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Memorias, Recuerdos... Vivencias

El evento sísmico del martes puntea la opinión en Las Tunas

El evento sísmico del martes puntea la opinión en Las Tunas

 

Por Graciela Guerrero Garay      Foto: Granma

Aunque este miércoles amaneció con sus besos invernales y las calles se llenaron de tuneros camino a sus centros de estudio y de trabajo, la gente no deja de llevar en su mirada la inquietud que sembró aquí el sismo de 5,8 registrado ayer al suroeste de Santiago de Cuba, el cual se sintió en las cinco provincias orientales.

En la medida que se difundió la noticia, los habitantes de esta capital comenzaron a contar sus percepciones, para muchos una pesadilla por estar durmiendo a esa hora y no asociarlas para nada a la vivencia de un terremoto. Eso sucedió, por ejemplo, a Olga Gutiérrez, quien relata que a esa hora de la madrugada, entre las 4.00 am y 4.30 am, la despertó una sensación extraña que le hizo pensar que algo había debajo de su cama. Pensó que soñaba al comprobar que no había nada.

Su vecina de enfrente, Nancy, residente en la quinta planta del edificio 39 del Reparto Santos, al comentar con ella  que estaba preocupada porque  “amaneciendo los collares que tengo  colgados en el espejo se movían”, llegaron a la conclusión que algún fenómeno paranormal les estropeó el descanso y se fueron con tales espejismos al trabajo. Al conocer la ocurrencia del sismo enseguida acuñaron que fue eso, y no ningún espíritu raro rondando por las habitaciones.

Desde el sureño municipio de Amancio Rodríguez, Elvia Rodríguez llamó alarmada a su nieta en Las Tunas para pedirle precaución y seguir las noticias, “porque hubo un temblor fuerte en la madrugada que la despertó y Radio Rebelde dijo que ocurrió a esa hora, con magnitud 5,8 cerca de Santiago”.  Lo cierto es que, ante la nueva eventualidad, nadie niega su “susto” ni deja de lado el alerta que embarga este miércoles a todos, más cuando hoy los diferentes medios nacionales y provinciales anuncian que las  réplicas podrían repetirse por un mes.

Una información divulgada por el diario Granma Digital, fechada en Santiago de Cuba, cita al director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), doctor en Ciencias Bladimir Moreno Toirán, quien señala que “ahora se trata de un sismo de una magnitud considerable (5,8), más al suroeste, seguido de réplicas de poco más de 3, que entre el tiempo y su magnitud han liberado muy poca energía, de ahí que en las próximas horas esperamos varios de 4, que irán disminuyendo durante semanas o dos meses”.

Lo anterior lo fundamenta tras comparar lo sucedido exactamente hace un año en la región, que según criterio del experto es muy diferente en su comportamiento, si bien denota similitud en el incremento de la actividad sísmica en el área.

De tales observaciones, los tuneros este miércoles siguen con atención las noticias relacionadas con estos eventos, que generan por su incremento una incipiente toma de conciencia del riesgo, sobre todo en Las Tunas que no siempre “siente” el efecto de este bramido de la tierra, cuyas señales sistemáticas desde el 2016 auguran que no hay que pensar en pánico ni espíritus, sino en prepararnos y cumplir las orientaciones de la Defensa Civil.

 

Isaura… la quinceañera de la “Rita Longa”

Isaura… la quinceañera de la “Rita Longa”

 

 

Por Graciela Guerrero Garay         Fotos: De la Autora

La alegría le desborda en esa mirada con halos de misterio con los cuales parece envolver todo cuanto mira. Es doblemente feliz y se entrega sin ingenuidad al disfrute de su doble fiesta. Acaba de vencer los primeros cuatro meses de su carrera como maestra, en la especialidad de Educación Especial. Los quince son el complemento de sus sueños.

Es libre. Sonríe. No importa que al decir su nombre en cualquier parte de esta isla la gente recuerde a la otra Isaura, la esclava bien sufrida de la novela brasileña La Esclava Isaura, muy popular aquí, como la mayoría de las producciones del sello TV Globo.  Por suerte, no es solo la niña linda de la casa y la familia. Su historia es diametralmente opuesta a la de la popular protagonista.

“Son muchas cosas las que siento. No solo es cumplir mis quince años, lo que toda muchacha quiere. Soñé ser maestra. Me gustan los niños. Mami no estaba muy convencida. No siempre se habla bien del beneficio de ser maestro, pero yo no quiero otra carrera y me decidí por la educación especial porque, sin exageración ninguna, esos niños con problemas me hacen transformar. Soy otra cuando estoy con ellos”.

La miro. No parece una joven quinceañera. Desde su rostro hasta la seguridad de las palabras denotan madurez. Es fuerte y tierna. Quizás las virtudes que más necesiten quienes apuestan por convertir sus vidas en un evangelio vivo.

Las prácticas docentes en la escuela especial Jorge Aleaga, si había dudas, se la quitaron todas. “Son niños divinos. Te besan en las mañanas, te dicen “maestra” con una ternura infinita. Estoy loca por volver de nuevo al aula, con ellos…”

Arairis Camejo, la mamá, bebe sus gestos y palabras con ese orgullo materno que las madres tejen al borde del cariño y los deseos de que sus hijos vayan bien por el mundo. Confiesa que le hubiese gustado que eligiera otra carrera, tal vez en el campo de las ciencias exactas o las ingenierías. “Pero estoy orgullosa y la apoyo en todo. Su padre es campesino en una cooperativa en Villanueva, y yo soy ama de casa. Los dos juntos la ayudamos, porque su pasión por la escuela nos gana.”

Isaura Gómez Camejo es una de las más de mil muchachas y muchachos de Las Tunas que todos los días van al oeste de la ciudad y llenan de luz la escuela pedagógica Rita Longa, donde estudian los futuros maestros de la Educación Primaria en la provincia. 

La familiarización con la carrera “me hizo enamorarme más de ella. En verdad no se porqué a los jóvenes no le gusta el magisterio, porque es una carrera muy bonita y uno siente a diario la recompensa. Es algo grande poder enseñar a los demás”.

Vuelve a sonreír y regala esa juventud que está en su punto clímax, donde el vigor de los años minimiza desafíos y permite entregar toda esa energía positiva a niños y niñas con dificultades diversas en el proceso de aprendizaje. Isaura lo sabe y riega amor en cada clase y hora de estudio. Será una gran maestra, esa que deja huellas para toda la vida. La educación especial en Las Tunas tiene ya sus diamantes del futuro.

 

 

Ante el 2017: Lograr los mejores resultados en el Consultorio

Ante el 2017: Lograr los mejores resultados en el  Consultorio

 

 

Por Graciela Guerrero Garay      Fotos de la Autora

En esos intervalos donde no llegan pacientes al consultorio, la doctora Mariam Cruz Rodríguez y la enfermera Arelis Pérez Cruz organizan los detalles imprescindibles para que los días de fin de año no entorpezcan la calidad del trabajo y, tranquilas, reciban la llegada del 2017.

La galena y Residente de segundo año de la Especialidad de Medicina General Integral (MGI), deja el 2016 con gratas vivencias en el orden personal y profesional: “Ha sido la etapa donde comencé a ejercer mi carrera. Al principio fue duro, pero he aprendido mucho y estoy consciente de lo que me queda por aprender. En lo personal fue maravilloso. Me reencontré con mi padre después de 14 años y conocí a mis hermanos. Ese viaje a México me hizo muy feliz y marca como  especial el 2016. Este año nuevo es de mayor esfuerzo para consolidar mis éxitos en todos los sentidos. Superarme, es la meta mayor.”

Arelis atesora al 2016 como el año que le permitió iniciar el curso para hacer el Doctorado en Enfermería, título que en estos momentos solo tienen seis de sus colegas en la provincia. Además de cuanto ha podido lograr en el Consultorio  22 de esta ciudad, uno de los mejores del municipio cabecera, espera que este año nuevo traiga más bienestar sanitario a la comunidad y el país y, sobre todo, que se consoliden los avances del MINSAP para la salud del pueblo.

Para ella la partida física del Comandante en Jefe Fidel Castro siempre será una nube de tristeza del recién terminado 2016, pero a la vez el puntal donde sostener los retos personales y colectivos de la nación, erguida sobre sus palmas y dispuesta a subir los empedrados desafíos del mundo actual con más amor y entrega a la vida y el trabajo.

Así este binomio de tuneras que ganan admiración y respeto dentro de la medicina y la comunidad, sonríen a la llegada del 2017 y empinan el alma para ser mejores, por bien propio y de los que encuentran en ellas un alivio diario a sus dolencias.   Por ellas, al decir del poeta, se despierta el sol.

