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CRITERIO: Llamar por las cosas por su nombre

CRITERIO: Llamar por las cosas por su nombre

 

Por Graciela Guerrero Garay

La panadería Leningrado, ubicada justo al lado del mercado de Productos Alimenticios de igual nombre, es una muestra y una respuesta objetiva de que se puede ser mejor con lo que tenemos. La lectora Virginia Flores, quien señaló similar dificultad con la calidad del pan que se distribuye en la bodega La Revoltosa, nos informó que había mejorado “muchísimo”, al seguir el tema enjuiciado en este espacio en enero último.

Entonces, no era la harina el duende malo que estropeaba la producción casi a diario. Refiero estos ejemplos porque resultan alentadores ante las actitudes críticas, profundas y contundentes que hicieron los trabajadores cubanos – donde también estábamos representados los tuneros -, en el recién concluido Congreso de la CTC.

Y más claro que el agua el parlamento del discurso del General de Ejército y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, cuando enfatizó que para repartir riquezas había que crearlas. O sea, hay que trabajar, pero trabajar bien. Sin justificaciones banales, subjetivas, irrespetuosas y amorales. No somos tan ingenuos para creer que la ineficacia y la corrupción se venden en la farmacia o el contagio viene por decreto, no más se hace un nombramiento a un cargo.

Si bien debería revisarse una y otra vez, ahora con mayor integridad, la política de cuadros y el proceso de propuestas y selección de nuestros dirigentes (sobre todo los designados para puestos claves de la economía y los servicios), la empleomanía y el sindicato tienen que llamar las cosas por su nombre. A quien no gusten los señalamientos, que no de lugar o renuncie con dignidad a la responsabilidad si sabe no la cumplirá como debe ser. O, sencillamente, la rechace.

El enemigo está en alerta. En la magna reunión de la clase obrera denunciaron los planes de formar sindicatos y organizaciones paralelas a la CTC, y lo bien que pagan esta vil traición. No puede ser una cacofonía el ir “dando bola” ante la mínima crítica o insatisfacción de los obreros o el pueblo. Tener un cargo no es un lucro. Es representar al Estado y acercarse lo más humanamente posible a los principios martianos. Quienes nombran y son nombrados deben reflexionar convencidos de eso.

Nuestro mundo, interna y externamente (como Venezuela, por ejemplo), emite cada minuto miles de señales para que abramos los ojos. Bajo cualquier piel puede estar la bomba. Si no reconocemos la crítica como el arma valiente y definitiva para dar el paso adelante que necesita la nación, más tarde veremos las riquezas y más lejos estarán en el bolsillo o convertidas en bienestar por nuestras casas y calles.

Los ejecutivos son algo así como los padres. Si educan y dan buenos ejemplos, cosecharán. Pero este ciclo no es un caso cerrado. A los de a pie, quienes bien sudan dentro y fuera de sus colectivos para crear los bienes sociales, incluso porque son los más, hay que escucharlos y respetarlos. Mas, a ellos compete, en primer orden, darse al respeto trabajando bien y llamando las cosas por su nombre.

Esa es la unidad que pide la Revolución y nuestro Presidente en persona. La retórica le va mal a estos tiempos de ganar y avanzar. No es teque ni arenga. Las papas podridas tienen rostro y tenemos que sacarlas por el bien de todos. El silencio también nos hace cómplices. 

CRITERIO: El pan nuestro: ¿un karma de cada día?

CRITERIO: El pan nuestro: ¿un karma de cada día?

 

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Virginia Flores no exageraba cuando dijo no atreverse a darle de comer al nieto, de un año de edad, el pan vendido el pasado martes 21de enero en la bodega La Revoltosa, donde adquiere los alimentos normados. Era una melcocha -puntualiza- y con las cinco bolas se podía hacer una. Si se lo doy al niño, se le pega en la garganta.

Tradicionalmente la calidad del pan es mala, dice, y otros consumidores la apoyan con un gesto afirmativo. Su queja no es privativa de esta unidad. Indistintamente, por todo el municipio, una que otra vez, este alimento recibe el rechazo de los tuneros por la inestabilidad en su calidad, incluso en el tamaño y estética del moldeo.

Simula un karma y de “los malos”, como indicó un vendedor a domicilio, cuyos clientes pertenecen a los mercados La Unión y Leningrado. Mientras, de la crítica tampoco se salvan las flautas que expenden de manera liberada. “Si lo compras de madrugada, a las 9.00 a.m es una goma”, afirma un mercader ambulante, quien aseguró haber perdido muchos clientes por esta causa.

La calidad del pan es un tema traído y vuelto a retomar en  los Medios de Comunicación. En no pocas Asambleas de Rendición de Cuentas está entre las inquietudes y denuncias de los problemas que afectan al consumidor. El programa Latir del Pueblo también puso puntos a las íes, sin embargo el camino verdadero no se vislumbra: mejora unos días y vuelve a lo mismo de lo mismo.

A la harina le echan siempre la mayor de las culpas. Pero…, cuando es evidente que viene quemado, ¿tiene que ver eso con dicha materia prima? ¿Ese moho blanco y la acidez que le hace incomible antes de las 24 horas, igual va a dicha cuenta? ¿Y la dureza? Todas estas preguntas se las hacen a diario cientos de personas, en cualquier punto de venta de la ciudad. ¿Los panaderos, lo cuestionarán igual?

El tunero no concibe al pan como un nutriente necesario. Lo cataloga un alimento imprescindible, al momento de planificar el desayuno y la merienda de los escolares o fortalecer la dieta de los ancianos de la casa. Incluso, en el sondeo realizado, la mayoría lo comparó con el arroz. No puede faltar en la mesa.

Empero, no todos pueden pagar cada día el precio de la oferta liberada, ni ir de madrugada a comprarlo para ponerlo fresco sobre la mesa. La cuestión básica radica en una pregunta que no tiene respuesta definitiva: ¿cuándo comeremos un pan bien hecho? Y los más radicales señalan: “es muy bueno eso de analizar las quejas y decir los problemas pero, ¿quién los va a resolver ya?”

Y mirando el asunto en blanco y negro…les asiste la razón a los lectores: llueve sobre lo mojado.

Leche versus bolsa

Leche versus bolsa

 

Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

Con lo costoso que resulta al país adquirir una tonelada de leche en polvo y  a los ganaderos producirla, es triste ver, aunque sea una vez, estos charcos del necesario alimento secándose bajo el sol de la mañana.

La noticia no es nueva, pero se torna demasiado frecuente en los últimos tiempos y molesta cada vez más a los consumidores, al tiempo que tensa las emociones en los puntos de venta de leche, en estos momentos cruciales donde todos llegan con la prisa de comprar el producto para preparar el desayuno de los escolares, niños pequeños y los abuelos, fundamentalmente.

El asunto de la ruptura de las bolsas de nailon en las cuales se expende este alimento, según declaraciones de Yorlis Rojas La Rosa, administrador del mercado Leningrado, ubicado en el Consejo Popular 18 del reparto Santos, en este municipio, no es privativo de esta zona. Sucede en cualquier bodega, pues el “problema radica en la mala calidad de la pegatina utilizada en el sellado”, puntualiza Rojas.

Unos 16 envases, el pasado martes 10 de diciembre, “ponchados” en el mostrador de la bodega de referencia reclamaron la presencia de 26. Para muchos, era una vez más, pero la mayoría que se quejó en voz alta, visiblemente contrariada por la hora y el derrame de leche por el piso, dentro del nailon “cubalse” en que los transportaban o simplemente vaciados en sus manos, no entendía el porqué de la reincidencia del problema.

Norma Báez, la dependienta, indica que en “La Tunera” hay un punto piloto donde cambian toda la leche afectada, de esa unidad como de las restantes. Ese día, a las 5:00 de la tarde, aseguraron reponerla. En “Leningrado” se reciben mil 390 bolsas en cada distribución y, por eso –aseguran sus administrativos- por mínima que sea la rotura, se nota.

El domingo 8 también se desfondaron los envases.  Según indagamos, tanto la Industria del Lácteo como efectivos del Gobierno relacionados con el tema conocen el hecho. La fábrica tunera alega que sucede por la mala calidad del pegamento. Sin embargo,  se imponen varias interrogantes: ¿No tiene solución? ¿Esa leche, aunque se le reponga al consumidor, no genera pérdidas económicas? ¿También son  resarcidas al patrimonio estatal? ¿Cuál bolsillo saca cuentas?

La situación de la mala calidad de los productos, insumos y materas primas es, indiscutiblemente, un salidero de gastos para la nación y la provincia y, el asunto, no siempre es objetivo y tampoco una camisa de fuerza para quienes determinan qué, cómo y a cuánto compran lo que necesitan para realizar sus labores cotidianas.

Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución ponen puntos a las íes. En el muy útil y necesario programa Latir del Pueblo está el reflejo, donde es evidente que muchas cosas andan mal por nosotros mismos. ¿En el Lácteo ningún especialista encargado de controlar la calidad, se percató que la pegatina no resiste la manipulación del ciclo de distribución? Ojo, el conflicto leche versus bolsa puede traer consigo otras indisciplinas más serias que el comprensible malestar de los consumidores.

Criterio: Huevos pasados… ¡por tiempo!

Criterio: Huevos pasados… ¡por tiempo!

 

Por Graciela Guerrero Garay    Foto de la WEB

La suerte del huevo no parece muy buena en estos tiempos, aunque la verdad es que la mala le ha caído al consumidor, porque son varios los lectores que se quejan de que la mayoría no sirve y, si compran 10, tienen que desechar la mitad por estar en mal estado.

Hay muchas cruces en este camino largo de la gallina y el huevo y, según una información publicada por la Agencia Cubana de Noticias (AIN), el problema es nacional, por las “irregularidades en la transportación y la falta de condiciones para el almacenamiento adecuado de un producto de poca durabilidad”, dice la nota y agrega que eso “atenta contra el empeño institucional de mantener estable la venta liberada de huevos en bodegas y carnicerías”.

Para los tuneros el problema trasciende en que alguna cantidad –desde 1 hasta 10, según los que compren – está viejo, aún cuando lo adquieran a pocas horas de llegar a la carnicería. Si pasan más días, es peor. La opinión general se inclina a la estrategia de venta que utilizan casi todos los establecimientos: sacarlos en pequeños mostradores fuera del local, expuestos a las altas temperaturas del sol, lo cual acelera la descomposición del producto.

Y no parece estar errado el criterio de los consumidores por cuanto, en la información de marras, María Juana Hernández, directiva del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), explicó a la AIN que en las bodegas y carnicerías no existen las condiciones para conservar la calidad de esta mercancía, que tiene diez días de durabilidad.

Sin embargo- acotó- que en los monitoreos realizados se apreció una circulación constante del huevo liberado, a un peso con 10 centavos, en los llamados Mercados Ideales, pero buscan fórmulas para distribuirlo con más frecuencia en esa red, donde el abastecimiento se mantiene mensual.

Al indagar el tema con el dependiente de la carnicería El Leningrado supimos que, en efecto, allí no hay condiciones de almacenamiento para los huevos, incluso para los que todavía se mantienen normados, pero su estrategia es solicitar envíos entre 4 ó 5 cajas al almacén y, como tienen rápida salida, no se le abarrota la unidad ni la mercancía dura disponible más de una semana.

Sin embargo, lo que pudiéramos llamar “el pollo del arroz con pollo” parece estar en el tiempo de estadía en los almacenes, o en el ciclo de distribución desde la granja a éstos, pues lo cierto es que los clientes de esta zona se quejan de que todos los huevos no son frescos, aunque lo compren el primer día de expendio o después.

Otros criterios estuvieron relacionados con el precio, a pesar de que bajó 40 centavos. Hubo coincidencia en “ser duro” para la mayoría y sentirse obligados a adquirirlos de manera razonada, según el bolsillo y la necesidad. Varios lectores alegaron que “ya ni podemos comerlo como antes, pues el normado es mensual y muchas veces, cuando llegan los caros, no tenemos dinero. Si aparece después,  sucede que llevan días en el mercado o no hay”.

Tanteamos otros repartos de la ciudad y la situación es similar o parecida. La solución simula no estar a mano todavía, pues “las direcciones territoriales de la Empresa Nacional Combinado Avícola – cito a la AIN- han presentado problemas con la disponibilidad de medios de transporte”. ¿Y la salud del consumidor y su derecho, dónde quedan? Porque lo que no se me ocurre pensar es que después de tanto cacareo en el gallinero y la tradición de degustar el huevo en múltiples maneras, tengamos, así no más, que consumirlo pasado ¡por tiempo!

 

 

Criterio: ¿Decir o hacer?

Criterio: ¿Decir o hacer?

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Yelaine Martínez Herrera

Siempre que llueve escampa, pero en ciertos temas parece que no es así aunque, una y otra vez, se retome el asunto, dicten resoluciones, sea criticado por los Medios y simule retórica entre el ir y venir de la cotidianidad.

La indolencia como la irresponsabilidad son malas hierbas necesitadas del certero golpe de un afilado azadón. Ya existen muy pocas cosas que no tengan un agujero negro que esconda, garganta adentro, la nobleza de su fin o la justicia con que fueron concebidas.

En la víspera del Carnaval, por ejemplo, en el canal TunasVisión un galeno del Centro de Higiene y Epidemiología llamó al correcto manejo en la venta de alimentos para evitar brotes epidémicos, los cuales afectan la provincia y a este municipio desde hace meses y no es secreto para nadie. Aseguró, además, la presencia de inspectores sanitarios y, especificaba, en la oferta de lechón asado, siempre con alta demanda.

Cuatro horas después, justo lo que el especialista informó estar PROHIBIDO, aconteció. Los bocaditos se hacían a la orden, con las propias manos del vendedor –cobrador. Varios lectores me llamaron y lo comprobé “in situ” en el punto de venta de la esquina de la avenida Camilo Cienfuegos y A. Barreda. Varios lectores aseguraron que en otros kioscos era igual.

Tal deterioro de la higiene también lo confirmaron los trabajadores de Comunales encargados de limpiar el área del Tanque de Buena Vista, en las primeras horas del amanecer. Ya las fiestas se fueron, sin embargo, la recogida de basura y los basureros improvisados – denunciados en varias ediciones y espacios de este Semanario- parecen implantes naturales del ambiente. Unos de bolsas plásticas, otros de árboles o cualquier cosa. La gente tira sus desechos donde les sea más cómodo y, al parecer, Servicios Comunales no da a abasto para mantener la limpieza y contrarrestar tantas violaciones. ¿O será otra cosa?

Lo mismo sucede con el estiércol de los caballos por las calles y hasta en las aceras. Los tanques para depositar los residuales comunes como papeles, latas, vasos desechables o cualquier otra materia inservible para el transeúnte común, brillan de ausencia. Y si se le suma el agua estancada en los cientos de baches de las vías y las albañales que corren como ríos fértiles, ¿a dónde vamos a parar?

No basta gastar millones  de recursos y dinero en fumigaciones – léase cuanto material se invierte en la campaña contra el Aedes-, vender Hipoclorito de Sodio, llenar de spot educativos los intermedios de la Televisión,  dar charlas, poner de “carreras” los Médicos de Familia y los Puestos de Mando. No basta decir y decir. Hay que hacer, con exigencia drástica y permanente.

Habrá que hacer resoluciones o decretos “viceversa”. Es decir, que si una persona jurídica puede multar a una natural, también un ciudadano pueda demandar a un organismo que no cumpla con sus deberes. La culpa no cae al suelo, pero tampoco la puede tener el camión, el mosquito, el agua o una bacteria. Es hora de hacer, no de hablar. Salvar el entorno y garantizar la higiene y la salud colectiva lleva nombre propio: el tuyo, el mío, el de aquel…, ya sea desde el escaño estatal o privado.  Camine barrio adentro y entenderá mejor este mensaje.  

CRITERIO: Buenos ecos suben la loma

CRITERIO: Buenos ecos suben la loma

 

Por Graciela Guerrero Garay

Los cubanos somos geniales, cubanos al fin, y nos gusta que la bola salga del estadio para gritar…jonroooooooooooonnnnn. Super demostrado está. Tal vez, por eso, cuando hablamos de cambios medulares en nuestra sociedad, hay sus tambaleos. Algunos parecen no percibirlos.

No es por desconfianza. El asunto se inclina a lo que más preocupa: la cuenta no da. La mayoría siente estrangulada su economía doméstica y le resulta demasiado lento la solución de los salarios, o al menos, la llegada de un equilibrio justo entre lo que recibe y puede adquirir con ello. Entonces, como la pelota queda ahí, no pasa nada.

Esta percepción es falsa, aunque no satisfaga las demandas y no muchos comprendan el por qué se reordenan varias cosas antes que el tema del poder adquisitivo, la dualidad de moneda y los precios, sobre todo de los productos alimenticios, sin marginar los renglones del calzado, útiles del hogar y el aseo.

Son asuntos complejos, no solo para la gente, sino para el Estado. El discurso del General de Ejército Raúl Castro en la clausura de la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular fue medular. Una fotografía cívica y revolucionaria de los problemas que enfrentamos y de lo que hay que hacer para resolverlos. Y es ahí donde veo el conflicto, también ilustrado de manera ejemplar en su intervención.

