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Historia de Las Tunas

Las Tunas: una ciudad que abre sus puertas a una nueva imagen

Las Tunas: una ciudad que abre sus puertas a una nueva imagen

Por Graciela Guerrero Garay  Foto: De Tiempo21

Un nuevo proyecto, llamado Imagen, transforma la geografia de la ciudad de Las Tunas, mi ciudad de Puertas Abiertas y Capital Iberoamericana de la Décima. De estos bellos cambios que la hacen más moderna y tentadora les dejó una foto.

Un Lunes de resacas, pero laborioso

Un Lunes de resacas, pero laborioso

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: 26 Digital

Tras la alegría de cinco días de fiestas populares bajo las atractivas propuestas del Carnaval 2012, esta capital tunera, bautizada como el Balcón del Oriente de Cuba, abre este lunes el amanecer con cientos de trabajadores y escolares que se dirigen a sus centros de trabajo y estudio, aún cuando el jubileo y el cansancio dulzón de las fiestas lo lleven todavía cuajados en los ojos.

Es un día que desgrana con los habituales “correteos” matutinos para coger el transporte público, los coches tirados por caballos que suplen las carencias de los automotores o las bicicletas, en las que también se traslada el pueblo para cumplir con sus deberes esenciales.

La ciudad de Las Tunas tiene el ajetreo cotidiano de otra jornada de labor y está matizada por el frescor de la lluvia que la bañó en la casi medianoche del domingo, como para seguir lo que ya se impone por años como una tradición local y que esta vez parecía estar a punto de romper la regla de que no hay carnaval sin agua, pues hubo aguaceros en las tardes pero las noches estuvieron despejadas.

Hoy, cuando también comienza el mes de octubre e inicia el último trimestre del  2012, los tuneros intensifican el cumplimiento de sus planes económicos, apuntalan sus avances  y buscan la manera de llevar adelante los proyectos presentes, más cuando estos carnales derrocharon ofertas alimentarias y bailables, las carrozas y comparsas cautivaron a mayorías y cada quien disfrutó a su manera y se inyectó de nuevas emociones, como sucede siempre que se convoca a esta gigante fiesta devenida en un exclusivo retablo cultural.

 

Esas llamas milenarias… tuneras

Esas llamas milenarias… tuneras

Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Tomada de 26 Digital

Los tuneros andan con los ojos de brillo. El iris refleja la semipenumbra que envuelve la ciudad y las llamaradas de pico que encienden las antorchas. Hoy otra vez la historia la sacude y la dibuja renacida, para los viejos y los que llegan de brazos o manos de sus padres.

Es un ritual cada 26 de septiembre, desde que rescató sus verdades mambisas y convirtió las leyendas en patrimonio de todas sus generaciones. “Quemada antes que esclava” sentenció el Mayor General Vicente García, cuando el dominio español parecía inevitable. Y la hizo cenizas para después reconquistarla.

Este 2012 tiene también aires de carnaval. Rompe la corneta. Hay congas y carrozas. Himnos patrióticos y rebeldía. Unos primeros, otros después, con el contagioso arraigo de tradiciones y la mermelada de gozo de sus fiestas.

Es un momento único. Un instante donde el machete se alza y la caballeriza llega, como entonces. Siglos de batallas constantes, desde las guerras de la independencia. La ciudad de Las Tunas arde, simbólica. La noche la cubre. Los rostros se agigantan en las sombras, según la dirección del viento. Los jóvenes encabezan las marchas. Nadie se siente ajeno. Es un puño de pasado, presente y futuro.

No fue ni será esclava. Ahora, luego de celebrar otro aniversario más de ese gesto viril de Vicente García, romperán sus carnavales. Los tuneros traen brillos en los ojos.  Rueda la conga. La historia vuelve, pero con aires de mañana. Las Tunas, cada aniversario, estrena un sueño.

