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La guitarra trae el sabor del occidente de Cuba

La Mayor de las Antillas es también un canto a la vida en versos. Desde los tiempos del descubrimiento ya traía en sus montañas, ríos, flora y fauna el encantamiento milenario de la rima, la poesía y el amor.

La Casa de la Décima en Pinar del Río es una hermosa ermita donde Celestino García, un poeta amigo, nos hace llegar parte de lo que allí sucede, para que la sección que tengo abierta en mi blog crezca en riqueza temática, poética y espiritual.

Gracias amigos queridos. Cuba también es cultura. América es la voz del indio, el colibrí, la selva, el monte y los duendes de los milagros… esos que con el verso de boca en boca, mano en mano y piel en piel hacen de un momento cotidiano un instante especial para el alma y el espíritu. Disfruten de este cálido envío de Celestino. (Graciela Guerrero Garay)

DE MALARAS Y CURIOSIDADES 


La guitarra en las  voces de los poetas repentistas de Pinar del Río:

En materia de poesía, desde los más remotos tiempos, el hombre la ha abordado como alimento espiritual y como expresión de sus experiencias objetivas y sensaciones subjetivas, elementos existenciales.
En el caso de la décima, regalo estrófico que nos viene desde lejanos siglos desde sus antecedentes en las coplas reales y que tomara una forma definitiva en las plumas de Juan de Malara, Vicente Espinel y sus continuadores durante el siglo XVI, el fenómeno de la oralidad y los recursos de la letra impresa nos han permitido atesorar muchas de sus joyas.
Teniendo en cuenta que desde la época de los juglares los cultores del verso oral han sentido predilección por el acompañamiento de cuerdas y en nuestro caso tenemos referentes en la bandurria, el tiple, la guitarra, el tres,  el laúd, es de suponer que los aedas tengan a estas prendas rítmicas como temáticas ocasionales de  sus obras.
He aquí la presencia temática de la guitarra en las voces de poetas de la Meca del Tabaco y tierra natal de uno de los más grandes improvisadores cubanos, Celestino García, el Rey de los Versadores.
¡Que las disfruten!

LA GUITARRA
En  los ecos de la malara.
-Voces pinareñas-
-Selección: Lorenzo Suárez Crespo

E: Mail: lorenzosuarezc@yahoo.es

 

Bertha Torres Nodarse
   -Quiebra Hacha, 1949
Búsqueme por el sombrío
derrotero de la noche
cuando en cada estrella un broche
se asoma distante y frío;
en mis huellas de rocío
tras la ausencia de un cantor
por diez deditos en flor
en una caja cerrada
y una guitarra callada
que no tiene trovador.

Diana Rodríguez Cabrera
-San Juan y Martínez, 1970
Cuando siento las tonadas
de la décima criolla
quisiera por esa joya
también dar mis pinceladas.
En las cuerdas tan amadas
de la guitarra  y el tres
descubrir esa altivez
que de forma tan sentida
me ha dado razón y vida
desde la misma niñez.

Manuela Padilla Izquierdo
Rancho Mar, B. Honda, 1944
    -A Polo Montañez
Nació en el barrio y creció
en un bohío de guano
y para el punto cubano
su guitarra acompañó.
Todo el campo recorrió
tratando a todos igual.
En su terruño natal
cantaba con alegría
y con orgullo decía
Soy guajiro natural.

Eduardo Pérez Ortega
Bahía Honda, 1959
Como el ensueño turbado
de una pared polvorienta,
una guitarra sedienta
en el polvo se ha colgado.
Entre sus cuerdas, truncado
pareció quedar su ingenio,
mas quién duda que a un trienio
de aquella noche de farra,
aún mi mente y mi guitarra
conservan el mismo genio.

Ponciano Santos Duartes
San Cristóbal, 1944
Amiga, tu desamarras
las púas que llevo dentro,
me conduces al encuentro
de un colmenar de guitarras.
Si de mi mano te agarras
verás que tiemblan mis venas,
porque siempre cuando suenas
se me agrupan en un lado
las notas que en el costado
pulsan las cuerdas más plenas.

José Lorenzo Delgado
Pinar del Río, 1939
Improvisar es mi vida
y la décima mi aliento,
me gusta lanzar al viento
la tonada más querida.
Por eso, venga enseguida
esa música otra vez,
que se ilumina mi tez
con el verso a plenitud,
vengan claves y laúd
con la guitarra y el tres

 Lorenzo Suárez Crespo
Bahía Honda, 1943
Guitarra
Joya de esbelto moldeado,
cómo  se escapan los trinos
por los vibrantes caminos
de finísimo enrejado.
¿Qué Musa se ha enamorado
de tu secreta hermosura?
¿Quién cinceló tu escultura
con la frescura de un verso
y en tu piel, madero terso,
te dibujó una cintura?