No podemos dar pasos falsos y es asunto de todos. Nadie ha creado tales complejidades en el más allá. Nosotros somos los responsables y, ahora, tenemos que actuar con cautela e inteligencia, con unidad, para rehacer el camino torcido. Si se paga sin respaldo productivo, hay inflación y eso aumentaría las dificultades. No podemos seguir “inventando”. Trabajar no es ir a firmar un libro por ocho horas. O estar ahí, mariposeando o haciendo chapucerías.  Y esto va para todo el mundo, empezando por los jefes. Raúl lo dejó clarito.

Ese es uno de los valores deteriorados que el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros puntualizó y con necesidad inmediata del clima permanente de orden, disciplina y exigencia  al que llamó. Cuando todo el mundo, desde el jardinero hasta el director, cumplan con vergüenza –también señalada como perdida en su discurso- las riquezas brotan solas. Y entonces, habrá dinero para pagar porque el cambio está dando autonomía para ello y los Lineamientos lo recogen.

Más, si seguimos pensando que el otro es quien debe cambiar y yo no. O se espera, por complacencia o debilidad de cualquier tipo, que el de al lado sude por mí y yo cobro por los dos, alargaremos más el tiempo de darle a la economía la fuerza necesaria para poder retribuirnos lo que merecemos. Y no es una guerra de todos contra todos, sino sumar a quienes todavía no entienden que el cambio es con todos.

No hay que tener miedo. Basta ya de tener miedo, sentenció Raúl. Eso va para los cubanos, estén donde estén. Si las cosas siguen mal es porque nos mecemos en la misma comadrita de la inercia. Es difícil, pero hay que empezar ahora. Con honestidad, con moral y con la ley bajo el brazo. Raúl convocó y no excluyó a los cuadros, ni a los subalternos ni a nadie.

Necesitamos prosperar y es un derecho inalienable del hombre. Seamos, pues, hombres del hombre y no lobos. Fuerzas hay, también el General lo dijo. Es una cuestión de respeto a lo que somos, hacemos y representamos. El IX Congreso de la UPEC puso más puntos a las íes, el pasado domingo. Los buenos ecos suben la loma. Al quien no le sirva el traje, que busque otra costurera. Las papas podridas no pueden quedarse en el saco. No estamos para enfermedades de lujo.

Vacaciones escolares: Ojo en la vía

Vacaciones escolares: Ojo en la vía

 

Por Graciela Guerrero Garay

¿Quién olvida sus juegos infantiles? Jugar, en la infancia, es tan necesario como volar para las aves. Es una razón de ser, la cual forma parte íntegra del descubrimiento, el conocimiento, la formación de valores y la personalidad en esos años pueriles donde, fantasía y deseos, tejen un carrusel perfecto en la espiral de la vida.

Sin embargo, no siempre los padres asumen una actitud responsable ante esta actividad y, con ojo observador en la calle y los barrios, cualquiera puede pensar que les dan vía libre hacia el libertinaje y, en consecuencia, reciben su apoyo y el de los adultos que están por los alrededores. La señal evidente es la indiferencia que muestran ante el potencial y real peligro de los juegos.

En tiempos de mi infancia y de las generaciones precedentes, quizás, tuvo lógica armar un campo deportivo en cualquier espacio del reparto. Para entonces, el tránsito era escaso y los conductores no padecían de “la corrimanía” de hoy, agudizada por el irrespeto a las leyes de vialidad. Ahora, hasta por las aceras, te sale de repente una moto, una bicicleta, un carretón o un coche. El reloj no cuenta; los violadores no tienen horarios.

La cautela es vital en la etapa de vacaciones, pues aumentan los riesgos y el número de niños propensos a cualquier accidente, porque todavía muchos tutores continúan en sus centros de trabajo y, algunos, obligados por las circunstancias, dejan a sus vástagos (ya mayorcitos) solos en casa.  Sin el ojo protector, cualquier diablura florece.

No hace tanto, regañé a un par de chicos que treparon a un árbol y, ante la suerte de balancín que hicieron, los gajos crujían. Por segundos, no cayeron al pavimento. Al día siguiente, en la concurrida avenida del área del Tanque de Buenavista, también faltó un minuto para la ocurrencia fatal de un accidente: el camión explotó la pelota de balompié. El niño de 10 años, quien venía detrás, quedó estático a menos de medio metro de la rueda.

Jugaban en plena calle y por todos sus costados  les rodeaban los adultos. Ninguno regañó, alertó ni ejerció su deber social. Para muchos, esta indiferencia se debe a que, ante el llamado de atención, los muchachos faltan el respeto y se burlan. Entonces, como dijo una señora,  “que los padres se encarguen. Con los de uno, ya tenemos”. Contado así, en un artículo, simula una anécdota sin trascendencia. Sin embargo, los accidentes en la vía crecen a diario, aunque algunas estadísticas anuncien un descenso en la curva mortal. Mas, siento, que la vida no debe escaparse y, menos, por un descuido irresponsable y evitable.

Los dedos vuelven a la familia. En la exigencia está la clave de una buena educación. La responsabilidad es un valor adquirido, se enseña y aprende. Es diario, objetivo y necesita de convicción y argumentación. La calle y los espacios abiertos donde exista la mínima posibilidad de circulación de vehículos, no son para jugar. La comodidad o la cercanía al hogar, no elimina el peligro.

El verano siempre trae sus signos tentativos. Chicas y chicos suelen aburrirse con frecuencia y presionan para alcanzar sus intereses. No es nada ajeno y anormal, pero la cordura y el tutelaje paterno no pueden perder las coordenadas, ni frenar, tampoco, el sano divertimento.

Las vacaciones son un espacio diseñado para recuperar ese desgaste bioenergético que aparece con el trabajo y el estudio continuado. De conjunto, hay una voluntad explícita de pasarlo de la mejor manera, tanto social como familiarmente, pero el riesgo se multiplica por doquier: en la playa, las piscinas, el barrio, las fiestas, el campismo y las carreteras… La mayoría de las conductas irresponsables de los más pequeños, nacen bajo el manto de la inocencia.

Vale meditar. Juguemos con sonrisas y cero llantos. Albert Einstein, uno de los científicos más trascendentes del Siglo XX, lo escribió para estos tiempos: “la vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

 

 

 

Problemas viejos con lamentos nuevos

Problemas viejos con lamentos nuevos

Por Graciela Guerrero Garay

La mayoría de nuestros problemas, lamentablemente, son viejos y no acaban de resolverse. A veces, las soluciones están a ojos vistas y, quienes miran con ojo crítico desde la esquina buena el futuro social, nos preguntan si detrás de esta morosidad de respuesta se oculta alguna razón conformista para entorpecer el mejoramiento al que aspiramos.

Ciertamente, puede darse por hecho en muchos casos, porque se “remienda” esgrimiendo la falta de recursos pero, después, cuando el lio se pone gordo, aparecen los medios y hay que gastar el doble. En esta lista caben baches, fosas, salideros, puentes, tendidos eléctricos, recogida de basura, reparaciones de todo tipo y hasta la distribución de alimentos.

Los temas que, con decisiones oportunas, rápidas y prácticas, pudieran endulzar el día a muchas personas es larga, fundamentalmente en lo que más inquieta y afecta a la población: la comida y los precios. No siempre es congruente ni lógica la ley de oferta y demanda. El poder adquisitivo del trabajador no alcanza para suplir sus necesidades básicas y está sujeto, en mayoría, a un cobro mensual.

La situación irrita más al consumidor – y lo testifican los comentarios a voces en los establecimientos- cuando observa que la mercancía pierde evidente calidad, en frescura o demora de ventas, y no es devaluada, es decir, no se reinventarea y ajusta el valor a sus nuevas condiciones comerciales. Sucede como si la gente no quisiera el producto. La realidad: no puede adquirirlo.

En este sentido entra todo, lo expendido en placitas o la red de mercados liberados. Productos que pueden venderse por libras o a granel (cito dos muy demandados, la galleta y las salchichas), se empaquetan o siguen en sus envolturas originales y pasan días y semanas ahí, entre la nevera y el mostrador, mientras el asunto de la merienda de los escolares es un dilema cotidiano.

No subestimo el asunto. Los precios tienen un proceso riguroso que incluye desde el valor neto de la mercancía hasta el recargo comercial, las mermas, etc. etc. Sin embargo, quienes pagamos al final las ganancias de los organismos comercializadores y amortiguamos las pérdidas de los productores, “somos nosotros”, como dice el pueblo.

Es un poco irracional concebir la no existencia de algún paliativo. Los conocedores y responsables de esta larga cadena – también de lamentos e impotencias-, saben de las alternativas. En estos tiempos de tanto esfuerzo y problemas económicos, vale pensar un poco en el consumidor. Ya no en lo que se oferta, sino a cuánto se hace y hasta dónde puede objetivamente adquirirse.

Rebajar ante la urgencia de productos prácticamente vencidos, como sucede, no lleva a caminos buenos, hasta las devoluciones pueden entrar al ruedo de las pérdidas. Esperar por producciones amplias que obliguen a bajar las tarifas comerciales, es una meta. Todavía falta para ello y mientras, qué. Esta pregunta masiva, a pie de mostrador, necesita una mirada realista y una respuesta rápida.