Los amores de Jonathan

Los amores de  Jonathan

 

Por Graciela Guerrero Garay        Foto: De la Autora

Un día alguien me dijo que la UNICEF reconocía con demasiada frecuencia el desarrollo de la infancia en Cuba y, en una de esas tantas conversaciones que suceden en cualquier parte de la isla, amigos se sorprendían de la felicidad con que niños, niñas y adolescentes se divertían volando un papalote en medio de un solar abierto, entre los espacios de los edificios o los laterales de la línea central del ferrocarril.

Nada más común y cierto: la capacidad de ser feliz por estas tierras teje el poema cotidiano, donde los versos cuentan de sonrisas espontáneas, besos de todas las edades, sanas fantasías, elogios sinceros, juegos con pelotas de trapo, caballos de madera, muñecas de cualquier tipo… una lista infinita de asombros genuinos, naturales y generadores de una alegría que, con solo dos encuentros en la acera de una calle, no importa el rumbo que llevemos, al tercero ese “desconocido”  puede ser parte del círculo de amistades y hasta convertirse un ser tan cercano como la familia.

Jonathan García Licea es uno de esos pequeños tocados por el milagro de amor que baña a nuestro archipiélago, tal como los rayos del sol. Ciertamente, no vive en mis alrededores, su casa queda en el barrio San José, más menos un kilómetro de casa, pero su mamá Marisol nació justo en la misma avenida, en la acera del frente, y su abuela, Caridad Fernández, Cacha, es una de esas vecinas a quien todos quieren por ser la excelente persona que es. Jonathan es del barrio, de la gente del barrio, ahora y para siempre.

Por eso no más asoma su carita sociable y risueña por la esquina y recibe ese  cariño que los tuneros – léase cubanos-  llevamos muy hondo por los niños, más si desde que andan por la barriga de “mamá” estuvimos pendientes de la primera “patadita”. Y, aunque no levanten ni 40 centímetros del suelo,  los vecinos le dan la mano como hombrecitos que son, los chicos y chicas más grande les cargan y besan, y en un cerrar y abrir de ojos tiene a su alrededor muchas “tías”  y “tíos” dispuestos a cuidarlos, salvarlos de una caída o una carrera inocente hacia la vía.

En esos logros cubanos que destaca la UNICEF sobre la protección, atención y desarrollo de la primera infancia en Cuba está la huella de Jonathan, con ese halo de ternura infinito que lo envuelve y que, gracias a los poquitos de todos, desde la misma cuna, su mami y abuela, el barrio, la sociedad y el Estado, le hacen sonreír a pocos días de nacido, lo ayudan a crecer feliz y descubrir, en el vuelo zigzagueante de un papalote de papel, que la felicidad acuna en el alma y como una cascada inquieta puede estar en todas partes. Bastan horas en este suelo caribeño para que los amigos entiendan y dejen de sorprenderse. Por conclusiones propias, parten convencidos de que aquí no es un slogan que lo más importante es la vida de un niño. El pequeño Jonathan no inventa su alegría, la irradia. Por suerte, es él un bello espejo de todos los demás.

La mística existencia de estos días

La mística existencia de estos días

 

Por Graciela Guerrero Garay        Fotomontaje. G.G.G

Cae la noche, no parece diciembre. Un viento, con rachas de calor, recuerda al otoño cuajado de verano. Se va este martes. La ciudad trae un hipo de silencios y ruidos, no esos ruidos estridentes de siempre. Nadie puede negar la nostalgia. Por doquier se comenta la triste fortaleza de estos días.

En los centros de trabajo y estudio muchos comparten lo que no pudieron decirse en las grandes filas que llenaron, como nunca, la carretera central de Las Tunas. Zoraida, una jubilada de la emblemática tabaquería tunera, me detiene en medio de la acera para decirme que sus familiares de Sancti Spíritus la llamaron para reconocer cuán grandioso fue el homenaje en esta tierra. Hay otros, que al recordar tanta fuerza emotiva, no pueden evitar el temblor de la voz o la humedad del iris.

¿Quién no sabe, ante la partida de alguien  bien querido, que con los días se te llenan de escarchas las esquinas del alma? Es un vuelo obligado la tristeza, la asunción de la idea, los recuerdos y las añoranzas.  Faltan horas para el 7 de diciembre, la caída en combate del Titán de Bronce, el General Antonio Maceo, y su ayudante Francisco (Panchito) Gómez Toro, el tercer hijo del Generalísimo Máximo Gómez. Nuevamente el encuentro con la historia, el respeto a los mártires, el compromiso… y esa sed enorme de dar en flores por los camposantos  la gratitud y el cariño.

Cuba en ristre, montada en el pedestal de las batallas. Otra vez los tuneros en compacta peregrinación a homenajear sus héroes, allí donde la evocación en un himno y el luto los fulgores del sol, ese sol que por suerte despierta cada mañana para todos.

Son amores nacidos desde la manigua los que vibrarán, con el alba del miércoles,  sobre un unicornio de gloria y de tristeza. Titanes que se funden en cada paso de la mística existencia de estos días… Maceo…Fidel… Fidel… Maceo… convergencia multiplicada de memorias y banderas. Un pueblo erguido de obreros, estudiantes, campesinos…de cientos de tuneros que vuelven a su historia. 7 de Diciembre es ahora, irrevocablemente, más gloria para la Patria.

La tierna pertenencia de Dainner

La tierna pertenencia de Dainner

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Llegó como esas brisas frescas que se cuelan por la puerta en medio de un calor horrible.  De pronto, no pude dilucidar qué hacía en mi casa, a las siete y un tanto de la noche, aquel hombrecito dulce, acompañado de la abuela y su papá. Entre el asombro, sus vivaces ojos claros dicen de algún modo que venía a verme.

Una poesía – dijo con una voz de esas que te pinta un arcoíris en un dos por tres. Maritza, la abuela, explica: “Llegó de la escuela y no se quiere quitar el uniforme, hasta que no recite la poesía  a alguien. La aprendió hoy en el círculo y quiere decírsela a Fidel. No pude convencerlo y lo traje acá, tal vez a ti te entienda”.

Lo miro. Sus pueriles cinco años brillan en el iris.

-          ¿Cómo te llamas?

-          Dainner Ignacio Pérez Pérez, responde de un tirón, sin atropellar las palabras…

 

“Por ser el más fuerte y sabio

 de los hijos de Martí,

Fidel cuando yo sea grande

Quiero parecerme a ti.

“Quiero igualito que tú

Subir un día a la Sierra,

Para ser bueno y valiente

Y defender a mi tierra,

querer como tú a los niños

Y cuidar a los ancianos,

como tú quiero ser padre

de toditos los cubanos”.

Espera. Lo abrazo. Su padre sonríe con orgullo. Es el fruto de los avances que tiene su pequeño en el quinto año de vida, en el Círculo Infantil Zapaticos de Rosa, de esta ciudad de Las Tunas. Es ese sentimiento que desborda desde que nacemos por la historia, por los héroes, por Fidel, el más grande de estos tiempos, el mayor estadista, el líder invicto, el guía de todos.

Miro a Dainner y lo beso fuerte. Será un buen hombre, un buen cubano. Y otra vez entiendo por qué Martí escribió la Edad de Oro y les regaló a Pilar, a Nené Traviesa, a Abdala y a los Zapaticos de Rosa. O se fue al monstruo. O llegó a Caracas.

Y exactamente esto… toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz. Esta ternura de pertenencia que me trajo uno de mis más pequeños vecinos cambió la noche. O mejor, me llevó a la esencia de lo que tantas veces escuché en la Plaza de la Revolución cuando millones de este suelo y otras latitudes gritaban convencidos: YO SOY FIDEL.    

 

Marchan junto a su Comandante los tuneros

Marchan junto a su Comandante los tuneros

 

 

Por Graciela Gurrero Garay   Fotos: De la Autora

Es difícil. La mañana amanece con el ajetreo propio de los lunes. Todos van a la escuela o el trabajo, pero no se escuchan las jaranas ni los “buenos días” con tonos alegres y bullangueros de siempre. Desde el viernes en la noche hay un silencio enorme por toda la ciudad. Incluso, la mayoría de las calles y lugares públicos están vacíos.