José Miguel Mederos Mederos
Bahía Honda, 1933- 2009
  A la malara
Su definida estructura
rebosada de salud
es de guitarra, laúd,
flores, mieles y pintura.
Su visible dentadura
con diez tonos musicales,
son raíces culturales
impertérritas y orondas
que llegan como las ondas
a las fiestas nocturnales.


Hernán Hernández Martínez
 Bahía Honda, 1972
   A Santiago Álvarez Cruz
Se juntan, muy rara vez
la modestia y el talento
y como firme sustento,
fraternidad y  honradez.
Santiago con sencillez
acrisola esta virtud,
artesano a plenitud,
de la décima el pintor
y afamado creador
de tres, guitarra y laúd.

Leandro Camargo Pérez
Los Palacios, 1987
Esa que me dio el derecho
a la vida que me toca
me puso un libro en la boca
y una guitarra en el pecho.
Alerta siempre al acecho
a tono con la moral,
un defensor  natural
contra el torpe y la mentira
y una décima guajira
como arteria principal.

Felipe Amaya Pimienta
San Luis, 1950
Ven, Luna, en tu claridad
que mi aldea se  fascina
y la noche campesina
cambia su tonalidad.
Mira si hay notoriedad
que hasta la guitarra mía
torna en fulgor su armonía
en cada verso que invoco
por ser el único foco
que no derrocha energía.

Miguel Alonso Gómez
Minas De Matahambre, 1960
Por vibrar su juventud
junto a la guitarra bella,
debió dormir una estrella
en el vientre de un  laúd.
Por eso con la inquietud
que se incendia el horizonte,
se hace luz el alto monte
y se le escucha tocar
con su instrumento y cantar
retando al mismo sinsonte.

Freddy Fernández Serra
La Palma, 1944
Guitarra  de diapasón,
de llaves, cuerda, madera,
ritmo de sol, mi sitiera
que vive en mi corazón.
Sin ti muere la ilusión
como una luz desprendida.
Eres la tarde rendida
al umbral del horizonte,
eres mi alegre sinsonte
y el bálsamo de mi herida.

Reyna Ledón Pérez
Pinar del Río, 1958    
¡Guitarra!, ya tu ternura
en mi alma se hace densa,
suena tu sonora trenza
con lucidez y cordura.
Qué guitarra no fulgura
bajo un haz de poesía…
Qué apacible alegoría
tus cuerdas suelen  llevar
esparciendo el azahar
de la voz en melodía.

Omar Rubio Álvarez
Los Palacios, 1952
Tus ojos, fondo marino
tatuados por una estrella
fueron ojos de una  bella
guitarra de andar divino.
Fulgor que alumbra el camino
y lo acerca si es distante.
Y si un capitán errante
se extraviara por ignaro,
ellos serían el faro
que lo orientase al instante.

Bernardo Puentes Sierra
Bahía Honda, 1931
Salí un buen día a buscar,
niña,  bellas caracolas
frente a las inmensas olas
de un embravecido mar.
Llegué en el tiempo a viajar
por mi juventud primera,
recordé que un niño era
allá por San Juan de Dios
con mi guitarra y mi voz
en noches de primavera.

PEDRO DELGADO MENA
 El Macagüero
Pinar del Río, 1923 a 1983
Fuiste mi novia primera
en la vida  campesina
y como prenda divina
te vestí de guayabera.
Guitarra, mi compañera
en el campo y la ciudad,
contigo  mi soledad
nunca me supo a dolor,
si en tus cuerdas, con amor,
vino la felicidad.
 
RAMÓN CORDERO ESPINOZA
Consolación del Sur, P. Río,  1937  
Suena, guitarra, que en ti
está mi niñez primera
y como fiel compañera
ya no te apartas de mí.
En tus cuerdas aprendí
a seguir la melodía
cuando el verso me salía
de lo profundo del alma
y me endulzabas el alma
en noches de canturía.

BENITO HERNÁNDEZ CABRERA
Viñales, P. Río,  1912
Al fondo contemplo el valle
y en sus arpegios mi canto
le va tendiendo su manto
en bucólico detalle.
He pedido que no calle
mi guitarra el dulce trino,
y así mis tonos afino
por mi tierra y mi bandera
como si en ella midiera
mi estatura campesina.

 ELENA SABINA SANTA CRUZ
San Cristóbal, P. Río 1836 -1899 
Guitarra, das a la brisa
tu música más hermosa
y en tu cintura preciosa
se dibuja una sonrisa.
Por tus cuerdas va de  prisa
con  los versos que desgrana
el poeta  que   engalana
con  rítmica melodía
las noches de canturía
de la campiña cubana.