 

 

 

 

 

 

CRITERIO: ¿Percepción de riesgos o irresponsabilidad?

CRITERIO: ¿Percepción de riesgos o irresponsabilidad?

 Por Graciela Guerrero Garay

Por la calle los comentarios y las caras de asombro expresan los miedos de saber que atravesamos por situaciones epidemiológicas complejas, con el mosquito Aedes Aegypti  y otras virosis propias de esta época. Sin embargo, todo simula un golpe de efecto transitorio, pues no se labora de conjunto, en una buena parte de los casos, para minimizar los riesgos y hacer las profilaxis imprescindibles según proceda.

Lo primero que resalta es el poco cuidado, tanto por vendedores como consumidores,  en el expendio de los alimentos. No es un tema nuevo. Es un asunto digno de retomar para  interiorizar, de una vez,  cual vulnerables somos a las enfermedades. Tener la justa dimensión del peligro, no compete, exclusivamente, a las instituciones sanitarias ni del gobierno.

Ante sondeos cotidianos y la proliferación de focos, incluso en zonas donde nunca existieron, se evidencia que todavía falta coordinación y trabajo en equipo, tanto en el sector estatal como privado. Y no hablo de las entidades donde se detectan. Me refiero a los organismos involucrados en garantizar, de una manera u otra la sanidad del entorno.

La poda de árboles es imprescindible, sobre todo en los patios de las casas, solares yermos, laterales de edificios y asentamientos rurales. Si usted fumiga en el interior de los domicilios, el mosquito vuela a esconderse a la floresta. ¿Y qué decir de las cañadas, aguas estancadas, salideros de fosa, pozos, tanques elevados, etc., etc.?

Para que la fumigación sea efectiva – pues bastante cara resulta y ya suman millones lo invertido en el país –  se deben tener en cuenta estos detalles. Un cerco verdadero al Aedes.  En conversaciones con personal de la Campaña contra vectores la mayoría alega que se llama a los organismos y, estos, no siempre actúan con celeridad ni van a las reuniones. Otros, tranquilamente, anuncian la falta de recursos.

Es objetivo el deterioro patrimonial de varias empresas. Pero, ante la realidad que cohabita en la provincia y en este municipio capital, pregunto: ¿Nos damos por vencidos? ¿No hay alternativas para sanear una fosa desbordada, rellenar un hueco pestilente, solucionar un salidero y chapear tanta hierba por doquier?

Las multas no salvan vidas y no siempre son meridianamente justas, porque el agua muchas veces viene sucia, tanto de las cisternas como del acueducto. Sé de personas que, con abate en sus tanques, le han encontrado larvas de otros tipos y, sin saber aún los resultados de laboratorio, se les impone la sanción. Eso crea malestar y hasta rebeldía.

La otra cosa es hervir el agua para evitar brotes diarreicos y la parasitosis, sobre todo en los niños, en quienes pueden ser fatales. O clorar la que se toma. Y si bien se reconoce la venta masiva de Hipoclorito de Sodio en todas las farmacias, hay quejas sobre las dificultades para adquirirlo, pues las extensas colas en los dispensarios provocan que la mayoría decida “hacerlo después” y, al final, no lo compran.

Otra parte blanda, mirando de frente la diana de este serio y complejo problema, es la no sistematicidad de los controles sanitarios a los puntos agroalimentarios privados y estatales, incluso a las propias unidades gastronómicas, donde en varios lugares y repetidas veces, se mantienen productos en las neveras y, al sacarlos a la venta, más que mermas y falta de frescura, tienen las condiciones idóneas para el cultivo de bacterias propias de las salmueras, colorantes y conservantes utilizados en su elaboración. De esta verdad tampoco escapan las carnicerías, con productos como el picadillo y la jamonada.

Se trata, en fin, de ser responsables y asumir que los riesgos no traen nombres ni apellidos. Todos nos podemos enfermar y todos debemos ponerle el pecho a esta batalla. Prevenir, en equipos, para no lamentar ni llorar después.

 

Mirar “en positivo” siempre

Mirar “en positivo” siempre

Por Graciela Guerrero Garay

Comienza el año y no acabó según muchos leyeron en las sabias profecías de los Mayas. Por suerte, las predicciones apocalípticas sirvieron para demostrar que la vida fluye más allá de una lectura fanática o un fundamento científico. Estamos ya, igual enhorabuena, a las puertas de un calendario nuevo y vale continuar la lucha por el sueño común: mejorar cada día, en lo individual y colectivo.

No hace mucho, seguramente, nos abrazamos al ritmo de las doce campanadas y pedimos deseos de paz, amor, prosperidad, suerte, salud… Lo queremos personalmente y para quienes amamos y forman nuestros círculos de amigos, compañeros de trabajo, vecinos… Los de pensamientos más largos miraron la tierra, el mundo, los recursos naturales… e hicieron alabanzas para cuidar al planeta, terminar las diferencias de razas, religión, riquezas. En fin, ideas y principios que prometen un cambio a favor de lo bueno, en ese instinto natural del hombre de apartar de sí todo signo de desgracia.

Empero, nada es posible sino asumimos un cambio de actitud y aprovechamos las aptitudes y valores propios en pos de ayudar a los demás a transformar sus conductas y pensamientos negativos.   Algo así como mirar la vida en positivo, tal cual es, con sus dolores de parto y las alegres lágrimas por el nacimiento de algo nuevo, vital. No solo de un ser humano, más bien de aquello que represente un salto adelante, por pequeñito que sea.

Se trata, pues, de poner en balanzas de equilibrio los hechos. Nada es totalmente negro ni blanco, están los matices. Y sobre este concepto real, dinámico y altruista hay que empujar la rueda del vivir cada momento, con honestidad, humanismo, solidaridad, tolerancia, respeto, esfuerzo y proyección.  Trabajar, no como una obligación cansona y rutinaria, sino convencidos de que es el único modo de avanzar.

Año nuevo, vida nueva, no es un slogan. Es recapitular los pasos firmes o los que resbalaron bajo nuestros pies. Buscar las causas y catar bien lejos sus consecuencias. El ciclo cotidiano es así, un segundo tras otro. Y no desmayar ni pensar en estar perdidos. Siempre habrá un atisbo de luz en la misma oscuridad. Pero, por ello, debemos recibir al sol con sus manchas. O aquello magistral escrito por el cubano Manuel Cofiño: ver los pinos y el pinar, porque no hay pinar sin pinos.

Ahora que nuestro país cambia desde adentro, no podemos estar al margen del llamado de sentirnos parte, aún con aspiraciones, tropiezos y puntos de vistas diferentes. Unidad es el final del camino, para construir puentes y cruzarlos de igual a igual, sin mirarnos el ombligo o creer no son necesarios, ahí, el sudor y la huella de los zapatos “míos”. Vamos a cambiar los signos de las predicciones. La energía positiva llama su igual. Es el secreto de la vida ilustrado, desde siempre, en la llamada Ley de Atracción.

Nada de fanatismos ni supersticiones. Si el exceso de optimismo es malo, peor es la negatividad. Entonces, cuando hablamos de una nueva era y comienza el 2013 y seguimos vivos, entonemos mejor la canción de la victoria. Miremos de cara el porvenir y respondamos con vigor y sacrificio a la demanda: convertir el terruño, cada hogar y los trillos en veredas de esperanzas. Sumemos, por la nación, la familia y el futuro que llevamos de la mano.

Incrustarles  a los pequeños y jóvenes, con el ejemplo,  que no hay imposibles. Enseñarles la lucha, bonita y fea, de la vida y motivarlos a soñar de manera emprendedora, en amor y armonía, por un mundo mejor. Así será posible ahora, después y para siempre.

 

 

 

Disyuntiva diaria: pan o bola

Disyuntiva diaria: pan o bola

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Lloansy Díaz Guerrero

Esta semana el General de Ejército Raúl Castro llamó, en la última reunión del Consejo de Ministros, a examinar con profundidad cada cifra de la ejecución de la economía y no verlas como simples números. Puntualizó después que detrás de los incumplimientos se erogan millones de dólares para suplir el déficit, y enfatizó en los alimentos pues todo, al final del proceso, obliga al país a incrementar las importaciones.

Con el tema del pan no se trata, exactamente, de alcanzar o no la cantidad de producción prevista y asignada a cada panadería, sino de la calidad, un aspecto elemental que ocupa la mirada crítica cada año de los medios de prensa locales y no acaba de estabilizarse. Si hubiera otras opciones, en la mayoría de los establecimientos quedarían las sartenes llenas sin venderse en ventanillo, porque los consumidores, salvo alguna excepción,  no se sienten satisfechos.

