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Brotan rosas entre las espinas

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje Chela

Ha crecido paso a paso, con la magia de envejecer y renacer al mismo tiempo.  No importa si algún testarudo se enquiste en su memoria la discutida teoría del “vaso medio lleno o medio vacío”, para restarle prominencia ahora y endulzar su pasado. Mucho sudor de mucha gente está cuajado en su libro de vida para donarle epítetos o disfrazarla. Es por sí misma, aún inacabada. Resalta sin luces de más ni coloretes.

Puedo testificarlo sin andar entre los que más llevan canas. Todavía no olvido cuando a finales de los años 70, para ir justamente a la Universidad de Oriente, si llovía, tenía que ponerme unos zapatos viejos y desafiar el fango. Era la única manera de llegar “limpia” a la pequeña terminal de ómnibus a coger la guagua hacia Santiago de Cuba. ¡Y cómo aún faltan calles por pavimentar y avenidas por reparar!, pero son menos que entonces y cientos más que cuando nací.

¿El marabú?, era como una planta ornamental, autóctona. Los potreros, el paisaje más común. ¿Luces de neón?, muy pocas. ¿Edificios?, quizás entonces ni el 50 por ciento de sus habitantes conociera del diseño de estas viviendas multifamiliares. ¡¿Un doce plantas?! todo un suceso para tocar el cielo.

Es otra. En 50 años todo le ha cambiado para bien, aunque ocupe la novena posición, con 6 mil 588 kilómetros cuadrados de extensión, entre las provincias cubanas, el seis por ciento de la superficie del país. Y esta ciudad, su capital, es testimonio vivo de su parto de rosas, entre los áridos y espinosos terrenos de aquel tiempo en que las palabras Revolución y Socialismo, en estos días de Girón y homenaje, empezaron a parir esperanzas entre la miseria y el subdesarrollo.

No son justos quienes hoy le llaman una aldea a la otrora Victoria de Las Tunas. Por todos sus puntos cardinales, desde sus límites con la región de Camagüey, al norte y al oeste; con Holguín, por el este, y Granma, al sur, nada es comparable. Sus municipios ya no son esos montes oscuros donde hablar de cine, televisión, parques, plazas, pavimento y hasta un helado Coopelia podía ser una palabra en idioma Cantón para la mayoría de sus residentes, campesinos de pura ceba que veneraban el candil y sus hijos decían “haiga” y “en todavía”.

Contar otra cosa es cambiar la historia del tunero legítimo. Negar su raíz y su progreso. Subestimar el presente en que disfruta de lo que jamás tuvo en medio siglo. Viste y calza con aires modernos, utiliza las últimas tecnologías, se cura con rayos láser, se transporta en modernos carros, tiene televisores hasta en las escuelas y camina sobre el asfalto la mayor parte del día, a pesar de cuanto falte y el sudor que debamos derramar.

Y no hablamos de estar en la cumbre ni sentirnos plenos. Seguimos marcados por el subdesarrollo y no somos el territorio más industrializado del Oriente ni el país. Empero, es innegable que tipificamos el arquetipo del avance sostenido de una obra social irrebatible, quizás como pocos territorios cubanos puedan hacerlo, justamente porque Las Tunas era una ancha pradera atravesada por la carretera central, contando incluso las edificaciones particulares y públicas que existían aquí y en las localidades vecinas que hoy conforman sus municipalidades.

LLEGÓ PARA QUEDARSE

Locuaz, revolucionario de corazón y convicción, y memoria exacta de los primeros caminos abiertos hasta hoy por el gobierno renovador que encabezó Fidel Castro al derrocar al dictador Fulgencio Batista, el Primero de Enero de 1959, y declarado Socialista después de la derrota a los mercenarios yanquis que invadieron la Isla por Playa Girón, en la provincia de Matanzas, este hombre me dice sin titubeos:

“Para mí la obra revolucionaria en estos cincuenta años en Las Tunas puede ser la Educación o la Salud, no hay diferencias. Todo era prácticamente nulo. No existía nada. No había ningún desarrollo en la educación ni había ningún desarrollo en la salud”, puntualiza y detalla José Manuel Caraballo Almaguer, un holguinero que vino para quedarse y entregó su juventud militante a levantar el presente en este territorio.

