundo afloran y se institucionalizan como aquí, relacionados exactamente con la niñez y la juventud. Empero, ese humano con derecho propio al discernimiento, estropea su propio bienestar y, luego, acusa al que tiene al lado. Es como un karma amorfo y hereditario.

Pasa entonces que al mirar el comportamiento individual uno descubre que esa elección personal a ser como soy y punto   se te cuela, muy tarde en la noche, mientras escribo o estudio, en el silencio de las madrugadas y me desnuda los caballos del  apocalipsis. Nada que ver con presagios malignos o alusión religiosa. Son esos que a la usanza de coches antiguos o innovaciones contemporáneas, nos transportan con la misma facilidad que nos maltratan.

A veces, me levanto como un bólido de la computadora creyendo que ha pasado un accidente o se ha formado una trifulca de altura. Si mi imaginación anda de novelera, asumo que viene el ejército de Julio César a rescatar de las manos de Marco Antonio a su querida Cleopatra. Al final, reconozco que existe un grupo de cocheros y trasnochados que si tienen alguna educación o conciencia pública, la acostaron a dormir y salieron de ronda con el desacato a toda norma social. Nadie los manda, ellos deciden campear por su respeto y hacer, exactamente, lo que exige el Gobierno que se respete y por lo cual, en más de medio siglo, ha erogado millones y millones de pesos para el presupuesto de estas actividades: educación, obras sociales, urbanización, sociedad...

Para ellos no existe día de la semana, más en estos tiempos cuando prácticamente durante el año entero hay una actividad festiva popular y varios centros nocturnos funcionan las 24 horas. Es irracional el tropelaje, las malas palabras, las griterías y los latigazos a los pobres animales que le llenan el bolsillo y agotan con el exceso de pasajeros y las horas de trabajo.

Es incomprensible también que si es un fenómeno tan recurrente y muy difícil de ignorar, no se haya adoptado que los grupos de inspección o del orden  realicen guardias nocturnas para multar y exigir el respeto que merece la urbanidad, las horas del sueño del pueblo y la convivencia social.

Ahora que se abrirán múltiples opciones del trabajo por cuenta propia, ¿se imaginan si empiezan a transitar más caballos, digo coches, violadores y generadores de un ruido de tan mal gusto, inapropiado y sintomático de que estamos lejos de poseer esa ética cultural de la que muchas veces nos jactamos y no encontramos en el andar cotidiano? Y si seguimos “buceando”  sería muy bueno empezar a imponer multas a los ruidosos, a esos divertidos que parece se enajenan tanto que creen vivir en la selva, más que por la bulla por las imitaciones guturales que hacen, lo mismo de un orangután que de un guacamayo.

Lo cierto es que en esta jungla de malos educados, entran también los vehículos automotores, sobre todo al amanecer cuando van de recogida de sus superiores o de algún trabajador. Se puede hacer todo un concurso de pitos, frenazos, música de caseteras y hasta chiflidos. Y no escapan los particulares ni los bicitaxis. En fin, que hay que ver para creer hasta donde llega la indolencia y la autocomplacencia.

En tiempos de carnavales… alegría con licor, patético panorama. Las competencias de los cocheros por llevarse primero a los viajeros,  el ir uno encima del otro en una carrera por ganar más y cobrar mucho, ignorando las tarifas, es otro desmán común. Y que me pregunten a mi, me dijo una señora que vive a mitad de trayecto entre la piquera del Tanque de Buenavista y el Ferrocarril. Pero los de la calle Joaquín Agüero y quienes residen cerca del recinto Ferial de esta ciudad, coinciden: los coches resuelven un gran problema social, pero crean otros tantos.