Ahora todos están pendientes de la Plaza de la Revolución en La Habana desde sus hogares. Comenzó en la Isla de Fidel el homenaje póstumo. Los tuneros ya le rinden, como el resto del país, ese tributo tan bien ganado desde la Sierra Maestra. En la escuela primaria Tony Alomá, de mi Consejo Popular 18, colocaron el Libro de Firmas para los jubilados y los ancianos de la zona, para quienes no pueden llegarse al centro de la ciudad, al Memorial Mayor General Vicente García, a dejar sus flores, sus lágrimas y el agradecimiento eterno al líder de todos los cubanos.

Marchamos con Fidel. Pioneros, maestros, trabajadores, combatientes, pueblo. Esa es la palabra. Pueblo. Las generaciones de generaciones que siempre tendrán que ver con el Comandante en Jefe. A él le deben cuanto son, en todos los sentidos. Hay una tristeza enorme. Muchos piden hasta en el imaginario una máquina del tiempo. Sin embargo, por encima de todo, con todos, el camino está claro y bien hecho. Andamos y vamos a andar. El rubí brilla en la montaña.

Un nombre bien puesto… Adela

Un nombre bien puesto… Adela

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: Cortesía de la Entrevistada

Ya está en Venezuela “el carrito loco”, un piropo que la ilustra con toda la fuerza del cariño y la admiración que encierra. Por eso sonríe cada vez que su amigo le llama así. Lleva el nombre bien puesto, como si el destino estuviera rondando el momento de bautizarla. No creo que sus padres, en aquel entonces, supieran que Adela es de origen germano y significa activa, entusiasta, franca e independiente, con una gran voluntad cuando quiere conseguir algo.

¿Quién duda que tenga todas esas señales por la piel y el espíritu? Es difícil apretar en pocas cuartillas las vivencias de su andar y la pasión por cada meta o tarea, bañadas por un amor incondicional a la Revolución que trae de herencia, desde las luchas insurrectas de sus padres, dos combatientes a prueba de valor, riesgo y devoción por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Che Guevara.

En 1976, junto al doctor Luis Méndez Montenegro, abre como Técnica en Gastroenterología ese servicio en el Hospital General Mártires de Las Tunas –hoy el Pediátrico-.”Para mí –recuerda- Méndez Montenegro es el padre de la Gastroenterología en la provincia. Cuando se inauguró el hospital  Ernesto Guevara pasamos para ahí, con un servicio más amplío. Luego me incorporé a la universidad y me licencié en Laboratorio Clínico.”

Inquieta, con más de diez tareas en la agenda y miles en la cabeza, esta tunera en sus más de 40 años de trabajo tiene cientos de reconocimientos, diplomas, trabajos  voluntarios, la Medalla Piti Fajardo, la Distinción Solidaridad en el barrio, el Sello de Vigilancia Revolucionaria y el mérito de ser Vanguardia Municipal y Provincial, entre tantos que haría interminable la lista, donde destacan sus más de 30 años como dirigente sindical.

Menuda, pero con una fortaleza propia que te lleva a asociar tanta energía a su apellido Guerrero – Guerrera, como gusta que le digan-, es incansable para resolver sus problemas y el de los demás. “Mi pasión viene por mis padres. Ellos ejercieron en la clandestinidad la enfermería y siento que de ahí viene mi inclinación a vincularme con la Salud. Igual el magisterio. Siempre desde niña jugué a ser maestra y doctora. Por eso me hice Profesora Asistente.”

La conversación la traslada a Venezuela, donde acaba de recién llegar para continuar su segunda misión de colaboradora. La primera vez fue en el 2010, por dos años, en el Estado Bolívar. “Algo extraordinario para mí, porque cumplí el sueño de estar junto a Chávez y su pueblo, de vivir las alegrías del proceso bolivariano y sentir hondo el duro momento de su enfermedad. Lloré mucho su muerte y no lo creo todavía.

“Estar nuevamente allá, ahora en el Estado Táchira, como miembro de la Brigada Fronteriza José Martí,  en el CDI Capacho Independencia, es doblemente importante pues me identifico mucho con las luchas de Nicolás Maduro, y la compleja situación que existe en ese hermano país. Aquí tengo la satisfacción de impartir docencia al tercer año de Medicina y soy activista de Atención al Colaborador, además de ser jefa del laboratorio y atender las actividades político- ideológicas”.

Se multiplica y una se pregunta cómo hace para estirar el tiempo y contarte con una paz admirable que en el trabajo cederista y la Defensa Civil tiene cargos por más de catorce años, sin dejar de mimar a sus dos hijos, Raúl y  Erick, disfrutar con sus tres nietas, atender a su mamá y trabajar cada día en el “Guevara” con el mismo frenesí que admira las flores y se pierde en las sonoridades de la música romántica.  

Lleva el nombre bien puesto. Adela  Josefa  Guerrero González es como ese mar que le fascina. Un golpe de olas rebeldes, decididas, impredecibles y hermosas.  Transparentes cuando se pierden en la arena, tal como ella se entrega a la vida, al trabajo, a la familia y cultiva la amistad donde quiera que vaya. Un “carrito loco” lleno de fantasías y amores, incansable y dispuesto a echar cualquier tipo de carrera por su Revolución y el bienestar común. Una mujer cubana, tunera e internacionalista para más.

Adulto Mayor no es mala palabra

Adulto Mayor no es mala palabra

 

 

Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: De la Autora

Camina lento, pero no anda con la mirada perdida. Cumple una de las tantas rutinas mañaneras que le obligan, de cualquier modo, a empinarse sobre el dolor de los huesos y andar. Desde que perdió a su compañera no fue más al Círculo de Abuelos. Es una manera de evitar otro hipo de tristeza, pero irremediablemente no puede. Se ha dicho a sí mismo que volverá y tendrá que hacerlo.

“Tata” es uno de los 87 mil 200 tuneros con 60 años o más, en una de las provincias con  altos índices de población envejecida, una realidad convertida en reto desde la misma casa, pues no siempre la familia puede dejar al anciano bajo el cuidado de alguien. Este amigo, por suerte, está bien saludable a sus 75 años y encontró en el trabajo por Cuenta Propia una manera de sentirse ocupado y útil.

La tradicional bebida traída por los haitianos, conocida como el Pru oriental, es para él su mejor aliado. Jaranero y locuaz, cuenta: “Hago ejercicios caminando con la mini carretilla por la calle. Hablo con quienes me compran, tengo mis kilitos de más y se me va el día sin pensarlo mucho”.

Como él, cada quien tiene su historia y una certeza común: ser adulto mayor no es una mala palabra.  Para la dirección provincial de Salud en la provincia la inserción en el programa de los Círculos de Abuelos es una herramienta básica, pues nace y se lleva a vías de hecho en la misma comunidad,  a través de los Consultorios del Médico de la Familia y los especialistas del Instituto Nacional de Deporte y Recreación (INDER).

Unos trescientos cincuenta profesores de Educación Física participan en la atención directa a estas personas mayores, las cuales abarcan un universo de más de ocho mil en las distintas circunscripciones del territorio, casas de abuelos y centros de trabajo cuya empleomanía clasifica entre los indicadores de envejecimiento.

Darles una calidad de vida mejor a través de los ejercicios físicos, evitar o controlar el sedentarismo, enfermedades y dolencias son objetivos medulares de este programa de atención, el cual proyecta además mantenerlos activos, con capacidad muscular y resistencia para enfrentar el trabajo y esta etapa de la vida desde una posición saludable mental y corporalmente.

Aún con todo, muchas limitantes sociales encuentran todavía los ancianos en el andar cotidiano  como las llamadas barreras arquitectónicas,  un tema que no se resuelve con buenas voluntades, sino con la consciencia institucional de que una población envejecida es un reto  integrador y no exclusivo de organismos como Salud Pública.

El acceso al transporte público, por ejemplo, es una esfera necesaria en el colimador de estos programas que priorizan la calidad y mejoras de vida de nuestros abuelos, quienes sin dudas reciben atenciones especiales y son amados por la mayoría de las familias y la sociedad, pero eso no significa que el camino requiera de análisis más realistas y visiones más largas, pues Cuba en el 2025, según estimados, tendrá el 25 por ciento de su gente con más de 60 años. En Las Tunas, en el 2030, casi uno de tres habitantes portará 60 y más.

“Tata” es feliz y se sabe útil, necesario y fuerte. Para él ser adulto mayor no es una mala palabra. Recibe su pensión, tuvo la posibilidad de reincorporarse y finalmente decidió asumir el cuentapropismo. Disfruta la vida desde su altura y es feliz en ver las semillas de su huerto hogareño. Sabe que la vejez es un proceso virtuoso y con encantos propios. Definitivamente hay más flores que espinas. “Ahh, mi nombre es Leonel, pero mis nietos me dicen Tata. Yo soy Tata”. Y se quita la gorra como para que le vea las canas. Cierto, la vejez no es una mala palabra y mucho menos un cono oscuro para cultivar tristezas.