La historia de este combatiente incansable está muy ligada a las primeras semillas que regó por todo el archipiélago ese ejército de barbudos que, agrupados en ideas y lealtad martiana dentro del Movimiento 26 de Julio, transformó a Cuba y a los cubanos con el único proyecto socialista de América Latina. De aquellos años iniciales recuerda:

“Principalmente en la salud, en 1959, se inauguró el actual hospital Pediátrico, que comenzó a construirse en el capitalismo, pero lo terminó la Revolución y vino Machado Ventura a esa inauguración. Se le dio mucha importancia. Fue la primera obra aquí y el nuevo hospital de Las Tunas, pues existía un pequeño hospitalito en  la calle Lico Cruz y las dos clínicas. De la educación puede decirse lo mismo. Todo era primario, mínimo.

“Sí, cincuenta años de socialismo y Revolución puede decirse que es Las Tunas de hoy. No había edificios, no había escuelas ni universidades. Cuando se hizo la Escuela Formadora de Maestros, hoy la universidad pedagógica, sucedió lo mismo, algo extraordinario. Fue una transformación del día a la noche. Ni existía ni se soñaba. Igual que el deporte, en cualquiera de esos aspectos está presente la obra socialista. Ya lo dijeron una vez, Las Tunas era una aldea.

“Yo tuve la oportunidad de venir en 1948 como pelotero y conocerla brevemente,  y después en el 59 y 60 empecé a viajar algunas veces por las responsabilidades que tenía en la zona 28 de desarrollo agrario. Ya en el 61 lo hice más frecuente, junto al compañero Julio Báez para ir integrando las granjas. Aquí no había nada. Al entrar por Holguín, uno veía la instalación nueva del hospital que se estaba terminando, a la izquierda, al lado de la cafetería La Serrana, vivía el papá de los Rodríguez y no había más viviendas por ahí en un buen tramo.

“A la derecha, existía la finca La Aurora, hierba de guinea todo y no había edificación ninguna. De ahí para acá, buscando el pueblo, la casa de los antiguos dueños es lo único que estaba. Ese reparto Aurora, antes era todo hierba de guinea y potrero. Allí lo primero que se veía era el Piquinchiqui, que después se fue transformando. Al frente sí había viviendas, la de Molina, el cuartico donde paraba Georgina Barea; ahí conocía a Héctor Gómez, Benito, y otros compañeros que eran de la dirección del Partido. Los compañeros trabajaban en una mesa, atrás, en un portal, que luego fue la casa a donde se mudó Molina, una casa de tejas, que todavía existe. Ahí fue la dirección del Partido, hasta que se pusieron después las oficinas casi frente al Museo 26 de Julio, un poquito más allá, por la Funeraria.”

Mientras Caraballo, con sus 80 años revive con orgullo aquellos tiempos de intenso trabajo, en los que piedra sobre piedra se pobló esta Capital de la Escultura, busco los días actuales donde la carretera central, desde esa misma entrada proveniente de la vecina Holguín, nos regala el atractivo centro turístico El Ranchón, una rotonda colmada de jardines, un Parque de la Paz, la Escuela de Arte El Cucalambé, oficinas, la ampliada Terminal de Ómnibus, edificios, calles asfaltadas… una ciudad nueva para un hombre nuevo.  

CON VENTANAS Y PUERTAS ABIERTAS

Si la también Ciudad de Puertas Abiertas y Balcón del Oriente tiene partos de frondosas rosas entre las espinas de su desolador pasado, no menos puede contabilizarse de sus ocho municipios. Racimos que le nacieron después de la División Administrativa de 1976 y en los que estos 50 años de Revolución Socialista rompen el mito de las fantasías para convertirse, sin excusas, en razones que apuntalan un gradual  y sostenido desarrollo que acortó, desde la escolarización y el establecimiento de servicios esenciales en todas las esferas del bienestar público, las distancias entre campos y ciudades e incluso en las propias diferencias internas.

