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Memorias, Recuerdos... Vivencias

Esta noche las bombillas serán antorchas en la Patria Martiana

Esta noche las bombillas serán antorchas en la Patria Martiana

 

Por Graciela Guerrero Garay      Foto: Archivos 26 Digital

Maikel no resiste la tentación de fabricarse su propia antorcha para esta noche de miércoles ser una luz más que recorrerá las calles principales del agradable centro capitalino de Las Tunas, en esta gigante Marcha de las Antorchas que apagará temporalmente las bombillas eléctricas y saldrá con los colores de la Patria a homenajear a José Martí.

Cuba entera será una alegórica consigna de amor a la libertad y  multiplicará su historia, en la víspera del 163 aniversario del natalicio del  Héroe Nacional,  al que jóvenes y pueblos rinden tributo todos los eneros para demostrar la admiración y pertenencia que sienten por su obra y la vigencia de sus ideas en cada hora de Revolución Socialista.

Los estudiantes universitarios llevarán hoy el protagonismo de esta Marcha de Luz, a la que están convocados todos los tuneros – léase cubanos – y en épico sentimiento se extenderá hasta las primeras horas de la mañana del día 28 cuando los pioneros, con sus respectivas escuelas, desfilen por esas mismas calles y mediante carteles, escenografías, personajes principales de sus cuentos y poemarios, y representaciones de las más importantes tareas y esferas de trabajo y los servicios reflejen el fruto de su entrega a las nobles causas independentistas, convertidas en realidad justo el Primero de Enero de 1959 con la victoria definitiva sobre la dictadura de Fulgencio Batista.

Durante toda esta semana – incluso en fechas previas – las iniciativas en escuelas, Consejos Populares, Cátedras Martianas y centros de trabajo tuvieron un realce especial destinado a difundir su multifacético pensamiento y sabias enseñanzas para los cubanos y la humanidad, de los cuales se nutrieron – y nutren- los revolucionarios de todos los tiempos.

Maikel Milanés González, como todos los universitarios y chicas y chicos de mi barrio, irán al encuentro de la memoria del más universal de los cubanos esta noche de la Marcha de las Antorchas, una tradición histórica que cada año suma nuevos jóvenes, esos pinos nuevos que van creciendo y aprenden a amar la hombre de la Edad de Oro.

Por la mañana serán los más pequeños, a quienes todavía llevamos de mano a las escuelas y compartimos sus tareas y lecciones de Español y Matemática, pero mañana, como nosotros hace unos años, levantarán las antorchas y entonarán canciones, mientras las bombillas eléctricas fenecen y la ciudad es un oasis de luz viva por quien fundó el primer Partido Revolucionario Cubano, el Periódico Patria y nos mostró a tiempo la virtud del trabajo y el decoro de que ser cultos es la única manera de ser libres.    

Motivaciones para acercarse a José Martí

Motivaciones para acercarse a José Martí

Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: De la Autora

Carlitos llega con un entusiasmo “anormal” a casa y pregunta si su hermana Karla llegó de la Universidad. Entonces le cuenta al abuelo que ya ella no le da envidia ni se pondrá bravo porque no lo lleve a la Marcha de las Antorchas, que llenará de lengüetas de fuego la ciudad de Las Tunas como al resto del país, aún cuando los eventos naturales y la situación metereorológica vista de invierno, lluvia y sismos a la Mayor de las Antillas.

El homenaje al más universal de los cubanos en el 163 aniversario de su natalicio es una tradición histórica y hermosa a la cual el tiempo no le ha quitado nada. Cada año son más las generaciones de pioneros y jóvenes que se integran y aprenden a querer al Apóstol, en tanto crecen y lo encuentran desde bien pequeños en el Programa Educa a tu Hijo (destinado a prepararlos para iniciar la escuela), y profundizan en su ideario mientras cursan los distintos tipos de enseñanza.

La alegría de Carlitos era porque había bailado en una de las tantas actividades que se realizan por estos días en los matutinos de todos los centros escolares de este oriental territorio para recordar a José Martí, y  Karla no podía ser la única “orgullosa” de la casa por participar en la Marcha de las Antorchas como estudiante de primer año de la carrera de Medicina. Él también estrenó sus dones de sonero y le dieron “muchos aplausos”.

Dentro de pocas horas, el 27, la luz de las antorchas será una nueva promesa y llamado al combate, motivaciones que igual despertarán con las vigilias martianas los jóvenes que llenarán de cantos y patrióticos mensajes la Plaza Martiana, para al siguiente día sumarse al desfile del 28 de Enero, el día de su natalicio, protagonizado por los pioneros y devenido en un gran acto de pueblo porque familia-escuela- sociedad se funden a lo largo de las calles principales, homenaje que abarca con características propias todos los municipios y ciudades de la Isla.

Los organismos hacen también un esfuerzo especial para que estos proyectos, incluidos los Comunitarios, queden a la altura del respeto y la vigencia del Héroe Nacional de Cuba, más cuando se cumplen 125 años del valioso ensayo Nuestra América y hoy la Patria Grande defiende su presente Con todos y para el bien de Todos, una urgencia de todos los tiempos que nos legó con la fuerza de su palabra y el machete con que luchó por la independencia de los pueblos.

Carlitos duerme y Karla acaba de llegar. El abuelo le cuenta y en ese beso que después me confesó dio a su hermanito había, por cierto, la ternura del Ismaelillo y la nobleza de Pilar en los Zapaticos de Rosa… “toma, toma los míos, yo tengo más en mi casa”.  Ese himno de amor que fue Martí, enhorabuena, tiene raíces y nuevas por cierto.

El dolor hace feliz a Yurdelys

El dolor hace feliz a Yurdelys

 

Por Graciela Guerrero Garay     Foto: De la Autora

Antes de partir al vacunatorio deja a Beatriz – su hija mayor- en la escuela y no niega que de alguna manera se le aprieta el pecho. Es difícil para una madre saber que su bebé sentirá dolor y no entenderá muchos años después cuanto de felicidad y tranquilidad encierra ese llanto que, poco a poco, entre besos y paseítos impacientes, cesará al fin.

La pequeña Amanda lleva la misma carita de ángel que trae de cabezas a su papá y hace sentir una niña con juguetes nuevos a Yurdelys. Ni aunque le dijeran, no entendería que la vacuna inyectable contra la poliomielitis la salvará para siempre de una enfermedad viral- infecciosa que afecta el sistema nervioso central, ocasiona parálisis en las extremidades y puede hasta causar la muerte.

En el momento clave hay esa tensión natural y cómplice entre la enfermera, ella y las madres que esperan para inmunizar a sus niñas y niños, los cuales suman más de cuatro mil en Las Tunas y nacieron entre los meses de enero a septiembre del pasado año 2015, donde en su primera etapa la campaña con las gotas antipolio abarcó casi medio millón de infantes en toda la isla.

“Esto es uno de los dolores que me hace feliz”, dice Yurdelys mientras besa una y otra vez a su bebita que cumplirá el año en unos meses, con la tranquilidad de que esta inyección la curará para siempre de un mal que todavía no ha podido erradicarse en el mundo y Cuba, libre ya de esta enfermedad, desde 1952 hasta el 2014 había suministrado unos 83 millones de dosis del preparado a su población infantil apta para recibirlo.

Esta forma inyectable de tener alguna reacción es muy leve, aunque el MINSAP de forma preventiva deja en observación a los infantes y está previsto que en febrero se le aplique a todos los que cumplan cuatro meses de nacidos.

Amanda ya sonríe y Yurdelys emite un suspiro de alivio, pero antes de marcharse a casa reitera a 26Digital que este dolor la hace feliz “porque si no fuera por estas campañas tuviéramos un desvelo más. Amanda lloró un poquito, ya pasó, y regreso a casa convencida de que nunca se me enfermará con la poliomielitis. Una no tiene cómo pagar esta seguridad”.

Las madres que escucharon sus palabras lo afirmaron con un gesto. Y en ese movimiento de cabeza había ternura, gratitud y beneplácito por vivir en una nación que de manera gratuita salva a sus pequeños retoños de 13 enfermedades que les pueden llevar a la muerte.  

La mujer del cuenta millas roto

La mujer del cuenta millas roto

Por Graciela Guerrero Garay       Foto: De la Autora

No tiene idea de cuántos escalones guardan sus huellas y olores. El gris del uniforme se me antoja un color demasiado triste para su elegancia, aunque jamás deja de traer una sonrisa y compartirla con los cientos de personas a quienes visita a diario, en jornadas muchas veces agobiantes, incómodas y nada agradables para una mujer.