 

 

50 años después

50 años después

 

Brotan rosas entre las espinas

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje Chela

Ha crecido paso a paso, con la magia de envejecer y renacer al mismo tiempo.  No importa si algún testarudo se enquiste en su memoria la discutida teoría del “vaso medio lleno o medio vacío”, para restarle prominencia ahora y endulzar su pasado. Mucho sudor de mucha gente está cuajado en su libro de vida para donarle epítetos o disfrazarla. Es por sí misma, aún inacabada. Resalta sin luces de más ni coloretes.

Puedo testificarlo sin andar entre los que más llevan canas. Todavía no olvido cuando a finales de los años 70, para ir justamente a la Universidad de Oriente, si llovía, tenía que ponerme unos zapatos viejos y desafiar el fango. Era la única manera de llegar “limpia” a la pequeña terminal de ómnibus a coger la guagua hacia Santiago de Cuba. ¡Y cómo aún faltan calles por pavimentar y avenidas por reparar!, pero son menos que entonces y cientos más que cuando nací.

¿El marabú?, era como una planta ornamental, autóctona. Los potreros, el paisaje más común. ¿Luces de neón?, muy pocas. ¿Edificios?, quizás entonces ni el 50 por ciento de sus habitantes conociera del diseño de estas viviendas multifamiliares. ¡¿Un doce plantas?! todo un suceso para tocar el cielo.

Es otra. En 50 años todo le ha cambiado para bien, aunque ocupe la novena posición, con 6 mil 588 kilómetros cuadrados de extensión, entre las provincias cubanas, el seis por ciento de la superficie del país. Y esta ciudad, su capital, es testimonio vivo de su parto de rosas, entre los áridos y espinosos terrenos de aquel tiempo en que las palabras Revolución y Socialismo, en estos días de Girón y homenaje, empezaron a parir esperanzas entre la miseria y el subdesarrollo.

No son justos quienes hoy le llaman una aldea a la otrora Victoria de Las Tunas. Por todos sus puntos cardinales, desde sus límites con la región de Camagüey, al norte y al oeste; con Holguín, por el este, y Granma, al sur, nada es comparable. Sus municipios ya no son esos montes oscuros donde hablar de cine, televisión, parques, plazas, pavimento y hasta un helado Coopelia podía ser una palabra en idioma Cantón para la mayoría de sus residentes, campesinos de pura ceba que veneraban el candil y sus hijos decían “haiga” y “en todavía”.

Contar otra cosa es cambiar la historia del tunero legítimo. Negar su raíz y su progreso. Subestimar el presente en que disfruta de lo que jamás tuvo en medio siglo. Viste y calza con aires modernos, utiliza las últimas tecnologías, se cura con rayos láser, se transporta en modernos carros, tiene televisores hasta en las escuelas y camina sobre el asfalto la mayor parte del día, a pesar de cuanto falte y el sudor que debamos derramar.

Y no hablamos de estar en la cumbre ni sentirnos plenos. Seguimos marcados por el subdesarrollo y no somos el territorio más industrializado del Oriente ni el país. Empero, es innegable que tipificamos el arquetipo del avance sostenido de una obra social irrebatible, quizás como pocos territorios cubanos puedan hacerlo, justamente porque Las Tunas era una ancha pradera atravesada por la carretera central, contando incluso las edificaciones particulares y públicas que existían aquí y en las localidades vecinas que hoy conforman sus municipalidades.

LLEGÓ PARA QUEDARSE

Locuaz, revolucionario de corazón y convicción, y memoria exacta de los primeros caminos abiertos hasta hoy por el gobierno renovador que encabezó Fidel Castro al derrocar al dictador Fulgencio Batista, el Primero de Enero de 1959, y declarado Socialista después de la derrota a los mercenarios yanquis que invadieron la Isla por Playa Girón, en la provincia de Matanzas, este hombre me dice sin titubeos:

“Para mí la obra revolucionaria en estos cincuenta años en Las Tunas puede ser la Educación o la Salud, no hay diferencias. Todo era prácticamente nulo. No existía nada. No había ningún desarrollo en la educación ni había ningún desarrollo en la salud”, puntualiza y detalla José Manuel Caraballo Almaguer, un holguinero que vino para quedarse y entregó su juventud militante a levantar el presente en este territorio.