Tal vez el ejemplo ilustrado lo dio un vecino del Consejo Popular 18, quien compra en la unidad enclavada en el mercado Leningrado, al adquirir su cuota: ¿esto será un pan o una bola? Y El reloj marcaba las 8: 00 de la mañana y era de suponer que debía estar caliente y con olor a “sacadito del horno”.

Pero esta panadería no es la peor de todas ni la única. Sucede lo mismo en el reparto Aguilera o Casa Piedra. Se alega que es la calidad  de la harina o la tecnología. O… Pero los argumentos no resuelven el problema y la verdad es cotidiana: a unas horas de llevarlo a casa, se pone duro, agrio, con una capa blanca en la cubierta y tan “tieso y compacto” que, como demostró con ese picante argot popular el consumidor de marras, sirve exactamente para jugar a la bola o al beisbol.

El problema es vitalicio y resulta casi irracional aceptar que los insumos y la materia prima son siempre malos. Más bien las evidencias apuntan hacia una inercia en asumir con decoro un oficio el cual siempre recibió los aplausos del pueblo, sobre todo cuando este alimento se vendía en forma de flautas y era censado como ahora.

También llama la atención que este deterioro contagia igualmente al liberado y al llamado pan suave, ofertado a tres pesos en las mismas unidades de ventas controladas por la libreta de abastecimiento.

El análisis del Consejo de Ministros sobre la economía se concentra en el cumplimiento de los planes con un enfoque crítico que reclama, en primer orden, a valorar la trascendencia  para el país de consolidar la implantación de los lineamientos, pero no hay que leer entre líneas para saber que un plan materializado sin calidad es tan nefasto como no alcanzar una meta prevista.

El pan es un alimento esperado por  todos y necesario como sustento elemental para comenzar el día, esencialmente para niños y ancianos, y la merienda de los escolares de la enseñanza primaria. Es hora ya que ese cambio consciente que se nos pide para mejorar y avanzar empiece a dar señales de crédito.

Tal vez la esencia de no lograrlo con calidad sea culpa de lo que dice Teresita Fernández en una de sus populares canciones infantiles y no de la materia prima… “a las cosas que son feas, ponles un poco de amor…”. Quién sabe si con estas magias de fabricar la pertenencia y prestigio colectivo nadie más cuestiona en voz alta: ¿hacen pan u hornean bolas?

 

 

Criterio: ¿Respeto al consumidor?

Criterio: ¿Respeto al consumidor?

Por Graciela Guerrero Garay

El trillado tema de la atención al consumidor, sobre todo en la red gastronómica, puede “oler” a  pólvora mojada para  un gran número de lectores, a fuerza de traerlo y llevarlo sin notar, en muchos casos, un cambio radical en la manera de conceptualizar la esencia real de un buen servicio.

Hay reglas y reglas, pero la exquisitez como respeto auténtico al que paga -la más de las veces bien caro- poco asoma, incluso en aquellos centros donde la categoría 3, 4 y 5 estrellas te regalan, al final, por la falta de detalles, un lucero sin luz. Ahora, cuando un nuevo decreto permitirá el alquiler de las cafeterías, veremos qué pasa.

No quiero abordar el asunto en el sector estatal, el cual está bajo un proceso de cambios  y es justo dar el necesario tiempo para valorar qué funciona o no con eficacia. Lo inquietante es observar en el trabajo por cuenta propia la marca y el contagio de esta vieja epidemia.

Un recorrido por algunos puntos de la ciudad acuña la “contaminación” con los malos vicios que siempre laceraron la imagen corporativa de la Gastronomía Popular, y donde “Liborio” paga la desatención, la mala calidad de los alimentos elaborados y hasta la indiferencia de los expendedores  cuando algún presunto usuario se arrima al mostrador.

Vale reflexionar sobre esta negativa tendencia en una actividad que llegó para quedarse y es una de los puntales del despegue de la economía nacional y local, a la vez que simula ser imprescindible en la alimentación alternativa del pueblo.

El tanteo arroja la ausencia, en la mayoría, de esa gentileza del buen comerciante que atrapa al cliente con una sonrisa en ojos y labios, saluda, invita e intenta “agarrarte” entre  trucos propios de un negocio donde él, sin dudas, se lleva el gato al agua. Por demás, en muy escasos lugares envuelven los alimentos, incluso cuando no serán consumidos al momento.

Hay descuido en la protección de los productos fundamentalmente  en los puntos donde se expenden cárnicos. La carne de cerdo o los chorizos, por ejemplo, están colgados a la intemperie desde que abren las ventas hasta el cierre y el banquete es para moscas, polvo y cuantas bacterias graviten en el ambiente. Con la higiene de las pesas sucede lo mismo. En el plato cabe todo.

Con los vendedores ambulantes -legales e ilegales-  acontece que se detienen lo mismo a pocos pasos de un charco de agua pestilente -abundantes a pesar de la sequía-, o en un sitio donde la falta de salubridad es innegable.

Si vamos a los precios y al hecho de que  te hacen creer que en el mismo jarro de aluminio cabe y pesa igual una libra de tomate y otra de chicharrones, entonces el consumidor (léase nosotros) debe aceptar por decreto ser un rey Midas con guatacas de burro o que en materia de derechos jamás existió su figura jurídica. Esto, en la mejor de las lecturas porque a la falta de respeto le viene de perilla el más triste y bochornoso enjuiciamiento.

El pueblo trabajador  después de sacar las cuentas y “resolver” las ecuaciones, es víctima y victimario entre ese otro lleva y trae de razones, argumentos, justificaciones, intereses, objetividades y procederes subjetivos y epidérmicos traídos al ruedo con la ley de la oferta y la demanda; a la espera de si la Agricultura levanta y abastece para que desaparezcan los intermediarios y el asunto de los impuestos altos, acompañado del discurso la cosa está mala y para que exista ganancia…

¿A dónde vamos a parar?, creo que debe ser  lo que nos preguntemos todos, pues de una manera u otra somos el songoro cosongo de mamey que ilustró en su poesía nuestro inmortal Nicolás Guillén. Palabras sobran, los hechos están. El consumidor siempre paga, pero no exactamente la mercancía, sino el adulterado adulterio que la envuelve. Y aquí sí hay papel y tela hasta para llevar.

 

Criterio: ¿Gestión o indisciplina?

Criterio: ¿Gestión o indisciplina?

 

 Por Graciela Guerrero Garay   Foto: LLoansy Díaz Guerrero

Por asuntos médicos viajé recientemente a Santa Clara. Notables diferencias. Sin acercarnos mucho a la hipérbole, el contraste se nota tal como cuando uno sale de un cayo de marabú hacia una gran y populosa avenida.

La calidad del pan y la limpieza de las calles fueron las primeras cosas que me llamaron la atención y provocaron sana envidia. Añoré, entonces, que un día en mi terruño los niños y ancianos, sobre todo, pudieran desayunar con una bola de pan suave, esponjoso  y un gramaje exacto.

Lo mismo con las calles y las piqueras de coche. Algunos excrementos, muy pocos, en las que circulan cada diez minutos los “carretones”, como le llaman popularmente a estos medios de transporte que usan allá (las “pachangas”, en el nuestro, pero más pequeñas).

La disciplina social, en lugares donde la concentración de público era enorme,   me hizo decir jocosamente que por allá abundaban los mudos. En fin, que cuando indagué, hablé con la gente y averigüé por normas y acción de los inspectores era la misma “Cuba”. Todo legislado igual que aquí. La diferencia la marca la actitud social de sus habitantes. Una pertenencia enraizada, que lleva por estos caminos la respuesta a las justas  exigencias de lo establecido institucional y estatalmente.

No hago leña del árbol caído. Abogo porque nuestros predios respiren ese halo de pulcritud y educación que se respira en Santa Clara y la que, tantísimas veces, reclamamos por los medios de comunicación y cuantas vías son posibles para alcanzarlo. Se respeta el derecho colectivo. Trabajar no es un fin, sino un orgullo. Hay una predisposición natural – digo yo- a que los servicios complazcan, hagan volver. Cuando ya termina la jornada y los establecimientos van a cerrar, está aquello de que usted no regrese a casa sin llevarse lo que quiere y necesita.

Ejemplos tengo muchos en mi agenda. Ahora nos acercamos al proceso electoral y nominar los delegados es la primera batalla que debemos ganar con calidad. La pertenencia empieza ahí, en el barrio, casa adentro, haciendo equipo para que la “lucha” no sea de unos pocos, sino de todos. El espejo es ese, cuidar lo que tenemos. Hacer arte del ornato público. Encontré, en repartos periféricos, los jardines podados a tono con la arquitectura de las casas y edificios.  Imagine como estaban las arterias principales y ese casco histórico, remozado y con bulevar  y comercios modernos.