El 6 de  octubre del 2010 es una fecha connotable en su vida sin ser su cumpleaños ni marcar alguna festividad familiar. Sencillamente, se sintió plena, realizada, reencontrada y ante un camino que, si bien, le asustaba un poco por la novedosa expectativa, no la detuvo.

-          Me motivó la convocatoria de la Campaña contra vectores. Quería trabajar. Saber que sería útil a mi gente cuidando su salud, hizo que me decidiera. Algunos decían que eso no era trabajo para una mujer, pero fue una decisión que volvería a tomar sin pensarlo dos veces.

Daryennis Aldana Rivero anda siempre de uniforme. O casi siempre. Desde el amanecer hasta altas horas de la noche, depende de las casas cerradas, las emergencias epidemiológicas, el Consejo Popular donde esté ubicada o los enfermos que existan. Después la ves en el trayecto a su casa, con las niñas o el esposo y una sombra de agotamiento en los ojos.

-          Ya no estoy por esta zona. Ando por Alturas de Buena Vista y allí la población es complicada. Ahora soy Inspectora de Vectores, pero comencé hace casi 6 años atrás como operaria y por mis resultados, a los dos meses, me hicieron Jefa de Brigada. Ciertamente es una labor que exige mucha paciencia, tacto y capacidad de comunicación pues no siempre la gente entiende que debe hacer sus autofocales o pagar las multas si violan lo establecido.

-          En estos momentos hemos resuelto los problemas críticos de la epidemia de meses atrás. Los recursos de la campaña nunca faltaron, pero los moradores no ayudan, hay quienes se resisten a aplicar las medidas sanitarias orientadas o te prohíben entrar a las habitaciones. Una como mujer, ante un hombre por ejemplo que te falta el respeto, tiene que tener ética y calma para evitar otras consecuencias.

-          Mi trabajo es lindo para mí, pero tengo que sacrificar el tiempo de estar con mis hijas, mi esposo, el hogar. Gracias al apoyo de mi familia puedo tener los resultados que tengo y cumplir con mi empleo. Hay ocasiones de estar sentada en la jardinera de un edificio hasta las nueve de la noche, pues si no se revisan todas las viviendas el riesgo de que el mosquito esté en el área es mayor. 

Altiva, tunera, con paso firme como buena cubana, anduvo escalones arriba y abajo, edificio por edificio, linterna en mano y abate en la mochila, durante largos años. Después, al ser Jefa de Brigada, supervisando el trabajo de los operarios. Incansable, como las flores silvestres nacientes bajo los rayos del sol, Daryennis despierta el amor temprano y lo riega por doquier.

Me gusta verla alegre de puerta en puerta para ayudar a combatir el mosquito trasmisor del dengue, una enfermedad viral que puso recientemente en alerta roja el sistema de Salud en Cuba y en esta oriental provincia y la cual gracias a ella, y a tantas congéneres más, hoy está controlada. Al inspeccionar los tanques es seria, minuciosa, responsable.

-          ¿Mi sueño…? Que desaparezcan estos males, pero seguir trabajando donde me necesiten. El trabajo no mata a nadie. A mí me devolvió la vida y me ha hecho más mujer, madre y compañera. Ahhh…, sí...la gente cuando nos ve dice “ahí vienen los mosquitos…” Los cubanos somos ocurrentes y le buscamos la vuelta a todo. Yo seré en todo caso una mosquita…. “    

Y esa sonrisa juguetona en su rostro es una cascada, infinitamente femenina y propia de esta estirpe de Marianas del Siglo XXI, quienes tampoco le temen al fuego de la vida y van por los caminos de tierra o asfalto con esa gracia de mujer feliz, cubana, oriental y guapa… con su songoro cosongo  de mamey como dijera Nicolás Guillén o lo real maravilloso de Alejo Carpentier. No importa si tiene el cuenta millas roto.

 

 

 

 

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Los tuneros esperan con patriotismo y alegría el Fin de Año

Los tuneros esperan con patriotismo y alegría el Fin de Año

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

Ya por los barrios corren los pregones… ¡vendo puerco!... ¡vendo puerco! Más de uno de mis vecinos les llaman o les chiflan, cada quien tiene su modo de hacer parar en seco al carretonero, el tractor o el bicicletero que trae de algún lugar del campo – o las zonas periféricas- a ese lechón que asamos cada 31 de diciembre. Unos en púa. Otros en hornos. Entero. O el pernil y las paletas.

La música también es una invasión sonora que contagia, aunque parezca demasiado alta o “sandunguera” para el horario del día. Los tuneros son alegres y jamás dejaron la dulce costumbre de chuparse los dedos, tras masticar con ganas un pellejito tostado del cerdito de la cena. Los mercados se visitan más de lo habitual para comprar el ron, las aceitunas, las ensaladas, la cerveza y los regalos que vienen con la fecha.

Más allá de las comunidades, cada institución cultural- recreativa tiene ofertas especiales para este fin de año, al tiempo que restaurantes y club nocturnos, disco bar y discotecas redoblan empeños para quienes los incluyan en sus maneras de esperar el 2016 se sientan como en casa, donde igual muchos criaron su puerco para la ocasión.

En los centros de trabajo tampoco se olvida la fecha y realizan actividades de despedida, a partir de iniciativas y aportes propios para cerrar otra etapa de trabajo colectivo y poner a la mesa los afectos camaraderiles que distinguen aquí las relaciones laborales.

Un ambiente agradable y festivo, trascendente con la llegada del Enero de Victoria que significó aquel día UNO de 1959 cuando Fidel Castro y su Ejército Rebelde derrotaron la tiranía de Fulgencio Batista, y Cuba se convirtió en el primer Estado Socialista de América Latina.

Patriotismo y alegría de celebrar la llegada del nuevo calendario se  abrazan por doquier y los tuneros, como todo buen cubano, preparan la cena de este 31 de diciembre del 2015 que se irá a los anales de la historia con importantes y trascendentes avances en el país y el territorio, sucesos y eventos de relevancia única y la certeza de que los cambios que acontecen en la Isla, sin pausa pero sin prisa como dijera el Presidente Raúl Castro,  se consolidarán en el 2016.

El pregonero se fue. No siempre vende su oferta en la primera esquina, pero lo que no tiene discusión es que retorna al monte sin el “choncho” que traía. Mañana otro volverá y, sino, los puntos de los trabajadores por Cuenta Propia están ahí. La carne de cerdo, amén de ser la tradicionalmente favorita, nunca falta, como tampoco estos banquetes familiares y entre amigos, donde a las 12 campanadas llueven abrazos y se bota agua a la calle, para que lo bueno llegue y la suerte marque el Año Nuevo. O queman un muñecón enorme y le bailan a la candela tal cual hace la gente del conocido barrio de Río Potrero, al este de la ciudad.

El rincón de El Guayabero

El rincón de El Guayabero

 

Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: De la Autora

Diciembre es tremendo. Tal vez por tantas cosas juntas fue el elegido para terminar el año, lo que no quiere decir exactamente que haga desaparecer ese almanaque al cual le hicimos cruces, día a día, unas veces con nostalgias, otras con alegrías, esperanzas, retos, fracasos… la vida, un himno hermoso por muchas piedras puntiagudas que nos pinchen los pies.

No fue exactamente el mes de cierre del 2015 el que desnudó ante mis ojos a una de las figuras más populares de la música cubana, sino un documental grabado por un colega y el cual vimos en uno de esos debates de “raíces” identitarias que traen ciertas catarsis camaraderiles. El Guayabero, el rey del doble sentido, nos devolvía esa riqueza cubanísima diseñada, al parecer, para cualquier momento de las fiestas navideñas.   

Habla de El Guayabero, me dijo la abuela de mi amigo Tony. Es bueno que la gente nunca olvide. Le di la razón y “Marieta”, su canción más famosa, hizo que el taburete del tío Carlos sirviera de tambor. Nació la guitarra imaginaria de María, la esposa de Tony, y él y yo con nuestras “arritmias vocales” empezamos aquello de…” a mi me gusta que baile Marieta…” 

Me cercioré al llegar a casa de que tenía unas fotos de EL Rincón del El Guayabero, en el hotel Blau Costa Verde  de la provincia de Holguín, donde una escultura regala su imagen en medio de un ranchón de guano,  muy nuestro también. No supe quien esculpió su figura altiva, delgada, con el inseparable sombrero de pajilla, por lo rápida de mi estancia allí. Empero, me llenó de vigor tal gesto de homenaje a quien desde la más temprana edad se enfrentó a tantos diciembres y marcó el pentagrama de Cuba.