La historia de este combatiente incansable está muy ligada a las primeras semillas que regó por todo el archipiélago ese ejército de barbudos que, agrupados en ideas y lealtad martiana dentro del Movimiento 26 de Julio, transformó a Cuba y a los cubanos con el único proyecto socialista de América Latina. De aquellos años iniciales recuerda:

“Principalmente en la salud, en 1959, se inauguró el actual hospital Pediátrico, que comenzó a construirse en el capitalismo, pero lo terminó la Revolución y vino Machado Ventura a esa inauguración. Se le dio mucha importancia. Fue la primera obra aquí y el nuevo hospital de Las Tunas, pues existía un pequeño hospitalito en  la calle Lico Cruz y las dos clínicas. De la educación puede decirse lo mismo. Todo era primario, mínimo.

“Sí, cincuenta años de socialismo y Revolución puede decirse que es Las Tunas de hoy. No había edificios, no había escuelas ni universidades. Cuando se hizo la Escuela Formadora de Maestros, hoy la universidad pedagógica, sucedió lo mismo, algo extraordinario. Fue una transformación del día a la noche. Ni existía ni se soñaba. Igual que el deporte, en cualquiera de esos aspectos está presente la obra socialista. Ya lo dijeron una vez, Las Tunas era una aldea.

“Yo tuve la oportunidad de venir en 1948 como pelotero y conocerla brevemente,  y después en el 59 y 60 empecé a viajar algunas veces por las responsabilidades que tenía en la zona 28 de desarrollo agrario. Ya en el 61 lo hice más frecuente, junto al compañero Julio Báez para ir integrando las granjas. Aquí no había nada. Al entrar por Holguín, uno veía la instalación nueva del hospital que se estaba terminando, a la izquierda, al lado de la cafetería La Serrana, vivía el papá de los Rodríguez y no había más viviendas por ahí en un buen tramo.

“A la derecha, existía la finca La Aurora, hierba de guinea todo y no había edificación ninguna. De ahí para acá, buscando el pueblo, la casa de los antiguos dueños es lo único que estaba. Ese reparto Aurora, antes era todo hierba de guinea y potrero. Allí lo primero que se veía era el Piquinchiqui, que después se fue transformando. Al frente sí había viviendas, la de Molina, el cuartico donde paraba Georgina Barea; ahí conocía a Héctor Gómez, Benito, y otros compañeros que eran de la dirección del Partido. Los compañeros trabajaban en una mesa, atrás, en un portal, que luego fue la casa a donde se mudó Molina, una casa de tejas, que todavía existe. Ahí fue la dirección del Partido, hasta que se pusieron después las oficinas casi frente al Museo 26 de Julio, un poquito más allá, por la Funeraria.”

Mientras Caraballo, con sus 80 años revive con orgullo aquellos tiempos de intenso trabajo, en los que piedra sobre piedra se pobló esta Capital de la Escultura, busco los días actuales donde la carretera central, desde esa misma entrada proveniente de la vecina Holguín, nos regala el atractivo centro turístico El Ranchón, una rotonda colmada de jardines, un Parque de la Paz, la Escuela de Arte El Cucalambé, oficinas, la ampliada Terminal de Ómnibus, edificios, calles asfaltadas… una ciudad nueva para un hombre nuevo.  

CON VENTANAS Y PUERTAS ABIERTAS

Si la también Ciudad de Puertas Abiertas y Balcón del Oriente tiene partos de frondosas rosas entre las espinas de su desolador pasado, no menos puede contabilizarse de sus ocho municipios. Racimos que le nacieron después de la División Administrativa de 1976 y en los que estos 50 años de Revolución Socialista rompen el mito de las fantasías para convertirse, sin excusas, en razones que apuntalan un gradual  y sostenido desarrollo que acortó, desde la escolarización y el establecimiento de servicios esenciales en todas las esferas del bienestar público, las distancias entre campos y ciudades e incluso en las propias diferencias internas.