¿No será inteligente medir también la idoneidad en el cuentapropismo, sobre todo en  actividades donde el pueblo es a todo riesgo el agente receptor del servicio? Es recurrente el número de accidentes en coches. Y pienso, justo a la apertura próxima de un número considerable de patentes y oficios: ¿quién me garantiza que no me intoxicará una pizza que pueda comerme a las 12 de la noche? ¿O que el bocadito de cerdo no es de  gato, perro o un “choncho” verraco? Es muy serio, no vaya a creerse alguien que a río revuelto, ganancia de violadores. Estos problemas que exteriorizan ética y cultura, urbanidad y comportamiento social hay que resolverlos sin paternalismo ni complacencia.

Nada de mano blanda. La ley es para respetarla. Esos, los descarriados, no pueden ni tienen derecho a sembrar una imagen que no es la nuestra.  O darle elementos a los detractores para que, por estas indisciplinas sociales, armen un culebrón sin punto y seguido, porque acá en la Isla hay también innumerables hechos que demuestran los valores culturales de la mayoría. En Cuba somos más los que sabemos de hábitos correctos y llevamos con decoro el sentido de pertenencia y sociedad.

Criterio: Orugas y mariposas

Criterio: Orugas y mariposas

Por Graciela Guerrero Garay

Cuando leí por primera vez el libro El Principito una de las moralejas que más me impactó fue justamente la que encerraba la frase “hay que soportar dos o tres orugas para ver las mariposas”.  Su realismo me hizo pensar en muchas cosas, a pesar de que era una adolescente. Hoy creo que siempre sucede, si queremos ver algo hermoso al final de una meta.

Ante el proceso de reordenamiento de la fuerza laboral en el país la recordé con esa meridiana sabiduría que trasmite en uno de los volúmenes más utilitarios y provechosos que he leído hasta aquí, pues se trata de eso, orugas y mariposas. Lo que ahora parece incongruente, es la coherencia de un mañana cercano. En los grandes momentos, hay que tomar grandes decisiones. No solo por la necesidad insoslayable que tenemos de acabar con la ineficacia económica, sino porque es el camino para acercarnos a la calidad de vida que, en generaciones, aspiramos y soñamos y por la que también, en siglos, muchos cubanos apostaron corazón, sudor y vida.

La nación está urgida de revertir cifras y buscar alternativas que levanten de una vez la economía.  Como todo asunto nuevo que requiere de cambios conceptuales y la interiorización consciente de transformaciones estructurales, es complejo, difícil  y susceptible a inquietudes, miedo, resistencia, incomprensión y hasta frustraciones personales según el modo de asumirlo e, incluso, interpretarlo. Por eso es importante el tacto y las maneras en que se enfoque por parte de quienes tienen la responsabilidad – difícil igual- de valorar los que deben quedar disponibles.

Empero, hay que asumir la realidad y no resistirse a lo que es una prioridad impostergable: lograr rentabilidad, productividad, eficiencia y ganancia en la gestión laboral. No puede seguir el cuento de que “Liborio” pierde, yo cobro sin hacer nada y por demás, me llevo la “lucha” que me da la “pasta”.  El mundo ya no es igual y hay reliquias sociales que, sin medias tintas, todos estamos comprometidos a preservar como sociedad y miembros que somos, estemos afectados o no. Nadie, en lo individual, es el ombligo del mundo.

Según los estudiosos, los cambios suelen ser traumáticos y dudo que alguien se haya escapado de alguna “sacudida” en su historia de vida, por eso no es incoherente ni ilógico que existan temores, preocupaciones y dudas, más cuando todavía no salen a la luz las regulaciones, nuevas leyes, ofertas y direcciones en que encontrarán cause las labores de quienes  resulten no necesarios en sus centros de trabajo. Pero algo está muy claro ya: No se dejará desamparado al trabajador. En tiempos de bonanzas y crisis jamás ha sucedido. Pienso ahora en el inicio del período especial cuando cerraron fábricas enteras y la empleomanía fue hasta con el 60 por ciento del salario a casa. Mucho dinero sin respaldo productivo, las mismas facilidades en el resto de las cosas: cuota, escuela, salud, divertimento.

