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Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: De la Autora

Mirar más allá del presente en las enfermedades que puedan adulterar el futuro saludable de las niñas, niños y adolescentes de esta Isla fue uno de los objetivos del recién concluido IV Congreso Cubano de Endocrinología ENDOPED 2014 Doctora Teresa Montesinos in Memoriam, concluido en La Habana la semana última.

El evento merece, desde nuestro punto de vista, junto al realce informativo y académico – científico del enfoque de sus jornadas de trabajo, una reflexión a voces sobre puntos de vistas y conceptos que se siembran de manera equivocada en la sociedad de hoy, a pesar de la labor profiláctica de los especialistas  y la atención primaria que recibe la familia mediante los Consultorios Médicos, ubicados dentro del entorno comunitario.

La obesidad en estas primeras edades de la vida estuvo en el colimador de los 200 asistentes al Congreso, por lo que puede influir en la aparición de enfermedades como la diabetes mellitus tipo II, la hipertensión arterial y el aumento de las grasas en la sangre con sus consecuencias en la posible aparición temprana de problemas ortopédicos y coronaria precoz.

Ante tales advertencias y certezas clínicas pienso en la ponderación de las “rosquitas”  que hacen las madres y los cubanos en general ante los bebés, quienes a veces son tratados como piezas de museo por tal “virtud” y de ser menudos –no digo desnutridos ni enfermos- traumatizan a la familia y buscan las maneras imposibles de que coma más y más hasta ponerles los cachetes abultados, aún cuando los facultativos les reiteren que están en el tallaje normal para la edad.

Por otro lado, el Congreso de Endocrinología dejó sentado que la obesidad es una enfermedad y es originada mayoritariamente por el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas y carbohidratos, sumado el sedentarismo, al tiempo que estos infanto-juveniles, en un 80 por ciento,  corren el riesgo de ser gordos en la adultez.

El llamado a una dieta balanceada volvió a tomar voz alta en los podios de los especialistas cubanos, quienes compartieron espacio con colegas de Argentina, Ecuador, Honduras, Guatemala, Suecia, Perú y México para abordar importantes asuntos relacionados con patologías como el hipotiroidismo congénito, hiperplasia adrenal congénita, trastornos menstruales en las adolescentes y la educación integral de este grupo poblacional con diabetes mellitus tipo I en Cuba, entre otros.

Con estas herramientas, 26 Digital hizo simples sondeos aleatorios entre madres y vástagos de esas edades para indagar el comportamiento dietético entre los “pasaditos de peso” y un gran número de las entrevistadas – el 85 por ciento-, confesó que sus hijos prefieren las chucherías a las comidas de aportes calóricos adecuados y sanos, y aceptan algún tipo de ensalada, pero jamás la amplia diversidad de vegetales cultivados aquí, aún cuando estén en cosecha y los precios sean asequibles, algo que alegan en como impedimento para llevarlos a la mesa.

Igual admitieron que los médicos de la familia junto a las charlas educativas y orientaciones clínicas correctas, les advierten de la importancia de evitar a toda costa la llamada comida chatarra en la primera infancia y la adolescencia, pero no pueden cumplirla “porque los muchachos no quieren comer otra cosa que no sea dulces, confituras, refrescos y galleticas”, señalaron.

Aunque en las zonas tanteadas por esta redacción no prevalece la obesidad entre los infanto-juveniles, la vivencias cotidianas apuntan que existe un paternalismo consentido y complaciente sobre la demanda de los chicos y chicas a nutrirse con alimentos ligeros y rechazar otros comestibles, hecho que a la postre puede complicarles el futuro a todos y, lo peor,  anular o entorpecer la efectividad de los tratamientos médicos y convertirlos en adultos enfermizos.

Al margen de los comportamientos nucleares y actitudes en determinados grupos de población,  Cuba dedica cada día más y más recursos humanos y materiales para garantizarles una calidad de vida superior y saludable a sus habitantes y en lo referido a niños, niñas, adolescentes y jóvenes la prioridad es innegable.

En Congresos como estos se evidencia también que el esfuerzo y el talento no es privativo de los límites costeros de la Isla, sino que los comparte con sus homólogos de otras naciones, los expande y lleva allí a la tierra de quienes lo necesitan, no importa cuan alto estén los cerros o distantes y riesgosas las geografías.