En sus 502 asentamientos poblacionales – 19 urbanos y 483 rurales – hay una obra vial, hidráulica, sanitaria, cultural, económica, deportiva, social, educativa, urbanística… que expone por  sí misma el carácter humanista y socialista del proceso transformador que sacudió las cimientes de una sociedad marginada y marginante. Las localidades del sur son patentes de estos avances, aunque todavía estén lejos de reflejar los cuantiosos recursos invertidos y el grado de prioridad concedido al pueblo en la búsqueda de equitativas oportunidades. Más, con todo, ninguna imagen es igual a la de cinco décadas atrás.

A pesar del deterioro de la industria azucarera y la asunción de nuevas estrategias a razón de las urgencias de los últimos años en los programas agroindustriales, se puede contabilizar la creación de  una fábrica netamente propia de este medio siglo de andares distintos: el central Majibacoa, al tiempo que se ampliaron los seis restantes y se logró en este lapso histórico convertir a Las Tunas en la Capital de los Derivados de la caña de Azúcar. Hoy puede hablarse de un rescate de la agricultura cañera y de un serio trabajo por alcanzar la eficiencia en la elaboración del rubro.

Los Joven Club de Computación en los más apartados Consejos Populares, los Centros Porcinos, las granjas avícolas, organopónicos, fincas, cooperativas, consultorios médicos, talleres de servicio, universidades municipales incluidas las Ciencias Médicas, salas de video y televisión, cadenas comerciales y proyectos diversos encaminados a potenciar los recursos humanos y logísticos de cada lugar, con políticas ambientalistas coherentes y funcionales a las demandas del desarrollo humano ulterior, hablan igualmente de un sistema socialista viable y justo, defensor por excelencia del beneficio del hombre y sus derechos esenciales.

Andar en este abril a la grupa de un caballo, en una guagua Yutong o sobrevolando las alturas desde un helicóptero por este territorio es sentir el palpitar de frescura que lo baña. Caminarlo una de estas tardes con sus puestas de sol enamoradas es exhalar ese amor que retoña en la sonrisa de sus niñas y niños, en sus apuestos muchachos y muchachas, y en la dulce sonrisa de las personas mayores quienes, desde la ancianidad,  sostienen el bastón y dan un insustituible apoyo a la familia.

Revisar su historia es eso: vivir y estar vivos con las ventanas y puertas abiertas, sin un romanticismo banal que demerite el tesoro cultural que encierra en sus más de 100 esculturas monumentales y el privilegio de poseer una Plaza Martiana con un reloj solar, que le cede el honor de contar con el primer parque de este tipo en América Latina y el segundo del mundo.

Su desarrollo industrial es otro puntal de los cambios que la han sacudido. La fábrica de Estructuras Metálicas Paco Cabrera, la de Botellas, Aceros Inoxidables (ACINOX), Muebles para el Turismo (FUSA), Guantes Quirúrgicos, Sombrillas, Lámparas, Tabacos, Persianas, Lácteo, Laminador –T, Vinos, Refresco, Artesanía, Poligráfico, Salina y de Productos Cárnicos, entre otras tantas de medianas y pequeñas producciones resumen, a lo largo de estos años, el rostro nuevo de su economía, aún afectada por las severas escaseces que impuso el Período Especial y la crisis y los ciclones que la azotaron en años más cercanos.

En el ámbito cultural y deportivo, en la cosecha de talentos, investigaciones científicas, proyectos comunitarios y relevancia en eventos locales, nacionales e internacionales tampoco es despreciable el avance alcanzado. Nada es perfecto y queda muchísimo por hacer y lograr en Las Tunas, sin embargo los primeros 50 años de un Girón de victoria no pasaron en vano, no son consignas de paso. Es una realidad tangible, tocable, existencialista y motivadora para seguir el camino de mejorar la sociedad y ser dignos tuneros y cubanos, hasta convertirla en esa tacita de oro que un día, al inaugurar el Laminador 200-T, Fidel nos exhortó.

