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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: JC

Decir Reparto Aguilera desde su tocayo Buenavista e, incluso, desde el corazón de esta ciudad puede ser, por el sol y el transporte público local, tirarte un cubo de agua fría. Sin embargo, gracias al programa de informatización desarrollado en Cuba, los años transcurridos y la voluntad de los tuneros de no quedarse atrás, las siglas JC no pierden el encanto del primer día y son una suerte de pastilla mágica en los barrios periféricos y para la gente, no importa la edad ni el kilometraje a recorrer.

Conocido como Tunas II, el Joven Club de Computación ubicado en la calle 11, esquina 13, de esa zona – cercana a la salida vial que lleva al transeúnte camino a Camagüey, en la parte oeste del Balcón de Oriente- su historia tiene huellas en centenares de vecinos, visitantes y tuneros de cualquier parte porque allí, como en los demás, las puertas siempre están abiertas.

El carismático y servicial José Luis Guerra Pérez, licenciado en Educación en la especialidad de Informática, quien además de Instructor imparte docencia y es el encargado de la Sala Nauta, sonríe, un detalle peculiar en este joven que se las ingenia para atender más de diez personas a la vez y lograr que todas estén satisfechas y cumplan el objetivo por el cual fueron a la instalación.

Prestamos varios servicios – dice- a las personas naturales y jurídicas y jamás nos faltan usuarios, sobre todo los niños de diferentes enseñanzas. Por ejemplo los cursos son gratis para las personas naturales. A las empresas se les cobra la hora a 15 pesos moneda nacional (CUP).  Sentimos que la idea de crear los Joven Club de Computación en los barrios se agradece y es una herramienta no solo para trasmitir conocimientos tecnológicos, sino para elevar la cultura general de las comunidades.

El tiempo de máquina y la atención a chicos y chicas talentos, e ir a las escuelas a captar alumnos para los círculos de interés, ennoblece el empeño y potencia la utilidad de este trabajo, donde los discapacitados y las personas de la tercera edad hacen virtuosa la vida y olvidan esos tabúes de que son menos que los demás.

Es una misión hermosa – indica José Luis – y el principal protagonista es la comunidad. Ya nadie en el barrio puede decir que no tiene un lugar donde conocer qué es una computadora, cómo se navega y decidir su propio tiempo de máquina.

Para las empresas, o sea las personas jurídicas, hay ofertas vitales, de las que no se excluyen las personas naturales, pero en el mundo empresarial estos servicios resultan hoy imprescindibles, como la Asesoría e implementación de redes, el desarrollo de aplicaciones informáticas, asistencia informática y hasta el alquiler de computadoras, entre otros.

La programación de diferentes softwares para cualquier empresa de la provincia y el país clasifica entre las ofertas notables, más cuando el municipio Las Tunas cuenta con un Grupo de Desarrollo competente y eficaz con estos empeños.

Al decir de José Luis son interminables los éxitos y los resultados de esta iniciativa cubana de poner en manos de su población las nuevas tecnologías. El Gereoclub del “Aguilera”, como la de sus homólogos por  la geografía tunera, llena de brillo la mente de los ancianos y pone en sus manos una flor de nuevos sueños. Nada más por eso, por tanta vida en cosecha y bienestar público, los Joven Club ganan la medalla del amor del pueblo.