Y virando la hoja, en el diapasón de opiniones que ruedan por ahí también siempre estuvo el reclamo de que se pague bien al que bien trabaje, o que suban los salarios. Mucho se ha dicho “tanta gente ahí, para qué, si hay demora, si no resuelven nada, si se las pasan conversando…” Otros confiesan que “se aburren” porque no tienen nada que hacer. En fin, no le demos la espalda tampoco a una evidencia que nos acompañó hasta el presente y que, cada día, cedió espacio al acomodo, a la inercia laboral, a los falsos informes  y al fraude económico en general.

Trabajar para tener, sobre todo alimentos en la mesa, que es otro reclamo popular. Es hora ya que honremos lo que nos caracteriza y encontremos y demos respuesta colectiva a esa pregunta que nosotros mismos incluimos en la lista de demandas: ¿hasta cuándo un país agrícola tendrá una agricultura insostenible? Llegó el momento de buscar el horizonte, juntos, conscientes y convencidos de que hay orugas y mariposas, pero para el bien de todos tenemos que ayudar a que muy pronto salgan a volar las mariposas.

Criterio: Educación en Cuba

Criterio: Educación en Cuba

Llegó la escuela. Vamos a Pensar. 

Por Graciela Guerrero Garay

Septiembre se asoma sin timidez al almanaque y llega la escuela otra vez a formar parte de las responsabilidades y las tensiones cotidianas. Pero ahora hay más experiencia que todos los tiempos. Más razones, argumentos y resultados para seguir calando hondo, verdad en mano, en las transformaciones que acontecen en el sector de la Educación y la meta hacia un perfeccionamiento que contribuya en esencia y práctica al avance de la sociedad.

No creo que la enseñanza en Cuba esté dentro de una probeta, como muchos dicen por ahí. Pienso que se dieron pasos, acelerados quizás, mirando más las perspectivas que el sustento. Tal como creo que los estudiantes, auténticos sujetos del proceso de conocimientos, no acaban de tomar conciencia de que el estudio es sistemático, para aprender, no para aprobar y, de esta suerte de desvarío, a la hora de sumar puntos y entregar exámenes la “pelota” del éxito o el fracaso empieza  a saltar de un campo a otro: profesores - alumnos, como si en encontrar al culpable estuviera la solución de los problemas y la calidad del curso.

El calendario pasado dio bastante puntales para saber hoy donde están las partes blandas que pusieron en peligro un proceso, que no es privativo del personal docente ni los educandos  sino que involucra a muchas personas y subsistemas, más allá del perímetro escolar. La exigencia de la familia es clave, pero hasta el ambiente de la comunidad donde se encuentra la escuela afecta, como la violación de los horarios, la ausencia de actividades extra clases, la distribución de la merienda, el discurso de los matutinos, la cantidad de reuniones. Es un proceso. Una cadena que tiene que brillar desde el primer eslabón hasta el último.

La garantía de la base material de estudio no garantiza que se cumplan automáticamente los objetivos y las misiones del período lectivo. Tampoco puede aspirarse a que todos los profesores tengan la misma profesionalidad y pericia al impartir sus materias. Menos, que los alumnos posean idéntico nivel de inteligencia y capacidad de aprendizaje. Pero sí podemos NO repetir los errores, malos procedimientos, técnicas de enseñanzas fallidas o cualquier cosa que ya sabemos no funciona o no rinde lo que debe o necesitamos. Eso de tropezar “con la misma piedra” sería un lujo imperdonable.

El hecho de que la educación sea gratuita no significa que no cuesta, todo lo contrario. Cuesta más cara que el más amplio de los presupuestos y resulta una inversión de alto riesgo, porque la nación, el mundo en que vivimos, el que todavía no se sabe ni cómo será mañana, necesita de hombres y mujeres instruidos y educados, sobre todo, en valores humanos  como el desprendimiento, la solidaridad, la laboriosidad, honestidad, responsabilidad. No es una rima. Es una verdad tan imperiosa como que desde el primer día de clases hay que lograr que ir a la escuela, en Primaria como en la Universidad,  no sea un fastidio sino lo mejor de la jornada.