MIRADAS CERCANAS

La joven estudiante de quinto año de Medicina María de los Ángeles Gutiérrez La O acaba de estar entre los once mejores de la carrera que fueron seleccionados, por sus méritos, a integrar la Brigada Henry Reeve, del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias.

Su mamá, cocinera de la Brigada de Gastronomía, está llena de un orgullo doble, al igual que su hermano y su papá, mecánico de oficio. Marita – como cariñosamente le dicen a esta futura doctora tunera – no se vanagloria. Desde pequeñita le gustó estudiar y ha sido ejemplo en todos sus años escolares, en los que ocupó siempre alguna responsabilidad desde las aulas primarias hasta llegar a ser presidenta de la FEEM en la ESPA y a nivel municipal integrar el Secretariado. En la FEU, en el 2008, ganó la condición de Vanguardia.

Su ciudad para ella es un amor y le ha dado, a pesar de sus escasos 22 años, mucho esfuerzo y horas de bien.  Desde sembrar bija para  paliar la falta de condimentos y tomate en los quehaceres laborales de Julita, “cuando aquellos años primeros del Período Especial y no tenía mami con que cocinar” hasta horas voluntarias en la Facultad y obras de choque de la UJC, el CDR, la FMC y “donde se necesite”, tal como afirma y hace en todo momento.

“No conocí el pasado, pero sí se la historia y allí donde está la EIDE, en la que estudié, todavía se pueden hacer muchas cosas, pero era monte. Y mi reparto Buena Vista y por la Facultad de Ciencias Médicas, lo mismo. Ahora el Bulevar y toda la reanimación que se le ha hecho al centro del pueblo es una muestra de que Las Tunas cambia constantemente. Tenemos mucho que trabajar, pero vivimos en un pueblo lindo, mucho más lindo que antes”.

Y en ese brillo de firmeza y cariño que le brota en los ojos, Marita, quien tiene una larga y ejemplar trayectoria estudiantil, deviene símbolo de los más de 536 mil habitantes que nacimos, crecimos, luchamos y compartimos este terruño oriental con nuestros modos, inconformidades, alegrías, sueños, metas, éxitos y fracasos pero siempre, en las verdes y las maduras, con la esperanza de un día mejor.

NO HAY FRONTERAS

Cincuenta años de la victoria de Playa Girón no es un mito de la propaganda ni el montaje de una campaña publicitaria acuñada a la impronta de compromisos formales. Para los cubanos y los tuneros, esa mayoría que tuvo de techo el guano y de cama un colchón de pajas secas, es la médula de su reivindicación humana y su conciencia social, proletaria, benefactora y noble. Su salto al mejoramiento individual y colectivo.

Estas verdades resonarán siempre como piedras, sin autocomplacencia ni conformidades mediocres. Justamente, porque desarrollamos el intelecto, el espíritu, el conocimiento y la capacidad del asombro somos tan inconformes y hasta subestimamos la riqueza que tenemos.

Medio siglo de avances concretos, hecho obras y urbanización en un hato que empezó hace más de 200 años a cosechar su historia, también relevante para entonces. Desde allá, en esas coordenadas del tiempo, hemos dejado lo bueno y malo por nuestros caminos. No estamos detenidos, no tenemos fronteras para cultivar rosas y seguir quitando espinas. Valor, fuerza y amor tenemos los tuneros. Unirlas, renovarlas, pulirlas sobre la verdad y el decoro de ser, nos resta a todos.

El Alquimista, un sabio escritor antiguo, nos dejaba estas frases en ese extraordinario andar que es la vida: "Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor. Cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor."  O esta otra: "Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios saben verlas." Estas lecciones, corazón adentro, vale salvarlas en los Girones que vendrán. Las Tunas resurgió de sus cenizas y lo real maravilloso de existir y crear está en nosotros. Una vez más, el futuro es cierto.