Blanca González nunca olvidará a Camilo

Blanca González nunca olvidará a Camilo

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Cortesía de la Familia

Sus canas le alumbran el rostro y un brillo mucho más locuaz le aviva la mirada. Siempre está llena de recuerdos y es de esas personas dispuestas, aún en medio de algún lapsus mentis temporal, a buscarse dentro cada huella de su vida. La conversación amena, pausada y con hipos de silencio como para echarle más fuerza a la memoria, a veces abre espacios  blancos en mi agenda. La escucho, simplemente, la escucho.

Ama y conserva intacto todos los segundos de sus días de combatiente. Es una tradición que viene como un karma, un buen karma, por supuesto. Ahora no está en Las Tunas, pero me asegura a través de una sus hijas que no olvida el mes de octubre. Imagino esa lágrima que nos estremeció en el encuentro que tuvimos antes de partir. Dos seres entrañables le aprietan el alma, su esposo Avelino  Guerrero  y  Camilo Cienfuegos.

“Yo muy poco puedo hacer ahora con mis años y mis enfermedades, pero mis hijos y mis nietos lo hacen. Desde el balcón miro las obras de la Revolución, los muchachos que pasan con sus uniformes de estudiantes de medicina, a mis bisnietos y nietos estudiar y jugar libres por ahí, tranquilos y seguros. Yo nunca pude hacer nada de eso. Y a mis hijas mayores las tenía que tener escondidas prácticamente, porque la gente de Batista, la guardia rural, nos amenazaba que si descubrían que ayudábamos a los rebeldes, nos las iban a quitar.

“Bueno cuando estaba embarazada de uno de los varones me metieron presa, estaba ya con ocho meses y habían delatado a Avelino. Él pudo esconderse y cuando vinieron a buscarlo y no lo encontraron, me llevaron a mí para ver si lograban que lo delatara. No me daban ni comida, pero  la mujer de uno de los guardias se apiadó de mí y escondida, me pasaba desayuno. Como no hablé, ella y la esposa del jefe de la guarnición intercedieron y me soltaron, pero desde ese día se apostaron dos guardias frente a la casa y aquello fue una tortura tan grande como en el cuartel.

“Por eso siempre les digo a mi familia que la lucha clandestina y la Revolución son tan grandes para mí como ellos. Conocí a Camilo y jamás lo olvido tampoco.  Bajó de la Sierra Maestra para organizar la huelga de abril y nosotros vivíamos en Cauto del Paso. Allí teníamos una botica – farmacia- pequeña, y en contacto con Miguel Capote San Román, el jefe del movimiento en la zona, apoyábamos de muchas maneras la lucha.

“Estábamos en una reunión. Recuerdo que Orlando Lara llegó primero que Camilo y organizábamos las tareas inmediatas. Un comerciante de Río Cauto le trae un sombrero a Camilo, muy parecido al que mi esposo conservó con mucho cariño y luego donó al Museo Provincial. Cuando Camilo se quita el sombrero y se pone el nuevo que le trajeron, mira a Avelino y le dice “y este es tuyo, enfermero”. Esas palabras suyas, ese encuentro, nos alentó más en         la lucha, y cuando llega este mes, siempre me hacen un nudo en la garganta”.

Alisa su plateada cabellera y pide un vaso de agua. Blanca González  Ramírez parece tener una máquina del tiempo y describe, con una exactitud admirable para sus casi 90 años, el carisma humano y la sencillez de Camilo Cienfuegos. “Nadie podía ignorar su presencia. A él me unen hechos muy profundos de la historia revolucionaria y nuestras vidas. Un 4 de mayo, en la casa de Miguel Capote, con una linterna negra que tenía Camilo, mi esposo le extrajo del cráneo un fragmento de metralla al combatiente Nené López, quien fue herido en el combate de La Estrella.   

“Había que salvarlo. Avelino estaba tenso. No podía fallarle a Camilo y si no operaba a Nené, se moría. Fue una misión muy difícil para los dos, yo lo ayudaba, pero jamás había tenido una situación tan compleja y delicada, y con el Comandante ahí, impaciente como estábamos todos. Al  terminar y ver que había resultado bien, imagínate. Todavía siento la fuerza de aquel abrazo  que le dio a Avelino y su voz en medio de ese momento tan grande: “desde hoy tiene el título de Médico”, y lo dijo con fuerza y un brillo en los ojos. Sus compañeros siempre fueron para él lo primero en todo”.

Temo emocionar más a esta mujer a quien los años no le quitan la ternura y el empuje de la juventud.  Quizás eso tenga que ver con que regrese a casa, después de varios ingresos hospitalarios de gravedad extrema, o que, con un delicado estado de salud, saque energías para besar a sus nietos y “perderse” por los montes de Las Tunas, para ir a un campamento del  Movimiento 26 de Julio a llevar mensajes y órdenes del Estado Mayor, de la Comandancia de Fidel, en aquella primavera de 1958 donde la lucha puso sobre el corazón de la Patria el albor de la victoria.

Valentía que rompe el misticismo del recuerdo y te arrastra hasta esas batallas vivas y riesgosas, en las que el Comandante Camilo Cienfuegos se agigantó para siempre en el alma de todos los cubanos. Blanca es un testimonio de esa grandeza que cada 28 de octubre convierte en flores los mares y ríos de Cuba y, por encima de todo, abre senderos de amor en las generaciones que no lo conocieron, y hace talismanes de esperanzas con su imagen de sonrisa amplia y sombrero alón.

La lágrima que esta guerrillera clandestina se quita del rostro con manos temblorosas, mientras pide le traigan el álbum de fotos para mostrármelas, es eternamente la perla que en algún lugar del infinito océano no deja morir la también frase histórica de Fidel: “En el pueblo hay muchos Camilos”.

Ahora mismo, a pocas horas del 28 de octubre, frente a mi balcón pasan de regreso a casa los pioneros de mi barrio y allá, en la primada Baracoa, muchas noticias cuentan, entre bromas, risas y sudor, que el pueblo se levanta. Hay seres, razones y hechos a los cuales jamás les alcanza la muerte.

Un sábado de Nueva Luz

Un sábado de Nueva Luz

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Carmen Ramírez está  llena de cicatrices pero igual de sueños y ternuras. Me impactó esa sonrisa enorme que regaló a mi lente. Nunca la imaginé así después de saber su historia, aunque la admiración me desbordó el alma. Fuertes golpes dio la vida a su corazón de madre y ella, con un valor de hierro, supo cargarlos y andar. En el proyecto cultural del barrio San José, de esta ciudad Balcón del Oriente de Cuba, es la referencia y el halo que lo identifica.

Cada sábado – si no hay algún imprevisto- es el día de ensayos y en su casa, doy por hecho, meriendas, seriedad, guitarras, bongó y canciones tan cubanas como La Guantanamera  inundan los alrededores.  Para un ojo observador es difícil que se escape “un señor de canas, menudo y que siempre anda con muchachitas y muchachos por ahí pa΄ allá”.

Es el destacado compositor y profesor de música Argelio Puig y las chicas del grupo Nueva Luz: Yosselín, Sheila, Maday,  Kegna y Greysi. Puig es exquisito en eso de que las cuerdas toquen celestiales acordes, el tres no pierda la señoría y el bajo suene sin rival. Soy exigente – dice- pues si el grupo existe, tiene que ser el mejor.

Es un proyecto que bautizo “de amor y espuelas” pues sobrevive, como la mayoría, por ese don natural que la creación divina regaló a los nacidos en el caimán del  Caribe.  Ellos mismos se lo buscan todo, ya que casi nunca la Casa Iberoamericana de la Décima ni la Dirección de Cultura, en el municipio y la provincia, tienen recursos y presupuestos para sustituir una cuerda rota, o alquilar una guagua para poder actuar en los barrios y centros de trabajo lejanos.

“Otro hecho real – argumenta Puig, quien es el director del Grupo,- es que los aficionados muy escasas veces los incluyen en las programaciones habituales o eventos relevantes. Somos nosotros o los promotores culturales  quienes tienen que estar buscando los contactos o las oportunidades. Por eso es muy difícil mantener un grupo, sobre todo si son niños de varias generaciones y que están en diferentes escuelas. Se desmotivan, no hay instrumentos para que practiquen y aprendan,  y todo esto lo hacemos porque amamos nuestra profesión y vemos el gran talento que existe en las comunidades.

