Blogia
tugrace

Comentarios

Las verdaderas diferencias Cuba – Estados Unidos (Final)

Las verdaderas diferencias Cuba – Estados Unidos (Final)

 

La gracia de los abuelos

Por Graciela Guerrero Garay

CATHY KERNS vive en un calvario no solo por su grave enfermedad de esclerosis múltiple, sino por la insuficiente cobertura médica que posee, el alto costo de los medicamentos y de las

 terapias.

JOHN VANBEEKUM/PARA THE MIAMI HERALD

Por FRED TASKER

ftasker@MiamiHerald.com

Cathy Kerns padece de esclerosis múltiple. Las medicinas que toma son su salvación, afirma, pero cuestan más de $5,000 al mes y el copago es de 20 por ciento. La fisioterapia especial cuesta $600 por media hora y también tiene que pagar 20 por ciento de su bolsillo.

Textualmente se puede leer la noticia. NO le quité ni un punto y coma. Tampoco se publicó en un diario cubano y no hay trae la rúbrica de ningún periodista de la Isla. Desde la garganta profunda de la sociedad norteamericana llega el artículo y pone a cielo abierto esas verdaderas diferencias que silencian quienes montan, en Europa y Estados Unidos, las campañas mediáticas contra la Revolución Cubana.

El cántaro de la propaganda contrarrevolucionaria va siempre a la misma fuente: “no hay libertad de expresión. No hay derechos humanos. El pueblo se muere de hambre. A los niños les lavan el cerebro. Los  jóvenes viven tristes y deprimidos. Hay racismo. Liberen a los presos políticos...” En tanto, edulcoran a blogueros y blog que distorsionan, mienten, difaman y  sacan ridículos culebrones sobre cualquier acontecimiento que sucede en Cuba, como si no pasara lo mismo en el resto del mundo.

Asimismo, pretenden callar y agreden a quienes hablan de la realidad cubana con fidelidad. Intentan comprar y amenazan a las personas honestas – incluso las sancionan -  que desmienten y se enfrentan a esta maquinaria publicitaria, tildándolas de comunistas o agentes al servicio del gobierno. Ridículo desde todos los puntos de vista, pues por sí mismo el ataque demuestra todo lo contrario de lo que venden sus paquetes propagandísticos.

Si existiera verdaderamente una voluntad sincera hacia Cuba y su pueblo, exigirían el levantamiento del bloqueo económico, que tanto daño hace y ha hecho en más de medio siglo y afecta a terceros, sean empresas o personas y por demás está condenado por casi la totalidad de la naciones, igual que el estigma de los Derechos Humanos, que basa su condena en pequeños grupúsculos que solo defienden sus ideas egoístas e imperiales sin tener en cuenta los millones de cubanos que han encontrado una manera digna de vivir, desarrollarse y tener garantías de instrucción y sanidad desde que triunfó el proceso revolucionario liderado por Fidel Castro y el movimiento 26 de Julio.

No es cuestión de hacer política, sino de reconocer la verdad y las directivas humanitarias y sociales que mueven la vida en Cuba. El ejemplo tangible es la atención a la ancianidad, un segmento social que debe ser reconocido con toda la dignidad y respeto que se hace aquí. Nunca un anciano cubano podrá contar una historia parecida a la que ilustra este periodista en el Miami Herald.

Desde el retiro asegurado, una chequera modesta, pero segura, medicamentos y atención médica gratis, asilos con lo mínimo indispensable, comedores con alimentación subsidiada, círculos de abuelos y opciones de superación desde el barrio son hechos reales que demuestran su prioridad entre los programas de la Revolución.  Incluso, los que sus familiares abandonan o no pueden atender por cualquier causa, las trabajadoras sociales se encargan de tramitar sus casos y viven en las Casas de los Abuelos a tiempo completo o parcial.  

La gracia de la ancianidad en la Isla es esa, aunque todavía pueda ser susceptible de críticas y mejoramiento esta atención priorizada en muchos lugares. Pero sí algo anda mal por algún sitio no es por dejadez del gobierno ni su máxima dirección. Es por la irresponsabilidad del personal vinculado directamente a estas políticas sociales de atención a la Tercera Edad y garantizar su cumplimiento.

Muchas veces se pueden saltar con facilidad la falta de recursos o la burocracia que haya detrás de alguna cosa, buscando alternativas que aparecen cuando de “arriba” se da la sugerencia o se exige una respuesta. Sin embargo, con todo lo malo que pueda existir por la incompetencia humana, nunca habrá en Cuba una anciana y un anciano que sufra lo que  CATHY KERNS. Siga leyendo:

"Si llamo al seguro y les suplico que necesito más terapia para poder caminar, me dicen: ‘Lo siento, pero eso no está en la póliza’ ’’, dice Kerns.

"Estoy pagando de mi bolsillo más de $30,000 al año. Estoy vaciando mis ahorros’’.

Kerns, de 60 años, retirada y quien vive en Orlando, representa a millones de personas invisibles en la crisis del sistema médico de Estados Unidos. Tiene un seguro, pero no es suficiente porque no cubre todos los gastos.

Kerns está en esa categoría junto a una mujer de California que fue mordida por una serpiente de cascabel, cuya factura de hospital alcanzó los $73,000 por medicinas y una noche de ingreso, y se enteró de que su seguro solamente pagaría $3,000 de la misma. Y una mujer de Miami cuya póliza no cubre su diabetes porque se trata de una condición médica preexistente.

Entre las personas con seguros insuficientes están los llamados "pobres con empleo’’ (la enorme porción de la población que trabaja y gana una miseria), cuyos patrones no les brindan cobertura total, las personas que pierden su trabajo y su seguro subsidiado por sus patrones, y aquellos que no se fijan en las letras pequeñas de los contratos de sus pólizas y acaban con menos cobertura de lo que esperaban.

Los abuelos en Cuba tienen una sonrisa garantizada para recibir el sol. Hace 50 años se les acabó el calvario. La anciana Cathy Kerns vive en Estados Unidos.

Las verdaderas diferencias Cuba – Estados Unidos (I)

Las verdaderas diferencias Cuba – Estados Unidos  (I)

La justicia es coja, pero llega

Por Graciela Guerrero Garay

Si la lupa con que le buscan la quinta pata al gato los detractores del proyecto socialista cubano se la aplicaran así mismos, creo que acabaría ya ese acoso multi-irracional contra la Isla, pues las más de las veces, a mi modo de ver el decursar de los acontecimientos sociales que envuelven hoy los conflictos en Estados Unidos, no hay nada que envidiarles.

Al contrario, sería muy difícil para los cubanos aceptar como posibles las consecuencias que, por ejemplo, sufren en el Estado de Arizona por la aplicación de la Ley SB 1070 que ataca a los inmigrantes de procedencia hispana y pone a la luz el rostro racista que esconde el sistema imperialista, bajo el falso testimonio de que allí hay oportunidades para todos. Incluso contrasta burdamente con las consecutivas convocatorias que lanzan a diario para buscar fuerza de trabajo en otras partes del mundo.

La decisión de quitarle a los mafiosos de Miami, que en definitiva son los que han vivido del cuento de la “buena pipa”, la emisora y la televisión Martí, recuerda el viejo refrán de que “la justicia es coja, pero llega”, y denuncia sin equívocos que empezaron a tomarse su propia sopa amarga. Veremos a partir de ahora de que cosa se arreguindan para desacreditar a Cuba, pues desde adentro reconocen, incluso la prensa más recalcitrante, que la vida se hace insoportable e insegura para los propios americanos.

Acá las viviendas no tienen el deslumbramiento de los rascacielos de cristal – aunque hay muchas en muy buen estado y apariencia elegante a lo largo y ancho del país  – y lo común es que convivan en apartamentos hasta tres generaciones de la propia familia, apretados y modestamente, pero no las pierden porque quebró el dueño o no se pudo pagar el crédito bancario. Siempre hay una alternativa para salvar a esos cubanos de convertirse en nómada de la noche a la mañana, aún cuando el Estado tenga que asumir alguna pérdida. Bueno, ahí están las Damas de Blanco y los llamados presos de conciencia: sus bienes materiales siguen intactos y se les decomisa, con toda dignidad y derecho, lo que mal utilizan en sus intentos de dividir y quitarnos la paz que nos asiste.

¿Racismo?... eso promueven las campañas difamatorias y levantaron todo un escarceo sucio  cuando se pidió incrementar a distintos niveles la cifra de mujeres y negros en las nomenclaturas del gobierno. Sin embargo, en el único lugar donde la raza negra llega a donde quiera llegar como ente social e individual es aquí. Jamás se le ha vetado ningún derecho de “los blancos” por el color de su piel. La exhortación pública a promoverlos a puestos de dirección más participativos es, justamente, para reconocerles la virtud y mantener en equilibrio la diversidad racial que existe en la Isla, dignificada desde el triunfo de la Revolución.

El patio de mi casa no es particular, si llueve se moja como los demás…dice una canción infantil que escucho desde niña. Cuba tampoco lo es. Poblada de humanos, la gente porta los arquetipos y biotipos genéticos que existen y, en consecuencia, son mortales y llevan en sí los pecados del ego, las enfermedades del alma y los defectos de la especie. Es lógico, por tanto, que haya corruptos, oportunistas, malversadores, ingratos y hasta tuertos de corazón como en todos lados.

Pero lo hermoso de los cubanos, los que quizás sea una elección y una gratificación especial del genoma, es que la mayoría no es así y nos crecemos en las verdes y las maduras, tiramos para adelante en los momentos cruciales, limamos diferencias en las tragedias humanas y amamos la sociedad que construimos por encima de dificultades, quejas, insatisfacciones y necesidades materiales. Reconstruir el país después de la aciaga temporada ciclónica del 2008, lo demuestra.

Esas son las verdaderas diferencias entre Estados Unidos y Cuba. Sentidos opuestos a los valores éticos que se cultivan, aunque unos los cosechen para bien y de manera auténtica y otros no. El pueblo vale por ser como es, no por lo que tiene. Un delegado del Poder Popular puede vivir en una casa de madera como en una de mampostería, pero tienen la misma pujanza en las Asambleas Municipales para buscarle solución colegiada a los problemas de sus comunidades y atender sus electores.

Leyendo las noticias de la tragedia ecológica ocasionada por la explosión de una plataforma petrolífera en el Golfo de México, que pone a Estados Unidos frente al mayor desastre de este tipo desde el derrame del buque Exxon Valdez en 1989, en Alaska, se me antoja la mayor de las diferencias. Un cable de Prensa Latina, fechado en Washington, dice que “…el Congreso demora en poner la vista en el caso para buscar culpables entre las empresas, e incluso, en el gobierno.” 

Sí, el Congreso, que anula cualquier decisión noble que pueda emitir el Presidente. Una lucha de poder que muestra más y más su cara oscura. Esa llamada democracia que levanta la voz imperial por los menos y trata de cambiar la ruta que no le conviene de la historia de América, llamando dictadura a los gobiernos que tienen, enhorabuena, el control de sus empresas y pueden, ante casos así, aplicar la ley sin que les tiemble la mano, sencillamente, por que es la diestra de las grandes masas y no los bolsillos de quienes se creen dueños del mundo.

El dinero manda, pero la justicia llega. La crisis y los conflictos que sufren los ciudadanos americanos, las puñaladas que le están dando a los hispanos y la sopa amarga que se toman los contrarrevolucionarios y lobos de la mafia miamense son pruebas irrefutables de que al águila imperial le creció la nariz. La parodia de Pinocho no les saldrá bien ni con el fiero serrucho que ultrajan la vida natural de América Latina. El dinero manda, pero la justicia llega. No es cuestión de esperar. Es evidente.  

Votaciones en Cuba: Tranquilas y masivas desde el barrio

Votaciones en Cuba: Tranquilas y masivas desde el barrio

 

Con las boletas en mano, mis vecinos Marisel y Mancebo salen dispuestos y conscientes a defender su terruño y la Patria. En esos hombres y mujeres que hoy se nominan está la confianza del pueblo.

 

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS (CUBA) – Este domingo es todo un ir y venir de mis vecinos, desde las primeras horas de la mañana. La avenida Primero de Enero, peculiar porque es una zona residencial de edificios multifamiliares, no tiene la tranquilidad habitual de este día de la semana. Hay votaciones en Cuba y los cubanos, tranquilos, seguros, conscientes, van a las urnas a dar su Sí por esos hombres y mujeres, muchos jóvenes, que la virtud, la capacidad y la voluntad de seguir adelante los llevaron a las boletas.