Faustino Oramas, su nombre de pila, nació un 4 de junio de 1911 en el oriental territorio de marras, donde de manera autodidacta se acercó a la música. A los 15 años empezó con las maracas  y el canto en el septeto de Benigno Mesa, La Tropical, aunque cuentan que su primer oficio fue de tipógrafo en una imprenta.

Lleno de un gracejo propio, sus canciones son reales y están relacionadas con sucesos que movieron sus musas y su tres, instrumento que jamás lo abandonó y fue el testigo ocular de las letras y melodías que compuso. Con tantas anécdotas como su vida misma, muchos le califican como un clásico del son montuno. Este 20 de Diciembre, Día de la Cultura Nacional,  los sones y guarachas que le debemos reviven la picardía que marcan el presente popular de la Isla de hoy.

De cualquier manera- como los grandes de los siglos de los siglos- no se fue ni irá jamás. Los cubanos de ayer gozan con su “Marieta”. O ríen con aquello de “yo vi en Santa Lucia/bañarse en un arroyo/a una vieja que tenía/cuatro pelitos en el moño/”, pero la de ahora, aunque vaya detrás de un reguetón o se empape de sudor en una discoteca, repite sus estribillos y tamborilea sobre la mesa al compás de “en Guayabero me quieren dar…”

Es Cuba, sencillamente Cuba, pegada al tres y a un picardioso Faustino Oramas…el inmortal sonero que confesó: “Mañana me voy a Sibanicú”, sin saber quizás en ese instante que enlazaba con su voz al mundo entero y vestía de oro para siempre a la música tradicional cubana.

Ángeles de batas blancas

Ángeles de batas blancas

 

Por Graciela Guerrero Garay         Foto: De la Autora

Sin quitarse todavía el cansancio de la guardia no se marchan sin ver antes al paciente que operaron la noche anterior. Tampoco renuncian a comprobar si todo marcha bien en aquel otro que está grave y se le reajustó el tratamiento. Muchas veces, las más, los días se empatan como si la tierra dejara de rotar y descubren, de pronto, que no saben cómo salió el hijo en el examen o no llamaron a la hermana para felicitarla por el cumpleaños. 

No son héroes, ni lo pretenden acaso. Sus nombres de pila muy pocos enfermos los saben, al menos la primera vez que los atienden y hasta los salvan de las garras de la muerte. Después de la angustia vienen los agradecimientos y sus rostros se quedan para siempre en el cofre de la gente buena. Hoy tampoco descansarán aunque sea el Día de la Medicina Latinoamericana. Los deberes y las urgencias médicas ignoran que existe la palabra STOP y el esfuerzo es infinito.

En el diario de un médico nada es una utopía. Son miles quienes andan por los parajes más indómitos para traer al mundo a un nuevo bebé, sacar de una crisis de asma a un abuelo, socorrer a las víctimas de cualquier evento trágico o consultar desde las más pequeñas hasta las más grandes comunidades. En Cuba luchan contra lo imposible, porque no siempre tienen los recursos ni las tecnologías para confirmar diagnósticos.

Sin embargo, el amor y la humanidad les alcanzan para trasnochar, montar en bicicleta, coger guaguas, caminar kilómetros, estudiar, enfrentar los problemas domésticos y no perder esa ternura a que nos llamó el Che. Acariciar con la voz, las manos, palmadas en la espalda y sonrisas a niños, adolescentes, jóvenes, hombres, mujeres y ancianos. Sufrir y consolar, apoyar la familia, ir a las casas, dejar que toquen sus puertas a cualquier hora y darlo todo, incluso cuando ellos, seres humanos al fin, tienen sus dolencias y muchos peinan canas.

Son ángeles de batas blancas, insustituibles e imprescindibles. Por eso, ahora mismo, este 3 de Diciembre, van de prisa hacia los hospitales, policlínicos, consultorios, postas médicas, cuerpos de guardia… y con ellos, tal guías guardianes, están las enfermeras, enfermeros, técnicos, paramédicos y cuantos tuneros y cubanos formen el Olimpo del Ministerio de Salud Pública en Cuba, un árbol fuerte por varios puntos del planeta donde, enhorabuena, comparten con dignidad y amor el abrazo que merecen quienes hoy ejercen la medicina.  

17 de Noviembre: el Día diferente de José Alexander

17 de Noviembre: el Día diferente de José Alexander

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

No hay un solo día que no encuentres a un joven estudiante de Medicina tocando tu puerta o la del vecino. “Estamos haciendo pesquisa para ver si hay algún caso febril o diarreico”, dice después del cortés saludo. La vigilancia preventiva, como nos mostró José Martí en su inmensa obra, es la que cura.

Los tuneros viven momentos tensos con la proliferación de virus como el dengue y el cólera, muchas veces enmascarados con síntomas a los que estamos acostumbrados como las ingestas digestivas, los catarros o las amigdalitis y los cuales resolvemos con cocimientos, jarabes o analgésicos sin darle mucha importancia.

La alerta, sensata y responsable, es la que puede llevarnos a las instalaciones del MINSAP, desde el consultorio médico hasta el hospital, para recibir los tratamientos oportunos y especializados. A estas complejidades epidemiológicas se suma la llegada del invierno con sus lloviznas pertinaces, frialdad y humedad ambiental, las cuales provocan efectos sobre la salud, aún cuando en esta parte de Cuba dicha temporada pase prácticamente inadvertida y el frío no haga bajar los termómetros, tal como los sube en el verano.

Con todo, la exposición a la humedad aumenta el riesgo de sufrir o empeorar ciertas enfermedades y en Las Tunas, donde existen más de 90 mil 800 personas mayores de 60 años, es muy común encontrar pacientes que aluden dolores articulares, resfriados o malestares generales asociados a otras patologías pero que, antes las contingencias actuales, inquietan y los llevan a buscar ayuda en los consultorios y hospitales. El trabajo, entonces, se hace más complejo y exigente.

Quizás por eso José Alexander Perodín Labrada tuvo este 17 de noviembre un día diferente. Cursa el tercer año de la carrera y la fecha dedicada a quienes estudian cualquier nivel de enseñanza no fue de fiestas como otras veces. Está vinculado al Consultorio Médico 22 del Consejo Popular número 18, donde existen varios casos de focos del mosquito Aedes aegypti y ni tiempo le quedó para recordar esos momentos.

“Es verdad que interrumpimos nuestro proceso docente. Yo rotaba por la Sala de Medicina del Hospital Ernesto Guevara y nos mandaron a apoyar el trabajo de los consultorios. Me siento bien porque como médico estoy consciente de que es un momento clave para detener la epidemia. Damos las charlas educativas, enseñamos las formas de evitar el contagio e, incluso, hay casos en que nos preguntan por sus enfermedades, los medicamentos… aprendemos, siempre aprendemos”, dice.

Sin embargo, piensa que la percepción de riesgo en la comunidad es mínima a pesar de toda la información que recibe la población para detener la proliferación del mosquito. “Por la radio, la televisión y los demás medios no falta la comunicación. El trabajo educativo por parte de nuestras instituciones de salud es constante igual, pero es lento y difícil cortar las cadenas de infestación. La población no cumple lo orientado y los organismos tampoco.

“Es importante, pienso, convocar a trabajos voluntarios masivos para desyerbar, limpiar las calles y recoger los desechos sólidos…. Si en verdad a Servicios Comunales les falta fuerza de trabajo o recursos o no hay chequeos sistemáticos para cumplir las normas orientadas en cada lugar, las cosas pueden complicarse más. Esto es un problema de todos los tuneros porque todos podemos enfermarnos y nadie debe sentirse ajeno al mismo”.

José Alexander no pudo esta vez andar por los conciertos y las muchas actividades culturales y recreativas que convocaron los estudiantes aquí para celebrar su efeméride, pero está feliz porque desde su consulta ambulatoria- como se me ocurre llamarle a su manera de andar escaleras abajo y arriba ejerciendo su medicina preventiva- dio utilidad a su Día, toda una agotadora jornada donde demuestra ya su calibre de médico.

A la vuelta de unos años quizás lo encuentre con su sueño realizado, ser intensivista; y entonces recordaré que me hizo sentir un 17 de noviembre la grandeza de nuestra juventud y ese fuerte sentimiento que distingue a quienes, de bata blanca, nos traen siempre la esperanza de que tendremos otro sol y seguiremos la vida. Apuesto que ese martes tendrá siempre un lugar más grande en su corazón, que cualquiera de las fiestas donde no pudo estar.

Muchos genios en la Peña “Retrato Oquendo”

Muchos genios en la Peña “Retrato Oquendo”

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Nadie que los conozca puede dejar de sentir el influjo de la energía que trasmiten. Quizás por ser como son y le ponen el alma al talento. O llevan el talento en el alma. No esperaba verlos allí en medio de tantas cartulinas educativas, reflexivas, cómicas, sugerentes, propias… y de muchos otros artistas y caricaturistas tuneros.

