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Por Graciela Guerrero Garay

Es evidente que el mundo está al revés, y nadie crea que descubrí el agua tibia ni estoy dando la última noticia. ¿Cómo digerir que la verdad se defienda una y mil veces y no alumbre sobre la mentira? Es muy triste ver que una generación que tiene la posibilidad real de hacer el bien con la experiencia milenaria del conocimiento, el desarrollo y la tecnología, sea la que más muerte reporte a diario, donde hay más guerras, más enfermedades, más manipulación, hambre, miseria e injusticia.

El caso de los CINCO es un ejemplo explícito.  Cada minuto, día por día, personas de todas  las latitudes y en todos los idiomas piden que se liberen a Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando, presos por defender a Cuba y a los propios Estados Unidos de ataques terroristas. Una injusticia que demuestra, hará pronto 14 años, el teatro negro de la Casa Blanca, que para colmo permite ahora que René, tras cumplir segundo a segundo su condena, no pueda regresar a su país y tenga que estar bajo vigilancia supervisada en la nación que lo condenó, arbitrariamente y contra las normas del Derecho Internacional.

No hay respeto a la verdad ni a los hombres y mujeres de principios y preceptos firmes, solidarios, humanos, analíticos, sacrificados por sus ideas y acciones a favor de los demás. Es un ensañamiento irracional. Y acontece no solo contra los CINCO, sino con los presos en Colombia, Puerto  Rico, Panamá... Sucede que quien no responde a los intereses del imperio y sus aliados ya es enemigo y punto, no importa si la decisión implica destruir la tierra, matar niños, mujeres y ancianos indefensos, que lo meno que les importa y saben es de política, monopolios, partidos, mafiosos o los fondos del Banco Internacional.

 Es inconcebible que se pisoteé sin pudor ni vergüenza el reclamo de que cada pueblo escoja sus propios destinos y si se equivocan, rectifiquen por soberana decisión. Este 5 de febrero se volverá a tocar las puertas de la Casa Blanca. Obama es un Novel de la Paz, negro (la única raza esclava desde el descubrimiento y los tiempos de conquista), es el Presidente de los Estados Unidos. Si este país hace guerra en otros, acaba con la vida de millones so pretexto de “defender los derechos humanos e implantar la democracia”, ¿Por qué no empieza a limpiar su propia casa y a exigirse lo mismo que pide? ¿Por qué no cambia las leyes de su gobierno y vira la hoja, para que el estadista de esta nación deje de ser un instrumento decorativo y  no sigan en pie las garras del águila?

El descrédito del imperio yanqui ya no es un secreto para nadie. Miles de familias norteamericanas, no emigrados con residencia ni americanos desnaturalizados, visten de negro porque sus hombres fueron mandados a pelear a un número largo de naciones (Viet -Nam, el Golfo, Irak, América Latina, etc, etc.) El teatro negro de la irónica Casa Blanca es un bochorno para la memoria que, alguna vez, se harán de estos siglos, tal como ahora nosotros tenemos la de nuestros antecesores. Liberar a los CINCO no es un grito político. Es abrir las alas al decoro y poner todo en el justo lugar.

Si el mundo anda al revés no han sido los OVNI. Basta. La justicia es humana. Seamos los que somos. Todavía se puede. Cuando miro a mi gato me abochorno de su inteligencia y su cariño. ¿Será posible que los animales nos estén ganado la partida, cuando  nos enseñaron que somos los seres superiores en la escala biológica?¡¡¡ Le zumba la berenjena!!!!