No hay competencias ni campañas entre Omar, a quien propusimos por unanimidad en mi Circunscripción 63, del Consejo Popular 18, y el resto de los otros nominados. Cada quien decide por el mejor y las urnas tienen el don de arrancar sonrisas: la custodian pioneros. Los hijos nuestros, los sobrinos, los chicos y chicas que vemos madurar desde que nacen. Los mismos que a diario nos hacen trabajar y luchar por el mejoramiento de Cuba, para que siempre tengan esa garantía de crecer que disfrutamos los cubanos.

Apenas empieza el trabajo en los Colegios Electorales. La mañana se empina bajo un sol que trae los preludios de un verano que parece será intenso como sucedió con el invierno. Marisel Rodríguez y Rafael Mancebo, tal como comparten la vida, van juntos también a ejercer su derecho electoral. Su hija, doctora en estomatología, ya lo hizo antes de ir a la clínica dental del policlínico Guillermo Tejas donde tiene guardia médica hoy.  Es una familia que ya dio su beneplácito en estas elecciones del 2010.

En el resto del país sucede lo mismo. Es una cultura que se fortalece con los años. Una disciplina que se arraiga y trasmite a la juventud. Es fruto del amor que se siente por una Revolución que le reconocemos sus defectos pero, que por encima de todo, queremos defender y defendemos, entre tantas cosas, porque los hechos medulares, las esencias, nacen desde el barrio, con hermandad, limpieza y masividad. Así de sencillo.

Por estos días de Girón y primavera en Cuba

Por estos días de Girón y primavera en Cuba

 

El domingo volverán a llenarse las urnas

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

Acabo de “rastrear” muchos estados de opinión que sobre Cuba navegan por Internet. En mi blog dejaron algunos muy “interesantes” en un artículo titulado Carta Abierta… Es como para convidar a un gran fórum y ponerlos por los altavoces. No por lo que dicen, sino por lo que esconden.  Como no pueden evadir ni quieren reconocer los logros revolucionarios, tratan de imponerle al cibernauta la imagen de que este país es todo un caos por los cuatro costados.

 

Odio visceral. Nada bueno sucede en el archipiélago para los contrarrevolucionarios y serviles de la gran prensa. Mas de lo mismo, confirmando con creces la crudeza y la intencionalidad injerencista y divisionista de la campaña mediática que hay contra nuestro país. Una manipulación muy “inteligente” de la verdad. Pero, para que sigan los remordidos comiéndose sus bilis, los millones de cubanos que somos hoy el pueblo de esta Isla no estamos confundidos, mucho menos sentimos los derechos humanos pisoteados y asimilamos muy bien los conceptos dialécticos del cambio, el único que se pide desde la máxima dirección: mejorar la sociedad con y para la Revolución.

 

Siempre hemos crecido en 50 años. Pudiéramos estar mejor, no hay dudas, pero la espada de Damocles ha estado ahí, tal cual es: un águila imperial y hambrienta, una mafia contrarrevolucionaria bien pagada, un bloqueo económico cruel y objetivo, una amenaza de agresión constante. Estos días de primavera en Abril nos los recuerdan con sus tanques de guerra y sus aviones de muerte. Es brutalmente cierto que jamás aceptaron la victoria y la declaración de Fidel Castro de convertir a la nación en el Primer Estado Socialista de América. No lo perdonan.

 

Como tampoco reconocen que, sin ser perfecta ni andar todo bien, Cuba y sus cubanos dan a diario una lección de moral y confianza al mundo entero y que resurgimos como el ave Fénix ante las circunstancias más atroces. Vuelvan la mirada a lo que quedó en pie cuando los huracanes de la temporada del 2008 la partieron en dos. Todavía hay familias que no recuperan totalmente sus viviendas, pero no andan como los sin tierra de Brasil, ni como los nómadas de África. Tampoco como los mendigos que pululan por toda Latinoamérica y en los propios Estados Unidos.

 

Los que todavía están en albergues o casas de familia, a fuerza de ser miles los afectados por estos fenómenos naturales, reciben con garantía lo mínimo indispensable para seguir el rumbo de sus vidas. Y sus casos no son expedientes cerrados. Nunca. Una parte importante de los pocos recursos disponibles se destinaron a reconstruir la infraestructura social y económica destruida de un amanecer a otro. Incluso, las ayudas solidarias, muchas por cierto, no alcanzaron para tanto. De eso se dio vista que hizo fe por todos los medios de comunicación. El mundo lo vio en tiempo real.

 

Las urnas se llenarán este domingo 25 que se acerca. Y nadie irá a votar con miedo por sus delegados o empujados por la policía política, como les suelen llamar a los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) quienes levantan ideas para desacreditar el proyecto cubano y romper la unidad latinoamericana. NI un solo oficial anda jamás por los alrededores. Las urnas las custodian los niños, con sus uniformes escolares y sus atributos pioneriles. Es voluntario el desfile de personas que ejerce  su deber y derecho lectivo. Ha sido así y así será en estos días de Girón y primavera.

 

Raúl Castro lo dijo con absoluta certeza en el IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC): Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamientos o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende con la verdad, que siempre, más temprano que tarde, termina por imponerse.

 

Sigan los mismos con lo mismo. NO somos una sociedad perfecta, pero sí decidida a convertir en logros nuestras debilidades y errores. Decidido está por los cubanos que aman y construyen. Esos cuentan porque son mucho más que los que restan. Cuba, con la consigna invicta de Girón, Patria o Muerte, será siempre el Faro de América Latina.

Carta abierta, Cuba

Carta abierta, Cuba

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foromontaje: Chela

Las polémicas siempre enriquecen al individuo, aunque sean desagradables y subidas de timbre una que otra vez.  Lo cierto es que tienden a esclarecer conceptos que, también a veces, uno tiene delante de los ojos y no ve.

Los signos de puntuación son las únicas herramientas posibles para un lenguaje fluido y elegante, explícito y comunicativo, tanto en su fonética, como escrito. Saber leer bien es, de por sí, una brillante carrera que facilita muchas puertas abiertas a la vida común. Lo mismo sucede cuando se interpreta correctamente y no ocurre aquello tan viejo como las calendas griegas que reza: donde dice Digo, digo Diego, y donde dice Diego, digo Digo.

Esta carta no tiene destinatario. Es así, abierta, para que circule según anden los vientos y pueda seguir volando, aún cuando alguien pretenda hacerla suya. No es una convocatoria especial ni un boleto de riposta. Es, en Español y cubanamente hablando, una reflexión en voz alta que no busca consenso, aplausos o contrincantes. Sencillamente, quiere decir y punto.

No para arreguindarse de un clavito caliente, un rabito de nube o la puntita de un lápiz. Sino para gritarle al viento, al mar, si la echan en una botella, o a los curiosos si la suben en un papalote,  que Cuba es la Isla de la Libertad, por encima de las sombras de su pasado, presente y futuro. Libre porque sus niños corren por las aceras, las calles, los patios de sus casas, el portal del vecino, la escuela, los campos, los parques…

 … Porque vuelan papalotes, cazan mariposas, andan con tirapiedras buscando caguayos, pajaritos, palomas silvestres. Porque caminan descalzos cogiéndole el sabor  a la tierra que los vio nacer, sin miedo, sin complejos, sonrientes. Porque son queridos y protegidos por grandes y chicos. Comparten los juguetes, la merienda, las bolas, la pelota, las bicicletas…

Libre es Cuba, enormemente libre. En cualquier esquina están el negro y el blanco, el rubio y el jabado, el profesional y el obrero, el ama de casa y la intelectual, la casada y la soltera, el loco y el cuerdo, el trabajador y el desvinculado, el feo y el bonito, el joven y el viejo, haciendo cuentos de Pepito -  (el protagonista por excelencia de la humorística criolla nacional) -, comentando sobre el beisbol, llevando “contra la pared” los precios del mercado agropecuario,  criticando la novela que trasmite la televisión en su horario estelar,  y elogiando la abundancia de cerveza en los carnavales como lamentando la muerte repentina de algún amigo común.

Los jóvenes amanecen jugando dominó en sus barrios o sudando las camisetas y pulóveres en las fiestas populares de fines de semana. Trasnochan con novias y novios en los bajos de sus edificios, en el parque, la discoteca, las plazas…montan sus bicicletas y se van al río más cercano en tiempos de calor, recorren la ciudad o los parajes rurales a cualquier hora, ríen a pulmón sin mirar las agujas del reloj, se amigan con la misma naturalidad que riñen por una bobería. Estudian, trabajan, son alegres como la guitarra, bailan el casino con la misma gracia que el reguetón, la salsa, el merengue, el rock  y  lo último del tecktonik.

Duermen las mañanas con la misma facilidad que madrugan para ir a un trabajo voluntario. Cambian de especialidad y no pagan un kilo. Son tan solemnes en un acto como chillones en un concierto. Algunos muy tranquilos, otros muy traviesos. Muchos creyentes y religiosos, igual tantos son ateos. Llenan una instalación deportiva, pero hay que empujarlos para una función de Ballet, fundamentalmente a los varones.

Los ancianos… esos hacen ritual los ejercicios que dan en los Círculos de Abuelos, organizados mediante los Consultorios del Médico de la Familia en el área de Salud de la barriada. Pueden matricular en la Universidad si les viene en gana o aprender computación en los Joven Club abiertos en todas las comunidades, sobre todo las periféricas en la ciudad y en el campo, donde tampoco les faltan las Salas de Video y Televisión, incluso con paneles solares por los inconvenientes de la electricidad. Tienen garantizados programas de Geriatría gratuitos y Hogares de Ancianos, aunque la mayoría los cuida la familia y se convierten en el eje principal de la custodia y formación de los nietos.

La mujer…la cubana es todo un espejo de progreso social, de igualdad de derechos y oportunidades, de libertad en todas las dimensiones del humanismo posible. Todavía con un arraigo machista que perdura y una violencia doméstica que no es exactamente sinónimo de golpizas o violación sexual, es la reina del proyecto socialista. Son intelectuales, dirigentes, dueñas de su economía. Muy pocas hoy no son asalariadas. Entes activos y rectoras del hogar, solteras con hijos o casadas. Ninguna analfabeta. Prostitutas a sueldo, como antes del Primero de Enero de 1959, no conozco ninguna. Si hay, son muy escasas y lo que hacen es vivir a su libre albedrio, casi siempre por placer. Necesidad objetiva de vender sus cuerpos no tienen. Ninguna.

Cuba es Cuba. Peculiar en sus avances, aunque manos sucias y envenenadas le levanten millones de calumnias y campañas mediáticas (pero no levantan el bloqueo económico que le ha impuesto Estados Unidos durante medio siglo). Heroica, por su transformación sociocultural, el índice de escolarización de su pueblo, los indicadores de Salud, el desarrollo equilibrado de sus regiones en medio de estrangulamientos económicos, quiebra de socios comerciales, rupturas políticas con naciones muy implicadas en su sostenibilidad general, amenazas de guerra, escasos recursos materiales y financieros, enorme deuda externa, equívocos internos, aperturas a todo riesgo de alternativas que se sabía moverían de alguna manera su estatus social. Con todo y más, siguió repartiendo el pan para todos. No cerró una escuela, tampoco un hospital. No hubo crisis de desempleados. No dejó de subsidiar la alimentación básica, amén de que no alcance para el mes ni se haya podido mantener el stop de productos normados que había en los tiempos de bonanza.

La Guantanamera… Cuba que linda es Cuba. Las manchas no te quitan tu brillo milenario. Los conspiradores no son nuevos. Menos, tu valentía y tu coraje. Tu solidaridad y tu virtud. Nada puede arrebatarte lo que has construido. Ni las lenguas ni las manos. Es demasiado para la miseria, la despoblación y el subdesarrollo que arrastraban tus cadenas carcomidas por los buitres del pasado. Tu presente tiene luces por doquier. Tu futuro será mejor. Cada minuto, con mayor ímpetu y osadía relimpias tus baldosas. Soy de la loma y canto en el llano. Cubanito soy. Carta abierta. Isla de la Libertad.   

Discurso de Raúl Castro en Congreso de la UJC

Discurso de Raúl Castro en Congreso de la UJC

 

Ese el tema: la paja en el ojo ajeno

·         Las palabras de Raúl Castro Ruz, General de Ejército y Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros de Cuba, es la voz de los auténticos cubanos. Otro sello de oro que hizo más valioso y memorable al IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), clausurado en La Habana este domingo 4 de Abril.