Las Tunas no puede negar su desarrollo y su impronta de novia, pero siempre el avance – aunque justo- viene comparado desde allá, desde los tiempos de la cenicienta de Cuba.  Mucho llovió y secó desde los 70. Evidentemente hay que saltar más alto. Revisarnos más y sumarnos todos.

Aprender. Cuando de urbanización, educación y cultura se habla se sugiere – es- interacción y correlación conjunta. Somos sociedad, no parcelas. Nadie puede montar su carpa donde le convenga el circo. Mejorar nuestro socialismo es también fortalecer la ética y ser congruentes con las misiones de cada organismo y cada ciudadano.

Realmente alimenta la cubanía y el espíritu llegar a una ciudad y respirar oxígeno por sus calles limpias. Los desechos domésticos recogidos en bolsas plásticas o sacos, en el horario mañanero establecido por Comunales. Nada de basureros improvisados ni papeles en las aceras. Cestos en los lugares públicos, invitando al orden. Disciplina, a todos los niveles, empezando por el transeúnte común.

Reflexionar es mi propuesta, más ahora que tendremos a mano una verdadera herramienta para promover, desde cada barriada, a esos hombres y mujeres que tienen mucho que ver con la transformación de las comunidades. No como nos creemos, con obras y verbenas, sino con acción y actitudes coherentes que promuevan al cambio de conciencia colectiva que, al final, será la que engendre y riegue luz por las cuatro esquinas.

Un mal que crece: estafadores

Un mal que crece: estafadores

 

A la derecha, se nota el sobre pegado y adulterado, al compararlo con el original en la izquierda.

 

Por Graciela Guerrero Garay

Cuando la lectora Maricel Rodríguez me mostró el sobre de café que había comprado a un vendedor ambulante como “original” y era realmente “uno usado y pegado”,  lleno de borra seca por demás, corroboré que el asunto no es un mal territorial, sino que está extendido por todo el país. Otro lector en el periódico Granma ponía al desnudo el asunto de los estafadores.

Resulta que estamos a merced de esas personas que sin escrúpulos se burlan y llenan sus bolsillos con la necesidad de los demás, al tiempo que aprovechan como mercaderes de grandes ligas el déficit y demora en la distribución de alimentos o la ausencia permanente de productos de alta demanda.

Al final hay una razón elemental, es imperioso acelerar la producción y abastecer el comercio estatal con el respeto y la prioridad que exige el pueblo,  generador de cuanto tenemos y hacemos. Si el mercado negro está lleno de cosas que la gente necesita, y a un valor menor que en la red oficial, vamos ahí para seguir la vida y resolver las carencias. Ya es tiempo que se arranque de raíz la causa de la corrupción. No basta la denuncia y la sanción. Es matar el germen.   

El tema de los precios engorda la estafa. Vale pensar que los obreros y  jubilados no suplen con los salarios sus necesidades. Es una verdad tan drástica como los estafadores. Ciudadanos que no trabajan y emergen como una nueva capa de explotadores que desacreditan la moral y la consciencia pública, y prevalecen porque nos dormimos en el control y la exigencia. Es como el reloj, marca y marca. Nos desgastamos enunciando el problema y no lo solucionamos.

Ojo con los matices que pueden esconder una quinta columna. Más cuando levantar el decoro y consolidar los cambios piden pasos firmes, ágiles y permanentes.  La leche en polvo, que el paquete cuesta 30 pesos en la calle, está igualmente adulterada pero el sobre parece original  y esa es la trampa.  El modo de operar está en reempacar el producto mezclado con harina de trigo, maicena o solo ellos saben, luego pegarlo con una plancha y lanzarlo a las manos de las familias que no pueden adquirir el producto por sus altos precios.

Las denuncias de los lectores no son primicias noticiosas. Esta semana había un malestar general por la venta de calzado femenino, rebajado a 25 pesos en las tiendas de productos industriales. Varias trabajadoras que compraron en el Mercado Leningrado no pudieron estrenarlo ni cuatro horas. Quedaron descalzas en la vía pública, pues al caminar unos metros se despegaron por arte de magia. Al volver a la tienda, encontraron un cartel con la sentencia: No hay devolución.

Cuestionamientos, críticas, supuestos y divagaciones vienen junto con la irritación. Hechos evitables si la entidad comercial – o los garantes de la mercancía – explican la verdad: los zapatos necesitan primero una reparación, por eso se venden a ese precio. Entonces, el cliente elige y decide su inversión. Y  esto pasa, me dice la experiencia, porque llenamos los almacenes y, cuando los precios frenan las preferencias y espantan al comprador, no se rebajan a tiempo los productos ni se tienen en cuenta los estados de venta. Cuando los inventarios no aguantan más, se procede en la mayoría de los casos.

Del gato al gato no hay mucha diferencia. Al final, el pueblo paga todo lo que está mal hecho o a la espera de un volcán que arroje soluciones definitivas. Los mecanismos de acción existen. Urge activarlos. Matar sin escopeta a las tiñosas de malagüero es ahora la victoria. Se puede, con poner la mirilla sobran balas.

 

 

Criterio: Regálate un verano

Criterio: Regálate un verano

 

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Leydis Milanés

Las ansiadas vacaciones ya están aquí para los cubanos. Una etapa donde se hacen proyectos de “todos los deseos”, incluso los prácticamente imposibles.  Y es justo que quienes estudian y trabajan tengan un espacio para romper la rutina de los deberes esenciales y den un poco de libertad al cuerpo y la mente, en aras de recuperar energías y compartir en familia. Cosa que no siempre se puede en otras épocas del año.

Sin embargo, no es como algunos creen o toman el asunto: pelo suelto y carretera.  Al contrario, cada día que vivimos la cordura se hace más imprescindible, ni siquiera necesaria. Los riesgos ambientales están recrudecidos: un sol perjudicial a la piel y la salud, el incremento de las virosis, el azote de la influenza, la temporada ciclónica, eventos telúricos, escasez de agua, problemas con el transporte e, incluso, hasta disponibilidad de materias primas e insumos para elaborar alimentos ligeros.

Y si no basta, circula también una fea corriente de efectos negativos que traen los pesimistas y los hipercríticos, los maleantes, oportunistas y buscavida (lo mismo revenden que estafan), que puede generar  un “tornado” de problemas y malearle el ambiente al Estado y a la gente. Hay que estar con los ojos bien abiertos y la testa en su lugar, pues el verano , como cada año, recibirá una reforzada inyección de voluntad y recursos estatales para acercarlo lo más objetivamente posible a las expectativas del pueblo y es justo, también, que este esfuerzo se note y revierta en sano placer y provechoso descanso familiar.

En el éxito, como en las vacaciones, vamos todos. Desde la racionalidad y el orden para conceder las plazas recreativas en los centros de trabajo, hasta el chofer que debe garantizar y responder por la disciplina en el trayecto, como por buscar un ladito más  para que otro trabajador o estudiante, de esos que andan al pie de los caminos, reciba el aventón y llegue a su destino.  Cooperar los unos con los otros, para que se beneficien más, y no que los mismos reciclen con los mismos.

Regalarnos un verano rentable,  bienhechor.  Ser cuidadosos con las playas, los ríos, los medios de transporte, las áreas que se habilitarán y remozarán. Responsables, con letra mayor. En las piscinas cuidando la limpieza de las aguas, evitando las riñas, los accidentes, cumpliendo lo dispuesto en reglamentos. No vender bebidas alcohólicas a los menores de edad, no exponer a radiaciones ni aglomeraciones a los infantes. NO conducir sin los cinturones de seguridad ni los cascos, en el caso de las motos. Mantener la higiene, siempre la higiene.

La felicidad de este descanso estival no está exactamente en las veces que nos embriaguemos o mudemos la piel, sino en que cuidemos la salud y evitemos contagiarnos o contagiar a los demás, en caso de que estemos bajo los efectos de alguna virosis. Aprovechemos con amor, seriedad, alegría y respeto individual y colectivo cada espacio y tiempo de ocio. No son alertas ni llamados por capricho o para llenar líneas de texto.

Hoy es imprescindible que cada uno de nosotros seamos consecuentes y coherentes con el momento en que vivimos.  Es prudencia, precaución, prevención. El calor y el sol pueden convertirse en enemigos del ánimo y el cuerpo, si no se les acuna con mesura. Si de comprar alimentos se trata, compruebe su buen estado y lugar de procedencia. Hacer lo correcto y exigir porque los indisciplinados tomen el carril. Regalarnos un verano donde la cordura, lo sano y lo culto, se abracen a la decencia social y convierta una tarde de cine en un  recuerdo imborrable, digno de contar después sin frustraciones ni tristezas.

El ardiente verano de Cuba está de vuelta. Busquemos el divertimento y el descanso, pero sin ínfulas de Julio Verne y su vuelta al mundo en ochenta días. Siempre juntos, sale todo mejor. La espiritualidad es la sazón de los grandes momentos, no el lujo, las botellas vacías o los billetes gastados. Aprendamos a convertir las rosas en rosas y se notarán menos las espinas. Regalarnos un verano es un buen comienzo.