En sus 502 asentamientos poblacionales – 19 urbanos y 483 rurales – hay una obra vial, hidráulica, sanitaria, cultural, económica, deportiva, social, educativa, urbanística… que expone por  sí misma el carácter humanista y socialista del proceso transformador que sacudió las cimientes de una sociedad marginada y marginante. Las localidades del sur son patentes de estos avances, aunque todavía estén lejos de reflejar los cuantiosos recursos invertidos y el grado de prioridad concedido al pueblo en la búsqueda de equitativas oportunidades. Más, con todo, ninguna imagen es igual a la de cinco décadas atrás.

A pesar del deterioro de la industria azucarera y la asunción de nuevas estrategias a razón de las urgencias de los últimos años en los programas agroindustriales, se puede contabilizar la creación de  una fábrica netamente propia de este medio siglo de andares distintos: el central Majibacoa, al tiempo que se ampliaron los seis restantes y se logró en este lapso histórico convertir a Las Tunas en la Capital de los Derivados de la caña de Azúcar. Hoy puede hablarse de un rescate de la agricultura cañera y de un serio trabajo por alcanzar la eficiencia en la elaboración del rubro.

Los Joven Club de Computación en los más apartados Consejos Populares, los Centros Porcinos, las granjas avícolas, organopónicos, fincas, cooperativas, consultorios médicos, talleres de servicio, universidades municipales incluidas las Ciencias Médicas, salas de video y televisión, cadenas comerciales y proyectos diversos encaminados a potenciar los recursos humanos y logísticos de cada lugar, con políticas ambientalistas coherentes y funcionales a las demandas del desarrollo humano ulterior, hablan igualmente de un sistema socialista viable y justo, defensor por excelencia del beneficio del hombre y sus derechos esenciales.

Andar en este abril a la grupa de un caballo, en una guagua Yutong o sobrevolando las alturas desde un helicóptero por este territorio es sentir el palpitar de frescura que lo baña. Caminarlo una de estas tardes con sus puestas de sol enamoradas es exhalar ese amor que retoña en la sonrisa de sus niñas y niños, en sus apuestos muchachos y muchachas, y en la dulce sonrisa de las personas mayores quienes, desde la ancianidad,  sostienen el bastón y dan un insustituible apoyo a la familia.

Revisar su historia es eso: vivir y estar vivos con las ventanas y puertas abiertas, sin un romanticismo banal que demerite el tesoro cultural que encierra en sus más de 100 esculturas monumentales y el privilegio de poseer una Plaza Martiana con un reloj solar, que le cede el honor de contar con el primer parque de este tipo en América Latina y el segundo del mundo.

Su desarrollo industrial es otro puntal de los cambios que la han sacudido. La fábrica de Estructuras Metálicas Paco Cabrera, la de Botellas, Aceros Inoxidables (ACINOX), Muebles para el Turismo (FUSA), Guantes Quirúrgicos, Sombrillas, Lámparas, Tabacos, Persianas, Lácteo, Laminador –T, Vinos, Refresco, Artesanía, Poligráfico, Salina y de Productos Cárnicos, entre otras tantas de medianas y pequeñas producciones resumen, a lo largo de estos años, el rostro nuevo de su economía, aún afectada por las severas escaseces que impuso el Período Especial y la crisis y los ciclones que la azotaron en años más cercanos.

En el ámbito cultural y deportivo, en la cosecha de talentos, investigaciones científicas, proyectos comunitarios y relevancia en eventos locales, nacionales e internacionales tampoco es despreciable el avance alcanzado. Nada es perfecto y queda muchísimo por hacer y lograr en Las Tunas, sin embargo los primeros 50 años de un Girón de victoria no pasaron en vano, no son consignas de paso. Es una realidad tangible, tocable, existencialista y motivadora para seguir el camino de mejorar la sociedad y ser dignos tuneros y cubanos, hasta convertirla en esa tacita de oro que un día, al inaugurar el Laminador 200-T, Fidel nos exhortó.