Me atraparon una vez más. La Peña “Retrato Oquendo” es doblemente válida por sus anfitriones y la sede, la antiquísima cafetería de la cual toman el nombre María Sao y Antonio Medina, una pareja unida en el amor y el arte, en una entrega interminable que deja huellas en los anales de la cultura de este oriental terruño cubano desde el pasado siglo.

“Los sábados y desde las cinco de la tarde hasta que cierra el café  o el público decida, estamos aquí”, dice María mientras Antoms- como firma sus obras Tony- le muestra a las curiosas Sheila y Lesyanis la variada muestra que traen. Un espacio donde la reflexión cabe entre cartulinas y puedes colgarla en cualquier lugar del corazón. Dígase igual escritorio, cocina, comedor, sala, cuarto y hasta, creo, sería inteligente difundirla en altavoces por cualquier lugar del mundo.

Gustos y colores, magia de buen arte y una oferta que regalan las noches del Bulevar de Las Tunas, mientras tomas un café y, si gustas, lo acompañas con biscochos, licor o una grata conversación entre amigos.

María y Tony están ahí y la factura del humor tunero, cubano, abraza a la poesía y la literatura. La ronda de un excelente tiempo ganado a la rutina te hace dormir, lo juro, mucho mejor que ayer y el espíritu inspira y exhala un aire más puro. La Peña Retrato Oquendo tiene ingredientes idóneos para hacer camino bueno en el complejo mapa de la existencia humana, donde es vital la necesidad de ser culto para ser libre.

Camilo Cienfuegos: Todas las flores son tuyas

Camilo Cienfuegos: Todas las flores son tuyas

 

Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: De la Autora

No porque el calendario marque la semana y todos los octubres regalen un otoño, las flores dejan de estar vivas para recordar por mares, ríos, lagunas y presas al Señor de la Vanguardia, el querido Camilo de todos los cubanos. Es un día de amor allende la montaña y los lagos.

Los más pequeños regalan su homenaje en las propias escuelas, frente a la imagen que devuelve una sonrisa amplia, sincera, nuestra. Mientras, por carreteras, calles y caminos van en marcha de patriótico cariño pioneros, trabajadores, cederistas, campesinos… el pueblo que le amará eternamente como el amó eternamente a su pueblo y sus ideas.

Un miércoles de luz en la Isla del Caribe, el Faro de América y el espejo del internacionalismo y la solidaridad. La tarde comienza a caer en estas tierras de Las Tunas y dentro de unas horas regresarán a casa los estudiantes y los trabajadores y contarán sus vivencias de este 28 de Octubre, una fecha que nunca dejará de marcar la diferencia en los anuarios de Cuba porque Camilo Cienfuegos, el Comandante Camilo, el Héroe de Yaguajay, es el crisol de cada día y ese halo de esperanza que nos lleva al combate y a otro amanecer.

La mambisa de las manos finas se llama Elvira

La mambisa de las manos finas se llama Elvira

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Es bonita. Los 105 años no le han quitado aquel donaire con que montaba el caballo para venir desde Becerra a Las Tunas y ayudar a los rebeldes. Traía en los ojos las influencias patrióticas y las raíces mambisas de los padres de su esposo. Nolasco Rivera, el suegro, peleó bajo las órdenes de Antonio Maceo, en tanto Francisca Ruíz, la suegra, cocía la ropa y cocinaba para la tropa.

La finca siempre parió frutos para defender la independencia y Elvira Pérez Pérez no olvida aquellos tiempos, aunque sus hijos tengan que hablarle un poco alto para que escuche y ella cuente, pausadamente, sus memorias. Sonríe. Este 16 de septiembre le celebraron el cumpleaños. Es un día de fiesta, entonces decide que la entrevista sea después. La complacemos.

-          ¿Feliz…?

-          “Sí, me dan mucho amor”.

Mira a los tres hijos que le quedan vivos de los siete que tuvo. Habla de Julio, el esposo, con un brillo en el iris que los calendarios no le pueden quitar. Era un luchador incansable y sacaba a la tierra las mejores cosechas, como la leche a las vacas y la  convertía en quesos para traerlos a esta ciudad y apoyar a la gente del Movimiento 26 de Julio.

Hace un gesto y su hijo mayor, Reinerio, de 86 años, cuenta que se ponía bien linda y escondía los quesos en los pantalones, mientras las avionetas batistianas   sobrevolaban sobre su cabeza. Quizás nunca imaginaron los esbirros que esa jinete tan elegante iba a cumplir una revolucionaria y arriesgada misión.

-          ¿Gustos?

-          “El pollo y el puerco asado, con vianda”.

Ahora es Dilma, la hija con quien vive en el reparto Casa Piedra de esta ciudad Balcón del Oriente, quien le acaricia su arreglado cabello color miel y dice: “Cuando joven comía de todo, pero sentía predilección por el arroz con gallina. Trabajaba a la par de papá y nunca padeció de nada. Ahora tampoco. Jamás ha dejado de ser presumida. Hay que pintarle el pelo y las uñas, te lo exige, y le encantan los vestidos de flores. Nada de batas de casa. Bonita y pintada tengo que tenerla todos los días.”

-          ¿Nietos?

-          Catorce.  Busca con la mirada a su alrededor, mientras parece que contará con los dedos los nombres y rostros que le vienen a la mente.  José, el otro hijo, le indica que no se equivocó y agrega que tiene 29 bisnietos y 11 tataranietos.

Hay amor por todos los rincones de la sala, quizás el que no deja que Elvira sienta el peso de la centuria que una presiente existe cuando los años huelen a un siglo y otros pocos más. Chistes, anécdotas, recuerdos… una larga trenza de alegría familiar que contagia y está incrustada en las luchas de la independencia de Cuba, donde esta anciana tunera disfruta la vida entre silencios y voces.

Allá en una finca llamada Guanito, en el poblado de Becerra, cercano a esta capital de Las Tunas, tampoco olvidan a los Rivera Pérez. El 16 de septiembre de 1910 el primer grito de Elvira traía sin dudas fuerza de estirpe buena, esa que engrandece hoy la historia de la Patria y enseña que a cualquier edad la felicidad se atrapa. Basta no llenar la vida de artificios y entregar cada segundo mucho cariño y lo mejor del corazón. 

Un color con olor comunitario: 123-01

Un color con olor comunitario: 123-01

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

No siempre quien va en apuros “de médico” se fija mucho en los alrededores, al menos al primer golpe de vista si es presa de un dolor fuerte o una urgencia. Al llegar el alivio o mientras espera la reacción de un algún medicamento, entonces las paredes y el entorno activan las neuronas.

Tales razones mueven, de algún modo, las necesidades que llevan al Ministerio de Salud Pública en Cuba y en sus territorios a priorizar las reparaciones y mantenimientos de los Consultorios del Médico y Enfermera de la Familia. Es un programa encaminado a potenciar el estado higiénico ambiental de estos centros vitales de y para la comunidad, deteriorados por el paso del tiempo y las limitaciones económicas.

Sin embargo, no todos pueden incluirse en los proyectos inversionistas para cambiar carpintería, mobiliario y remozar la estructura constructiva. De esta suerte, las brigadas de los policlínicos, con la ayuda de vecinos, activistas sanitarios, Grupo Comunitario y personal médico en cuestión buscan alternativas y dan los retoques de belleza.

Las Tunas, por ejemplo, durante el pasado año trabajó para esta fecha en la restauración de unos 213 en los ocho municipios bajo el proyecto Todo por Salud, con el apoyo de organismos de la provincia, fundamentalmente en las zonas rurales donde era caso de urgencia sacarlos del mal estado de conservación. Las Cooperativas de Producción Agropecuarias, de Créditos y Servicios y Unidades Básicas respondieron al llamado.

Ciertamente “todas las manos” permitieron que a inicios del presente 2015 se beneficiaran unos 138 consultorios, pues de lo contrario el presupuesto solo hubiese alcanzado para unos 33. La experiencia empezó a caminar y la empleomanía de entidades como la Forestal y ACINOX dio importantes contribuciones.

LA HISTORIA DEL 123-01…

Una de estas calurosas mañanas había un movimiento diferente en el 123-01, un consultorio médico ubicado en una amplia comunidad de edificios multifamiliares, pertenecientes al Consejo Popular 18 de esta ciudad Balcón. Allí la brigada del policlínico Gustavo Aldereguía, la enfermera Carmen Delgado y los vecinos comenzaron a cambiar el color de la nostalgia.