Hoy se habla mucho de la energía positiva y su poder de transformar hechos y resultados. Puede ser asunto de gnósticos, pero si lejos de degradar al sistema educacional, potenciar sus errores como la “mea culpa mayor” y tirar más leña al fuego, resaltáramos lo que significa para el futuro personal, familiar y social con unidad de acción, ejemplo, abnegación y desempeño en cada eslabón, con mayor nivel participativo y colegiado, sin dividir terreno docentes – educandos- , seguro que las motivaciones fueran más de mayorías y se alimentara con buenas esencias una tarea que es derecho legítimo del hombre y que nosotros, privilegiados del planeta, se nos da en masas, gratuito, en paz y con lo mínimo indispensable para llegar al más alto de los sueños. Llegó la escuela. Vamos a pensar en esto.

Criterio: Razonar, no cuestionar

Criterio: Razonar, no cuestionar

Por Graciela Guerrero Garay

La sociedad es como una familia. No diría ni grande ni pequeña, porque familia, con todo en regla y en pura esencia, es única, sea blanca, negra, parda, conga o carabalí. El proyecto socialista, en principios, defiende y condiciona caminos para que así sea, funcione, retroalimente y desarrolle. Pero  la familia es un conjunto, no un elemento.

Cuando se habla de unidad, como yo lo veo, no es obligar o inducir a que todos pensemos o seamos iguales. Sino, desde la diversidad y la individualidad, conciliar el criterio más inteligente, que reporte beneficios colectivos, mayoritarios, tolerantes y funcionales. Un balance conceptual o práctico que implique ganar-ganar y donde cada miembro tenga un pedacito representativo de lo que se trate, ya sea en lo material o espiritual.

Lo traduzco como la ética del derecho participativo, y en asuntos sociales es encontrar de alguna manera reflejadas mis ideas, deseos, anhelos, bienestar propios y de los demás que formamos el conjunto… Por eso es importante razonar y no cuestionar, más en momentos donde nos estamos replanteando el mejoramiento, gradual, táctico y estratégico de nuestras  vidas y conquistas revolucionarias, que son bastantes y logradas con el sacrificio de muchas generaciones. No podemos a TODO colgarle el San Benito, sembrar la duda, soltar el rumor, hacerle el rejuego a los que se aprovechan del sudor de cada día.

Hay que tener ojo, mucho ojo,  con los elementos que resultan muy sutiles al momento de usar determinados disfraces para determinadas situaciones. Hay muchos comentarios con los precios, los cambios, la democracia y el papel de las soluciones a las quejas y respuestas de los electores y los lectores de espacios clasificados de los medios de comunicación. Se crea una falsa expectativa alrededor de casi todo lo que nos rodea y valoriza.

Se le está dando una rienda al ego personal que creo no es saludable, en vez de revertir los análisis y mirar hacia adelante, con el optimismo y la voluntad con que siguen trabajando quienes, beneficio aparte de la ley y  las regulaciones, continuaron en pie a punto de jubilarse. Los que multiplican sus jornadas, sin aire acondicionado ni oficinas de cristal, para que lleguen los alimentos. Los que con problemas familiares como tenemos todos, empatan consultas y guardias médicas para garantizar la salud. Ejemplos dignos hay por doquier.

Estas cosas hay que reflexionarlas, antes de hacer eco a las bolas o los análisis parciales, mal intencionados. Hoy, quien tenga lo elemental de lo que acontece en el planeta, sabe de buena tinta que el mundo está  al borde de un debacle bélico o ambiental. El desempleo ataca con crudeza a los países capitalistas, las pensiones se acortaron desorbitantemente en España. Acá, en Cuba, hablamos de proteger a los que, luego de los imprescindibles ajustes de plantilla, queden sin empleo. Y somos subdesarrollados, tenemos serios problemas económicos y hace apenas tres años recibimos el azote de potentes huracanes.

