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Se cumplió el presagio: la reina fue la ¡sombrilla!

La foto fue tomada cuando el Carnaval Infantil..aquí se desafiaba al Dios Ra..pero la reina salió nuevamente en la noche. San Pedro se encargó de provocarla.

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Yaciel Peña de la Peña

Siempre se ha dicho claro: ¡¿carnavales en Las Tunas?! llueve todos los días, lo verá. Y no hay quien lo ignore. Del “empapao” no escapa nadie. Es como un embrujo o una de las tantas leyendas que envuelven esta ciudad. Se repite año tras año. Y lo curioso, en este 2009, es que ahora se convocaron las fiestas más populares y esperadas por el pueblo para inicios de septiembre. ¡¡¡¡¡¡ Y llovió!!!!!!!!!!

 

Correr la fecha, desde el fin de mes, no rompió el hechizo. Doña Lluvia llegó fuerte, persistente, constante…y tocó suelo capitalino a las 5 y media de la tarde, aproximadamente, cuando ya cientos de tuneros se vestían para celebrar su pre carnaval en una de las áreas más pobladas de esta capital, los repartos Santos y Buena Vista, y en los que estrenaría su elegante fulgor el paseo de carrozas y comparsas.

 

La reina fue la sombrilla. Otro presagio cumplido. Podía muy bien ser el carnaval de la sombrilla. Con todos sus colores, de todos los tamaños, y para todas las edades. Pero no podíamos perdernos la fiesta. Paragua en mano, sombrilla de pareja, no fue al Dios Ra al que se le hizo contraparte. Ya San Pedro había pactado con las hadas.

 

A  ese pueblo que llegó hasta la zona del emblemático Tanque de Buena Vista, el más alto embalse de agua del acueducto en Las Tunas, no lo defraudó tampoco el elenco artístico del paseo, ni los miles de coterráneos que trabajan en los puestos de venta de alimentos y bebidas, en los aparatos de entretenimiento, en las tarimas, el audio y cuanto detalle hay que garantizar en una fiesta de esta magnitud. Todo estaba listo.

 

No más quedaron las lloviznas y arrancó el paseo. El cielo se llenó de fuegos artificiales, en una variado espectáculo pirotécnico que regaló lluvia de estrellas azules, rojas, amarillas, blancas…alternadas con unas divinas espirales malvas,  verdosas, violetas … Y esos hombres carrozas llegados desde Santiago de Cuba despertando la curiosidad y anotando puntos al ingenio humano, junto a los gustados Muñecones… divino.

 

La conga… esa cubanísima, arrastró gente, mucha gente… Y las sombrillas ahí, erguidas sobre lo alto también…protegiendo en estos tiempos de catarros a los niños, cientos, cientos, que fueron a ver las carrozas, uno de los atractivos más buscados por ellos y del que dicen que “quien no ve las carrozas, no ha ido al carnaval. No dejan de tener razón,  porque esa es la esencia y la diferencia del resto de las verbenas del pueblo.

 

La Comisión del Carnaval Las Tunas 2009 afirmó desde su primera cita pública que serían unas fiestas especiales, a la medida de todo lo que ha hecho y resistido el tunero para brincar por encima de las objetivas precariedades que dejó el huracán Ike, renovar la ciudad y trabajar en presente y en futuro.

 

Fui solo un rato, a llevar a  mi nieta a ver las carrozas, pero, sin hacer conclusiones prematuras, y aunque en los kioscos de cerveza había mucha cola, no dudo que se cumpla también este tercer presagio: unas buenas fiestas.

 

Al menos, en ofertas de comida y alimentos ligeros,  vi muchos puntos de venta, limpios, alumbrados, bien abastecidos, con variedad de productos, a precios racionales para el momento y la cotidianidad, y sin molotes ni esa imagen de pueblo hambriento y feroz como le incrustan siempre de “apellido” a los cubanos, en esa prensa anticubana y esos blogueros que, por tal de ganarse una pepita allende al mar, disfrazan a su abuela con harapos y la llevan a cualquier céntrica avenida, de cualquier ciudad, a mendigar y ponen el titulito: “este es el futuro de la ancianidad en la isla de Cuba”.

 

Farándula propagandística. Ahora mismo, al filo de las tres de la mañana del jueves 10 de septiembre del año 2009, acaba de ceder la lluvia… y la reina del carnaval vuelve a casa cerrada, pero feliz. Fue una premier tranquila, rumbera, masiva… Y ni crea que todos regresan, hay cientos que amanecerán bailando, disfrutando una fiesta que esperan hace dos años y que ahora volverá otro después.

 

El Carnaval de Las Tunas es como una leyenda  de las hadas del agua…que vienen a purificar esos apasionados calores que repiquetean piel adentro en nosotros, los cubanos, los tuneros, los orientales…lluvia que llega para bendecir y bendice esta alegría de pueblo que hace olas detrás de la trompeta china y el tambor, y piropea, con todos los sudores humanos, a esas muchachas que les bailan entre juegos de luces, salsa o merengue, son o bolero…

 

Cuba, con su Balcón abierto a la alegría…con ese convite de lechón asado y esa cerveza fría…espumosa…que corre enamorada de mano en mano y que convierte a esta isla en una perla, pura nácar, en el inmenso azul de un mar…Caribe.