Unos meses antes, por gestiones del Delegado, trabajadores de la cercana Universidad Vladimir I. Lenin hicieron las primeras reparaciones. Fue el “chispazo” para despertar la motivación del barrio y decidir cambiarle los años a un lugar que para nadie es indiferente. Los reiterados reclamos de la doctora Ismara Téllez y Carmen de ver su “segunda casa” más alegre y agradable para los pacientes empezaron a tener respuesta.

PERTENENCIA NO ES UN LUJO… ES AMOR  

Nunca dejó de ser parte, más ahora que Ismara termina su especialidad y en determinados momentos tiene que estar ausente. Dulce María Pérez, una de las primeras enfermeras que tuvo el 123-01, comparte desde su jubilación todo lo que puede con su colega Carmen. Esta vez tampoco faltó en la lista de quienes le hicieron “el nuevo traje” a la institución.

“Cumplí misión en Venezuela –dice- y después de 41 años de trabajo me jubilé, pero no puedo dejar de contribuir con el barrio y mis colegas.  Estoy contenta de ver que se pasó la mano a nuestro Consultorio, y la mía no podía darse el lujo de no estar”. 

La activista sanitaria Ada Iris Núñez asienta con la cabeza mientras toma una de las brochas y empieza a pintar las tablillas de la ventana, junto a Carmen quien anda de aquí para allá, tal como hace el terreno subiendo y bajando escaleras, casa por casa. José Segura, todo un personaje en la comunidad, subido en la escalera, se encarga del techo y recuerda que unos meses atrás se “retocó” y ahora la pintura acaba de vestirlo de nuevo, aunque no se pueda decir lo mismo del mobiliario y la carpintería.

De cualquier manera, ya no existen esas paredes desteñidas que olían a humedad y abandono. Mientras el sol subió a lo alto del cielo otro olor ganó el ambiente…era el de pueblo, ese que nunca ha dejado desmentir aquello de que en la unión está la fuerza. El 123-01 abre bonito sus puertas a las ocho de la mañana y a mí se me antoja, como a las entusiastas y bravas Ismara y Carmen, que huele a comunidad.  

El hombre de los perros

El hombre de los perros

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

El ornitólogo Darién Pérez es uno de esos hombres que, por sus destinos e historias de vida, trascienden la popularidad y pierden el nombre. Preguntar por él, con todas las letras de su identidad, es no encontrarlo jamás, al menos en el mundo de la crianza y comercialización de animales.

Empero, esa no es la única peculiaridad que distingue a este tunero, abogado de profesión y quien dice que “decidí a los cuatro años de ejercicio no seguir la carrera porque en realidad mi mundo son los animales. Desde muy niño sentía una atracción muy fuerte por todos. En mi casa tengo más de 100 palomas de varias clasificaciones y de muchos lugares del mundo. Cuando al caer la tarde se posan en el alero del techo se ve bello, lo disfruto mucho.”

Con una sonrisa a veces difusa en la comisura de los labios, el popular y amigable “Papi Perry” cuenta los varios intentos de abandonar su pasión: “En otra época, fui profesor y en verdad quería quedarme. Me gusta enseñar, sobre todo a los jóvenes y estaba en un preuniversitario donde me sentía bien con el grupo, pero un día acabó el curso y no me volví a incorporar”.

Cuando abrieron el bulevar de Las Tunas la idea de mostrar y vender sus diversos animales le vino a la cabeza. Sacó el permiso requerido y ahí está. Tal vez sea el comerciante a quien más le piropean las ofertas y despierte, a la vez, el deseo explícito de comprarle uno de sus coquetos y puros perros de raza. O sus hermosas especies de pajaritos, entre los que hay cualquier tipo de periquitos o aves de fantasía.

Y más… conejos marrones- mandarinas, ardillas, hámster, peces, canarios… Tal como confiesa “me encantan todos, hasta las hormigas. Busco siempre en La Habana mascotas de calidad, las doy en garantía y aunque muchas son caras, cuando un niño las quiere y los padres no pueden, la doy a plazos. Incluso, he regalado algunas y les enseño cómo tienen que alimentarla, cuidarla y domesticarla. Me duele pensar que se puedan morir. Si percibo que no le darán todas las atenciones, porque eso se ve, no las vendo”.

La ternura le aflora cuando los saca de la jaula y los muestra a los interesados o pido que pose para tomarle una foto. Tampoco se niega cuando alguien pide cargarlos y darle un paseo por el área. No siempre trae los mismos ejemplares y el secreto está en que “con este calor se agotan. Los que no vendo, los dejo descansar dos o tres días y, después, los vuelvo a traer. Es mi negocio y mi trabajo, pero jamás los maltrataré”.

Nadie puede dudarlo. Papi Perry sabe respetar su profesión y lo hace con ética. No son pocas las veces que repone a una cría que muere a los días de llevarla el nuevo dueño, siempre y cuando comprueba que es real o le traen la mascota enferma. Por eso, gana confianza y simpatías a diario entre los foráneos que transitan por el animado bulevar tunero.

Salchichas, Sharpei, Pastores Alemanes, Bóxer, Cocker americano, Dálmata, Pastor Belga y otros tan buscados como los Chow Chow comparten espacios en las jaulas, mientras a cualquier hora de la semana en las arterias principales de la ciudad los tuneros van y vienen y allí, entre artesanos, joyeros, bisutería, libros y comercios Papi Perry, el hombre de los perros, deviene un atractivo especial: sus singulares mascotas obligan a detener el paso de grandes y chicos y, aunque la jornada no reporte dividendos, para él está bien. Las tiene otro día más. 

Monólogo nocturno de una Federada

Monólogo nocturno de una Federada

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Archivos de la Autora

¡Es lindo recordar!, se dice mientras espanta el calor con un abanico en el amplio portalón de la casa. No puedo dormir, pero después de todo estoy feliz. No tengo a Margarita con sus cuentos de misterios ni las luces que salían por detrás de la cobija de la casa de tabaco. La muerte se la llevó pronto… una pena, era la más divertida del grupo. ¡Qué tiempos aquellos!

Belquis no aprendió nunca a tomar agua en los porrones de barro, sin embargo era rápida como la corriente del rió y terminaba la carrera primero que nadie. Juana quizás por eso siempre le tiraba la “puya” de que el jefe de pelotón estaba enamorado de ella. Envidia… era la mejor en la siembra de caña y la única que no había que recordarle la montería para cuidar los ovejos que entregaron a la granja. Desde que fue a alfabetizar a Pinar del Rió jamás supimos de ella. Toña dijo una vez que se casó con un guajiro de Quivicán que conoció por allá.

¡Cómo pasa el tiempo! El diario que hice en la movilización a San Andrés creo que Teresita me lo botó en una de sus limpiezas generales. La zafra de los 10 millones fue enorme, tan bella como la campaña de alfabetización. Tuvimos que hablar fuerte con los maridos de Cuca y Beba. Menos mal que Pepe nunca se puso en esa bobería. Total, como decía él, si ya te hiciste federada y no me pediste permiso.

-Mamá… ¿por qué no te acuestas?, ya es tarde.

¡Qué manía la de esta muchacha de quererme mandar! ¿No se da cuenta lo vieja que estoy?...

-Mamá…

Ángela hoy se botó de peligrosa… recogió tres sacos de boniato y estaba visitando la gente de los alrededores, a las mujeres, haber si por allí habían llegado a hablar de la Federación. El monte no es lo mismo que la ciudad. Todo es más lento y más lejos... pero sí, ya habían formado un bloque y dos delegaciones, aunque las casas estaban bien metidas para adentro. Ella le prometió hablar con la Secretaria General para que les abrieran un curso de corte y costura. Bueno, ella sabía eso. Había venido de La Habana y estaba fresquita con lo que aprendió en la escuela Ana Betancourt.

Creo que me está dando sueño. Parece mentira que ya estemos a 23 de Agosto… ¡55 años de pelea dura! Ahora no sembramos tanta caña, pero estamos alante en todo… ¡No digo yo…sí eso se lo debemos a Vilma y a Fidel que nos abrieron los ojos y el camino…!

-Mamá… ¿estás dormida ahí?

-No mijita, no.   ¿Tú no sabes que hoy es 23 de Agosto, el día nuestro, el de las federadas?

-Vaya… ¿Y tú no sabes que hoy haremos una caldosa y tu bisnieta se hará federada?

Ella y Clarita son los nuevos ingresos. ¿Para quién tú crees que son los ramos de flores que trajo Ema?