Entre los decires salen a relucir los festivales Cantándole al Sol que se hacían años atrás en las provincias, con sus premiaciones y una selección para su similar en el país. También afloran los actuales como Sonar en Cuba, pero con los inconvenientes de que no todos pueden acceder por causas diversas al concurso en La Habana. Los equipos de audio son otro serio problema que afecta la constancia y desarrollo del movimiento de aficionados, sobre el cual no es la primera vez  que se le hacen notar estas miradas de justa y noble crítica.

Con todo, Carmen y Puig perseveran y los sábados vuelven sobre el caliente sol de las dos de la tarde a recorrer los kilómetros que marcan las distancias del lugar del ensayo. Los padres ponen su cuota de responsabilidad y defienden los sueños de sus chicos y, estos, se entregan a la guitarra, el tres, el bongó y el canto que ilumina el escenario donde actúan y ganan aplausos.

El proyecto Raíces de San José, al que se integra el grupo Nueva Luz, está a punto de cumplir una década y tuvo un fuerte impacto social, sobre todo porque esta comunidad de la capital de Las Tunas empezó a levantarse casi desde la ilegalidad, por tener características semiurbanas y ocupar un área bastante extensa y virgen, idónea para quienes con necesidades de viviendas vieron allí el solar donde podían fabricar su vida. De ahí que todavía existan marcadas diferencias entre el fondo habitacional y los niveles culturales de sus habitantes.

Son del Alba, donde Carmen canta y toca las maracas, fue la primera gota de música que alimentó la iniciativa, apoyada por Rogelio Guerra, el coordinador y la promotora cultural de aquellos tiempos. Luego de sortear los duros momentos personales, esta mujer que nadie imagina lleva tanto dolor bajo la piel, decide continuar lo que hizo de su comunidad un punto referencial y le cambió el sentido a muchas cosas y a la gente. 

Nueva Luz… tal vez sea exactamente ese camino luminoso que ella y Puig quieren que reine sobre San José y abra senderos a los aficionados, sobre todo a los niños y niñas de este Balcón de Oriente bendecidos por los dioses. La cantata que hicieron por el 90 cumpleaños de Fidel Castro, en el popular Tanque de Buenavista, fue la certeza. Las Tunas es una alfombra del Olimpo del arte. Alguna vez esas huellas ascentrales que la guardan crecerán para siempre en un futuro cercano.

 

Después de la XVII Cumbre MNOAL los tuneros cuentan

Después de la XVII Cumbre MNOAL los tuneros cuentan

Escrito por Graciela Guerrero Garay      Foto: Tomada de Granma.cu y de la autora.

Si bien el desarrollo de la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) la siguieron atentos tuneros y cubanos por los canales nacionales de la radio y la televisión,  el discurso de clausura del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, movió la opinión pública este fin de semana en esta oriental provincia de Las Tunas.

La doctora María de los Ángeles Gutiérrez La O cuenta a 26Digital: “Yo estuve en Venezuela, en el pueblo de Chávez, Sabaneta, y apoyo las palabras de nuestro Presidente cuando dijo que la única alternativa que tiene América Latina es la unidad y la solidaridad. La gente de nuestros países trabaja mucho, ama la paz y es y tiene que ser antimperialista y por eso ratificamos, como jóvenes, que seguiremos los ideales y los principios de nuestro Partido. La Cumbre es una esperanza para el mundo entero y nuestra región”.

Acabada de llegar de su guardia médica en el policlínico Gustavo Aldereguía, espanta el cansancio con un baño de agua tibia y parte hacia a su consultorio médico en la zona conocida en esta ciudad como Río Potrero, donde sus pacientes esperan, “tal como hacíamos en Venezuela. La Misión Barrio Adentro fue una escuela de moral y crecimiento para todos nosotros. Ahora Venezuela está en momentos duros, pero sabrá mantener la victoria. Creo que ese fue el sentido de las palabras de Raúl cuando le deseó éxitos por estar al frente de los Países No Alineados.”

El tema de los derechos humanos y el reclamo internacional de levantar el bloqueo impuesto por los Estados Unidos a Cuba despertó el interés de Inés Ávila, “por ser algo muy sensible y que nos afecta a todos. Soy maestra, y muchas veces tenemos que inventar de verdad para dar clases pues muchos materiales de apoyo no lo tenemos por culpa del bloqueo. Y sobre los derechos humanos, creo sinceramente que donde único hay derechos humanos es aquí en Cuba y, justamente, donde los contrarrevolucionarios acusan. Mire las noticias y verá que esta paz de ser y vivir solo la tenemos nosotros.”

Opiniones similares y con voz propia también se pueden leer en los sitios digitales cubanos, donde una vez más queda plasmado el sentir antimperialista de la nación, su irrevocable sentimiento internacionalista y el apoyo a la Revolución y sus líderes.

La Cumbre de Islas de Margarita, Venezuela, deviene convergencia histórica para que la América siga en pie de lucha, desde la cuna de la paz, el respeto a la soberanía de los pueblos y la solidaridad. El discurso de Raúl vuelve a ser luz y faro como Cuba.

Tuneras… cepa dura como la Federación

Tuneras… cepa dura como la Federación

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Esta noche de martes el barrio traía con la brisa un olor dulzón y estrenaba manteles y flores sobre las mesas, sacadas para las aceras o las entradas de los pasos de los edificios. Las mujeres vestían trajes bonitos y andaban con carmín en los labios, como cuando van de paseo.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) cumple 56 años y ellas, las tuneras, como yo y todas las que vivimos en este verde caimán, andan de fiesta y comparten, como el día a día, los éxitos alcanzados a fuerza de coraje, entrega, desafíos, horas quitadas al sueño y hasta la ausencia del hogar por meses y años por aquello de cumplir misiones en países hermanos y llevar para siempre el honor de ser internacionalistas.

Por momentos, olvidaron el calor del día, las horas de estar en la cocina, detrás de los muchachos, el ruido de la lavadora y el fogaje de la plancha. Igual las colas en las placitas, los agromercados, la farmacia, las paradas de ómnibus….en fin la rutina de la vida en una isla donde nadie pierde la alegría, deja de disfrutar las playas, los parques, pasear sus mascotas y hasta montar bicicleta aunque la espalda le haga cruces de dolor. Cuba es bella, con soles y manchas. Única.

Llegó el “Felicidades”. El abrazo de las fundadoras con las jóvenes de 14 años que se incorporaron a la FMC, los reconocimientos, las anécdotas… recuerdos hermosos que jamás se borrarán de los corazones ni la historia de la Patria. Fidel y Vilma Espín en la memoria. Cada tarea, desde los tiempos más fáciles hasta los más duros. La mezcla de lo real maravilloso que nos enseñó Carpentier hasta el songorocosongo de Guillén, con el aliño de los versos martianos y el alto de las palmas.

Todo en el estrecho espacio de una acera, con los hijos y los hijos de los hijos, las abuelas y sus generaciones… porque la Federación de Mujeres Cubanas es la huella del tiempo y la plenitud de las cubanas. El avance incuestionable de ella, sus saltos más altos en lo individual y colectivo, en la sociedad. Por eso, aún cuando algunos perciban con razones y sin motivos, que están calladitas por algún lugar no es totalmente cierto. Donde hay una mujer – y están en todas partes y todos los podios de una Cuba enorme- está la FMC.

Mi barrio, mi ciudad, mi isla, este 23 de Agosto, 56 años después de aquella maravilla de encontrarnos y ser dueñas de las riendas del hogar y del país, lo demostró. Y una brisa con olor a dulce, vino, guayaba y coco bailó el son y La Guantanamera… hasta que se seque el malecón.   

 

El amor eterno de María es Fidel Castro

El amor eterno de María es Fidel Castro

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Yo amo a Fidel. Tú no sabes cómo yo lo amo, lo lloro… ¡Lo amo tanto! Y sus coquetos ojos azules que conservan aún el encanto de la juventud se llenan de una humedad brillosa… Sí, siempre me da sentimiento saber que nunca he podido decírselo frente a frente. Yo no he ido hasta donde está Fidel porque no he tenido quien me lleve.

Hay en esta mujer mucho más que la admiración y el cariño que sienten los cubanos por el líder de la Revolución. Tal si leyera mis pensamientos, María Moreno dice: Ahora te voy a contar porqué. Déjame ponerme bonita para la foto y buscar la canción que le hice por su 90 cumpleaños. Todos los años hago una, pero esta vez quise que se conociera para ver si él, aunque sea por el periódico, se entera.

