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Por Graciela Guerrero Garay         Fotos: Jorge  González  Armas

La décima es una catarata que se mueve, desde este 29 de junio hasta el 2 de julio, entre los bambúes y calores que envuelven al motel El Cornito, la meca de las fiestas tradicionales campesinas en Cuba y donde nació la figura más destacada de la espinela del siglo XIX, el poeta siboneyista Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo, El Cucalambé.    

En su edición 50, la cada vez más popular e internacional Jornada Cucalambeana atrapa a los tuneros y a delegaciones invitadas de países como México, Chile, Colombia, Puerto Rico, Italia, Alemania y Argentina, en un intercambio cultural que alimenta las raíces de esta nación caribeña y se comparte, en sus esencias, con la identidad común de los pueblos iberoamericanos.

El  Concurso de Repentismo Justo Vega, espectáculos infantiles, conferencias  y el  XX Coloquio Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado son espacios que  preservan tradiciones y abren puertas junto a una variada propuesta cultural, de fuerte arraigo campesino y dedicada a recordar a Juan Cristóbal, el bardo tunero por excelencia  y por el cual se mueven en Las Tunas cuantos recursos materiales y humanos sean posible para garantizar la calidad del evento.

Las Tunas amaneció este jueves de Flores de Birama sobre hermosos corceles, con la bandera en alto, por las calles principales de una ciudad que trae el laúd, el tres, la guitarra y  las tonadas piel adentro, donde la décima se salva del olvido y el guateque más grande de Cuba y los tuneros  son el eje que lo mueve todo, entre los bambúes de El Cornito y el calor de un verano fuerte y  amoroso. La 50 Jornada Cucalambeana es un hecho. Hoy la canturía del guajiro está de fiesta.