-Ustedes creen que las viejas no tenemos memoria. En eso estaba yo… recordando aquellos años de tanto trabajo…bien sudados. Ahora todo está modernizado…

-Bueno, es el lógico desarrollo mamá, pero nuestras misiones también son vitales…

-Claro…claro, pero…

-No me vengas con “peros”. Acuéstate, que este domingo estamos de fiesta y hay que trabajar bastante para hacer la caldosa y adornar la cuadra. Y tú tienes que contarles a las muchachas todos esos recuerdos. Esa es tu misión, para eso eres fundadora y así nadie puede decir que no tienes memoria. Vamos.

El bastón… como aquellos garabatos de marabú que tanto nos ayudaron en la limpia de los potreros de la cooperativa. Por mí no hubiera dejado la finca. Ahora estuvieran cantando los gallos y no hiciera tanto calor. ¡El tiempo…cómo pasa de rápido y cómo cambia!, pero bueno… ¡qué lindo es recordar y ser cubana! Tal vez nadie me entienda… carajo…es lo mismo que ser federada. No hay una mujer en Cuba que no tenga que ver ni un cachito así con la Federación…

-¿Qué murmuras, mamá?...

-Nada chica, que la Federación de Mujeres Cubanas es la Federación de Mujeres Cubanas… tú, yo, Ema, Clarita, Gaby… todas, con desarrollo y sin desarrollo. En el monte y aquí. Tú si me entiendes, porque muchas veces que tu padre te llevó a la zanca de Mulata para que yo te diera teta cuando estaba alfabetizando a los Rodríguez… ¿O ya se te olvidó?   

El punto “G” del amanecer tunero

El punto “G” del amanecer tunero

 

Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: De la Autora

Los tuneros tienen la sensación de que se ahogan. Muchos le han cogido tal miedo al sol que me recuerdan, al verlos, a ese “hombre del saco” con quien nos metía miedo la abuela para que no fuéramos a jugar cerca del pozo, algo inevitable para  los nietos cuando íbamos a pasar las vacaciones a la finca y nos atraía aquella abertura profunda, donde el tío dijo que dormía el eco del duende.

Sombreros grandes de yarey, espejuelos oscuros, camisas de mangas largas y hasta guantes. Otros encapuchados bajo paraguas, algunos al estilo de las sombrillas playeras. Bueno, no son para menos estos atuendos. Los termómetros andan en los últimos tiempos por encima de los 32 grados y el aire, a veces bien fuerte, parece salir de un horno y no refresca el ambiente.

Este jueves, por ejemplo, el segmento dedicado al Tiempo en el espacio informativo del  Noticiero Nacional de la Televisión anunció 35 grados para esta oriental provincia cubana, mientras la vecina Granma pronosticaba 36 y el indómito Santiago de Cuba superaba a ambas. Por estas regiones de Cuba predominan, tradicionalmente, temperaturas más calientes que en el resto del país, aunque este verano no quiere perdonar a nadie y hasta los habaneros hablan de un calor insoportable.

Pero el amanecer es otra cosa. Entre el rojizo que baña al horizonte con la llegada del sol y las pálidas brisas besándote el rostro, cualquiera imagina que la ciudad no despertará con la furia del fuego. Es como el Punto “G” del día que te espera, me dice mi vecina e investigadora en Psicología Leonor Báez Sánchez “porque disfrutar de un amanecer, sin eventos traumatizantes o impositivos por circunstancias anómalas, es un sedante. Según la personalidad, hasta puede ser un canal emocional para llenarse de buena energía”.

Decidí, pues, buscar ese contraste hermoso de la naturaleza que una mayoría de los tuneros espera bajo las sábanas, aunque un simple sondeo investigativo arrojó que quienes vivimos por estas tierras del Mayor General Vicente García somos madrugadores, al tiempo que gustamos dormir las mañanas en los meses de vacaciones.

De cualquier manera, las fotos del amanecer de este viernes atrapan con la magia del nacimiento del sol, en ese infinito tangible para quienes le reciben con la esperanza de que no los castigue mucho durante su paseo diurno y le regale otro rojizo y redondo rostro en el crepúsculo, mientras espera a la luna en el oeste de la ciudad.

Pero nada, con sombrillas o paraguas, encapuchados o disfrazados como el hombre del saco o el espantapájaros del abuelo Juan, la temperatura en Las Tunas promete subir la “loma” y mantener el sofoco de un mes donde, desde siempre, las festividades del 26 de Julio y el veraneo familiar calientan la vida cotidiana, llevan multitudes a playas y ríos y el intenso calor no cuenta, porque el Punto “G” es la cumbancha cubana y suenan los tambores, como dice la popular y contagiosa canción de Laritza Bacallao. Ah… y nadie se ahoga, disfruta el amanecer.

 

En Justina Durán los siglos son flores

En Justina Durán los siglos son flores

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: Cortesía de la Familia

Sus ojos me recuerdan los manantiales cristalinos donde me bañaba en la finca del abuelo, allá en el recodo del río y con miles de pececitos que creíamos poder atrapar con las  manos. Es difícil concebir que tenga 105 años y responda su fecha de nacimiento con picardía y goce: “el 28 de mayo de 1910”.

Justina Durán Pileta es poesía en sí misma. No se trata de contar la alegría de sus recién cumplidos 105 años ni disfrutar de esa vitalidad que muchas veces nos falta a quienes, todavía, la vida nos resulta poca pero sentimos como una pesada carga.  Su natal Baracoa y el barrio “Cuchilla de Gaguina” le devuelven con la memoria del esposo sus olores campesinos en la siembra de frutas, viandas y la recogida de cacao.

No olvida. Mientras cuenta siente el sonar ininterrumpido de la máquina de cocer y revive lo aprendido de sus padres Rufino y Domitila,  quienes murieron de 114 y 100 años, respectivamente. Aunque comía mucho bacalao y mabinga, la sopa de pastilla de ácido glutámico (1), el pan de boniato, los buñuelos y el guanimo estaban en sus platos preferidos y los elaboraba con amor y sazón.

HISTORIA CON LA HISTORIA

Justina es una rebelde. Puede que por ahí ande el secreto de su longevidad y el poder genético del árbol familiar. Su Cartera de Identificación de Pensionado del Ejército Libertador es algo muy especial entre las tantas fotos, algunas amarillas por el tiempo, que atesora de la familia y de sí, muchas de las cuales están muy pegaditas al amor de sus siete hijos, 41 nietos, 74 bisnietos y 36 tataranietos con los cuales comparte el cake de este cumpleaños y los anteriores.

“Mi casa en el 1958 fue un campamento y el otro estaba a un kilómetro, en la casa de mi hija mayor”, dice y su silencio lo rompe la hija con la cual vive actualmente en la calle Antonio Gómez número 11, en el Reparto Buena Vista, de esta ciudad de Las Tunas.

“Mi hermana les lavaba la ropa a los rebeldes que estaban albergados – recuerda la menor de sus retoños -. También les cocinaba y planchaba y yo ayudaba, aunque era la más pequeña. En las noches, nos reuníamos a cantar el himno y ese carné se lo entregaron al triunfar la Revolución. Allá en el barrio fue fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Activa y muy responsable siempre. Desde 1998 vive aquí con nosotros porque el hermano mío y su esposa no tenían condiciones para atenderla”.

LOS AÑOS NO PESAN TANTO

Las fotografías estuvieron siempre en sus gavetas. Desde la que recoge la imagen del padre, hasta la más reciente de los 105 años, fiesta a la que fue el barrio entero y le enseñó a muchos que vivir es lindo y “entre más, mejor”, como dice Justina, quien todavía baila, conversa y tiene una excelente desmemoria para las enfermedades que padece.

Ninguna la limita de disfrutar cada sol mañanero ni salir del brazo de su hija para ver la “nueva Delegada del Poder Popular”.  Le gustan “las gangarrias” (prendas), no acepta de ningún modo ponerse una ropa descocida o estrujada y menos que la vean desnuda. Se niega a tomar un vaso de leche sin azúcar, mientras tiene predilección por el pollo y la carne de cerdo asada, con algún que otro refresco.

¿Enfermedades?... Bueno, es hipertensa, cardiópata, diabética e hipotiroidea, pero ella está “cañón” y huele a flores, presume y lleva su centuria feliz, tanto que ahora mismo quiere que los tuneros la vean en el periódico y el mundo entero sepa que los años no pesan, se agradecen y comparten con quienes ama y la aman.

¿Secretos?.... llevar la vida sin quejas, trabajar mucho y cantar…siempre cantar. Es una suerte de himno que el universo devuelve con buenas energías. ¡Y ella está aquí para ponerle el cuño!