No es teque. No razono para llenar un espacio. Comparto ese sentimiento que todos conocemos cuando algo en la familia anda roto, puede romperse o hay que darle una solución definitiva y rápida.  La sociedad nos necesita ahora, unidos, en las verdes y las maduras. Vale razonar y no cuestionar. No será en vano. Mire a sus hijos y nietos. Ellos están ahí.

Regálate un verano

Regálate un verano

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: Chela

Las ansiadas vacaciones ya están aquí para los cubanos. Una etapa donde se hacen proyectos de “todos los deseos”, incluso los prácticamente imposibles.  Y es justo que quienes estudian y trabajan tengan un espacio para romper la rutina de los deberes esenciales y den un poco de libertad al cuerpo y la mente, en aras de recuperar energías y compartir en familia. Cosa que no siempre se puede en otras épocas del año.

Sin embargo, no es como algunos creen o toman el asunto: pelo suelto y carretera.  Al contrario, cada día que vivimos la cordura se hace más imprescindible, ni siquiera necesaria. Los riesgos ambientales están recrudecidos: un sol perjudicial a la piel y la salud, el incremento de las virosis, el azote de la influenza, la temporada ciclónica, eventos telúricos, escasez de agua, problemas con el transporte e, incluso, hasta disponibilidad de materias primas e insumos para elaborar alimentos ligeros.

Y si no basta, circula también una fea corriente de efectos negativos que traen los pesimistas y los hipercríticos, los maleantes, oportunistas y buscavida (lo mismo revenden que estafan), que puede generar  un “tornado” de problemas y malearle el ambiente al Estado y a la gente. Hay que estar con los ojos bien abiertos y la testa en su lugar, pues el verano , como cada año, recibirá una reforzada inyección de voluntad y recursos estatales para acercarlo lo más objetivamente posible a las expectativas del pueblo y es justo, también, que este esfuerzo se note y revierta en sano placer y provechoso descanso familiar.

En el éxito, como en las vacaciones, vamos todos. Desde la racionalidad y el orden para conceder las plazas recreativas en los centros de trabajo, hasta el chofer que debe garantizar y responder por la disciplina en el trayecto, como por buscar un ladito más  para que otro trabajador o estudiante, de esos que andan al pie de los caminos, reciba el aventón y llegue a su destino.  Cooperar los unos con los otros, para que se beneficien más, y no que los mismos reciclen con los mismos.

Regalarnos un verano rentable,  bienhechor.  Ser cuidadosos con las playas, los ríos, los medios de transporte, las áreas que se habilitarán y remozarán. Responsables, con letra mayor. En las piscinas cuidando la limpieza de las aguas, evitando las riñas, los accidentes, cumpliendo lo dispuesto en reglamentos. No vender bebidas alcohólicas a los menores de edad, no exponer a radiaciones ni aglomeraciones a los infantes. NO conducir sin los cinturones de seguridad ni los cascos, en el caso de las motos. Mantener la higiene, siempre la higiene.

La felicidad de este descanso estival no está exactamente en las veces que nos embriaguemos o mudemos la piel, sino en que cuidemos la salud y evitemos contagiarnos o contagiar a los demás, en caso de que estemos bajo los efectos de alguna virosis. Aprovechemos con amor, seriedad, alegría y respeto individual y colectivo cada espacio y tiempo de ocio. No son alertas ni llamados por capricho o para llenar líneas de texto.

Hoy es imprescindible que cada uno de nosotros seamos consecuentes y coherentes con el momento en que vivimos.  Es prudencia, precaución, prevención. El calor y el sol pueden convertirse en enemigos del ánimo y el cuerpo, si no se les acuna con mesura. Si de comprar alimentos se trata, compruebe su buen estado y lugar de procedencia. Hacer lo correcto y exigir porque los indisciplinados tomen el carril. Regalarnos un verano donde la cordura, lo sano y lo culto, se abracen a la decencia social y convierta una tarde de cine en un  recuerdo imborrable, digno de contar después sin frustraciones ni tristezas.