Sale elegante, alegre y con la altivez femenina que no le borraron sus 83 años. Nací en un monte llamado Macuto, entre el Jobo y San Roque,  en el municipio de Puerto Padre, donde me rodeaba la pobreza y no era de las familias que peor vivía. Cuando me casé tuve a Zenaida y me dije a mí misma que si Batista seguía en el poder, no tenía más hijos. Nunca me conformé con la idea de parir y ver a mis hijos descalzos, sin la posibilidad de estudiar, como yo veía a las mujeres del barrio parir y parir…

Entonces vino Fidel en el 59 y en el 60 tuve a mi hijo. Por eso lo amo tanto, pues gracias a él yo tuve a mi varón. Yo le digo de corazón a mi hijo que su padre es Fidel, pues enseguida comprendí que el futuro de mi vida sería diferente, sobre todo el de mis hijos. La gente puede decir cualquier cosa hoy, pero lo más grande que ha tenido Cuba es Fidel, agrega y una sonrisa de gratitud le alumbra otra vez el rostro.

¿POR QUÉ FRANCISCO…?

Mi hijo no se llama Fidel – cuenta- porque antes existía la costumbre de tomar los nombres de los almanaques. Resulta que al nacer mi hija le tocaba Francisca, pero no quise ponerle así y le puse Zenaida. Caramba, pero años después, en el 60, cuando tengo al varón, me sale en el almanaque nuevamente Francisco. Cogí miedo. Sentí que algo me decía que en mi casa había que tener un “Francisco” y así se llama mi hijo, pero es un hombre que ha dirigido con decoro su trabajo. Es ingeniero, trabajador, revolucionario, buen padre. Muy orgullosa estoy de él y mi hija se hizo técnica en Estomatología, ya está jubilada, pero igual es una mujer maravillosa. Estudiaron gracias a Fidel como yo soñaba  y los crié como debe ser, en paz, tranquila y un futuro seguro.

¿Y LA CANCIÓN….?

Toma su hoja de papel con evidente emoción. Me la entrega y su voz invade la bonita sala de su apartamento, ubicado en la Avenida Primero de Enero, en el edificio 38, apartamento D-2, en esta ciudad de Las Tunas.

FIDEL HOY EN ESTE DÍA

YO QUIERO CANTARTE

ESTA LINDA MELODÍA

QUE TU ERES EL COMANDANTE

MÁS DIGNO Y MÁS NOBLE

QUE HA CONOCIDO MARÍA.

Y EN MEDIO DE ESTA POESÍA

YO TE CANTO CON ALEGRÍA,

QUE LO PASES CON MUCHA ARMONÍA

JUNTO A TU PUEBLO Y CON CRISTO Y MARÍA.

QUE LO PASES CON MUCHA ALEGRÍA,

BESOS…TE QUIERE MUCHO

TU AMIGA FIEL…MARÍA MORENO

FELIZ CUMPLEAÑOS COMANDANTE (Bis).

Los pioneros del Delegado

Los pioneros del Delegado

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Aunque las vacaciones los tienen en diferentes focos de interés según la proyección familiar, Nelson, Richard, Abdel y  Alejandro (en ese orden, de izquierda a derecha), nunca dejarán de ser los “pioneros del Delegado” y niños que el barrio identifica como chicos buenos en el trabajo comunitario.

Eso no quiere decir que no formen sus algarabías cuando juegan futbol al costado del edificio y les pongan el corazón y los ojos en vilo a padres y vecinos si el balón sale disparado a la vía. O que, en casa, una que otra travesura provoque regaños, castigos y pleitos domésticos. Muchachos al fin, en la difícil edad del tránsito de la niñez a la adolescencia,  con alguna discordante rompen la armonía cotidiana.

Sin embargo, este cuarteto de chamacos residentes en el Consejo Popular 18 del municipio Las Tunas, capital de esta oriental provincia de Cuba,  distingue los valores morales de sus familias y la sociedad, al tiempo que son orgullo de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) a la que pertenece y puntal de apoyo para Ricardo Romero Drake, delegado del Poder Popular en la zona.

La labor más encomiable tuvo lugar cuando meses atrás se llevó a cabo una fuerte y sistemática campaña para evitar la propagación de epidemias provocadas por el mosquito Aedes. La noche anterior de la fumigación, allí estaba Alejandro y sus amigos, altoparlante en manos,  anunciando por la comunidad las medidas indicadas para el trabajo profiláctico.

Y si de otras actividades y tareas se trata, el Delegado lo resuelve con un gesto. Ese gesto que acá, entre la cordialidad del barrio, significa confianza, solidaridad y el sano mensaje de “muchachos, adelante. Tenemos que trabajar”. Y los pioneros de Ricardo asumen el nuevo reto con alegría y “aires de hombrecitos útiles”, mientras en las miradas del vecindario se puede leer sin temor alguno… son buenos chicos los nuestros. ¡Hasta en vacaciones están dispuestos!

 

El duende de Guatiní: Ernesto Rodríguez del Valle

El duende de Guatiní: Ernesto Rodríguez del Valle

Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: Del Autor

Jalisco juega con las musas. Es un perro fiel hasta la médula. El olor a sopa de ternilla le hace mover el rabo, como si leyera en el estómago del poeta. ¡Hay banquete sobre la mesa de los Rodríguez del Valle! El mejor reloj del mundo es la mente… de ahí el tiempo no escapa aunque pasen los años.

Un fuerte olor a café invade la habitación. A veces, se congela entre las olas del mar y escribe… una… dos…tres cuartillas. Los tinajones son barcos que vienen y se van, como el sonido de la máquina Singer de su madre, ahora confundido con los trinos del sinsonte y las catarsis. Ernesto, el Maestro Ernesto, pinta décimas con tinajones y adoquines.

SIN ROSAS EN EL JARDÍN

No creo en las casualidades. Conocí a este hombre – hoy mi amigo gracias a Dios- en uno de esos tantos intentos que hacemos quienes apostamos por sueños y hacemos literatura sin saber siquiera si alguna vez, con algún golpe de algo, podemos encontrar el camino para publicar un primer libro.

Fue tal cual es: cubano. Un ser formidable que sigue trepado en las mismas palmas donde creció y regala amor con sus vibrantes poemas, décimas y libros, y ese puente de eterna voz, la Revista Literaria Guatiní. No percibí – lo confieso- que mantenía correspondencia electrónica con un escritor hecho a coraje por sí mismo. En los correos sobresalía su mano solidaria y honesta, dispuesta a halarte para que supieras que podías intentar, al menos, escalar la montaña.

La necesidad de entrevistarlo se convirtió en un reto. No importa si mis líneas son unas más entre las miles que le dedican por doquier sus discípulos, admiradores, lectores, editores… Ernesto Rodríguez del Valle es un personaje literario de carne y hueso. Un protagonista vivo de la creación artística y una cascada de interés público, humano, social y poético.

Vale la pena correr el riesgo de quedarme en la dermis del encantamiento, entre las 90 millas que me separan de estar frente a él con una cuartilla en blanco.

SU DESNUDO MUNDO

 

Nada de rosas en el jardín de su infancia. Detrás de esos bellos poemas y décimas rotundas, alumbradas, hay muchos hipos apretados, tristes.  Al final cuenta su fuerza y la determinación de crecer, tal como las fantasías de la gallinita ciega bajo la luz del poste de la calle, donde jugaba con los primos y las primas.

“En “Aquellos muchachos que somos”  está Jalisco escondido todavía, porque el libro permanece inédito. Le gusta el color de sus memorias. Queda en silencio y cuenta: “Era feliz con pocas cosas. Recuerdo remotamente, era muy pequeño, que me llevaban con una señora que tenía su aula en la misma sala de su casa, en el barrio Villa Mariana de Camagüey, donde pasé mi infancia hasta cerca de los doce años. Luego di clases con la tía Rosa, hermana de mi papá. Tendría cinco o seis años, pero oficialmente cursé grados en la Escuela Pública del mismo reparto…”

Puerto Príncipe…la espada y la mariposa de su obra. Un amor imprescindible como el de la familia. Discurre sus secretos descubiertos y lo imagino delgado, entretenido en el brillo de una flor. No trae aquel susto de chiquillo inquieto al entrar en el colegio episcopal de San Pablo, para matricular del primero al quinto grado. No sé aún si soñaba con ser poeta. No lo ha dicho. Ernesto Rodríguez del Valle nació poeta y nadie, seguramente, lo predijo cuando lo veían en bicicleta junto al tío Carlos vendiendo pan por las mañanas, mientras la Escuela Superior número 5 lo esperaba en la tarde.