MIRADAS CERCANAS

La joven estudiante de quinto año de Medicina María de los Ángeles Gutiérrez La O acaba de estar entre los once mejores de la carrera que fueron seleccionados, por sus méritos, a integrar la Brigada Henry Reeve, del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias.

Su mamá, cocinera de la Brigada de Gastronomía, está llena de un orgullo doble, al igual que su hermano y su papá, mecánico de oficio. Marita – como cariñosamente le dicen a esta futura doctora tunera – no se vanagloria. Desde pequeñita le gustó estudiar y ha sido ejemplo en todos sus años escolares, en los que ocupó siempre alguna responsabilidad desde las aulas primarias hasta llegar a ser presidenta de la FEEM en la ESPA y a nivel municipal integrar el Secretariado. En la FEU, en el 2008, ganó la condición de Vanguardia.

Su ciudad para ella es un amor y le ha dado, a pesar de sus escasos 22 años, mucho esfuerzo y horas de bien.  Desde sembrar bija para  paliar la falta de condimentos y tomate en los quehaceres laborales de Julita, “cuando aquellos años primeros del Período Especial y no tenía mami con que cocinar” hasta horas voluntarias en la Facultad y obras de choque de la UJC, el CDR, la FMC y “donde se necesite”, tal como afirma y hace en todo momento.

“No conocí el pasado, pero sí se la historia y allí donde está la EIDE, en la que estudié, todavía se pueden hacer muchas cosas, pero era monte. Y mi reparto Buena Vista y por la Facultad de Ciencias Médicas, lo mismo. Ahora el Bulevar y toda la reanimación que se le ha hecho al centro del pueblo es una muestra de que Las Tunas cambia constantemente. Tenemos mucho que trabajar, pero vivimos en un pueblo lindo, mucho más lindo que antes”.

Y en ese brillo de firmeza y cariño que le brota en los ojos, Marita, quien tiene una larga y ejemplar trayectoria estudiantil, deviene símbolo de los más de 536 mil habitantes que nacimos, crecimos, luchamos y compartimos este terruño oriental con nuestros modos, inconformidades, alegrías, sueños, metas, éxitos y fracasos pero siempre, en las verdes y las maduras, con la esperanza de un día mejor.

NO HAY FRONTERAS

Cincuenta años de la victoria de Playa Girón no es un mito de la propaganda ni el montaje de una campaña publicitaria acuñada a la impronta de compromisos formales. Para los cubanos y los tuneros, esa mayoría que tuvo de techo el guano y de cama un colchón de pajas secas, es la médula de su reivindicación humana y su conciencia social, proletaria, benefactora y noble. Su salto al mejoramiento individual y colectivo.

Estas verdades resonarán siempre como piedras, sin autocomplacencia ni conformidades mediocres. Justamente, porque desarrollamos el intelecto, el espíritu, el conocimiento y la capacidad del asombro somos tan inconformes y hasta subestimamos la riqueza que tenemos.

Medio siglo de avances concretos, hecho obras y urbanización en un hato que empezó hace más de 200 años a cosechar su historia, también relevante para entonces. Desde allá, en esas coordenadas del tiempo, hemos dejado lo bueno y malo por nuestros caminos. No estamos detenidos, no tenemos fronteras para cultivar rosas y seguir quitando espinas. Valor, fuerza y amor tenemos los tuneros. Unirlas, renovarlas, pulirlas sobre la verdad y el decoro de ser, nos resta a todos.

El Alquimista, un sabio escritor antiguo, nos dejaba estas frases en ese extraordinario andar que es la vida: "Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor. Cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor."  O esta otra: "Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios saben verlas." Estas lecciones, corazón adentro, vale salvarlas en los Girones que vendrán. Las Tunas resurgió de sus cenizas y lo real maravilloso de existir y crear está en nosotros. Una vez más, el futuro es cierto.