El ardiente verano de Cuba está de vuelta. Busquemos el divertimento y el descanso, pero sin ínfulas de Julio Verne y su vuelta al mundo en ochenta días. Siempre juntos, sale todo mejor. La espiritualidad es la sazón de los grandes momentos, no el lujo, las botellas vacías o los billetes gastados. Aprendamos a convertir las rosas en rosas y se notarán menos las espinas. Regalarnos un verano es un buen comienzo.

Sociedad Cubana

Sociedad Cubana

¿De qué hablamos?

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

Ser responsables es mucho más que traer un carné de identidad en el bolsillo, tener edad adulta o estar en la recta final de la vida. La responsabilidad involucra la conciencia de saberse con deber, más que con derecho digo yo, de asumir las consecuencias de nuestras acciones, sobre todo porque vivimos en sociedad y la existencia acontece como un proceso en cadena.

 

Revisando estadísticas se me antoja que si cada quien interiorizara que estar vivo significa también comprometerse con el mundo que nos recibe y aporta sus dones para sostenernos el aliento, quizás hoy no produjeran terror y crecieran los números de los accidentes de tránsito o enfermedades contagiosas puramente evitables.

 

Resulta, empero, que tiramos a un lado esa obligación moral que contraemos con los demás – a partir de uno mismo – y le ponemos el pie al acelerador, ingerimos bebidas alcohólicas, enamoramos con una mano y con la otra apretamos malamente el timón o, sencillamente, dueños de nuestro “mundo” desobedecemos a la condura y conquistamos el reino del placer sin pensar que ahorita desvanece y…

 

Las cifras están ahí. El riesgo es cada día mayor. El llamado modernismo capta a minutos a más adolescentes. El tutelaje se ablanda y la disciplina se afloja. En fin, que la vida en sociedad comienza a edades tempranas a una velocidad peligrosamente inestimable y ya aquellos niños y niñas de 12 años que jugaban todavía en la década del 70 a la “gallinita ciega”, no existen. No solo espiritual, sino físicamente.  Una chica o chico de octavo o noveno grados hoy pueden ser tan corpulentos y más elegantes y formados que sus propios padres.

 

Estas realidades no hay que evadirlas, sino conducirlas por la mejor senda. Y en equipo: familia, escuela y sociedad. Todo un asunto complejo que requiere más de una ley, un cambio de mentalidad y hasta una actitud de vida. De un solo golpe no podrá aparecer la solución, pero tampoco podemos esperar una década para encarar el problema. En el 2009 sucedieron 10 mil 371 accidentes en Cuba. En pérdidas materiales el número anda anualmente por los 518 millones de pesos. Esta oriental provincia de Las Tunas, desde el 2008, está entre las de mayor incidencia. Y si fuera poco, estos negros sucesos son la mayor causa de muerte entre las edades de 1 a 19 años.

 

Pasa lo mismo con las enfermedades de trasmisión sexual, la incidencia de partos en plena pubertad o embarazos precoz y de alto riesgo. Las cifras marcan curvas ascendentes. Los expertos llaman a la responsabilidad individual, al fomento constante de una cultura vial y sexual, a ser preventivos y luchar cotidianamente en sociedad. También se trabaja en proyectos de Leyes que encierran estas temáticas. Sin embargo, en blanco y negro, nada es nuevo. Tenemos leyes al respecto. Hay campañas propagandísticas apelando permanentemente al sentido común. Los problemas se hablan en voz alta y discuten a los niveles correspondientes.

La muerte por violaciones del tránsito sigue ahí. La maternidad a destiempo y las relaciones sexuales promiscuas y prematuras también. El dramatismo y las consecuencias, más fatales aún, tienen que resolverse. Entonces, ¿de qué hablamos? Tal vez llegó el momento de apretar tuercas con llaves más precisas y poner camisas de fuerza si es necesario.