·         La realidad sin tapices. Valiente, compleja, concreta y llevada de la mano con sacrificio, inteligencia, honestidad y luz larga, estratégica. Desde la Revolución todo puede ser mejor y los jóvenes cubanos lo han demostrado con creces. El también Segundo Secretario del Partido Comunista Cubano lo reconocía: “Conozco que se ha hablado poco de logros para concentrarse en los problemas, mirándose hacia adentro y sin emplear más tiempo del necesario en valorar los factores externos. Es el estilo que debe caracterizar de modo permanente el trabajo de la UJC, frente a aquellos que se dedican a buscar la paja en el ojo ajeno en vez de emplear ese esfuerzo en hacer lo que les corresponde”, al referirse al proceso asambleario previo al magno evento.   

·         La feroz campaña mediática que ataca hoy a la Revolución, una vez más, trae el enfoque de mirar, inventar, tergiversar, maximizar y manipular las pajas  que existen y las que no existen en la Isla, sin mirarse las propias, que estudios realizados por el Instituto de Economía y Paz en el 2009, en Londres, demuestran que en Cuba se vive mejor que los propios Estados Unidos. Por eso el trabajo político ideológico quedó como trinchera elemental, al igual que la economía, los retos más fuertes.

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (5 de abril) – El discurso de Raúl Castro, Presidente de Cuba, una vez más, fue la voz de todos los cubanos, los auténticos que unen filas desde su Revolución para mejorarla, paso a paso, como también destacara el General de Ejército y Segundo Secretario del Partido Comunista Cubano, en la clausura del IX Congreso de la UJC este domingo en La Habana, ante jóvenes de las 14 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud.

Esta indestructible fortaleza que aflora por encima de las complejidades y los problemas que enfrenta la Isla, es la que no soportan quienes pagan a “dispuestos de turno” dentro y fuera de la nación para mirar las pajas en ojo ajeno y no en los propios, manipulando cuanto tema pueda sembrar dudas y convertirse en una quinta columna que empañe la valía del proyecto socialista, que se fortalece incluso desde sus propios equívocos.

Empero, el proceso previo a la magna cita de la vanguardia juvenil comunista hace ya años que consolida un estilo de trabajo que va, justamente, a mirarse por dentro, reconocido por Raúl en su discurso cuando dijo: “Aunque no pude asistir a las asambleas previas al Congreso, me he mantenido informado de manera resumida de todas ellas. Conozco que se ha hablado poco de logros para concentrarse en los problemas, mirándose hacia adentro y sin emplear más tiempo del necesario en valorar los factores externos. Es el estilo que debe caracterizar de modo permanente el trabajo de la UJC, frente a aquellos que se dedican a buscar la paja en el ojo ajeno en vez de emplear ese esfuerzo en hacer lo que les corresponde”.  

Pero fue mucho más preciso con los jóvenes al destacar que “No debemos permitir que, una vez más, los documentos aprobados se conviertan en letra muerta y se engaveten a modo de memorias. Deben constituir la guía para la acción cotidiana a nivel del Buró Nacional y de cada militante. Lo fundamental ya ha sido acordado por ustedes, ahora lo que resta es trabajar”.

Punto sobre punto, claro, trascendente discurso no solo para esta juventud que, aún con lo mucho que falta para alcanzar la excelencia en sus aportes sociales, en radios de acción y en todos los lugares con el mismo ímpetu, demostró cubanía, patriotismo y sentido absoluto de pertenencia al enfrentar las tareas y misiones que necesitó la nación ante el azote de los huracanes del 2008, y ahora vuelve a dar un ejemplo a esos ojos vendados que envenenan la imagen de los cubanos intentando confundir o dando credibilidad a una disidencia que, por muy bien pagada, jamás el dinero le alcanzará para borrar el día a día en Cuba, donde con miles de carencias estrena obras, remoza escuela, reduce la mortalidad infantil, mantiene alimentos subsidiados, llena de verde los campos, moderniza y recupera industrias…

En fin, Raúl vuelve a ser exactamente nuestro: “La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos”,  para reafirmar después:” Nos enfrentamos a realidades nada agradables, pero no cerramos los ojos ante ellas. Estamos convencidos de que hay que romper dogmas y asumimos con firmeza y confianza la actualización, ya en marcha, de nuestro modelo económico, con el propósito de sentar las bases de la irreversibilidad y el desarrollo del socialismo cubano, que sabemos constituye la garantía de la independencia y soberanía nacional”.

Busque en Internet el discurso, a pie juntillas como leen la gran prensa que difama y ataca, miente y exacerba sus ínfulas anticubanas, antisocialistas, antinacionalistas, antiamericanistas… circúlenlo como anda circulando por ahí una carta de un Daniel arrepentido, divisionista, lleno de dudas e incomprensiones, que se autodice ser militante del PCC y combatiente de la Revolución por haber cumplido misión en Etiopía… un Daniel que si existe debe tener serios problemas sensoriales, porque aquí en Cuba, con preguntar en su propio núcleo del Partido encuentra la respuesta exacta, la verídica, aunque a él y todos los que le pusieron el dominó sobre la mesa, allá por los lares del sur de la Florida, por la Europea Unión del divisionismo (debe ya pensar en cambiarse el nombre, porque de galgo no le viene) y por cuyá del mar afuera, lo que escuche le haga decir la última palabra del apocalipsis. Esa que nunca, jamás, llegará a Cuba.

Entre el blanco y el rojo: Damitas de cola loca

Entre el blanco y el rojo: Damitas de cola loca

 

Por Graciela Guerrero Garay

Si alguna noticia televisada me ha provocado por estos días un cosquilleo interno agradable ha sido, exactamente, la marcha de las llamadas Damas de Blanco por las calles de La Habana. Verlas así, primero, tan entusiastas, me recordó una vieja sentencia que aprendí de un amigo: se han tomado su propia sopa amarga: con esos rostros serenos, maquillados, sus atuendos femeninos… ¿de cuál dolor hablan ellas? ¿Dónde están las huellas de ese martirio y sufrimiento constante que dicen las somete el gobierno cubano?

La gran prensa de Estados Unidos y de Europa podrá seguirlas “pintando” como las mujeres más sufridas de este mundo… las pobres viudas, las huérfanas de maridaje… el espejo “real” de la dictadura que existe en la Isla de la Libertad, en la Cuba Socialista, pero el mundo, gracias a esa tristemente célebre excursión por la Ciudad de la Giraldilla, la capital de todos los cubanos y la de quienes  buscan una hermosa puesta de sol sin lágrimas ni bombas,  vio en primer plano y a color sus verdaderas caras.

No pudieron esta vez contar el cuento de las buenas víctimas, maltratadas por la Policía Nacional Revolucionaria y agredidas por agentes del Ministerio del Interior.  Se quedaron con ganas de montar su show, como lo han hecho en oportunidades anteriores.   Nobles cubanas y cubanos les siguieron, pacíficos, sin molestarlas ni cerrarle el paso. Solo en la misma calle, la que les pertenece por derecho máximo, porque día a día encuentran alguna esperanza y razón convincente para cuidar su proyecto y dejan la huella sudorosa de andar cotidiano.

Pero debe estar ya orquestada alguna manipulación. No invierto tiempo en indagarlo. Seguro de ahí se arreguindan, por los pelos como siempre se arreguindan, para montar la campaña difamatoria. Dirán que son agentes de la Seguridad del Estado vestidos de paisanos, bien pagados por el gobierno, o ciegos miedosos a las represalias que levantarán contra ellos en los centros de trabajo, el barrio, la escuela o donde se encuentren. Ni me he molestado en investigar si ya lo han hecho. Siempre es lo mismo.

Tal dicen y plasman en comentarios ofensivos que escriben en los blogs de quienes defienden el proyecto socialista, sean cubanos o no,  y donde acuñan como cierto que quien critique al gobierno va preso. O cuando afirman que todos los periodistas somos soldados a sueldo  y no tenemos criterios propios. Mentiras tan baratas como la ideología de buenas cubanas que venden estas damitas de cola loca, porque en verdad hay que tener alguna pieza bien desajustada y padecer de profunda amnesia para intentar siquiera simular una pena que ni sus zapatos denuncian. No digo ya por sus esposos presos, sino por toda la cadena de vejaciones sociales y humanas que declaran sufren en Cuba.

Es la manera más fácil de ganar dinero, mantener las ínfulas burguesas y hacer el juego a los que mantienen su odio visceral con la tierra que los vio nacer y que, por digna y humanitaria, cortó las alas de la ambición personal y ha luchado, con el más altruista y viril de los empeños, por que todos, sin excepción, tengan las mismas oportunidades y puedan garantizar, al menos un futuro decoroso, para sus hijos. Esto es lo que no aceptan los involucrados en la llamada primavera negra del 2003. Estos son los hipos de conciencia que los no siempre bien clasificados presos de conciencia  perdonan, mucho más si se saben protegidos por una mafia ridícula que pretende hacer ver al mundo que tienen las cualidades virtuosas de los legítimos patriotas.

Desde la América originaria sabemos quiénes son y cómo luchan los verdaderos  héroes de los pueblos y de la historia. En los años 50- 60 podía funcionar el engaño de sus aparentes deseos de libertad, democracia, independencia  y defensa de los derechos del hombre. Ha llovido mucho desde entonces. Quienes les siguen todavía el juego sucio del anticubanismo no quieren a Cuba, ni siquiera creo que algunos tengan todavía familiar cercano en ella.

Sencillamente, pusieron pie en Estados Unidos para buscar la mirada protectora de los enemigos de la Isla Faro, de la dueña ferviente del primer país libre de América Latina. La hermosa tierra que Cristóbal Colón bautizó con el primer piropo justo que quizás se dijo en el Nuevo Mundo. La que a solo dos años de establecer su gobierno revolucionario y socialista acabó el analfabetismo y convirtió los cuarteles en escuela.

Quién sabe cuantas analfabetas que aprendieron a escribir después de 1959 están de algún modo entre las Damas de Blanco. Quién sabe si hasta en los muertos que puso Cuba cuando la invasión a Playa Girón hay parientes de ellas. Quién sabe la auténtica raíz social de estas lamentables cubanas que trastocan las esencias del decoro de las madres y esposas cubanas.  Deberían contarla a los hambrientos periodistas de la gran prensa americana y española, a los Reporteros sin Frontera que se jactan de tener libertad de expresión, a los sensacionalistas blogueros que dicen amar al hombre y los echan a pelear con el don de la palabra escrita.

Por eso sentí un cosquilleo de júbilo cuando las vi con su marchita por las calles de La Habana, taconeando a su antojo, pero sin una pizca de dolor. Soberbias como la maldad. Y si se ofenden, porque no es necesario ofenderlas, ellas se encargan de hacerlo, contraten a sicólogos y sicoanalistas. Si son éticos les dirán el verdadero sentimiento que gritaban sus rostros. Mire, usted, creo que más bien les pegara vestirse de negro. La pureza del blanco no les viene. Huele a caca.    

¡¿Presos de conciencia o de los billetes USA?!

¡¿Presos de conciencia o de los billetes USA?!

·         Increíblemente sorprendente tanta “inteligencia política” para una disidencia que, según cuentan las noticias de siempre, nunca en Cuba encontraron ni encuentran derechos humanos, son perseguidos por el régimen castrista y han vivido en constante asedio y mutilación humana. Entonces, ¿dónde se hicieron periodistas, doctores, economistas…, aprendieron un oficio y viven, como las Damas de Blanco, en buenas casas y con un nivel de vida que respira lujo por doquier?

·         El caso de la muerte reciente del bautizado a conveniencia preso de conciencia, Orlando Zapata, y todo el aparato propagandístico que se mueve desde Estados Unidos y Europa apoyando a Guillermo Fariñas – disidente, sicólogo y periodista – corrobora que aunque sea más de lo mismo, cada día la manipulación de la realidad cubana, el ataque a  las conquistas del proyecto social que defiende y el bulo que hacen hasta cuando un canta un gallo, es menos convincente y deviene burbujas de jabón.

Por Graciela Guerrero Garay

Sorprende la “inteligencia política” de la disidencia en Cuba. ¿Cómo han podido aprender a leer, escribir, tener títulos académicos, criar a sus hijos y hasta encontrar y desempeñar un empleo decoroso antes de la primavera negra del 2003? ¿Cómo pudieron si en Cuba no hay derechos humanos y se mutila la libre elección de profesión y oficio? Con tantas torturas que hay en las cárceles de la Isla, ¡¡ ¿lograron sobrevivir?!!!