“Mi padre no podía pagar los estudios en San Pablo y mi tía bisabuela Nohemí Deulofeu, hija del Ministro de Iglesia Metodista Manuel Deulofeu Lleonart, y secretaria del director del colegio Pinzón, se encargó de mi educación en esa época. Luego, el sexto grado lo terminé en la Academia Jiménez, la cual recuerdo estaba en la Plaza de Méndez”, dice y los adoquines y los tinajones retozan en el claro iris de sus ojos.

Vida de niño pobre tuvo este hombre que hoy tiene millones de amigos en el mundo y rompe pautas en la literatura cubana e iberoamericana. Un cubano de cepa que no se tomó la coca cola del olvido y jamás le han deslumbrado las candilejas del éxito. Guatiní, su empeñada y elegante Revista Literaria es, quizás, la muestra palpable del enorme amor por sus raíces y su querida isla.

No pude seguir los estudios superiores hasta después de adulto, pies trabajaba a tiempo completo en una bodega como mensajero; luego me casé y vinieron los hijos”.  La memoria es un abanico. Suspira. “Mis primos y yo visitábamos la casa de nuestros amigos a la hora del mediodía, porque nos gustaba el café dulce y claro que tomaban con un trozo de pan. Un día mi tía nos llamó y dijo que no fuéramos más a esa hora, porque ese café con pan era el almuerzo de ellos. Sentí algo en la garganta que no me dejaba respirar. Era la pobreza compartida. Nunca nos negaron el café y el pedazo de pan”.

¿DEMONIOS O HADAS?

Amores que gotean de sus labios y luego saltan convertidos en sonetos. Pasiones tempranas. Nombres… mujeres.  Encuentros clandestinos en una infancia que jugaba a la adolescencia. Un romántico que afirma: “No se llega a ser poeta nunca. Dice Faulkner no te molestes en ser mejor que tus contemporáneos o que tus predecesores. Trata de ser mejor que tú mismo”. Por allí debe estar el camino hacia el Santo Grial y debe partir la premisa de nuestro encuentro con la literatura, que en mi caso llega de manera sorpresiva.

“La mujer que iba a ser madre de mis hijos fue, al conocernos, una amiga excelente a quien yo le contaba mis tristezas y cosas de mi adolescencia, y le escribía unos poemas que ella mantiene aún guardados. Son horrendos. Le he pedido de favor que los queme, pero ella los guarda como un tesoro, a pesar de que estamos divorciados hace más de 25 años”.

Vuelve el olor a café y hay cierto salitre en la garganta. Ernesto goza las palabras, sea en silencio, escrita o a pulmón. Tal vez les conquistaron sin saberlo. “En Cuba se dio algo hermoso en los años 60- 61. La edición de autores clásicos podía conseguirse al risible precio de veinticinco centavos. La Divina Comedia, El jardín de los Finzi Contini, El Quijote, Espronceda, Góngora, César Vallejo, Neruda… junto a la de autores cubanos de todas las épocas, incluyendo las Obras Completas de José Martí, estaban en las librerías. Los leí con profusión admirativa. En 1962 se me ocurrió participar en un Concurso Nacional de Literatura con un soneto que no recuerdo el título, dedicado al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que si no me equivoco iba a celebrarse en Finlandia. Estuve entre los finalistas y en 1963, con ese aval, me presenté en la UNEAC de Camagüey para entrar a la Brigada Hermanos Saíz, que todavía no estaba constituida”.

Vivaz y “tertuliano” gesticula cómo quien cuestiona un monólogo con voz. A veces, su sonrisa me parece el estampido de la furia. “Creo que mi primer texto publicado fue ese soneto, aunque recuerdo un cuento que ahora mismo no sé cómo pude escribirlo. Se publicó en el periódico Adelante, de Camagüey, era breve y de corte surrealista, extraño, lleno de una fantasía horrenda. Luego vinieron las antologías  de poesía en Colección Hermanos Saíz, en 1967; Antología, de la Brigada Hermanos Saíz, Punto de Partida, Colección de Poesía Cubana, España Republicana, Cormorán y Delfín, Colección de Poesía Cubana, El problema es estar localizable, editados en Cuba, Madrid y Argentina”.

Interminablemente hermoso sería escribir sus tantísimas creaciones, pero eclipsaría los blancos de mi agenda y tal vez este amigo, miembro de Honor de la Sociedad Latinoamericana de Poetas, citado en múltiples antologías, respetado y querido, me acuse de tomarle mucho tiempo. Prefiero devorar sus enseñanzas y cabalgar sobre la huella de sus versos, ahora que en la distancia va de manos de su nietas Li y Lega por los parques o está sentado en algún lugar donde, a su antojo, le canten los sinsontes y lo bañen los ríos.

MÁS ALLÁ DEL POETA

Detesta la rutina y confiesa no llevarse por la inspiración, sino por el tema a tratar aunque “Duenderías” – aún inédito- le llegó por algún sortilegio. No tiene horas para escribir y en cualquier parte le sorprende la idea, hasta que digiere y expulsa sin mirar el reloj.

Tal vez esa mezcla de todo en sí mismo lo llevó a Guatiní, lengua taína que nombra en el oriente cubano al Tocororo, el ave nacional. “Me dio miedo la primera edición de la Revista, el 19 de abril del 2007. Era la primera vez que iba tan lejos en el trabajo de promotor de la literatura. Comenzó como un experimento y hoy es toda una entidad reconocida en medio mundo. Agradezco mucho a sus colaboradores permanentes como la fotógrafa argentina Gladys Taboro por las ilustraciones de la portada, como al pintor Arturo Potestad, cubano como Lorenzo Suárez y Odalys Leyva; a las dominicanas Aurelia Castillo y Suanmy  Mercedes, y a la escritora española Margarita Bokuso, además de cuantos me envían materiales que hacen realidad, mes a mes, su salida, la cual no tiene fines de lucro y sí el de promover a los nuevos escritores dentro y fuera de la isla y de cualquier parte”.

Ernesto se me antoja esta mariposita de la luz que se posa ahora en la pantalla de mi monitor. O el ángel que protege las palmas de este archipiélago que ama desde “esas calles de tierra que correteé de lo lindo con mi corcel de palo de escoba, conocí el aleteo del corazón… ya no era la ciudad, era la isla con sus valles y montañas, sus ríos y el mar Caribe… Nicolás Guillén, La Bodeguita, Varadero, mis hijos y la conciencia de que la Patria es todo eso y también la familia…”

El hombre… “ese recuerdo en añoranza viva que viste de nostalgia mis momentos de soledad a cualquier hora del día o la noche. La puta añoranza que nunca duerme…”  Los adoquines y el agua lluvia tintineando en los tinajones bajo los aleros me arrancan el arcoíris del teclado. Ya no tengo las cuartillas en blanco. El Maestro del verso, Ernesto Rodríguez  del Valle, acaba de esculpir con estrellas la alfombra de esperanza y el amor que hace el camino del poeta.

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El bongó de Javier de Jesús anda de alturas

El bongó de Javier de Jesús anda de alturas

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

Cuando el sol juega a encontrar el crepúsculo y, muchas veces, la luna simula el esbozo de los labios de Javier de Jesús, el armonioso toque de un bongó inunda la barriada. El ritmo viene de alto. Los vecinos, desde los balcones, buscan al protagonista, igual que el transeúnte de la populosa Avenida Primero de Enero.

En la cuarta planta del Edificio 64 vive el autor de la cubanísima melodía, causante de tal revuelo de admiración y sano orgullo de sus padres, Masleydis Alarcón García y José Hernández Rosabal, quienes lo llevan a las clases que recibe en la Iglesia Bautista y estimulan al pequeño de seis años, aferrado desde ya al sueño de ser “un gran músico cuando sea grande”.

A veces, entre las sábanas tendidas en el balcón, la menuda figura se pierde en las sombras del anochecer. El bongó delata su presencia y acompaña las notas de la guitarra de su hermana Yosselín, la cual anda por los caminos del arte desde muy niña y exhibe importantes presentaciones en las Jornadas Cucalambeanas, como parte del Proyecto Sociocultural La Monedita, dirigido hasta su muerte por Juan Manuel Herrera en la Casa Iberoamericana de la Décima.

Creo que eso viene en la sangre – dice Masleydis -, pues tres de sus primos de la familia Cutiño- Alarcón son músicos. Javier está en primer grado y aprende con facilidad. Su pasión ahora es el bongó y tiene a todos encantados con su interés y éxitos.

En el seminternado Rafael Martínez Martínez estudian ambos hermanos y comparten igual la vida escolar, aunque el próximo curso Yosselín irá a la secundaria, pero para él eso no es problema “porque tocamos en la casa, en las fiestas de la familia y en San José”, dice con esa timidez que sale al instante disparada cuando toca el instrumento.