JULIO CÉSAR CAÑETE
Bahía  Honda, P. Río, 1952
Juan Cecilio Cruz, tu historia
es la historia del guajiro,
guitarra,  laúd y  güiro
recuerdan tu trayectoria
Queriendo alcanzar la gloria
escalas tu pedestal
llevando tu obra inmortal
dotado de inteligencia
al toca con  transparencia
como quien toca un cristal.

 OSCAR SANTANA SCULL
 Pinar del Río, 1956

A mí, que me den el son,
luz de bombilla o quinqué,
el son sabroso, no sé
si de almendra o de limón,
venga a encender la pasión
del orgullo en que me ufano.
Guitarras, maracas, piano,
todo suena a melodía.
Venga el son, la poesía,
la tradición del cubano.

 
Arsenio Valle Cabrera  (Fito)
 Los Palacios- P. Río,  ¿…?

Arsenio Valle Cabrera
soy, quien esta historia narra
abrazado a su guitarra,
su única compañera.
Esta mujer de madera
me acompaña noche y día,
y si no encuentro alegría
cuando me acuesto en la hamaca,
sale del cuarto y me saca
para alguna canturía.


CELINO ALFONSO  TORRES
Candelaria, P. Río,  1942

Me gusta cuando despuntan
del sol los claros del día
y ver en la lejanía
cómo las nubes se juntan.
Me gusta cuando preguntan
la dirección de un camino
de la casa de un vecino
que con guitarras y guiro
cantan el punto guajiro
del género campesino.

MIGUEL ANGEL ABDALA
 -Naní- B. Honda, P. Río, 1913

Soy del campo, soy cantor
y solamente me amarra
el sonar de la guitarra,
de la mujer, del amor.
Pero si escucho el fragor
de una buena canturía
ni un minuto dudaría
en plantar voz y bandera
como si la noche fuera
un templo de  poesía.

ANTONIO RAMÓN LEZCANO
San Luis, Pinar del Río, -¿…?
Guitarra, dulce instrumento
símbolo de mi alegría
la que en un tiempo sabía
mitigar mi sufrimiento
Se ha de llegar el momento
que pierdas todo mi afán,
mis dedos no tocarán
tus clavijas misteriosas,
ni yo cantaré más glosas.
ni tus cuerdas sonarán.

 PABLO GARCÍA GARCIA
B. Honda, P. Río, 1923
1.
Guitarra, dulce instrumento,
nunca dejes de sonar,
que contigo sé alegrar
el más terrible tormento.
Te canto en este momento
en compañía de un amigo
y si es que tocando sigo
en tu suave diapasón,
en el último vagón
que pase, me voy contigo.
2.
Suena, guitarra, que a mí
me gusta como tú suenas
y sabrás como en mis venas
canta un zorzal para ti.
Yo desde niño aprendí
a tenerte como almohada
y no sé en la madrugada
si tú dejas de sonar,
contigo me es malo estar
pero sin ti, no soy nada.

  GLADIS ORIA TORRES
 Sandino, Pinar del Río, 1943

Que el mar me bese en la ola
de su  playa aquí en  cortés,
que me cante si el mar es
dueño de mi  caracola.
No quiero sentirme sola
y si la décima adoro,
ven, poeta,  te lo imploro
con la guitarra en la mano,
vierte en un  punto cubano
las notas de su  tesoro.

APOLONIA VALDÉS ÁLVAREZ
Minas de Matahambre, P. Río,  1928 
Sueño el ave cuando trina
y el poeta cuando canta
si en su voz se me agiganta
mi condición campesina.
Sueño la noche divina
bajo la luz del quinqué
con los versos que escuché
junto a la guitarra bella
suplicándole a una estrella
por el guajiro que amé.

TEODORO ECHEVARRÍA
Pinar del Río, 1942
Esta es la tierra que sueño,
patria pequeña, tesoro,
sus pinares son el oro
de mi suelo pinareño.
Aquí forjé todo  empeño
de versos y canturía
y cuando le falte un día
con la muerte que desgarra,
quiero escuchar la guitarra
con una décima mía.


ELSA MARÍA MEJÍAS GUTIÉRREZ
Guane, Pinar del Río, 1965
Mi tierra tiene el sabor
de la caña y el café,
por todos lados se ve
de los campos su esplendor.
Yo que nací del amor
con los versos por fortuna
aprendí desde la cuna
con guitarra y poesía
lo que es una  canturía
en la tradición  montuna.