Lo que no me explico tampoco cómo es que personas que tienen sustancia gris en el cerebro, (al menos debieran tener por los cargos que ocupan), y alguna sapiencia para llegar al nivel que están, les apoyan, se exponen al ridículo internacional, desacreditan los bienes públicos que representan y gastan los fondos estatales que sirvieran, como mínimo, para quitarle la pobreza a su propia gente o gratificar alguno que otro mendigo o niño de la calle, que en sus naciones hay para contar historia.

Bueno, yo sí me lo explico.  Ay, ¡¡¡¡¡cómo le duele Cuba y cómo le sacan lasca a las fisuras ideológicas, a las carencias del Período Especial, a los cubanos que prefieren vanidades y consumos, o dejar el pellejo del hombro y el alma en patio ajeno!!!! Malos patriotas que allá, allende al mar, son tal cual y se aprovechan de las suciedades políticas como manipulan aquí el consenso de la mayoría, los desagravios o las inconformidades de algunos sectores vulnerables de la población o las insuficiencias de determinados mecanismos gubernamentales.

Y por demás, escogen el más bajo camino para alcanzar sus ambiciones personales y, conscientes de que si se declaran enemigos competentes, confiables y gerenciales, todo les será más fácil, pues los esperarán con las puertas abiertas y serán famosos  en un abrir y cerrar de ojos.  Todo lo contrario a lo que tienen que pasar los millones de inmigrantes de todos los países del mundo que llegan a tierra americana.  Y de quienes, en su santa voluntad y derecho, buscan la unificación familiar u otros intereses muy lejanos de la perversa actitud de traicionar su raíz y montarse en la maquinaria subversiva que durante medio siglo marca las relaciones Estados Unidos – Cuba.

Esta nueva escalada que pinta como un héroe a un delincuente común, según los delitos por los que fue juzgado, desnuda otra vez los verdaderos sentimientos de esta disidencia que se ahoga en sus propias aguas. Si bien es cierto que todavía  hay muchos que se suman a las campañas mediáticas y hacen eco de la desinformación de los grandes medios a favor de los intereses divisionistas e imperiales, esencialmente cubanos resentidos que solo ven las partes negras y mal agradecen toda una historia de vida en la Isla, ya no todos se tragan la envenenada píldora a la usanza del lobo en el cuento de Caperucita.

Ni en paz dejan descansar a Orlando Zapata. Lo usaron y usan después de muerto. ¿Qué humanismo tendrán con el resto del pueblo que defiende su Revolución y su soberanía? ¿De qué bienestar hablan con el cambio? Pocos son ciegos y bobos aquí y en resto del planeta. Se les brindó asistencia médica en los hospitales cubanos, se le trató como un enfermo de urgencia y se luchó por su vida hasta el último momento. ¿Algún traidor a su Patria le tratan así? ¿Dónde?

Guillermo Fariñas está en las sala de cuidados intensivos del hospital de Santa Clara, bien atendido. Regresará pronto a su casa, según sus propias declaraciones por teléfono a la agencia EFE. ¿Es trato a un enemigo confeso? Es para reírse con desenfrenada ironía.  La conciencia del billete. Pero quien no ama su suelo con la más pequeña nobleza, dudo mucho que se entregue a otro. Será que por tal de destruir a Cuba, el gobierno de Estados Unidos quiera llenarse de gusanos malignos que se coman poco a poco lo valores auténticos de su querido pueblo. Del monstruo, como dijo José Martí, nada me extraña.

El absurdo del disparate: ¿¿¡¡Cuba terrorista!!?

El absurdo del disparate: ¿¿¡¡Cuba terrorista!!?

 

  • La indignación del pueblo cubano no es un hecho  meramente político, aunque los tanques pensantes del gobierno de Estados Unidos y, sobre todo la debilitada y descreída ya mafia anticubana de Miami, traten de venderlo así. El repudio unánime de esta Isla a su inclusión en la lista de países terroristas es un acto moral, cívico y legítimo.

 

  • Si no fuera un asunto muy serio y demostrativo del agresivo tratamiento que da al tema Cuba  el aparato que controla la Casa Blanca, hasta el gato se moría de risa al leer el documento que acusa, injusta, deshonesta y absurdamente, a este país caribeño de estar entre las naciones peligrosas para la seguridad del imperio más grande del mundo y el más terrorista por cierto.

 

  •  Desde que se difundió tal disparate, entre vecinos, en los centros comerciales y públicos, en las escuelas y gremios laborales, en mítines relámpagos y actos rápidos convocados por los sindicatos, gente común, estudiantes, trabajadores y pueblo en general condenaron tal vileza, que Cuba tiene argumentos sobrados para desmentir y demostrar que nada respetuoso y justo avala la actitud de los Estados Unidos. Al contrario, ridiculiza una vez más su proceder internacional y su rabiosa política contra esta nación.

 

 

Por  Graciela Guerrero Garay

 

El frío que baña toda la Isla de Cuba no es  mayor que el calor que brota de los corazones cubanos, sobre todo cuando de defender su suelo patrio se trata.  Por estos días de fin de semana, esa pasión revolucionaria que mantiene en pie una libertad absoluta hace medio siglo está enardecida. El gobierno de Estados Unidos la incluyó en la lista de países terroristas y, por demás, la clasifica como patrocinadora, lo que implica que todos los cubanos que transiten en las líneas áreas de ese país sean sometidos a un chequeo adicional en los aeropuertos.

 

En particular, me resulta irracionalmente curioso: ¿por qué ese cacheo no se lo aplican a los que llegan a buscar refugio en territorio americano, luego de matar a ultranza víctimas inocentes, no solo cubanas, sino de numerosas naciones? ¿Por qué no incluyen en la “ilustre medida de seguridad” a los que llegan de manera ilegal y se adhieren a la llamada ley de los pies descalzos, y luego reciben con bombo y platillo, sobre todo si declaran lo que quieren contra los hermanos Castro y el proyecto socialista?

 

Y ahora mismo, escribiendo, pienso que cuán lejos puede estar del terrorismo alimentar el odio y la mentira, pagar para desacreditar la voluntad soberana de una mayoría que construye su propios pasos, aún con un imperialismo nazi en la punta de su nariz y 50 años de amenazas tan absurdamente disparatadas como estas, pero tan ciertas como que la meca del horror apunta el índice y desconoce el carcinoma de su mano.

 

No puede admitirse. Va más allá de una cuestión de principios. Tampoco creo que sea un acto meramente político y una obligada réplica ante los pasillos de la arena internacional, la efervescencia revolucionaria que apoya la Declaración del MINREX  y convirtió a los centros de trabajo y estudiantiles, este fin de semana, en una espiral de rebeldía ante la hostil resolución de los Estados Unidos. Los cubanos odiamos el terrorismo. Por su culpa y la cobija de los gobiernos de Estados Unidos hemos perdido a muchos hermanos.

Por culpa de ese frenesí asesino que el país del poder engendra y alimenta hay muchas viejecitas nuestras llorando ya sin lágrimas, de tanto dolor y soledad. Nosotros, los cubanos, salvamos vidas. Exigimos, con todas las normas y códigos del Derecho, que se haga justicia ante los crímenes de lesa humanidad  y somos humanitarios por excelencia. Está probado.

 

Si algún engendro como Posada Carriles, de origen cubano, es el monstruoso terrorista que es, revise su historial y sus patrocinadores: CIA, mafia anticubana, entrenamiento financiado por los Estados Unidos en Nicaragua, etc. etc. Y así sucede con el resto de los cubanoides que desgraciadamente impusieron sus nombres en las listas de terroristas. Todos, SIN EXCEPCION, tienen vínculo directo MADE IN USA.

 

Pero este pueblo que condena hoy, que repulsa, que defiende sus derechos, que exige respeto y justicia para sus CINCO compatriotas presos por ESTADOS UNIDOS – léase bien- , los cubanos todos que somos víctimas del terror imperialista, que cultivamos el internacionalismo, la solidaridad y que nos anexamos por voluntad propia a los que creemos que es digno y merecedor de las mayorías humildes como nosotros, no podemos estar de acuerdo con el dislate de los dueños de la Casa Blanca.

 

No podemos estar de acuerdo porque somos víctimas. Jamás, nunca, Terroristas.

Día Internacional de los Derechos Humanos

Día Internacional de los Derechos Humanos

Monólogo abierto para Cuba

Por Graciela Guerrero Garay

 

Las Tunas, Cuba (10 de Diciembre) – El reloj marca la 1 y 44 del amanecer del décimo día de Diciembre. Quizás sean los mismos trasnochados de siempre. No es un día de fiesta, pero los ruidos, los exabruptos, los chillidos y las palabras que se le antojen poner, a pulmón abierto, a las puertas de la madrugada son las mismas. Nunca he podido convencerme de que en Cuba se violan los Derechos Humanos. Se arreguindan por los pelos de ciertas normas ético – sociales que trasgreden con extraordinaria libertad la mayoría de los cubanos.

 

Es un pueblo alegre, picarescamente cuentero y juguetón. Disfruta intensamente de ese calor popular que trae en las venas. Tal vez por eso cada quien hace lo que le venga en gana, en horas y deshoras. En las calles no hay policías ni carros cisternas. Todo el mundo es socio, nagüe o compadre. Noche y día. Ese susto a que la guardia rural de palos o los casquitos “me confundan” con un desafecto se borró hace 50 años. Los que tiene la Revolución.

 

Me impacta la manera especial que se respetan los derechos humanos en toda esta Isla. Lo mismo encuentro a un negro – y no de cara linda ni pelo laceado-  recibiendo un título universitario de Doctor o Ingeniero, que vestido de Gastronómico en un Hotel Cinco Estrellas, u ocupando un alto cargo de dirección. Ese mundo de las Sociedades para Blancos y Negros igual se fue a bolina. Estudia, trabaja, va al médico gratis, tiene techo, carro y pensión un cubano congo que carabalí.

 

¿De qué pelos se arreguindan para condenar a Cuba de violar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que hoy cumple 61 años de aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas? El cacareo es Made in USA. Se quedan solos poco a poquito. También se les acabó el cuento. Hasta en las cárceles reciben clases los reos. En el “Norte” no. Allá tienen prisioneros a CINCO cubanos por combatir el terrorismo, entre millones de millones porque es el país que más presidiarios suma. Y las torturas… vi un video de la Base Naval que usurpan en Guantánamo y tuve que taparme los ojos más de una vez. Horror, horror MADE in USA.

 

El derecho al pan se lo dieron hasta al vago. ¡Privilegiados los ancianitos! Hasta con familia numerosa van a un Hogar y los tratan como reyes, igual a los discapacitados, los de malformaciones congénitas, retrasados mentales, psiquiátricos. Hospitales para todos, comida, ropa y atención médica diaria y gratuita. Yo me quedo, como canta Pablo Milanés, con todas estas cosas. Si hasta un mulato cubano se llegó a la luna, campesino por demás y pobre. Ese bullangueo de la gente no es nada absurdo, caray.

 

En estos tiempos de guerra, hambre en seco y pandemias de ahora para ahorita, Cuba es toda una Declaración universal, humana y justa. Se nace y se vive en paz.

La diatriba del espanto

La diatriba del espanto

 

  • Dos votos más en la Asamblea General de Naciones Unidas a favor de Cuba y en contra del genocida Bloqueo Económico impuesto por Estados Unidos avalan la voluntad internacional de eliminar tal injusticia contra el pueblo cubano. Sin embargo, el gobierno de la Casa Blanca muerde otra vez al mundo entero y reafirma su decisión de mantenerlo.

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

Una vez más el carácter imperialista del gobierno de Estados Unidos es evidente ante los ojos del mundo. Junto con Israel y Palau puso su grotesca mano para votar en contra de la Resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”, presentada por la Isla y en poder de los 192 países miembros, en el fórum de la ONU en su 27 sesión este pasado día 28.

 

Respaldo total a Cuba y a los cubanos, cifra records en número de países que condenan a los Estados Unidos y apoyan las verdades contundentes del informe. Incluso, esta vez se suman dos votos más a favor nuestro que en el pasado año, al totalizar 187 puntos que dan crédito a los argumentos expuestos en el documento debatido.

 

Pero la diatriba del espanto mantiene sus garras imperiales y pone en la mesa de debate su genocida injerencia. Micronesia y las Islas Marshall se abstuvieron. Sin embargo, ya ni los propios Estados Unidos pueden evitar ni esconder su aislamiento. La condena tiene la fuerza moral de nuestra resistencia, más que política, humana pues en ella está el sudor de todos, el sacrificio diario y sobre todas estas cosas que pudiera citar, ese infinito empeño de la Revolución por garantizarnos una paz verdadera, que yo resumo de una manera muy simple: la de escuchar el cantío del gallo sin miedo a despertar, abrir la puerta y mandar a nuestros hijos solitos a la escuela.

