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Por Graciela Guerrero Garay         Foto: Cortesía familiar

¡Voy a tener un hermanito! Y en la cara de mi nieta Sheila estaba cuajada la alegría de ese momento único donde la familia – la de todos, claro está – redondea la vida y se transforma desde el corazón y la añoranza. Simula que fue ayer, pero hace ya un año que el pequeño Hiroshi nos regala esa pueril inocencia que en él, risueño por naturaleza, se nos antoja el mejor de los caramelos o el trino de los canarios.

Cumplió su primer añito en medio de un virus que es una suerte de tornado diabólico estremecedor en el mundo entero de los íconos de cualquier ventura. Pero no. Con la debida protección, con los imprescindibles, y los que fuimos dentro de esos bolsos cargados de ternura para el retoñín de los Giro Jorge, tuvo un día feliz el varón primogénito de su papá hipnotizado de tanto gozo, junto a su orgullosa y “pulpo mamá” , empinada en la mejor de las enseñanzas que ha tenido.

Nuestro muñeco y nieto por bendecida adopción (sin que sus chochos abuelos paternos Sorby y Pachi se les suban los humos) tuvo un día feliz y recibió todo eso que inspira a la familia que lo ama. Miren su carita no más. Le debía estas líneas…

Dios te guarde mi niño…quise tener tu recuerdo en mi face… ya ahorita eres un campeón en las redes sociales (genes, mi amor, genes). Te queremos de verdad. Y ya correrás escaleras abajo, apagarás muchas velitas y lo mejor, seguirás más lindo y saludable. Un abrazote de oso de tu abuela seducida y todos los amores que tienes acá en nuestros corazones. ¡A caminar más de prisa y volver loca a mamá!, bastante que me volvió a mí, pero no le digas nada, es nuestro compinche secreto… Te quiero lindo. Dios te bendiga. Hoy exactamente tienes un añito y 24 días.