Criterios: Una inquietud de cientos

Criterios: Una inquietud de cientos

 

 

Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Tomada de 26 Digital

Las frutas están entre las opciones alimentarias más saludables para el hombre, pero poder llevarlas  a la mesa, naturales o elaboradas, es un reto cotidiano en el que se interrelacionan muchos más factores que si se cultivan, venden o encarecen el precio fuera de temporada.

El comercio de estos demandados productos en cualquier lugar es tan vulnerable e inaccesible para las mayorías como la sostenibilidad de un conocimiento profundo sobre los aportes calóricos de cada especie, sus beneficios específicos y  la calidad de las mismas. Cuba no escapa de esa fiebre de problemas que fortalecen las lagunas y las debilidades que, en estos temas, existen para el ciudadano común y las familias en general.

Comer es un negocio, sin darle vueltas al jarro. Los precios mutilan la esencia del precepto de que una alimentación sana es fuente de vida con salud. Informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) testifican que es un fenómeno global y señalan que en el 2009, por ejemplo, el número de personas hambrientas en el mundo alcanzó el millar de millones, al tiempo que el trigo aumentó entre un 60 y 80 por ciento su costo, entre septiembre y junio del 2010.

Eriza analizar la relatoría de estas evidencias año tras año. Para países como Cuba las cosas se complican más y, al “aterrizar” en nuestros mercados, lo primero que me aprieta el pecho no es exactamente cuánto vale lo que necesitamos, ni lo acorralados que estamos entre la ley de la oferta y la demanda, sino la poca confianza en la calidad de lo que adquirimos por esos exorbitantes  saqueos monetarios.

Resulta que hasta ayer, prácticamente, teníamos conciencia de que casi todas las frutas que se ofertaban eran maduradas con líquidos, tóxicos y muy dañinos para la salud, fundamentalmente  para los niños pequeños. Pero aún así, a sabiendas del riesgo, las comprábamos.  En buena hora, la  ofensiva por parte de los inspectores de Higiene ha llegado y los mismos vendedores, si le preguntas, te dicen que son madurados de forma natural “porque sino le pegan multas”.

Sin embargo, con los comerciantes ambulantes, ¿dónde tenemos la garantía? ¿Y en los mismos puntos de venta, ¿nos estarán diciendo la verdad? ¿Recorren estos grupos de control todos los lugares, todos los días? Ellos deben certificar que los productos están aptos para el consumo humano, pero son varios los cuentapropistas que padecen del mal de la “irritación” y se alteran cuando el cliente les indaga sobre el particular.

Y, como me han afirmado varios lectores, para no desgraciarnos el día, les  compramos y ya, si no tenemos otra alternativa que “morir” allí. Otros, por suerte, son de esos guerreros anónimos que necesitamos tanto para acelerar el mejoramiento social y reclaman con decencia sus derechos, hasta que logran que se les muestre la documentación o los convenzan las respuestas.

Es la vida humana. Por lo que sería saludable que los inspectores exijan con igual rigor que el certifico de marras esté bien visible y señalizado en cada mercado, sea estatal o privado. La comida no es un lujo y la salud del pueblo tiene que defenderse donde se comprometa.

A los vendedores ambulantes – cada vez  más comunes en nuestras calles- se les deben aplicar las mismas medidas  y controlarles que porten el documento, a la vez que se les oriente que deben mostrarlo si un cliente lo decide. No es secreto que hoy para hacer dinero algunos hasta roban a los santos. Expedientes abiertos, conclusos y sentenciados existen como evidencia. Este asunto de la calidad de las ofertas es para ponerles manos y corazón arriba.

Cuba: Lucha cubana contra la homofobia: espinas quebradas

Cuba: Lucha cubana contra la homofobia: espinas quebradas

 

Por Graciela Guerrero Garay

Esta V Jornada en Cuba para luchar contra la homofobia y las actividades que por todas las provincias hicieron sentir los avances que se alcanzan en respetar, por convicción, el derecho a la diversidad sexual, no esconden todavía lo que falta para arrancar las raíces machistas de nuestra sociedad y mirar el asunto desde su verdadera arista: todos somos iguales.

El punto más controversial fue, quizás, la marcha que tuvo lugar en La Habana el pasado sábado, divulgada por el sitio digital Cubadebate, que se movió entre muchas opiniones encontradas al tiempo que destacó que la discriminación sexual  va dejando el vacío de la intolerancia para llegar, definitivamente, al lugar que debió tener siempre en conceptos de equidad y justicia social.

Empero, el tema sigue siendo tabú para segmentos de la población cubana y se percibe más allá de los derechos y oportunidades que tuvieron los homosexuales a todos los espacios abiertos por la Revolución, que empañaron el rechazo implícito a escala social y manifiesto abiertamente – o entre parabanes- en el reducto estrecho de la familia y círculos afectivos cercanos, con mayor preponderancia.

Esta verdad no es despreciada por el Centro Nacional de Educación Sexual en Cuba, que dirige Mariela Castro Espín, quien encabezó la marcha en la capital de la Isla y es una de las luchadoras más contundentes del asunto y gestora de logros tan ostensibles como el acceso de esta comunidad de gay y lesbianas a  operaciones gratuitas para el cambio de sexo, si así lo deciden.

En Las Tunas, como en el resto del país, este 17 de mayo realizaron diferentes eventos para reafirmar la disposición estatal de atacar la discriminación sexual y de género, respetar el sentir de los homosexuales y promover acciones educativas entre los jóvenes, hecho que distingue esta V Jornada porque ellos deben sustentar en el mañana la eliminación definitiva de esos peldaños oscuros de marginalización y violencia, lograr la sociedad auténticamente  justa  que aspiramos y sembrar y cosechar el humanismo que significa amarnos, respetarnos y unirnos con nuestras diferencias y virtudes por una Patria de todos y para el bien de todos.

La lucha contra la homofobia en Cuba y su trascendencia al plano público, sin timidez ni medias tintas, denota que los cambios aquí no son fantasías del discurso, sino una realidad que, poco a poco y en su justa medida, quiebra las espinas que en medio siglo enconaron las metas del histórico socialismo cubano y, aunque algunos todavía estén en las orillas del camino, somos más los que empujamos para convertir a la nación en un espejo de igualdad de derechos, incluso en aristas tan íntimas como la elección sexual. 

 

   

CRITERIO: Más de lo mismo, ¿por qué?

CRITERIO: Más de lo mismo, ¿por qué?

 

Por Graciela Guerrero Garay

Ya se ha dicho muchas veces que la contaminación ambiental engendra enfermedades, más en tiempos en que el cambio climático nos azota y está demostrado y se divulga por los diferentes medios de comunicación, con argumentos que llevan el crédito de analistas e investigadores y se acuñan con el ojo previsor de la ciencia.

La lucha por erradicar el dengue y su agente trasmisor, el mosquito Aedes,  no acaba nunca. Por algún lugar, aunque el vector haya creado sus propias fortalezas y se resista al combate, surge un nuevo foco. No tengo idea exacta de cuantos millones le cuesta al Estado esta batalla, pero son varios en recursos materiales y humanos.

Del ruido y los desechos, los basureros improvisados, el estiércol en las calles, el maltrato al ornato público, los salideros de agua, las fosas tupidas, el irrespeto a la propiedad social, el robo en el pesaje de los productos, la mala educación formal y el reunionismo sin aportes de soluciones y si una ensarta de justificaciones y problemas subjetivos también se ha dicho y recontradicho, criticado y abordado con honestidad revolucionaria por la prensa y el pueblo.

Sin embargo –aunque la lista de problemas es más larga y profunda- todo casi sigue igual o se elimina aquí y prevalece allá. A veces, en esos días en que la gente se acerca a uno a pedirle que el periódico “suelte sangre”, tengo la percepción de que muchos confían en que es la única vía de que encuentren solución. Y me pregunto, ¿por qué este estado de pesimismo en determinados momentos?, aunque es real que la denuncia pública encuentra más rápido oídos receptores que si se hace “in situ” con las administraciones o mediante los libros de quejas o sugerencias que todavía quedan por ahí.

 Y si bien siento que somos, como entes sociales,  responsables de muchas incongruencias que encontramos a diario en nuestras calles, la verdad es que todavía nos gana la autocomplacencia y la ineficacia en las gestiones administrativas y, a mi modo de ver ciertas urgencias, vamos lentos para la premura de estos tiempos. Es un despertar con un ojo cerrado. Y esta falta de agresividad para llamar las cosas por su nombre y buscarle soluciones alternativas o darle un orden de prioridad en las agendas, es lo que engendra ese estado de ánimo en quienes sienten verdadera pertenencia con lo que hacen y por donde transitan.

