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Por Graciela Guerrero Garay         Foto: Cortesía de la entrevistada

Las Tunas.- Es una de esas mujeres que encuentra paz en el cada día del barrio. Eso significa estar bien cerca de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y, sobre todo, de la cultura. Para Deysy Márquez Coba ser promotora cultural en los últimos ocho años es volver a sus raíces haitianas. Una sangre llena de fuerza y tradición que la mueve entre las tempestades y los causes mansos.

Cuando agosto estremece los sentimientos de las féminas cubanas, los recuerdos de tiempos más activos le sacan la sonrisa que casi nunca falta. Ahora no hay grandes movilizaciones hacia la zafra, pero los proyectos comunitarios y el buscar en la gente el duende creativo que lleva dentro, es la misión más grande. Así enamora a las jóvenes y trata de que el quietismo no manché los entornos.

“Desde niña mi pasión es el arte. Estudié enfermería y allí, en el hospital Ernesto Guevara, me encargaba de las actividades culturales. Cuando dejé mi trabajo, busqué la Casa de Cultura Tomasa Varona. Es mi vida. Canto y bailo desde chiquita y salí en las carrozas del carnaval durante 20 años seguidos. Amo la danza y el folclor.

“Cuando en las comunidades uno motiva a las personas, no importa la edad ni las enfermedades que tengan, el medio se transforma aunque sea un rato, y los vecinos lo agradecen. Nuestro Consejo Popular 5 es complejo. Por eso quisiera que el Joven Club de la zona pueda contar con electricidad como al inicio. Allí de noche hicimos muchos proyectos, sobre todo con personas caracterizadas. Comprendo las limitaciones del combustible, pero duele ver esa instalación oscura cuando puede ser muy útil en la comunidad”.

La mulata – como algunos le dicen con cariño – anda de carreritas para reunir “mis mujeres y hacer algo muy bonito este 23 de agosto. Yo quería estrenar un proyecto sobre la comida haitiana, que es una tradición que pervive por aquí y no deseo perderla. Me faltan muchas cosas. Creo no será posible de inmediato. Es una meta para el otro año. Ya verás. Yo sí siento que cuando se habla de cultura, se habla de todo, y ahí están las federadas”.

Sonríe y del rostro moreno emana una luz nueva. Deysy, definitivamente, renace al hablar del arte. Por esos caminos apuesta a la esperanza, con su cubanísima estampa de tunera enamorada.