 

(1)   Potenciadores del sabor: En este grupo están los dulcificantes, algunos de los ácidos antes mencionados, extractos naturales de frutas e hierbas, y compuestos sintéticos que imitan los sabores naturales. Aparte de éstos, hay otros compuestos que se emplean para mejorar el sabor de los alimentos sin aportar su propio sabor, como el ácido glutámico y sus sales (sobre todo el glutamato monosódico) y los derivados del ácido nucleico. (Tomado de Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008)

En Justina Durán los siglos son flores

En Justina Durán los siglos son flores

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: Cortesía de la Familia

Sus ojos me recuerdan los manantiales cristalinos donde me bañaba en la finca del abuelo, allá en el recodo del río y con miles de pececitos que creíamos poder atrapar con las  manos. Es difícil concebir que tenga 105 años y responda su fecha de nacimiento con picardía y goce: “el 28 de mayo de 1910”.

Justina Durán Pileta es poesía en sí misma. No se trata de contar la alegría de sus recién cumplidos 105 años ni disfrutar de esa vitalidad que muchas veces nos falta a quienes, todavía, la vida nos resulta poca pero sentimos como una pesada carga.  Su natal Baracoa y el barrio “Cuchilla de Gallina” le devuelven con la memoria del esposo sus olores campesinos en la siembra de frutas, viandas y la recogida de cacao.

No olvida. Mientras cuenta siente el sonar ininterrumpido de la máquina de cocer y revive lo aprendido de sus padres Rufino y Domitila,  quienes murieron de 114 y 100 años, respectivamente. Aunque comía mucho bacalao y mabinga, la sopa de pastilla de ácido glutámico (1), el pan de boniato, los buñuelos y el guanimo estaban en sus platos preferidos y los elaboraba con amor y sazón.

HISTORIA CON LA HISTORIA

Justina es una rebelde. Puede que por ahí ande el secreto de su longevidad y el poder genético del árbol familiar. Su Cartera de Identificación de Pensionado del Ejército Libertador es algo muy especial entre las tantas fotos, algunas amarillas por el tiempo, que atesora de la familia y de sí, muchas de las cuales están muy pegaditas al amor de sus siete hijos, 41 nietos, 74 bisnietos y 36 tataranietos con los cuales comparte el cake de este cumpleaños y los anteriores.

“Mi casa en el 1958 fue un campamento y el otro estaba a un kilómetro, en la casa de mi hija mayor”, dice y su silencio lo rompe la hija con la cual vive actualmente en la calle Antonio Gómez número 11, en el Reparto Buena Vista, de esta ciudad de Las Tunas.

“Mi hermana les lavaba la ropa a los rebeldes que estaban albergados – recuerda la menor de sus retoños -. También les cocinaba y planchaba y yo ayudaba, aunque era la más pequeña. En las noches, nos reuníamos a cantar el himno y ese carné se lo entregaron al triunfar la Revolución. Allá en el barrio fue fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Activa y muy responsable siempre. Desde 1998 vive aquí con nosotros porque el hermano mío y su esposa no tenían condiciones para atenderla”.

LOS AÑOS NO PESAN TANTO

Las fotografías estuvieron siempre en sus gavetas. Desde la que recoge la imagen del padre, hasta la más reciente de los 105 años, fiesta a la que fue el barrio entero y le enseñó a muchos que vivir es lindo y “entre más, mejor”, como dice Justina, quien todavía baila, conversa y tiene una excelente desmemoria para las enfermedades que padece.

Ninguna la limita de disfrutar cada sol mañanero ni salir del brazo de su hija para ver la “nueva Delegada del Poder Popular”.  Le gustan “las gangarrias” (prendas), no acepta de ningún modo ponerse una ropa descocida o estrujada y menos que la vean desnuda. Se niega a tomar un vaso de leche sin azúcar, mientras tiene predilección por el pollo y la carne de cerdo asada, con algún que otro refresco.

¿Enfermedades?... Bueno, es hipertensa, cardiópata, diabética e hipotiroidea, pero ella está “cañón” y huele a flores, presume y lleva su centuria feliz, tanto que ahora mismo quiere que los tuneros la vean en el periódico y el mundo entero sepa que los años no pesan, se agradecen y comparten con quienes ama y la aman.

¿Secretos?.... llevar la vida sin quejas, trabajar mucho y cantar…siempre cantar. Es una suerte de himno que el universo devuelve con buenas energías. ¡Y ella está aquí para ponerle el cuño!

 

(1)   Potenciadores del sabor: En este grupo están los dulcificantes, algunos de los ácidos antes mencionados, extractos naturales de frutas e hierbas, y compuestos sintéticos que imitan los sabores naturales. Aparte de éstos, hay otros compuestos que se emplean para mejorar el sabor de los alimentos sin aportar su propio sabor, como el ácido glutámico y sus sales (sobre todo el glutamato monosódico) y los derivados del ácido nucleico. (Tomado de Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008)

Pez Gato: ¿Araña o alimenta?

Pez Gato: ¿Araña o alimenta?

 

Escrito por Graciela Guerrero Garay Fotos: De la Autora

Cuando por primera vez tuve al llamado Pez Gato delante de mis ojos lo encontré demasiado feo para mi gusto. No creí que pudiera ser algo tan apetitoso así no más. Mi reacción no fue exclusiva. Varios curiosos que compartían la calle donde aquel joven llevaba al hombro la ensarta,- de unos siete ejemplares de regular tamaño, y anunciaba venderla a 20. 00 pesos (moneda nacional)-, manifestaron el rechazo.

Esto sucedió hace dos años atrás, mientras en las carnicerías de productos liberados alguna que otra vez, las tablillas anunciaban “Filetes de Claria”. Un buen número de personas desconocía de qué especie se trataba y, en consecuencia, indagaban con el dependiente. Mientras, el fenómeno del Pez Gato venía caminando desde que en el 2001-2002 (según cita la Enciclopedia Cubana EcuRed), las inundaciones ocurridas en la Isla lo propagaron por todas las provincias.

La polémica – asegura ese sitio digital- versaba si la reproducción incontrolable afectaba a otras especies de animales, en tanto su consumo ganaba adeptos en la medida en que se sistematizaba la venta y quienes lo compraban se encargaban de comentar, con vecinos y amistades, de tener una masa agradable y buen sabor, sobre todo frito y asado, adobado con tiempo.

De tal suerte, la Claria – su nombre comercial y más difundido entre los tuneros- se convirtió en un plato agradable en la dieta de esta parte del oriente del país y tiene la preferencia de muchos, toda vez que aparece en el mercado. Sin embargo, para los ecologistas es una agresiva especie exótica invasora, la cual pertenece al orden Siluriformes, comprende 33 familias, unos 400 géneros y más de tres mil 93 especies, de las cuales mil 200 viven en América del Sur.

Ciertamente es peculiar y los cubanos que gustan encontrarle las “cuatro patas al gato” le tejen historias fantásticas como esa que cuenta Carlos, un buscavidas con olores a alcohol, que se dedica a pescarlo cuando puede. Él asegura que vio a una Claria comerse una gallina y arrancarle un pedazo a la pata de un buey. Su fábula no está muy lejana de la realidad, pues estos peces son capaces de respirar fuera del agua y sobreviven hasta 12 horas después de capturarlos si los devuelven al agua, ya que se adaptan a cualquier ambiente, incluso donde exista muy poco oxígeno.

Sin embargo, en cuestiones nutricionales llevan ventajas y en 100 gramos de carne existen 228 calorías, trece gramos de lípidos como ácidos grasos saturados (3.3); grasos poliinsaturados (3,3) y monoinsaturados (6). A la vez, aporta 71 miligramos de colesterol, 280 de sodio, 340 de potasio; ocho gramos de glúcido, 0,7 de fibra alimentaria, 18 gramos de proteínas y vitaminas como la A, la C, la B6, B 12; además de calcio, hierro y magnesio.

Quizás por ello muchos les perdonan ser carroñeros nocturnos y extremadamente voraces, aún a sabiendas que es una especie invasora y produce impactos negativos en los ecosistemas locales. O, tal vez, sea su utilidad como fuente de carne e intereses económicos la razón de que exista en casi todos los lugares del mundo, tal la especie europea siluro o glano, que clasifica como el pez gato más grande y hay datos de ejemplares que alcanzan 2190 kilogramos de pesos y cuatro metros de largo.

Y sí, exactamente no araña, pero sus aletas dorsales y pectorales están provistas de espinas, algunas venenosas, y ocasionan heridas graves. Otros, como los del río Nilo y el centro de África tropical producen descargas eléctricas. En fin, tales mañas del pez gato validan aquello de que esos felinos tienen siete vidas y justifican los cuentos fantásticos que tejen en su nombre, mientras Carlos les anota otra “pata” cuando saborea los filetes que sacó de su última pesca, según él, en un charco de la periferia de esta ciudad.  