En Las Tunas, Cuba

En Las Tunas, Cuba

 

Los pasos de mi ciudad

Por Graciela Guerrero Garay

He crecido con mi ciudad, y mi ciudad conmigo.  La diferencia está en que ella, desde que un día bien lejano, hace 214 años, empezó a notarse como cacicazgo y juntó piedra sobre piedra, yo, quizás navegaba en los mares de los imposibles encuentros con la tierra.

Con el tiempo, me monté en su máquina de memorias en archivo y comencé a conocerla. No tenía mucha gente ni muchas cosas. Una impronta de “campo urbanizado” tal vez fuera el mejor símil para retratarla, en etapas donde mi niñez no me permitía razonar términos como sociedad, desarrollo, evolución demográfica… y otros tantos que definen el estatus social de un territorio.

Empero, empezando por mi padre, recibí de sus viejos moradores ese torrente de recuerdos y vivencias que me permite, ahora, en su cumpleaños, valorar la justa dimensión de sus avances, aunque más de un tunero, quejoso e inconforme, te diga a la ligerita que ha involucionado o que todavía es una aldea.

Los cubanos somos así, como un viejísimo aforismo que soltaba mi abuela cuando le armaba una perreta, justo al momento en que debía brincar de entusiasmo: “eres como mamá Melchora, si te la dan, gritas, y si te la quitan, lloras”. Puede que al emitir esos criterios la estén comparando con Hong Kong  o apliquen la teoría del vaso medio lleno o medio vacío.

Las Tunas es, paso a paso, una curva ascendente, en constante evolución, sobre todo en las últimas décadas. No creo que en sano juicio, alguien se atreva a negarlo, aún cuando le falta muchísimo para estar entre las urbes cubanas  de mayor desarrollo integral e integrado. Con sus calles sin asfaltos, sus periferias marcadas todavía por casitas de modesto andamiaje, con sus laterales con yerbas o desolados, sin esas arboledas frondosas que dejan escapar la tenue luz de una lámpara de neón o los caminos de adoquín, cemento o lozas finas.

Pero con toda su impronta inacabada, jamás es ni volverá a ser la de otras décadas. Ilustra, sobre todo en su casco histórico y centro capitalino, los cambios renovadores que sacudieron a la Isla después de la División Administrativa y que la categorizaron como una de las 14 provincias del país y una de las cinco que forman el llamado oriente cubano. Es su ciudad Balcón, la ciudad de las Puertas Abiertas.

Una cremería con aires modernos, un bulevar amplio y seductor, un cine – teatro que guarda en su escenario los perfumes de relevantes figuras de la cultura nacional e internacional, galerías de artes, Piano – bar, discotecas, comercios, restaurantes, hoteles, plazas, parques… casi todo construido o remozado en estos llamados años de Período Especial, en momentos donde el buen samaritano sabe que todo está mutilado y que una inversión cuesta el triple o más que en los años anteriores a los 90, en se derrumbó la Unión Soviética.

Por eso mi ciudad no deja enamorarse por las aves de paso que intentan incrustarle vaticinios fatales. O por quienes, en vez de regalarle una rosa en los atardeceres, pretenden herirla con papeles rotos o dardos envenados de palabras obscenas. Por eso no cede al enemigo que la acecha para maldecir sus aires frescos o pisotearla, ultrajando el presente que enseñorea por encima del tiempo y las añoranzas, las frustraciones o los deseos.

Las Tunas tiene ya 214 años. Cada aniversario le brota un botón nuevo, sea una mujer o un hombre, una avenida o una escuela. Crece, mesuradamente, crece. Abre ventanas, levanta puentes y no quiere ser ese espejismo de candilejas y música enlatada. Quiere ser lo que es, una puerta abierta al presente y el mañana, un cielo común donde nacen arco iris, un tufillo a pan fresco y azúcar caliente, una décima perenne.