 

 

Una estocada del ánimo quizás, pero eso falta en tantas partes del mundo actual que no sorprende esta gran solidaridad. El bloqueo es un perro macabro y cada día las naciones sueñan más con parecerse a Cuba. Yo espero que se derogue más temprano que tarde. La justicia es coja, pero siempre llega.

Bloqueo Económico a Cuba

Bloqueo Económico a Cuba

La flota de la desvergüenza

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

Las voces que se levantan para que Estados Unidos elimine el bloqueo económico a Cuba saben que están demandando.  La reiterada acusación de los cubanos de las afectaciones que ello origina no es asunto de ganar una batalla política o llevarse el gato al agua, frente a la nación que a lo largo de 50 largos años se declaró su enemigo incondicional, con una guerra que incluye desde la invasión a su territorio hasta la sanción a terceras naciones y personas por apoyar de manera solidaria a la Isla.

 

Ahora recuerdo cuando un grupo de amigos italianos que está hermanado con Las Tunas, en uno de sus viajes de solidaridad, me testificaba que pasaron incuestionables trabajos para lograr el embalaje de los donativos que traerían consigo, porque en las fábricas donde podían adquirirlos las producciones eran cooperadas con ese país y les estaba prohibido vender mercancías destinadas a la nación caribeña.

 

En los propios Estados Unidos, ciudadanos norteamericanos, empresarios de prestigio y dueños absolutos de sus negocios, han sido multados por comercializar con Cuba. Hasta la prensa que jerarquiza atacar a los cubanos por la simple notificación de un “periodista independiente” de que la leche llegó tarde a un punto de venta en un municipio rural, no ha podido silenciar el hecho y poner al desnudo el alcance impúdico de los tentáculos del genocida bloqueo comercial y financiero.

 

Pero eso no lo critica ni denuncian como lo peor de la tierra las organizaciones ni las fundaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami, cuando son periódicos miamenses los que difunden las sanciones. De eso no parecen enterarse. Del más mínimo detalle de la Isla, sí. Y de eso hacen entuertos a diestra y siniestra hasta llegar a lo que quieren: mostrar al proyecto socialista como la peor de las dictaduras, incluidos sus máximos dirigentes.

 

Lo cierto es que las pérdidas por el embargo comercial son tan reales como la Estatua de la Libertad que solo puede simbolizar allí la libertad de corso y piratería que  el imperialismo yanqui convirtió en Ley para saquear a Latinoamérica, dividir al mundo en muy pobres y muy ricos, atacar a favor de sus ganancias cuantas naciones le han venido en ganas y hasta fabricar una lista negra de países terroristas, arrogándose el derecho de declararles la guerra y matar a sus pueblos sin escrúpulo alguno.

 

Al calor de estos  días y el precio actual del dólar, el estimado de perjuicios a la nación cubana se estima en una cifra superior a los  236 millones en este medio siglo de usurpación concreta de un derecho soberano, que sin equivalencias ni comparaciones llega a los 96 mil millones de dólares. ¿Cuánto bienestar para su pueblo podría haber adquirido el Estado Cubano con esta cantidad de dinero? No tengo idea, pero si estoy clarísima de que nada de ello se condena por los disidentes cuando hacen sus arengas de libertad, abogan por la libre  expresión y parecen aves de rapiña por ganarse un lugarcito importante en los fórum y sitios de internet donde se trata, siempre como la novedad del planeta, el tema Cuba y la angustia de los cubanos.

 

Hace apenas nada la crisis económica le mojó el zapato a los Estados Unidos. Su anterior presidente dio rúbrica abierta no solo a la muerte de millones en Irak e Irán, sino que enroló en su belicismo a miles de soldados americanos y enlutó a cientos de familias de su estirpe. Pero no lo acusaron ni lo acusan como lo hacen con Fidel Castro y el alto mando de la Isla. En las tantas actas, declaraciones y demandas que hacen los llamados partidos de oposición en Cuba, los presos políticos, la disidencia y los tales periodistas independientes tampoco hay nada que acuse al Bushito asesino.

 

¿Hay que tragarse, entonces, que esta gente sabe lo que demanda? ¿Son con estos valores que dejan entrever y acuñan a los cuatro vientos como mejorará la sociedad cubana y obtendremos esa libertad libertinaje que, para ellos, no existe hoy entre los cubanos? O son verdaderamente bobos o creen bobos a todos los demás, porque hasta la mezquindad tiene un límite.

 

Otro diciembre caerá pronto sobre el Día Internacional de los Derechos Humanos y el mundo lo esperará sin cambio alguno. Perdón, qué digo… hay muchos cambios, solo que tan negros y peligrosos  como el agujero de la capa de Ozono. Mírese las muertes en Honduras. Busque la cifra de desempleados en Estados Unidos. Siga la lista de secuelas de la guerra de Irak. Mire lo que sucede en Colombia. Asómese a las estadísticas de la FAO y vea en cuanto aumentó el número de hambrientos y los fallecidos por su causa. Cuente los niños. Siga buscando.

 

Con una elemental operación matemática encontrará al denominador común. La manipulación y la mentira pueden estar ahora mismo convirtiéndose tinta y titulares en las más importantes rotativas. Un pregón puede seguir vendiendo el modo de vida americano. Y quizás parpadeé de vergüenza la Declaración Universal que estipula todo un proyecto de gloria terrenal para los seres humanos.

 

Todo puede ser posible ahora y en diciembre. Lo que jamás sucederá es que Cuba haya dejado sin amparo a un ciudadano aún con todos esos millones que pudo revertir a favor de un socialismo más espléndido y saludable. Porque hasta esos disidentes tan quejosos y prometedores, dueños al parecer de la varita mágica que les resolverá el problema a todos los cubanos, hoy enemigos confesos en la Isla y fuera de ella, tienen derecho a todos los derechos. Hasta el de escribir cualquier página amarilla como el estiércol mismo.

Premio Nobel de la PAZ

Premio Nobel de la PAZ

 ¿Cambiar de táctica o estrategia?

Por Graciela Guerrero Garay        Foto: Tomada de la Red

Más que sorpresa, muchos se indignan. Por mi parte, al oír la noticia, solté un sarcasmo, pero al instante me puse a pensar. Ahora acabo de releer las Reflexiones del Comandante Fidel Castro y, le aplaudo una vez más. Evo Morales, el Presidente de Bolivia, también merece un Nobel de la Paz.

 

Si aquello de “vamos a entrarle por atrás, para que lo de alante se mueva” todavía funciona, yo confío en que el parlamento sueco haya notado también que Evo y muchos más revolucionarios en este mundo merecen el Premio.

 

Mucho se ha dicho ya con cuestionamientos muy argumentados, responsables y veraces sobre el Nobel de la Paz a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos. Quienes abogamos por un mundo mejor, por el fin del imperio brutal que tanta pobreza y muerte trajo y trae a esta humanidad, no puede compartirlo ni verlo como un acto soberano y un galardón respetable. Sencillamente, porque todos los caminos llevan a la Casa Blanca cuando se cuentan las gotas de sangre del Tercer Mundo. Y el otro mundo.

 

Sin embargo, si en realidad Obama es lo que ha dejado entrever en su campaña y con algunas acciones concretas ya en el poder, aunque no “enderecen” las malignas y jorobadas líneas que han marcado sus antecesores y que la realidad se trague el empeño, debe ahora sentirse acorralado en su propia trampa, si la es y si la tejió para embrujarnos a todos, acusados y acusadores.

 

Me quedo con la frase citada por Fidel y dicha por el cineasta Michael Moore: “Felicitaciones, presidente Obama por el Premio Nobel de la Paz, ahora por favor, gáneselo”. Y si es tan inteligente como ha demostrado, si en verdad y muy conscientemente quiere dignificar su raza y limpiar su nación - como hombre honesto y comprometido con el cargo que el pueblo le otorgó -, de algunas de las manchas más horribles que condenan la historia de los Estados Unidos de América, intentará ganárselo. No le queda otro remedio.

 

¡¿Cómo?! La respuesta de los mil pesos, no la pregunta. Pero si no lo intenta al menos, como mismo hoy pasa a la lista de los que presumiblemente han sido seres de bien en esta tierra, la historia lo recogerá dentro de algo como el más hipócrita, oportunista y desleal mandatario de los Estados Unidos. Negaría todo cuanto dice ser. Borraría ese orgullo que siente su familia y que él ha puesto como paladín en la búsqueda de una nueva justicia americana.

 

De buitres está rodeado. Su poder es relativo, pues el sistema se encargó de amordazar una verdadera era de cambios en su país, como si contara, desde los tiempos de las 13 colonias, con que un día naciera y mandara un Obama, alguien  amante de la paz y dispuesto a terminar la guerra, con cierta vergüenza que se avergonzara de los crímenes y el desalojo impuesto por el imperialismo en el mundo.

 

 

Luego de mi sarcasmo ante la evidencia pensé. No vamos a hacer leña del árbol caído. Con dos dedos de frente, todos sabemos que es muy difícil para Obama cambiar la historia, las leyes y todo lo que hoy señala a la política de su nación como la más belicista y terrorista del planeta.

 

Su mandato es corto aún. No podemos decir que sus primeras señales sean malas, al menos en su “tin marín, de dos pingüé…”  aflora una estrategia positiva, como concepto. Sus promesas están ahí...millones la siguen, miden la táctica y sopesan las consecuencias.

 

Los suecos han metido en camisas de once varas a Barack Obama. Le quisieron dar luz en un túnel sin bombillas ni conexiones eléctricas. A él le toca ponérselo todo sino quiere que un día cercano esa imagen de hombre alegre, optimista, confiado, inteligente, bonachón y americano – no golfi, no clon, no high life, no CIA, no SPAM – pase a los records Güines como la caricatura negra más satánica del mundo y del año 2009 después de Cristo.

Las debilidades de la telaraña anticubana

Las debilidades de la telaraña anticubana

v  Parece ya un decreto internacional – hasta inviolable y respetado – que todo lo que suceda en Cuba tiene que pasar por algún tanque pensante, sobre todo los que venden su baba barata y pagan caro las reglas de sus “progenitores”

v  Es tan enfermiza la campaña cincuentenaria contra los cubanos que, desgraciadamente, tanto dentro como fuera, hasta estos olvidan que sobrevivieron en su suelo gracias a la Revolución – y hoy sobreviven muchos de sus familiares – y se suman a opinar en negro, sin detenerse en matices y en sus propias historias de vida

v  Si se dice, está mal y si se calla, también. El resto del mundo es una maravilla, la Isla es la que está patas arriba. Este mensaje es el más insustancial de cuantos leo a diario por doquier. Cuba es el único lugar de la tierra donde la gente come sin trabajar, hecho que no es bueno para nada pero que sí testifica la magnificencia de la Revolución y los niveles de justicia social que la caracterizan.

Por Graciela Guerrero Garay

Pudiera empezar por mi misma, que llevo ya varios meses con una urticaria crónica originada por un hongo y me ha afectado incluso la visión, para demostrar cuánto puede hacer un hombre y recibir en una sociedad donde impere la justicia social para todos. Pero no, enseguida los detractores acosarían diciendo que soy “un soldadito de Fidel, una pagada a sueldo de la prensa oficialista y que si no hablo bien, me botan”.

Es lo común que suceda. Todo tiene un origen. Y estas líneas brotan justamente de una relatoría que decidió contar un argentino sobre su vida entre los cubanos de “a pie” y,  como es usual,  la web se llenó de opiniones groseras, parcializadas, subjetivamente atacantes y anticastristas a ultranza desmintiendo a su autor o tildándolo de vendido a los “Castros”. Muchos cubanos eran sus redactores, radicados en la Isla y en el extranjero.

La ausencia de niños desnutridos, el constante accionar para contrarrestar enfermedades como el dengue hemorrágico, las medidas adoptadas ante la amenaza e inminencia del paso de los huracanes para salvar vidas humanas, entre los esfuerzos y la inestabilidad emocional que genera el sustento diario y la incapacidad del salario en solventar las necesidades, con la presencia de una dualidad monetaria, fueron aspectos que destacó el comentarista.

Todo ello en medio de un cruel bloqueo económico impuesto por el criminal imperio – cito textual -, del cual dijo aprendió a comprenderlo mejor y valorarlo en su dimensión antihumana. Por estas verdades, el colega argentino  fue atacado con todos los colores que los enemigos habituales suelen esgrimir para desacreditar el proceso cubano.

