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Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Tomada de 26 Digital

Los tuneros andan con los ojos de brillo. El iris refleja la semipenumbra que envuelve la ciudad y las llamaradas de pico que encienden las antorchas. Hoy otra vez la historia la sacude y la dibuja renacida, para los viejos y los que llegan de brazos o manos de sus padres.

Es un ritual cada 26 de septiembre, desde que rescató sus verdades mambisas y convirtió las leyendas en patrimonio de todas sus generaciones. “Quemada antes que esclava” sentenció el Mayor General Vicente García, cuando el dominio español parecía inevitable. Y la hizo cenizas para después reconquistarla.

Este 2012 tiene también aires de carnaval. Rompe la corneta. Hay congas y carrozas. Himnos patrióticos y rebeldía. Unos primeros, otros después, con el contagioso arraigo de tradiciones y la mermelada de gozo de sus fiestas.

Es un momento único. Un instante donde el machete se alza y la caballeriza llega, como entonces. Siglos de batallas constantes, desde las guerras de la independencia. La ciudad de Las Tunas arde, simbólica. La noche la cubre. Los rostros se agigantan en las sombras, según la dirección del viento. Los jóvenes encabezan las marchas. Nadie se siente ajeno. Es un puño de pasado, presente y futuro.

No fue ni será esclava. Ahora, luego de celebrar otro aniversario más de ese gesto viril de Vicente García, romperán sus carnavales. Los tuneros traen brillos en los ojos.  Rueda la conga. La historia vuelve, pero con aires de mañana. Las Tunas, cada aniversario, estrena un sueño.