Crecí con mi ciudad y lo venero. Asistí a sus partos más hermosos. Huelo el sudor de mis paisanos. Disfruto sus puestas de sol y sus estrellas. Y al final, cuando se viste de silencio y luna llena, me convenzo: no es Macondo ni París, es ella, la indómita  ave fénix, la que quemó su vientre y resurge cada día con más brío, más obras nuevas que huelen a esfuerzo revolucionario, a sacrificio pleno por mejorar la vida y a esa voluntad invencible de Cuba y los cubanos de hacer su destino pleno, contra viento y marea. Es amor.

Jornada Cucalambeana

Jornada Cucalambeana

Un punto de contacto clave: Cuba – Iberoamérica- Las Tunas

Por Graciela Guerrero Garay

Ya la décima y las tradiciones campesinas de los pueblos alzaron vuelo de canarios sobre el Caribe. Faltan horas para que la cuna de las canturías, el acogedor y campestre motel El Cornito, donde vivió el poeta bucólico Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, abra sus siempre abiertas alas para celebrar la Jornada Cucalambeana.  Las Tunas será guateque, controversia, repentismo y tonadas.

El mayor acontecimiento de este tipo en la Isla, que tiende cada año – unifica, fortalece- un punto clave entre Iberoamérica y Cuba. Un suceso que defiende la raíz cultural de las naciones que cuidan sus memorias y distinguen el valor de sus acervos. Un modo más de ser libres en la  Isla de la Libertad.

Cien invitados de América Latina y Europa se llegan al terruño Balcón del Oriente Cubano para compartir modos y talento al momento de revivir la historia que engendró desde el campo una expresión popular, netamente nacionalista y autóctona y que marca el diapasón ético – estético de una de las clases sociales más sufridas en la generalidad de los países.  Las Tunas, de manera especial, salva del olvido a los campesinos iberoamericanos. Es un mérito innegable de estas Jornadas Cucalambeanas que en cada edición son más de pueblo y más participativas.

La décima, la controversia, las tonadas, el repentismo, la improvisación, la artesanía y hasta el sabor y el olor de la cocina campestre se enlazan en los espectáculos culturales, programados con gusto y diseñados para que prevalezca el espíritu cultural de visitantes y anfitriones, en medio de un ambiente puro, alegre, bucólico y exuberante como resulta por sí mismo El Cornito, finca donde vivió y cantó a la vida en décima El Cucalambé, el poeta cubano más popular del siglo XIX.

Los tuneros esperan con placentera motivación el día de mañana, miércoles 30, para disfrutar de la apertura del evento campesino más importante del país, así como del amplio programa de actividades como la elección de La Flor de Virama, un certamen donde la belleza de las cubanas resalta por su virtud desde campo adentro;  revivir las emociones y la calidad del Concurso de Repentismo Justo Vega;  endulzar el espíritu con los nuevos valores que se encuentran en los niños;  aprender con los eventos teóricos que despiertan el intelecto popular y esa fiesta grande de pueblo que siempre será este encuentro.

Esta vez, siento que vale doble el esfuerzo por conservar las tradiciones culturales que Cuba y en particular la capital iberoamericana  de la décima, Las Tunas, hacen en medio de serias carencias materiales y un recrudecimiento morboso de las campañas mediáticas contra nuestro proyecto socialista, porque más allá del magnetismo y la trascendencia de la Jornada Cucalambeana emana la solidaridad entre los pueblos, la gente sencilla de nuestros campos, los ascentros del canto natural que brota como las estaciones.

Y vale porque mientras el imperio y su ambición fascista busca alianzas malditas para hacer la guerra y pone en peligro la vida de millones de seres inocentes, empezando por la semilla del hombre, los niños, acá en este Balcón del Oriente cubano se abren las puertas al amor y a la danza, a la vida y la esperanza, a la hermandad y la cultura. Por este gesto auténticamente revolucionario la Jornada Cucalambeana número 43 del campesinado iberoamericano es ya memoria histórica de la cultura que jamás podrán robarnos quienes, hoy, desde el podio del poder y la fuerza, se hacen dueños del mundo.

