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Por  Graciela Guerrero Garay      Foto: Luz Marina Reyes

No es una tradición formal lo que descubro en las primeras horas de la mañana cuando llevo a mi nieta a la escuela y hago el recorrido habitual de hace unos meses, en que una imprevista parálisis de un par de nervios en el ojo izquierdo me lleva todos los días al consultorio médico y al policlínico cercano. Es un halo de amor y entrega lo que me sacude el alma este amanecer de viernes. Sentí mucho no traer la cámara conmigo. No hubiesen hecho falta las palabras.

En el Consejo Popular número 18, donde vivo, en una media plazoleta que existe en el punto comunitario más concurrente de la barriada, porque allí se concentra el mercado, la carnicería, los puntos de venta particulares y estatales, el círculo infantil y las escuelas primarias y la secundaria básica, un altavoz multiplicaba por todas las esquinas esos versos que sabemos de memoria los cubanos… “y dice una mariposa que vio desde su rosal guardados en un cristal los zapaticos de rosa.”

Mientras, unas caras preciosas de niños pequeños, del grado preescolar de la guardería Futuros Constructores, con su banda rítmica, batuta en mano y un paso marcial exquisitamente acoplado, desnudaban la magia que encierra cada página de la Edad de Oro, esa revista universal que encumbra para gloria de esta Isla la obra de José Martí, en el aniversario 159 de su natalicio, hoy sábado 28 de enero. Empero, por ser día de descanso escolar y  laboral para muchos, el homenaje se hizo este viernes, aunque hoy habrá desfiles martianos en toda Cuba.

Los versos sencillos rompían la rutina matinal de los cientos de tuneros que,  con los primeros rayos del sol salen camino a la vida: al trabajo, la escuela, las compras de alimentos, medicamentos, fiambres…en fin, los menesteres cotidianos que forman la agenda personal de cada quien. Una exposición de muñecas negras obligaba a detener el paso. Las había de todos los tamaños y con todo tipo de  atuendos de colores, convirtiéndolas en tentación y gracia artística. La venta de libros, en una perpetuidad de esas ideas que el apóstol tuvo el don de legar por los siglos de los siglos y es luz del pensamiento nacional y de la tierra entera, sobre todo su América.

Este sábado acontecerá lo mismo. Niños y jóvenes andarán por las calles principales de cada capital y municipios cubanos reviviendo sus cuentos, su poesía. Renovando la tibieza patriótica de sus letras, sus cartas, sus amores. Atizando el fuego que late en sus artículos. Rehaciendo los caminos que le abrió a sus paisanos por cada país que visitó y marcó para siempre con su pluma inmortal.

José Martí es  un aire fresco que sacude a Cuba y la empuja hacia adelante. Hoy habrá mar de pueblos en los pueblos. La casita de la calle Paula  tendrá más huéspedes. Un nuevo remolino de esperanza subirá con las olas que rodean a Cuba. Hoy nació el Héroe Nacional. Y hoy, también, nace un ángel  que levanta y vislumbra un futuro mejor. Este espíritu está ahora mismo, mientras florece el amanecer, en las cuerdas de una guitarra de ese trovador que, en la vigilia, desata en la garganta el nudo, canta y echa andar porque tiene un buen amigo…