Colegio Victoria de Las Tunas: María es parte de su historia

Colegio Victoria de Las Tunas: María es parte de su historia

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

Regala los mismos besos con la pasión de esa adolescencia que levantó más de un suspiro en decenas de generaciones de tuneros, a quienes jamás les faltó el cariño, el regaño y el consejo de esta mujer que conozco por casualidad en una de las céntricas calles del corazón de Las Tunas, mientras conversaba con Lesbia de la Fe Dotres, reconocida escritora de la provincia.

-¿No la conoces? -  me dice Lesbia, mientras le pasa con amor la mano por la cabeza y la aprieta junto al pecho. “Es María Sánchez, la conserje del colegio Victoria de Las Tunas, pero era una madre para los muchachos y muchachos de esa época”, agrega y a los ojos de ambas llega el brillo de complicidad y respeto que suele brotar cuando el tiempo no borra los trillos del recuerdo.

Entre los centros de educación durante la época de la neocolonia, el más significativo fue el colegio Victoria de Las Tunas, según citan los investigadores, quienes reconocen también a Verbo Encarnado, la Escuela del Hogar, la Academia Regil, el colegio Panchín Varona (de Rita Orozco Batista), el de Comercio y el Colegio Médico.

María Sánchez no olvida que los alumnos eran como sus hijos, “aún cuando no fui maestra, para todos los trabajadores era un himno sembrar respeto, enseñar y educar. Creo que por eso a mis 94 años siento la satisfacción de que me recuerden y verlos, como Lesbia, útiles a la Revolución, escribiendo para los niños, reconocidos por el pueblo y el país”, dice con la sonrisa que jamás borra de sus labios.

La destacada escritora tunera Lesbia de la Fe Dotres comenta su perseverancia y amor para ser durante 40 años la primera en llegar. “Sí, trabajé allí todo este tiempo, pues cuando triunfó la Revolución seguí. Ahora soy una anciana feliz. Camino mi ciudad que cada día está más linda, tengo el cariño de mis estudiantes y de mi familia y disfruto estar bien cerca de los 100 años…Tal vez no llegue, pero míreme aquí…”

Nadie puede dudarlo. Trasmite optimismo, alegría…. Conversa con fluidez y firmeza, recuerda. Y tampoco olvida la “manía” de dar un consejo como quien ofrece una flor, en días donde un gesto de apoyo o alerta vale todo el dinero del mundo.

“Las cosas y el tiempo cambian, pero nunca se puede perder la vocación. Hoy los jóvenes tienen lo que jamás otros tuvieron. Aquí en Las Tunas, aunque siempre fue una ciudad limpia y bonita, no soñamos con tanto desarrollo. Estoy jubilada, pero me gustaría decirles que estudien y aprendan, que no es lo mismo que pasar de grado o aprobar un examen”.

Pide disculpas. Del otro lado de la calle central de la ciudad, la populosa Vicente García, una hija la espera para llevarla a tomar helado. María Sánchez es así, limpia, ordenada, exigente, previsora y especial como lo fue el colegio donde tejió sueños y sembró semillas no aptas para el olvido de los siglos, porque, sencillamente, quería y sabía cómo hacerlo.

Lesbia le despide con un beso y yo, que no dejo de impresionarme siempre que confirmo que en la sencillez está  la grandeza, sentí la percepción de que ese afecto no era personal… es el que le hubieran gustado dar generaciones enteras de tuneros que no olvidan a María, la conserje del colegio Victoria de Las Tunas.

La peculiar mascota de Dalita

La peculiar mascota de Dalita

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

“Con el tiempo” es un poema que te enseña a ver más allá de lo que la propia vida pueda mostrarte. Sin embargo, convivir el día a día supera esa riqueza que, ignorantemente, uno cree dominar. Al reencontrarme con Dalia Licea Beatón, ahora una jovencita inteligente, cariñosa y comunicativa, volví a pensar en la sabia martiana: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

Dalita – como le llaman con afecto- es un Síndrome Down, conceptualizado en términos médicos como la primera causa de retraso mental congénito de origen genético por una aberración cromosómica, cuya frecuencia promedio es de 13,0 por 10 mil nacidos vivos, según la literatura especializada.

Nació en Las Tunas, Cuba, y eso es un regalo bendito, que se traduce, en primer orden, porque las familias cubanas – léase tuneras- donde convive un pequeño con esa u otra anomalía congénita es recibido con amor, mucho amor. Y no el lastimoso que corta las alas de la confianza, lacera la autoestima o condena a sobrevivir entre la nulidad de las discapacidades.

Siempre fue feliz. Comenzó la enseñanza especial, tuvo tratamiento médico, jugó, recitó, cantó y recibió desde el primer día cualquier mimo del mundo, dulce, sin pena. Creció con cariño y cuando uno llega a su casa, lo entrega. A los pocos minutos, me mostraba su mascota especial, un pez Clarias que vive igual de contento en la pecera y al cual ella acaricia a través del cristal.

Nunca había visto el también conocido pez Gato por ninguna parte, y menos en una pecera. De hecho, la curiosidad “periodística”, me hizo preguntarle y su respuesta tampoco esperó:

-Me lo trajo mi papá y es mi amigo… se queda quieto cuando yo me acerco.

Mirtha Beatón, la mamá, cuenta entonces que Nelson no lo trajo a casa, hace más de diez años, con la intensión de dejarlo, sino para que niña lo viera pues le pareció curioso, pero Dalita se identificó al momento con él. Buscaron la “casita” y desde entonces Claria Elaine, como le pusieron, entró a su nueva morada.

La sui generis mascota tiene su historia de vida, claro está. En uno de sus recorridos de trabajo, Licea llegó a una escuela y la iban a sacrificar, pero él pidió llevarla para mostrarla a Dalita y se la dieron. Eso le cambió el destino a Claria Elaine, la cual también quiso hacer de las suyas…

“Al principio – recuerda Mirtha – sentimos miedo, pues la gente habla del pez Gato como un depredador peligroso y no sabíamos cómo iba a reaccionar dentro de una pecera. También porque si la niña quería  cogerla, la novedad se podía convertir en un momento triste, incómodo.

“Amamos los animales y la curiosidad, y decidimos quedarnos con ella. Al principio se escapó unas dos veces, pero después siempre ha estado así y ya es parte de la familia. No hay una persona que no pase por la calle y se detenga a mirarla y si vienen a la casa, te pasa como a ti”, dice con satisfacción Mirtha, quien también es una personalidad en el mundo literario local por ser fundadora de la Editorial Sanlope y ganar, con respeto y amor, el epíteto de “Mamá Sanlope”, dado por todos los escritores tuneros a esta Editora que ama las letras y al Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Dalita me muestra ahora a su otra mascota, Toby, un perrito sato muy mono que ella quiere y  “el juega conmigo sino está dormido”, afirma mientras le apunta con el dedo y va hacia el cuarto donde dibuja y juega en la computadora cuando no está frente a la televisión, otro de sus hobby favoritos.

De pronto, sale de la habitación y pregunta a su mamá si ya le enseñó a tía las fotos de sus 15 años. Mirtha me descifra el gesto. Desea que vea sus trajes bonitos y me cuente cómo cuida su álbum y se portó muy bien, pues le encanta retratarse. La muestra está en las veces que posó ante la cámara con Claria Elaine y escogió las poses.

Dalita disfruta su vida a plenitud, es amada por familiares y amigos, y maestros y especialistas hicieron de ella toda una muchacha dispuesta y comunicativa, capaz de entablar un diálogo coherente y audible a pesar de los trastornos del lenguaje generados por su dificultad genética.

En Cuba, niñas y niños con Síndrome Down tienen garantías totales dentro y fuera de casa, al recibir terapias alternativas de probada efectividad como las manifestaciones artísticas y la delfinoterapia (trabajo con Delfines), la música, la danza, el desarrollo de habilidades para la preparación laboral y el tránsito, por ejemplo, a las escuelas de oficio, al tiempo que logopedas y especialistas de la Educación y la Salud potencian sus habilidades.

Dalita y su mascota Claria son una muestra de ese amor que les abona el camino para que nazcan flores, en una población infantil que en la Isla manifiesta una incidencia de 9,8 casos por 10 mil nacimientos.

Ella es feliz y yo confieso que reencontrarla, después de tanto tiempo, fue lo mejor de este día de abril que, aunque no nos regale lluvias, nos baña de esperanza el alma y nos demuestra que la vida vale por encima de la Trisomía 21, como llama el lenguaje científico a esos cromosomas anómalos que, si bien los marcan para siempre, igual los hacen especiales y divinos.