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Por Graciela Guerrero Garay            Foto: Internet

Hasta trabajar se hace difícil, es el comentario generalizado de los tuneros que desde el jueves esperan hasta  más de horas en las paradas, repletas por demás. Cada día se anuncia por la radio la cantidad de ómnibus que tendrán las rutas. El jueves, por ejemplo, la Ruta 7 que hace el recorrido completo por toda la ciudad- incluido el indispensable paso por el hospital general docente Ernesto Guevara – solo tenía un carro Diana, una opción que si bien multiplicó el parque de la Base y permitió habilitar otros recorridos demandados e imprescindibles, son muy pequeñas para la demanda y la circulación de pasajeros.

Este viernes todo fue más complicado. El parte diario anunciaba al amanecer el malestar popular, inevitable. La “7” seguía con una sola guagua y la “6”, dos. La “1” parece no tenía ninguno. El tren urbano que siempre es un aliviadero, hoy tenía quizás la más alta concentración de personas este año, a tal punto que el calor y la sobrecarga humana provocó que se desmayarán dos viajeros y tuvieran que dejarse a mitad del trayecto para recibir auxilio. Ambos eran adultos mayores.

Tradicionalmente, los fines de semana el transporte público, sobre todo después de las 8 de la noche, no circula. La pregunta de los pasajeros es: ¿Por qué no explican a qué se debe esta situación, común los finales de mes por la reducción del combustible? ¿Quién explica las causas?, por qué como dice a voz abierta la gente… ¿de qué política de atención al cliente se habla, si hasta el derecho a saber no los violan? No hay guaguas, pero sí hay que ir a trabajar y más que la llegada tarde… ¿cómo nos movemos? Los cocheros se aprovechan y quieren cobrar hasta 10 pesos o alquilar, nunca a menos de 50. ¿Y al trencito, no se le puede poner otro vagón?