Lo curioso es que ninguno pudo argumentar una sola idea con un dato real sobre la ciudad de Bayamo o la provincia Granma, donde radicó el relator. Nadie dijo que la Sierra Maestra estaba llena de analfabetos, oscuridad y ranchos de yagua antes de 1959, contra toda una infraestructura intramontañosa que hoy reluce hospitales, carreteras, escuelas, casas de mamposterías, luz eléctrica, transporte serrano, cafeterías, centros turísticos, comercios, salas de video y televisión, un canal televisivo, agua potable, llega el periódico y hay consultorios médicos, policlínicos, farmacias y consultorios.

Y su gente vive mejor y hay profesionales, empleados, productores privados y estatales, en medio de cientos de limitaciones, con muchísimos asuntos pendientes por resolver, sin ostentaciones ni lujos, pero segura de que no habrá desalojo de ahora para ahora, que no morirán por falta de medicinas ni dinero en los bolsillos y que, aún con un pedazo de plátano con arroz congrí y mantequita de cerdo, duermen a piernas sueltas y se levantan al día siguiente a realizar sus labores cotidianas.

Esta es la debilidad de la telaraña anticubana. No convence por ser una precoz eyaculación de odio manipulado y parcial, contaminado más por las frustraciones personales que por la objetividad de los criterios y el enfoque crítico y saludable a un proyecto, que con todos los defectos del mundo que se le puedan señalar jamás perderá su meridiana claridad de ideas: justicia social y amparo vital para las principales coordenadas del crecimiento espiritual de sus ciudadanos.

Aquí hay racionados muchos alimentos y ni sobran y ni alcanzan, pero se venden a precios irracionales para como los venden quienes limitan a Cuba de negociar libremente con quienes quieran venderles con las facilidades de pago que estimen. Y son irracionales  no por caros, sino porque cuestan centavos y con esos salarios mínimos, mal pagados en algunos casos como también sucede, toda la población puede comprarlos.

Antes de la caída del sistema socialista en Europa, el pago laboral alcanzaba para todo y hasta quedaban kilos para vacacionar. Pero eso parece se lo llevó la amnesia  de los de “adentro y de afuera”. Nadie se acuesta sin comer, como testificó el argentino, venga la comida de la bodega, mediante la libreta de racionamiento, los agromercados o las cadenas de tiendas en divisas. Es más, yo conozco núcleos que venden su cuota normada, porque en el centro de trabajo almuerzan y comen todos los días y, simplemente, deciden no cocinar. Solo lo hacen los fines de semana.

Llénenme mi casilla de comentarios también, pero por favor, díganme nombre y apellidos, ciudades y naciones donde esto hoy, en el 2009 del siglo XXI, sucede. Porque ahora el “cantaito” es que de “mamá URSS pasamos a papá Chávez”, pero Venezuela, con toda esa magia de amor que está pariendo y con un Presidente que ha demostrado llevar el corazón en el pecho y su pueblo a medio centro, todavía no ha podido, sin bloqueo y con toda su riqueza, lograr que la justicia esté pareja en sus cerros, barrio adentro, y tiene miles de miles de internacionalistas cubanos luchando por ello.

Salvando distancias históricas y dimensiones geofísicas, Cuba en 1961 erradicó el analfabetismo, solo a dos años y tres meses de triunfar la Revolución y estar sola frente al mundo, atacada por fuerzas mercenarias armadas de Estados Unidos y sin otro antecedente que no fuera miseria, incultura e insalubridad a lo largo y ancho de su geografía, la herencia patética que recibió en sus manos ese grupo de hombres que apostó todo por la libertad y un sistema donde el hombre no fuera lobo del hombre.

Estas verdades siempre retumbarán como piedras. Pudiéramos estar mejores en todos los sentidos, se han cometido errores y quizás se cometan más. Ninguna obra humana es perfecta. Uno de los mayores atracos que puedan darse como ciertos en cualquier prensa de esta centuria, es negar que en Cuba el socialismo ha sido la sobrevivencia y la realización plena de millones de personas pobres de nacimiento, ignorantes y sin otra salida que morir como llegaron al mundo.

Las manchas del proceso revolucionario cubano jamás serán más grandes que sus luces. Esto fue lo que sintió y contó el colega argentino. No os asombréis del ataque. En épocas de buitres es lógicamente dialéctico que se intente a cualquier precio matar las palomas blancas. 

Derechos Humanos

Derechos Humanos

¿Posesión de cosas o atributo al hombre?

Por Graciela Guerrero Garay

Con dos dedos de frente, no podemos dudar que el hombre es un lobo. A tal manera llega la gula de “cosas” que, en una simple esquina, - sobre todo la de los buroes de los que ostentan el poder sobre los empleados, las corporaciones, los servicios y cuanto en este mundo de derechas jorobadas significa estar arriba de los que están abajo-, si no tienes el estatúo quo de los ricachones de turno, te están violando los derechos.

Esa es la técnica del consumismo, si no tienes, no vales. Y lo peor es que logran que casi la humanidad entera se lo crea. Entonces, si la historia se gesta en un país de izquierda, ahí es donde se ensaña la rabiosa joroba de la derecha. Hay violación de los derechos humanos. Con Cuba la guerra es peor, por ridícula y continua.

Y no es que una, como cubana, intente por algún compromiso de principios y convencimiento propio, estar de franco tirador sobre todo aquello que no se parezca a lo que uno cree. Es sencillamente, porque no es verdad. Y porque en materia de “derechos” aparecen tantos ideólogos de paso que, a la postre, lo único que han hecho es confundirles a casi todo el mundo el real valor de sus legítimos derechos.

La propaganda enemiga se encarga a diario de “tirar” una pizca de su maldad –disfrazada de caperucita siempre – en algún diario de importancia o entre lectores, radioescuchas o televidentes que lo que saben de Cuba es, justamente, toda la basura que a ellos les interesa que capten. Sin coma, ni puntos, ni apartes ni seguidos. Veneno total. Y te lo tienes que tomar porque lo decimos “nosotros”, la prensa libre, objetiva, veraz e imparcial. La otra, la alternativa, la oficial, la de izquierda, la cubana, no tiene libertad y dice lo que le mandan a poner.

Es tristemente célebre la situación. Pero, claro, tiene sus raíces. Cada día, cuando un hombre se levanta y echa a andar, es uno menos que tienen esos señores para servirse a la mesa. Y de algo tienen que vivir. Los derechos humanos son un bocadillo demasiado tentador y complejo. Por ahí hay que seguir cavando, es el pollo del arroz con pollo. Que maten inocentes, pueblos enteros, en el Medio Oriente, que en Haití se mueran de hambre y coman unas tortillas de tierra mineral, que las grandes empresas, multinacionales y corporaciones en Estados Unidos y Europa, en un solo día, anuncien el despido de 75 mil trabajadores, y miles de barbaries más que suceden por minuto, nada de esto, NADA, es violación de los derechos humanos.

En un país pequeño, donde se logra una infancia con instrucción y sanidad gratis, donde se paga por estudiar, donde las universidades son libres y uno cursa cuantas carreras pueda asumir, donde la gente camina lo mismo a las doce meridiano que a las tres de la madrugada por las calles como si fuera la sala de su casa, que no deja sin trabajo a nadie en ningún tiempo,  y que hasta los perros deambulan y ladran a su antojo en las principales avenidas y barriadas de cualquier lugar, no hay derechos humanos. La fiebre y la convulsión son porque se llama Cuba. Si se llamara Canka, tal vez hasta lo aplaudían, sobre todo en esa Comisión de Derechos Humanos donde se hacen gárgaras con las decisiones de la ONU y el porcentaje de países y naciones que votan por la Mayor de las Antillas.

Increíble que se desconozca de manera racional e imparcial lo que valemos los cubanos para nuestro gobierno. Solo el acoso por el acoso, el ataque a ultranza o el ensañamiento perverso pueden ignorar tales hechos. Y hay más argumentos, muchísimos. El único lugar del mundo – hasta ahora – donde el campesino analfabeto, semianalfabeto, sin nombre ni apellido de abolengo, accedió a la socialización, a cargos de dirección, a empleos competentes, a la universidad, como un proceso lógico del triunfo revolucionario, es Cuba.

Digo más. Los presos – esos que la prensa americana cita siempre como “rehenes” de la violación de los derechos humanos – reciben clases en las cárceles, tienen pabellones para hacer el amor, trabajan en  determinados lugares con apenas dos custodios de seguridad, tienen salas de atención médica en los hospitales, van de pase a sus casas según el comportamiento y hay muchos, incluso, que ni quieren salir porque allí tienen comida asegurada, reciben salarios y se sienten más bien que entre sus propios familiares.

Lo que sucede en verdad es que estos presidiarios no cuentan para los enemigos de la Isla. Los únicos que les importa son los llamados de “conciencia”. Esos que pretenden ellos se les tolere y premie por defender sus conductas contrarrevolucionarias. Es obvio. Le quitaron los pichones a la paloma. Por esos sí hacen cartas, piden entrevistas a altos niveles, forman el pataleo y acusan al país de violador de la libertad de expresión y de derechos humanos.

Es un cacareo demasiado manipulado para que huela a serio.   Lo mismo sucede con los de raza negra. Para mí es lo más ridículo y absurdo que puedo escuchar. Los negros en Cuba están en todas partes. Desde un alto ejecutivo hasta un uniformado custodio de una competente gerencia. En las escuelas, de igual a igual, ves los niños blancos sentados en la misma mesa escolar que los pardos, mulatos, indios y negros. En las calles van codo a codo con los demás. Y jamás la raza les ha quitado ni las oportunidades ni las facilidades de que disfrutamos los cubanos por igual.

Pongamos cada cosa en su lugar. Las pretensiones humanas de algunos no pueden ser los raseros para juzgar las naciones. Cuba no está exenta de problemas, objetivos y subjetivos. Puede, incluso, que haya más proyectos inacabados que perfectos. Pero, con todo, nada opaca ni minimizará jamás el valor real de los derechos humanos que tenemos. Aquí, “Don Nadie” es rey, porque sus hijos van a la escuela solos, sin miedos, pueden ser doctores hasta diplomáticos si tienen capacidad y aprovechan sus derechos. Nadie se muere porque traiga los bolsillos vacíos. Todos recibimos una cuota mínima de alimentos prácticamente gratis, al menos el arroz, los granos, la grasa y las proteínas no faltan.

Tiene trabajo todo el que quiere y se instruye en una profesión. No hay bombas ni terror en las calles. Al contrario, a veces resulta irreverente el derecho de hacer que se toman ciertas personas en las calles. Cada fin de semana hay fiestas populares y la policía interviene cuando sucede alguna riña, para preservar el orden y nada más.  Cualquiera canta, como los gallos, a cualquier hora y hasta te invita a tomar de la botella que trae en las manos.

Es como dice una vecina mía. ¡Mira que decir que en Cuba no hay derechos humanos, yo creo que hay demasiados derechos! Por eso es saludable, mucho para mí, que se anuncie que Cuba realizará su presentación ante el Grupo de Trabajo del Mecanismo de Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos,  el próximo 5 de febrero del 2009.

Ya es hora de que no seamos justamente los cubanos los que presentemos las cartas sobre la mesa a los descreídos. O mejor, a los que creen que la verdadera dicha del hombre está en pisotear la dignidad de los demás y no en repartir lo poco entre muchos y de igual a igual, como lo ha hecho Cuba desde medio siglo, con mucho amor, sacrificio y decoro. Y si fuera poco, hasta con magia, porque tampoco podemos ignorar que la revolución ganó con un pueblo analfabeto, campesino, sin urbanización ni cultura.

Solamente en un lugar donde todos participen con igualdad de derechos alcanzan 50 años para borrar tanta miseria concentrada. Y si no somos mejores, si no tenemos más, es bueno que les cuestionen a esos mismos señores del imperio que nos quieren arrebatar nuestros derechos.        