 

Vivimos en sociedad y la irresponsable responsabilidad de mi compadre o comadre no tiene ningún  derecho a enlutarme mi casa. Tampoco yo lo tengo. Acción en cadena. No con paños tibios, conformismo o fatalismo. Con esa decencia que siempre nos distinguió desde adentro y que nos salva de las hecatombes mundiales todavía. Es ser lo que tenemos que ser: responsables y solidarios. No caben las alternativas.

Los colegios electorales en Cuba

Los colegios electorales en Cuba

 

Libres como las palmas

En la Foto.  Kenia, al centro de la mesa, atiende a uno de sus electores con la misma sonrisa que enseñó en la hermana República de Venezuela.

Texto y fotos Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS (Cuba) – Fui a votar como siempre desde que cumplí los 17 años. No era el mismo colegio electoral de mis primeros tiempos. Ya no vivo en la casa materna. Sin embargo, salvo las diferencias que marcaron los integrantes de la mesa electoral y los pioneros que custodiaban las urnas, había la misma paz, la misma solemnidad y la misma disciplina.

Me recibió Kenia, la presidente de mi Comité de Defensa de la Revolución (CDR), recién llegada de cumplir misión internacionalista en Venezuela como parte de los profesores del Instituto Cubano del Deporte (INDER). Junto a ella estaban los presidentes de los restantes CDR que conforman el Colegio número 1 de la circunscripción 123, donde votan 542 electores. A las 10. 00 de la mañana lo habían hecho el 84 por ciento.

Un grupo de pioneros esperaba su lugar en la custodia de las urnas, mientras un dúo estaba allí cumpliendo su deber. No había nadie más, solo la otra mesa electoral y sus integrantes. Parecía que el recinto universitario Vladimir I. Lenin, enmarcado en el Reparto Santos de esta ciudad, estuviera totalmente vacío. Ni un guardia, ni un dirigente político, nadie de las Asambleas Municipales del Gobierno. El pueblo y las comisiones electorales.

Fui con mi nieta Sheila y su amiguita Eliany. Ambas casi al cumplir los cinco años. Así surgen las tradiciones políticas en Cuba, porque la familia suma a sus pequeños a cuanta actividad realice. Mi hijo no es periodista, pero se inclinó por el mundo de la informática de andar conmigo en mis labores reporteriles. No es una imposición ni muchas veces una necesidad. Es el placer de hacerlos partícipe de la vida de uno. Es el orgullo inmenso que uno siente de poderles mostrar sin tabúes el mundo en que vivimos y nos desempeñamos.

Voté por quien consideré más competente, más útil a las nuevas y complejas misiones que tienen en estos momentos los Consejos de Administración en municipios y provincias, donde gestarán sus principales funciones quienes queden definitivamente electos y nominados. Nadie me sugirió a éste o aquel. Nadie me ofreció nada a cambio. Simplemente, di mi carné de identidad, tomé la boleta, emití mi voto al elegido, la eché en la urna y me fui tan tranquila como llegué.

En el camino decidí visitar el otro colegio electoral del barrio, el número 3, de la misma circunscripción, ubicado en el local que ocupa el Consultorio Médico de la Familia. Allí los electores son 123 y a esa misma hora habían votado el 97,8 por ciento de ellos. A los cubanos les gusta acudir temprano a las urnas en los períodos lectivos, para luego hacer sus habituales costumbres domingueras. Mi mamá, por ejemplo, lo hace siempre que regresa de la misa. A veces ni a la casa llega, de la iglesia va al colegio.

Los jóvenes, y más los que votan por primera vez, acostumbran a reunirse en grupos – los mismos que forman por empatía, cercanía, afinidad, para salir en las noches, jugar pelota, ver una película, conversar o montar bicicleta por la cuadra. No hay presiones sicológicas, ni de los propios padres.