Yosselín lo mira y “defiende” su parte: “Yo estoy en el Grupo Raíces, en el barrio San José y Javier va y toca, pero yo soy la tresera del grupo, toco el tres. Quiero mucho a mi hermanito y me gusta como es aceptado y toca la música cubana. Será un buen músico”.

Para que nadie lo dude se toman una foto juntos, mientras la tarde se va en el hilo de luna que adorna el cielo. Dentro de un rato el bongó de Javier de Jesús llenará de ritmo la barriada. Otra vez la pasión de este niño tunero tendrá a los vecinos en los balcones y la gente que pasa por la calle elevará la mirada. Siento entonces que un manto de alegre esperanza saluda otra de las bellas noches cubanas y esta ciudad de poetas y embrujos del oriente.

Amores más allá del barro y la tentación del caminante

Amores más allá del barro y la tentación del caminante

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Trascienden por encima del tiempo en que ganaron titulares de primera plana. Los imagino ahora, juntos como van en la vida y el arte, sacando de una nube el próximo sueño para enriquecer ese llamativo teatro de calle que, en cualquier plaza o escenario, arranca emociones y obliga a detener al peatón de paso.

Aymara Jiménez Pérez y Maikel Ávalo Santana convierten el barro en una expresión vívida del lenguaje corporal, con un donaire propio que arranca parpadeos de admiración y pone brillo en los ojos curiosos. Magistrales, como esos retratos de damas y caballeros antiguos, caminan, se detienen o interpretan a Masica y Loppy, protagonistas de El Camarón Encantado, uno de los cuentos de La Edad de Oro, de José Martí.

Loppy llora… su personaje sufre; y para más de un espectador las lágrimas conmueven, ahí, bien cerca, naturales, tal como las saca Maikel, quien ya no es… Masica le hiere hondo. Ella es tal cual… ambiciosa, y el camarón encantado debe pagarle a su humilde esposo el precio de salvarlo de la muerte.

“Estudiamos dos años en la Compañía Teatro Callejero de Morón. Amamos el encanto de pintarnos de barro, y la gente demuestra gustarle mucho esta sensación de estatuas vivientes que escenificamos, según la obra y el ambiente. Nos sentimos bien y vamos a superarnos mucho”, dice Aymara.

Maikel la secunda con sus gestos.  Ahora – agrega- trabajamos con el Proyecto Colibrí y trajimos a Las Tunas lo que aprendimos. También fue valioso recibir las enseñanzas de Juan Manuel Maestre cuando éramos aficionados de la Casa de la Cultura, y estar por primera vez en la Feria Internacional del Libro, mostrando a los niños nuestro arte.

Se toman de la mano y cogen calle arriba, teñidos de un amarillo ocre. Van despacio, como suspendidos en un mundo mágico. Magia hay en este joven matrimonio de artistas de las tablas. La diferencia es que su escenario puede ser tan infinito como la ciudad, y la escenografía el mundo real, alucinado por la sensualidad de las huellas de Aymara y Maikel.

El teatro callejero ya no es un sueño. Masica y Loppy salieron de La Edad de Oro y caminan sobre un mar de asfalto donde hay “camaroncitos” encantados por doquier… tú, yo, aquel… nosotros, los tuneros admirados de su obra y el magnetismo de esa arcilla ocre parda hecha a la medida del hombre y la mujer.  

Feria del Libro: Buenas huellas dejó Producciones Abdala S.A

Feria del Libro: Buenas huellas dejó Producciones Abdala S.A

 

Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: De la Autora

El libro digital en formato 3D sobre anécdotas del popular cantante cubano Polo Montañez, el cual incluye además seis temas musicales, fue una de las novedades que distinguieron la venta de Producciones Abdala S.A en la 25 Feria del Libro en Las Tunas, concluida este domingo último.

Otra exclusividad agradecida por los tuneros a los estudios Abdala fue la multimedia de la caravana de Fidel desde Santiago de Cuba hasta La Habana, con los discursos del líder de la Revolución en Santiago, Camagüey, Las Villas, Artemisa y la capital de todos los cubanos, además del mapa de esa importante trayectoria de los rebeldes después del triunfo contra el ejército del dictador Fulgencio Batista.

Videos, la voz de Fidel y una galería de fotos resaltan el valor histórico y la calidad de la multimedia, realizada en colaboración con el Instituto de Historia, encargado de la investigación.

Adys Silva González, Especialista Comercial de los Estudios Abdala, dijo que esta experiencia de promocionar sus producciones por la isla es algo gratificante para la disquera y un modo de acercarse a los más diversos públicos, “por lo que estar en Las Tunas es muy bueno y tuvimos ventas aceptables. Los tuneros son amables y conocedores de la música”, enfatizó.

Destacó que también vendieron el disco “A Puerto Padre”, en homenaje a Emiliano Salvador, así como los trece títulos de la colección de  Lázaro Ros, con temas como Yemayá, Babalú Ayé, Oya, Olofin, Oshun y los restantes que representan las deidades oricha. 

Otras de las obras que pusieron al alcance de los tuneros, todos en moneda nacional, es la producción “Siempre habrá Van Van” – con la actuación de La Colmenita-; “Gratitudes”, el último disco de Amaury Pérez Vidal, y “Siempre Compay”, entre varias propuestas más que prestigian el pentagrama cubano y realzan la calidad y el serio trabajo de Producciones Abdala S.A.

Con  esas buenas huellas cerró la Feria en su 25 edición y los estudios Abdala dejaron en este Balcón de Oriente la esperanza de volver el año próximo, porque al decir de la especialista Adys Silva “Las Tunas y los tuneros son excelentes anfitriones”.

 

 

Puerta a puerta con Yordan y Ernesto

Puerta a puerta con Yordan y Ernesto

 

Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: De la Autora

Ernesto trae la chaqueta verde olivo empapada de sudor, a pesar de la fresca brisa que baña el ambiente. Entre bromas dice que es “porque estos edificios me vuelven loco. Todos son iguales”. Lo cierto es que el reloj pasó por el meridiano de las doce y casi completa su nueva ronda y él siente el lógico agotamiento del baja-sube escaleras, bazuca en manos.

La cuadra está de verde con los uniformes de los reservistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), los cuales asumen y apoyan a Salud Pública en la batalla que se libra contra los mosquitos Aedes Aegyti y Albopictus, causantes del dengue, la Chikungunya, fiebre amarilla y zika, virus que hoy se convierten en alertas epidemiológicas en el mundo, dada su rápida propagación en América Latina y cuyos trasmisores multiplican su presencia en el territorio nacional y la provincia.

Yordan Castillo y Ernesto Leyva integran el dúo que esta semana fumiga en áreas del Consejo Popular 18 en la ciudad de Las Tunas. Ambos dejaron sus trabajos habituales y son parte de la campaña Operación Salud, encaminada a combatir con todas las fuerzas y recursos a esos mortíferos vectores, con el apoyo de los inquilinos y los organismos del Estado y el Gobierno sin excepción alguna.

“La respuesta de los vecinos ha sido positiva – dice Yordan-, e incluso hay lugares donde no toca la fumigación y la gente nos llama. Yo di mi paso al frente porque tengo un niño chiquito y no quisiera que se me enferme, y pienso en las demás familias. Cuando se ingresa en el hospital todo es más complicado. De eso le hablo a quienes ponen algún pero. Esta batalla se gana con todos.”  

Ernesto apenas tiene tiempo para responder a 26Digital. Con evidente sofocación frente a la puerta de un apartamento alega: “Es un orgullo ayudar en estos momentos a combatir el dengue y evitar que el zika entre a la provincia y el país. Es verdad que se ha desatado una mosquitera tremenda, por eso fumigo con responsabilidad y sobretodo en los lugares donde pueden esconderse”.

El olor a la química de su bazuca es inevitable. Todo el barrio está fuera de sus casas y cada cual aprovecha a su manera los 45 minutos establecidos con los inmuebles cerrados. Es otro requisito que chequea Yordan para que la acción sanitaria cumpla su objetivo.

Por toda la ciudad, con otros rostros, estas “parejas de verde” rompen las rutinas comunitarias y llenan el ambiente de fuertes olores y ruidos intensos. Solo que esta vez no arrancan reproches de la gente. La percepción de riego gana terreno y la orden está dada: hay que erradicar cuanto sea posible al aedes y al albopictus. La Operación Salud será otra victoria cuando abril se acerca. Es un nuevo Girón por la vida.