Más información en: http://www.cubaminrex.cu/Derechos%20Humanos/Articulos/ConsejoDerechosHumanos/Informe/inicio.html

Salud Pública en Cuba

Salud Pública en Cuba

Conquista irreversible de la Revolución

  • Los índices de mortalidad infantil corroboran cuánto se consolida, año tras año, el sistema sanitario cubano y la prioridad del Gobierno por la atención materno infantil. Está en 4,7 y su indicador es solo comparable con naciones del primer mundo. Nueve de las 14 provincias están por debajo de 5 por mil niños nacidos vivos.
  • Para quienes califican los años de Período Especial como una etapa de crisis, las estadísticas denuncian la grotesca propaganda que se cierne en torno al tema Cuba, sobre todo en la prensa mediática y la llamada Falsimedia
  • En el año neurálgico de esta etapa, 1993, en que el país se vio solo como proyecto socialista en el mundo, ante el derrumbe de la Unión Soviética y un férreo recrudecimiento del bloqueo económico, se logró la tasa más baja de la historia: 9,4. En 1960 era de 37,3, y en 1990, de 10,7, igual que en el 91.
  • Durante 1992, con toda la nación prácticamente en tiempo de guerra bajo condiciones de paz, por el impacto sufrido en la economía y la sociedad, la tasa de mortalidad bajo a 10,2, hasta descender a los números actuales, que la reafirman como potencia médica mundial
  • Las Tunas, una de las provincias históricamente marcadas por la secuela del neocolonialismo y donde la Revolución se estrenó con un subdesarrollo total, es hoy testimonio vivencial del éxito de la salud cubana, las bondades del sistema socialista y lo que realmente significa el concepto Salud para todos, gratuita y prioritaria para madres y niños, desde el mismo momento de la concepción.

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (12 de enero) – Puedo contar mi propia experiencia. O la de mi nuera, una adolescente hemopática, que embarazó a los 13 años y cuya gestación era de máximo riesgo por su juventud y trastorno plaquetario, que pudo terminar sus estudios de secundaria básica hasta un mes antes de parir, justamente por el cuidado, seguimiento y calidad de los servicios ginecológicos recibidos, sin pagar un centavo y tenía consultas y análisis de sangre dos veces por semana, durante los nueve meses.

Eso solo sucede en Cuba, duela mucho a los enemigos confesos y a los miopes que solo ven las manchas. Así de sencillo, con todas las letras y las verdades que existen hoy en este mundo. Pero si fuera poco, para minimizar los peligros, la ingresaron 30 días antes del nacimiento de mi nieta y, cada mañana, en el laboratorio central del Hospital General Docente Ernesto Guevara, de esta  ciudad, se le preparó su compuesto de plaquetas, por si se presentaba el parto.

Diariamente, también, al no suceder el alumbramiento, se botaba, pues una de las condiciones del preparado es que tiene que estar fresco. No puede almacenarse ni congelarse. ¿Cuántos dólares se invirtieron en este proceso? Nunca lo sabremos. En Cuba la medicina es gratis y la vida del pueblo es lo principal. Si se trata de las gestantes y los futuros vástagos, no hay palabras con que calificar la ocupación – primero – y preocupación – después- antes, durante y luego de nacido el bebé.

Millones y millones de pesos cubanos o divisas en análisis, chequeos, pruebas de alta tecnología, rayos x, ultrasonidos, estudios genéticos, dietas alimentarias, medicamentos (gratis para las que no puedan asumirlos por causas diversas. Muy baratos para el resto que los compra en la farmacia). No cuenta si es estudiante, obrera, campesina, profesional o ama de casa. Es una mujer que trae una vida dentro, un compatriota. A veces, cuando leo tanto ataque irracional en los bloguees y en los diarios digitales que, obviamente, se ocupan más de Cuba que de sus propios problemas, tantos o más crudos que los nuestros, es inevitable sentir que la mentira es lo que más se paga en un planeta que, si bien cuestiona el socialismo, tampoco ha podido demostrar que el capitalismo es mejor. No es casual que hoy se desmantele ante los ojos abiertos de sus propios gestores.

Esta Isla, en cambio, logra hoy situarse a la cabeza del planeta en los índices de mortalidad infantil, con estadísticas propias del primer mundo en medio de su escasez material, los ciclones Ike y Paloma (que afectaron a muchos centros de la salud a lo largo y ancho de su geografía), un bloqueo económico y comercial cada vez más violento, amenazada constantemente por el más poderoso e inhumano de los gobiernos, Estados Unidos, y un mundo ganado por las políticas imperialistas y neoliberales. Aún con todo, cerró 2008 con la tasa más baja de su historia, 4,7 por mil nacidos vivos.

Hasta podemos decir con orgullo que rompió su récord del 2006, cuando bajó a 5,3, superado solo por Canadá en el área de las Américas y que la ubicaron entre los 30 países del orbe con menos probabilidad de muertes de sus niños al nacer, hasta el primer añito de vida.

No son datos fríos ni cantos de cuna. Son historias como la de mi nuera y miles de adolescentes más que asumen la maternidad aún muy jóvenes. De madres que, si bien los círculos infantiles no cubren las demandas, saben que tendrán un apoyo total de la familia, los sistemas de atención y prevención social, el programa materno infantil, las instituciones estatales, los vecinos, la sociedad.

En el casi ciento por ciento de los hogares son esperados, añorados, protegidos y cuidados con esmero. Es la misma proyección social, de adentro hacia afuera y viceversa. Basta decir que en el año neurálgico de esta etapa de “crisis”, 1993, en que el país se vio solo como proyecto socialista en el mundo, ante el derrumbe de la Unión Soviética y un férreo recrudecimiento del bloqueo económico, se logró la tasa más baja de la historia: 9,4. En 1960 era de 37,3, y en 1990, de 10,7, igual que en el 91.

Esta provincia de Las Tunas es otro ejemplo loable. Tiene, con 2,7 por mil nacidos vivos, la más baja tasa del país, lo que marca al año 2008 como el más relevante en el trabajo de este importante indicador, al tiempo que no deja margen a las sombras: en Cuba los niños nacen fuertes, saludables, se alimentan y cuidan bien porque la atención sanitaria, su sistema de vacunación, el seguimiento prenatal, la lactancia y la primera etapa de la infancia, hasta los cinco años, son sistemáticas, gratuitas, eficientes, competentes y, sobre todo, llevan el amor de padres, médicos, enfermeras y cuanto cubano tenga que ver con su calidad de vida.

Ese retozo de felicidad multiplicado que ilumina los ojos de mi nieta y de todos los pequeños que, como ella, nos cruzamos en las calles, vemos crecer en el barrio y forman parte de la extraordinaria riqueza nuestra, es lo que validará eternamente lo que es máxima en mi isla caribeña: “no hay nada más importante que la vida de un niño”.

 

La gran crisis

La gran crisis

Abismales diferencias

 

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Cosse Borrego

Las noticias siempre son las noticias. Frescas como la lechuga, sino, no sirven para el día siguiente. Quizás por eso los rumores son, a mi modo, como los perfumes. Un primer impacto y ya. Si la química es buena y bien preparada, se fija en la piel y la ropa, pero no se “siente lejos”. Hay que pegarles la nariz.

La profunda crisis económica que envuelve a los Estados Unidos no es ni un rumor ni una noticia. No le veo, por más que leo y estudio los atinados y desatinados análisis de los porqué y los por cuantos, esa primicia de la “cosa fresca” (puede leer si gusta carne, boom, lo último, lo exclusivo).

Desde los tiempos de Carlos Marx ya estaba anunciada. La engendra el propio sistema capitalista, unas veces con más coloretes y otras con menos, pero la misma cara al fin y al cabo. Tampoco es un rumor, por ser muy cierta e impredecibles sus consecuencias, sobre todo para los más pobres y los que aún le siguen el maquiavélico juego usurpante y despiadado al imperialismo yanqui.

Lo novedoso del hecho, para mí, y que marca la irrefutable decadencia es que, como nunca antes quizás, el mundo se ha hecho partícipe de ella. Y entre más “títeres” suban al escenario más generalizadas serán sus influencias.

Empero, no pretendo analizar ni esencias ni impactos, que ya varios analistas sacan a la luz con aciertos lógicos y desaciertos parciales, unos más argumentados, otros catedráticos y los más no poniendo puntos a las “íes” en el dramatismo al que pueden enrolar al mundo en asuntos de saqueo, hambre, desnaturalización, desequilibrio general y muerte lenta, sino acelerada por guerras y políticas neoliberales que potencian la miseria y la desigualdad de las naciones.

Lo que me hace mover una y otra vez la cabeza es el silencio en que se envuelve la verdadera crisis de los que están en crisis.

No hay dudas de que el imperialismo es un perro de caza. Exactamente el 15 de octubre, un cable fechado en Washington y publicado en el diario Granma Digital, ponía los pelos de punta a quienes todavía el horror del mundo no les ha matado la ternura.

“En California, un administrador de inversiones desempleado pierde una fortuna y en un acto de desesperación mata a su familia y se suicida. En Ohio, una viuda de 90 años de edad se pega un balazo en el pecho al ver que llegan alguaciles con una orden de desalojo de su modesta vivienda”

Pero el cable argumenta más: “En Massachusetts, Carlene Balderrama, un ama de casa que ha ocultado a su marido la desesperada situación financiera en que se hallan, envía una carta a la empresa que está financiando su hipoteca, advirtiéndole: "Para el momento en que ustedes libren una orden de ejecución contra mi casa, estaré muerta". Balderrama se suicidó de un balazo, tras matar a sus tres amados gatos, dejando una póliza de seguros y una carta en la mesa informando de su decisión de quitarse la vida”.

La angustiosa realidad de los desprotegidos de siempre no está en los análisis. La cifra de los millones de desempleados tampoco. Titulares como el que difunde ABN (Agencia Bolivariana de Noticias) escasea en los más populares buscadores de Internet. “El desempleo recorre Estados Unidos”: 533 mil puestos de trabajo menos. Y tal como argumenta la publicación, hay un curioso contraste por la supuesta preocupación de la Casa Blanca y el mismo discurso de sus representantes: “Tratamos de seguir nuestros agresivos esfuerzos para restaurar la salud de nuestros mercados de crédito y de vivienda”.   

Y todavía no se sabe hasta que cuantía matemática alcance la sumatoria sobre los ya más de 18 millones de norteamericanos que no tienen trabajo. Pero, tal como se lee en el periódico digital 26noticias.com.ar, de Argentina, la gran crisis es elocuente: La tasa de desempleo en Estados Unidos se elevó en noviembre a su máximo nivel en 15 años y dejó sin trabajo a muchos. Una tendencia que se extiende por todo el mundo, pese a los esfuerzos de gobiernos y bancos centrales por atajar la recesión.

¡Cuánta diferencia a la crisis acontecida en Cuba en los años 90! Recuerdo que ante el derrumbe desintegrador de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), llegó el pormenorizado análisis del Comandante Fidel Castro razonando causas, consecuencias y transcendencias para el país.

La asunción del Período Especial (prácticamente condiciones de guerra en tiempos de paz) obligó entonces a cerrar numerosas industrias, grandes y pequeñas, reducir plantillas, reordenar producciones, empleos, adoptar medidas emergentes y drásticas para la vida habitual de la nación.

Todo un maremoto económico, pero ningún cubano quedó en la calle. Todos los supuestos  cesantes fueron a sus casas con el 60 por ciento del salario neto, su derecho a vacaciones, a pensión, hasta tanto se le buscara ubicación – responsabilidad de las administraciones y el Estado- . No cerró ni una escuela ni un hospital, a nadie se sacó de sus casas, no se cobró ni un centavo de más por los servicios establecidos y se buscó siempre una manera de potenciar a los beneficiarios  de la asistencia social.

Ahora que estamos cerca de cumplir el 50 aniversario del triunfo revolucionario de enero, ante lecturas como estas que descarnan el “sueño americano”, no puedo pasar por alto estas abismales diferencias.

Un país pobre, bloqueado económicamente por ese mismo Estados Unidos que ahora arrastra todo lo que puede para seguir con su águila mortal desangrando al mundo, preservó la dignidad de su pueblo y su garantía de vida por encima de todas las cosas.

Es cierto que el entramado social y doméstico todavía no ha podido llegar a los niveles de antes. También muchas medidas pudieron ser más efectivas y eficaces. Incluso, pudimos hacer más que lo que hicimos y, quizás hoy, los avances fueran más loables y las huellas negativas menos complejas.

Pero, con todo, la diferencia es abismal. Tremendísima. Absoluta. Y en medio de ese Período Especial que nos llevó a una verdadera encrucijada en todos los aspectos de la existencia estatal y privada, nada se detuvo y crecimos en escuelas nuevas, carreteras, centros de salud. Se electrificaron pueblos, se aprovecharon subproductos y derivados de las principales fuentes de ingresos, se reanimaron las producciones artesanales y hasta aprendimos que la llamada Opción Cero más que un reto político y social, era una virtud humana porque despertó la inteligencia colectiva para enfrentar los problemas esenciales.