Ya la tarde empieza a caer con algunos nublados por esta parte del oriente. Muchos colegios terminaron sus votaciones y hacen el conteo de los votos. La calma del domingo se rompe con algún pregón callejero anunciando pan o algunas verduras y hortalizas. Ha sido otro domingo más en Cuba que habla por sí mismo de que en medio de transformaciones, carencias y retos complejos y cotidianos, el pueblo, los cubanos de bien, están con su Revolución y confían en su democracia participativa, voluntaria, limpia porque nace justamente donde despierta la vida, en el barrio. 

Con y para la Revolución en Cuba

Con y para la Revolución en Cuba

 

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

Cada día es más cruento y multiagresivo el ataque a nuestro proyecto social. Crecen por minuto las campañas difamatorias sobre las naciones que integran la nueva unidad latinoamericana. Y es evidente que la lucha por salvaguardar la paz y la supervivencia humana y planetaria es muy compleja.

 

El cambio climático se convierte también en otro peligroso gigante para quienes habitamos la tierra. NO son palabras ensartadas a conveniencia. Es una verdad  irrefutable como cualquier regla matemática probada y comprobada. Un mundo impredecible, manipulado por el poder, azotado por un imperialismo fascista y una población confundida entre el hambre, la piratería del consumo y el agotamiento de los recursos naturales.

 

Con estas afiladas lanzas, no hay espacio para marearnos en la tolerancia  y menos aplicar la llamada política del azadón. Tampoco volcarnos hacia el extremismo, el oportunismo y el paternalismo enfermizo y protector, que a mi juicio sigue campeando aunque en los nuevos estilos de trabajo y objetivos de dirección estén conceptualizados renovados enfoques que responden desde su mediatriz a estudios y análisis concretos, estadísticos y analíticos.

 

No podemos ser los mismos si aspiramos a una sociedad mejor, integrada e integral desde el barrio. El debate debe tener la honestidad como bandera, la capacidad de escuchar, discernir y aportar desde el mayor esfuerzo y sacrificio personal. Esa corriente de que “aquí no se puede hablar, te marcas” hay que borrarla donde exista. La otra de “esto está malo”, tal como si no fuéramos parte, también.  Estamos en el justo momento donde las dificultades, los riesgos y la necesidad de un cambio deben unirnos, lejos de dividir y concedernos privilegios.

 

Sin ver sombras donde no las hay, debemos llamar las cosas por su nombre y romper vicios y miedos, tomar decisiones inteligentes y prácticas ahora y después. Remover esa conciencia que parece dormida en algunos lugares desde los buenos años 70, donde amanecíamos tirando ladrillos en una obra social y éramos tan felices como disfrutando una película de Charles Chaplin. Si queremos prosperar hay que trabajar, con eficacia, eficiencia y en lo que necesita la nación y la provincia.

 

Ahora mismo, por ejemplo, faltan jóvenes que garanticen el porvenir agropecuario del país, obreros calificados en oficios que con el tiempo desaparecieron de las mesas de trabajo y afectaron los servicios, incluso, hay entidades que tienen limitadas sus plantillas por no encontrar reemplazos al jubilarse los trabajadores. Llegó, entonces, el día de no buscar la profesión en carreras que simularon hasta hoy una suerte de “lujo familiar”, pero también debe transformarse el proceso de enseñanza y las condiciones de empleo, incluida la política salarial actual.

 

 

Motivación y pertenencia suelen ser llaves maestras en asuntos de cambios humanos. Cuba se enfrenta a un proceso de reanimación, esencial para mantener su continuidad histórica, retener sus conquistas y avanzar con sentido integral y coherente. En los debates y sondeos públicos late este reclamo: cambiar, con y por la Revolución.

 

 

Empero, debemos abrir mente y corazón, tener prestas las manos para cualquier empeño, encontrar el camino más seguro y  una estrategia táctica donde nos sintamos parte, tal cual somos. Esta entrega plena a la nación y a nosotros mismos será la garantía que le dejaremos a los nietos, como los abuelos nos dejaron a nosotros. No es salir del paso, cogerlo; con todos y para el bien de todos, como dijera Martí.