Este viciado estilo de trabajo tienen que romperlo los que hoy asumen responsabilidades públicas y son el rostro de las entidades e instituciones que representan. No siempre hay recursos, pero tampoco  puede haber  siempre un no se puede eternamente facilista. Cuando el hombre quiere, puede. Y el ejemplo no esta en otro lugar del planeta, está aquí. Ayer, por ejemplo, veía restos de basura en los alrededores de los muy mal hechos vertederos (para mí) de los alrededores del seminternado Rafael Martínez. ¿Por  qué los responsables de recoger la basura se llevaron solo lo que estaba acumulado en el mismo? ¿Si supieran que detrás venían a chequearles el trabajo o le afectarían el salario, lo hubiesen hecho así?

Semanas atrás impermeabilizaban el techo del edificio 63, en el Reparto Santos, y la brigada que trabajaba allí, sin más ni menos, tiró desde la altura una carretilla de tierra que sonó como una bomba y llenó de polvo al vecindario entero, donde hay cerca escuelas primarias y un círculo infantil. ¿Dónde estaba el jefe de Brigada? ¿Y el raciocinio de estos trabajadores? Eran cerca de las ocho de la mañana y el movimiento de escolares por allí es masivo.

Con acciones de este tipo, cómo evitar virosis, catarros, contaminación. Hoy como nunca, para detener los malos pasos y coger el camino que tenemos que coger, hay que controlar, cumplir, depurar y trabajar BIEN. Más de lo mismo, ¿por qué?

 

 

Punto y Basta: el árbol por la raíz

Punto y Basta: el árbol por la raíz

 

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Lloansy Díaz Guerrero 

Es hora de que comprendamos que nadie es el ombligo del mundo y vivir en sociedad requiere de responsabilidad individual para que la nación sea reflejo propio de lo que queremos, así interpreto, a todo riesgo, los constantes llamados que nos hace reiteradamente el Primer Secretario del Partido Raúl Castro Ruz, presidente de Cuba. 

En la última reunión del Consejo de Ministros, el 31 de marzo, el también General de Ejército dijo “que el principio no es prohibir construir, sino indicar dónde hacerlo, ya lo hemos dicho en numerosas ocasiones, pero hay que exigir más por el cumplimiento de lo establecido y buscarse problemas con los infractores, sin importar quienes sean”, redundó. Y es que la gente piensa en lo mío primero.  

Lo demuestran los rayones en la pared en instituciones recién construidas, el estiércol que ensucia nuestras calles, los escándalos de los trasnochados, las muestras de lujuria en cualquier esquina, la mala cara que te ponen los que deben andar con la sonrisa en la piel, las mañas de las recepcionistas… en fin, el ego humano que transportamos a los deberes sociales. 

Si trabajamos con pertenencia y vergüenza, conscientes de que todo lo que hacemos repercute en los demás, fuéramos una tacita de oro en muchas cosas y no se gastara tanto en visitas de control sorpresivas o planificadas, pues nada tiene que ver controlar y chequear normalmente -pienso- con estar arriba de los cuadros para que las metas caminen y los funcionarios de arriba no encuentren deficiencias. 

Nunca entendí que si alguien tiene un cargo haya que darle todo masticadito. ¿Y su aporte creativo? ¿Y si no es capaz, para qué lo eligieron? Complejo es este mecanismo de discernir cuando existen orientaciones y legislaciones que nacen miopes, pero Raúl llama a la rectificación y al orden, con espíritu crítico y hay que ponerse ese ropaje humilde para que la nación cambie y avance. El reunionismo y el paternalismo no juegan cuando de hacer curas sanadoras se trata. 

Ahora salvar la economía descansa, entre otras cosas, en potenciar al máximo las exportaciones y disminuir las importaciones. Del aire no cae que se produzca con la calidad, cada vez más competitiva del mercado internacional, que permita al país marcar con sus productos y servicios. Hay que detener la corrupción para que nadie robe la materia prima de las normas que la garantizan, ni se haga rico con el sudor y la modestia de todos los demás. 

Al rigor de estudiar los problemas convocó Raúl. Es hora de responder veraz y coger al árbol por la raíz, tirando parejo, sin privilegios ni ratoncitos en la cabeza. Punto y basta, al decir de Totó, en la telenovela Passiones, que se trasmite ahora por el Canal Cubavisión.

 

 

Ricky Martín: El valor de su verdad

Ricky Martín: El valor de su verdad

 

 

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Tomada de la WEB

Realmente la noticia no me sorprende para nada, porque creo, como dijo José Martí, en el mejoramiento humano y admiro, por convicción, la valentía de quienes le quitan velos a sus pensamientos y convicciones, expresan lo que sienten y mantienen la autenticidad de su yo verdadero, aún cuando el mundo se les pueda virar al revés.

El email que acabo de recibir del amigo Xarlo, con el asunto “Ricky Martín sale de otro closet: “Soy castro-chavista ¿y qué?”, con rúbrica de Israel Jiménez, me arranca estas líneas y publicarlo letra a letra tal cual me llegó. Todo lo contrario de la reacción que tuvieron sus amigos y colegas de farándulas, le doy un punto extra a su honestidad y le sumo miles a su biografía.

Y tales loas no las mueven nuestras coincidencias de ideas ni las convergencias ideológicas que alguien pueda encontrarles. Brotan, con la misma frescura que siento le brotó a Ricky cuando decidió hacer público su sentir, porque hoy es tan común como el rocío y tan triste como las alas de una mariposa desecha, ver a los seres humanos vender su alma por un poco de dinero, fama, arribismo, posiciones políticas, acomodamiento y cuanta lentejuela brille sobre el color natural de la piel y la tierra que pisamos.

Creo que ese es el mérito auténtico y el aplauso que hay que darle a este actor que tantos corazones ha llenado de alegría y contagiado con el ritmo y letra de sus canciones, desde que ganó con su voz y esfuerzo los espacios primeros de la discografía mundial. Y si de alguna manera le puedo dejar mi voto de amistad, le cito unas frases célebres de Emerson y Hubbard: Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta. UN amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

Pienso, Ricky, que a partir de ahora ya sabes algo muy importante que debías conocer y que quizás mañana te ahorre muchos sinsabores. Y  los dejo con el email de la noticia:

Ricky Martin salió del closet, pero nunca dijo que tenía dos closets. La salida de su primer closet hace un par de años, dejó atónita a la opinión pública, pero ahora Ricky sale de su segundo closet. El artista internacional acaba de confirmar a sus seguidores por Twitter que él es" castro-chavista socialista".
La noticia dejó infartado a más de uno. A raíz de las reacciones de amigos cantantes y fans, Ricky Martin en una carta dirigida a sus admiradores indicó, "Soy chavista y castrista, ¿y qué? Soy socialista como mi amigo René Pérez "Residente". Ya me cansé de estar en closets. No quiero estar nunca más en uno. Ya no me importa lo que piensen los demás", dijo el cantante boricua.
"Nunca pude hablar de ello porque Emilio y Gloria Estefan, y los anélidos cubanos de Miami, romperían y quemarían todos mis discos a través de las pantallas de CNN en español. Además, Posada Carriles me perseguiría y me mataría, por lo tanto deben entender que tuve que mantener el secreto. La música no tiene que ver con la política, pero los Estefan y los anélidos de Miami no entienden eso. Son muy vengativos", expresó sudando Ricky.
Juanes reaccionó inmediatamente avisando a sus seguidores por Twitter que "se deslinda de artistas como Ricky Martín". El cantante colombiano escribió que no se subirá más a un escenario con Ricky. "Mientras estoy haciendo un gran esfuerzo para que nominen al premio Nobel de la Paz a las anélidas cubanas damas de blanco, Ricky sale por los medios de comunicación y dice que es castro-chavista- socialista. Esto es un golpe bien pero bien bajo.
Ricky me decepcionó. Botaré todos sus discos", dijo indignado Juanes.
Alejandro Sanz también reaccionó ante la confesión de Ricky Martin. "Esto Es el colmo. Ahora Ricky no solo es gay, también es chavista y castrista. ¿Con qué saldrá la próxima vez? El mundo de la música ya esta infiltrado de chavistas y comunistas. Acabo de quemar todos los discos de Ricky en mi chimenea. Nunca más escucharé una canción de él. Nunca más", expresó con dolor el cantante español.
Ricky Martin por su parte emitió un comunicado a sus fans afirmando su ideología política y aconsejándoles tomar sus propias decisiones y no dejarse llevar por las reacciones de algunos artistas. "El que quiera conservar mis discos, bien por ellos, y los que quieran quemarlos mal por ellos, porque ya gastaron su dinero", indicó Ricky.
Por años, periodistas y fans han especulado sobre la ideología política del intérprete de Living La Vida Loca, pero el cantante boricua ya decidió despejar las dudas al respecto.