Esa es la verdad que tampoco cuentan la mayoría de los analistas ni publica la llamada “gran prensa” cuando ponen a Cuba en la picota pública y llaman un fracaso al proyecto socialista. Y no estamos conformes con las estreches que engendra una economía debilitada y, muchas veces, mal administrada. Tampoco renunciamos a mejoras de todo tipo ni el socialismo es sinónimo de pobreza. Nada más lejos de su empeño esencial.

Lo valiente no quita lo cortés. En Cuba la abundancia no corre por las calles, pero se respira, se siente y es vida ese aire de gente sencilla, saludable, jovial, instruida, bien vestida, solidaria, laboriosa, creativa, sincera y revolucionaria.

Esa es la mayoría que, con estoico, convencido y sacrificado andar, poco a poco, todos los días, borra la existencia del Período Especial. La misma que nunca le ha faltado la bola de pan ni en los 90 ni en los 2000. La que cuando no hubo gasolina ni guaguas, se movía – se mueve - en bicicleta, diserta de la pelota su deporte nacional, aplaude sus artistas, hace las iguales colas para comprar los abastecimientos normados, que tampoco se redujeron ni en una onza cuando la crisis ni después de la crisis y cuestan kilos para que lo compre el vago, el disidente, el negro, el blanco, el jubilado, el impedido físico, el trabajador y toiticos los cubanos por igual, sin pedirles afiliaciones políticas, raciales o religiosas.

 A pichones de la boca abierta, a los de amnesia provocada y a los que se disfrazan de caperucita roja de vez en vez es bueno, saludable, darles pastillitas para la memoria.  No digo yo si hay enormes, gigantes, extraordinarias y legítimas diferencias. 

 

En tiempos de Revoluciones

En tiempos de Revoluciones

Punto de partida

Por Graciela Guerrero Garay

Muchos estamos convencidos de que los niños hacen lo que ven. Y, desde este momento, le estamos dando al ejemplo el verdadero valor que tiene para el crecimiento, espiritual y social, del hombre. Sin embargo, poco cuidamos esta imagen valedera de uno mismo ante los demás y, bajo el principio del libre albedrío, hacemos nuestra sana voluntad y, al final, pedimos a otros lo que no damos.

Por aquí, a mi juicio, empieza a desmoronarse el castillo de cristal que pretendemos sea la existencia humana. Y con este “derrumbe”, familiar, en primer plano, se va también la maqueta social a la corta o a la larga.  No es un mito hablar de esa estela de hechos que vamos dejando en el camino y, que de cualquier manera posible, siembra buenas o malas actitudes y construye, de generación en generación, los modos propios de cada región.

¿Hemos roto la herencia de los abuelos? Santa pregunta que resalta cuando de valores se trata. Para algunos, ya perdidos. Para muchos, simplemente cambiados, a partir de los nuevos códigos que marcan el desarrollo y los modelos y estereotipos que se imponen, importados o no.

Lo cierto es que en materia de ejemplaridad, hay que poner cotos y revisar conductas, incluso institucionales. Por casa empieza a “armarse el muñeco”. Si los padres gritan, es lógico que los hijos imiten. Pero lo malo del caso es que no se chilla solo entre las cuatro paredes del hogar, sino que el mal vicio se va a la calle y, en este espacio, entra la escuela, el parque, los lugares públicos... Y no requiera al chico ante la presencia tutelar, pues solo este tiene la culpa.

Manchamos así el paradigma que pudiera ser cualquier mortal. Más, en una sociedad donde hay sólidos proyectos que promueven preceptos instructivos y cívicos, y llevamos casi cinco décadas conversando de educación formal. Todo influye. Los medios de comunicación, las opciones recreativas, la música, la moda, el comercio... pueden “vendernos” modelos inconclusos o mediocres pero, ¿dónde está la cuota de decisión personal que nos compete? ¿Y el derecho de elección o la determinación de ser como siento y creo?

Se puede ser mejor, aunque en la acera de enfrente la caja de Pandora, con su almacén de todo lo divino y lo corrupto, te provoque. Quien imita la vulgaridad, puede copiar la excelencia. Y una excelente persona no tiene que estar afiliada a nada que no sea a sí misma. El hombre de consciencia es bueno en su casa, en su trabajo, en sus calles y, ése, ganará, casi por decreto, toda meta o afiliación que presuponga un nivel superior de decoro y responsabilidad.

El punto de partida está en su corazón, porque la mente no es más que un reflejo de los sentimientos. Nuestra sociedad cambia, para bien, aunque muchos no entendamos, a priori, el beneficio y nos pasemos la vida sacando cuentas y si no alcanza el salario, nada es bueno. Es cierto que el dinero gana fuerza en la supervivencia y que matemáticamente no da, pero también es verdad que existe una tendencia de querer recibir mucho y trabajar poco. Este vicio viene de hace años. Tenía que salir la papa podrida, ¿cierto o falso?

Llegará el momento en que habrá que diferenciar los dividendos y validar el esfuerzo neto. Entonces el ejemplo será pauta legítima y justa. No como sucede en una lamentable e incongruente mayoría, al parecer a la defensiva de quien tire la primera piedra para, luego, hacer. Esta actitud nos ajustará cuentas un día. Y todos somos responsables. Todavía estamos a tiempo de que nuestros niños, un mañana,  no llamen a lo malo, bueno, y viceversa.  

Bloqueo Económico a Cuba

Bloqueo Económico a Cuba

La decisión de la ONU tiene que ser respetada

·        Durante 17 años consecutivos, Cuba gana ante la Asamblea General de la ONU una resolución que destaca la necesidad de eliminar el cruel e inhumano bloqueo económico que mantiene durante casi 50 años el gobierno de Estados Unidos contra la Isla. Esta decisión tiene que ser respetada.

·        Con 185 votos a favor, tres en contra (Estados Unidos, Israel y Palau) y dos abstenciones (Islas Marshall y Micronesia), los cubanos demostraron la cacareada mentira, insustancial por demás, que sostiene el endeble argumento de Washington para mantener esta política facistoide y coercitiva contra este pueblo, al que lacera su soberanía y le causa perjuicio de toda índole al limitarle su libertad de acción financiera y comercial.

·        Esta claro para el mundo y todas las personas, personalidades, gobiernos, instituciones y organizaciones que exigen la eliminación inmediata del bloqueo que es un ultraje imperialista a los cubanos y a la humanidad. Lo que está en la sombra es demandar a los Estados Unidos para que respete también las decisiones de la ONU y las voces de quienes defienden su dignidad  y ejercicio del derecho autónomo.

Por Graciela Guerrero Garay

La voz de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) debe ser respetada por los gobernantes de Estados Unidos. Este es ahora otro gran tema que hay que darle mayor ocupación entre cuantas personas honestas de la tierra comprenden el alcance inhumano, arbitrario y genocida del bloqueo económico que mantiene durante casi 50 años el imperialismo del norte contra la Isla de Cuba.

Este miércoles último, cuando al filo del mediodía, se dio a conocer la votación definitiva por el proyecto de resolución que presentó mi país, exigiendo su eliminación incondicional, se demostró nuevamente ante el mundo la petulancia de los que dirigen las cuerdas del poder en la Casa Blanca.

Hasta ahora, han desoído los reclamos internacionales que apoyan a los cubanos y les señalan con el dedo como auténticos violadores de los derechos de soberanía de los pueblos.

En el 2007 el respaldo a Cuba estuvo en 184 de los 192 miembros de la Asamblea. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo su política hostil y la recrudeció con nuevas leyes. Ahora el estado de Albania sube al escaño del decoro y se suma a esa mayoría de naciones que encontró la razones por las que este país antillano condena y denuncia, argumenta y testifica, persuade y enseña, alerta y descarna los endebles y mentirosos hilos que sostiene la aplicación de tal coercitiva medida imperialista.

La votación final no tiene entre líneas. El triunfo cubano es la interiorización consciente de las naciones del alcance ilimitado y limitador, ultrajante, de tal barbarie imperial, pero la voz de los justos y los más debe exigir también RESPETO a la OPINION INTERNACIONAL y DISCIPLINA a los gobernantes norteamericanos.

No son los dueños del planeta, ¿hasta cuándo hay que soportar que hagan guerras, dejen sin empleos a su gente, marginen a los latinos, gasten el presupuesto  en armamentos, acusen y manejen cualquier cosa a su antojo? Si alguien hizo el cuento de que la silla de la Casa Blanca hace Dios a los mortales, yo no me lo creo.

El bloqueo económico contra Cuba tiene que ser levantado. Creerse y actuar como el ombligo terráqueo es una comedia que también tiene que anularse para siempre. Basta ya de tanto Lucifer enardecido. Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa. Este proverbio chino les viene de perilla.

Bloqueo Económico a Cuba

Bloqueo Económico a Cuba

El mundo puede acabar este genocidio

·        Cuando el sistema capitalista ya no puede esconder sus tentáculos de exterminio sobre los pueblos, incluido el norteamericano, los parlamentarios que hoy representan los destinos de la humanidad tienen en sus manos el poder de anular uno de los tantos genocidios del siglo XXI: votar contra el bloqueo imperialista impuesto a esta Isla Antillana

·        Durante casi 50 consecutivos, crueles e injustos años de afectaciones económicas, comerciales y financieras, Cuba ha dicho con voz exacta los perjuicios que ocasiona esta política hostil de Estados Unidos sobre los cubanos. Ya se desplomó el andamio del modo de vida americano. Es también hora de que se derrumbe este crimen acuñado y autorizado por el gobierno de la Casa Blanca

Por Graciela Guerrero Garay

Cuba no está llamando al mundo por piedad ni parapetada detrás de conocidos hilos políticos. Esta exigiendo su soberano derecho de tener autonomía sobre sus decisiones económicas, comerciales y financieras. No solo para el beneficio de su pueblo, sino de muchísimas naciones, empresarios y titulares que se afectan por las discriminatorias cláusulas que rigen el llamado embargo económico a la Isla.

Este miércoles la justicia vuelve al ruedo de los hombres. Pone a la vista de todos los pueblos, el calibre de la voluntad, conciencia y responsabilidad dignataria que llevan en sus hombros. Ya lo he escrito, no se trata de estar a favor o en contra, ser solidario con los cubanos o plegarse a los miedos y las amenazas de los gobernantes de la Casa Blanca. Se trata de abordar el asunto tal cual es. Ser o no ser.

El modo de vida americano está por el suelo. La actitud del imperio al descubierto. Su valoración del resto del mundo, más que trillada. No les importa nada. Ni los norteamericanos que ya pasan hambre, los que se han suicidado, las naciones que arrastran con su crisis y, menos, si se muere de hambruna todo el planeta. Ellos, solamente ellos, cuentan, a cualquier precio.

El bloqueo económico contra esta Isla es otro genocidio humano, lento, silencioso, sangrante, de día por día, en estos 50 años de aplicado y recrudecido, de manipulado y llevado y traído a conveniencia. Es también un ridículo entre los tantos que alimenta el diferendo Cuba – USA. No ha podido destruir ni silenciar el alcance y la sobrevivencia de la revolución cubana. ¡¿No es demasiado tiempo para continuar apostando por una burla y un argumento tan insustancial y absurdo?!

La Asamblea General de Naciones Unidas considerará un proyecto de resolución que testifica la urgencia necesaria de acabar con esta agresión imperialista que lacera la autonomía de este pueblo a ejercer el ejercicio de sus operaciones comerciales, obliga a terceros a renunciar a propuestas y acuerdos posibles con Cuba e, incluso, le encarece sus costos y factibilidades de aceptar el desafío que impone el bloqueo.

Tal irrespeto a las normas internacionales de cooperación y colaboración entre los países debe terminar. La verdad y la valentía de los parlamentarios del mundo está convocada a remover las cimientes blandas del Congreso y Gobierno de los Estados Unidos.

Retomando a ese Titán de Bronce de las luchas mambisas por la independencia de Cuba, Antonio Maceo, este 29 se rompe el corojo. La justicia tiene que ponerse de pie y darle al César lo que es del César. Basta ya que este mundo sea de los menos, cuando somos más.

El bloqueo económico a Cuba es un acto criminal. Hay que demostrar que no somos asesinos. La evidencia, la prueba y los condenados llevan medio siglo señalando a los culpables. Hace 16 años que se caso omiso a la voz decidida y justiciera de los países que votan en su contra e incondicional eliminación. La Asamblea General de Naciones Unidas es el paladín del veredicto.