Las Tunas: Un Parque de Puertas Abiertas

Las Tunas: Un Parque de Puertas Abiertas

 

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Norge Santiesteban Vidal

Desde que la ciudad de Las Tunas tomó cuerpo de sirena y se hizo de luces y vestidos nuevos, el parque Vicente García siempre fue un regalo de paz a sus habitantes y para cuantos cubanos y extranjeros iban – van - camino a las regiones vecinas donde el sol estrena su ronda de vírgenes rayos dorados cada amanecer: Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma y Holguín, provincias que integran hoy esa llamada cabeza verde del caimán grande que es la Isla Faro de América Latina.

Nadie pudo ignorar, ni los primeros habitantes de la antigua Victoria de Las Tunas, que este amplio espacio era mirada obligada para los viajeros que transitaban por la Carretera Central en su trayecto hacia el Occidente, el Centro y el Oriente del país, pues su ubicación geográfica permite desnudar con la mirada sus bancos de granito o esos hombres, mujeres y niños que formaron y forman la población de este territorio.

Cuentan todos que en los primeros años tuvo la misma preferencia y referencia de ahora. Y en su cómplice y callada memoria hay historias de muchas y muchas cosas… amantes, amores prohibidos, encuentros y desencuentros, citas conspirativas,  breves contactos de trabajo, un nuevo romance, una ronda de conquista, el parto de un poema, el pétalo naciente de una amistad, la meditación de un sueño, la catarsis, el escape a la nostalgia, un primer beso y un último adiós…

Todo ahí, en el palpitar del corazón de la ciudad…noche y día, mes a mes, año a año…con su verde hierba de jardín renovada en los veranos y los inviernos…con su estatua perenne… la del Mayor General, ese Vicente García que será siempre de los tuneros y de Cuba, amén de los réquiem hechos a su patriotismo cuestionado, a la verdadera reivindicación de su figura, al protagonismo de su vida entregada a la libertad de su Patria y de su tierra.

El Parque… testigo presencial de sueños en siglos de constante transformación…, metamorfosis divina, con silencios y voces, de una región que gana poco a poco un urbanismo enorme, aunque la gente siga hoy inconforme y medite y exija más y más, muchas veces sin darle un mínimo suspiro, una gota de sudor o un pensamiento crítico, constructivo, aleccionador y honesto.

Mundano mundo que no cuenta las baldosas limpias que atesoran las mejores huellas, pero las luces nuevas están ahí, alumbrando, cautivando, avanzando… sin poder ser destruidas por la metralla de las lenguas o el injusto corazón que dictamina… La foto de mi colega Norge lo retiene… triunfal, eterno, enamorado y en esa única perspectiva que ganará la batalla del olvido, porque fue, es y será siempre un regalo de paz, el sitio perfecto para hacer el alto del camino, descansar, refrescar, conversar…

… Porque es el Parque de la ciudad y ahí, contra viento y marea, está la historia escrita, muda y existencial de millones de tuneros, de cubanos, de visitantes… de vivos y muertos, de generaciones que convergen en la distancia y los almanaques, en la esperanza y en el tiempo… bajo un cielo común con nubes frescas, con alguna promesa bajo el brazo o una canción a punto de salir volando…  

Carnaval en Las Tunas, Cuba

Carnaval en Las Tunas, Cuba

¿Quedaría San Pedro seco?

Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Yaciel Peña de la Peña

La segunda noche del carnaval tunero ¡¡¡¡¡¡NO LLOVIO!!!!! Algunos dicen que San Pedro se quedó sequito, sequito, con el diluvio de este miércoles, donde escampó casi a las once de la noche. Aún así, cientos fueron a la calle a rumbear lo que quedaba del día y esperar el viernes dándole calor a la frialdad del amanezco.

 

También está dicho y comprobado: los tuneros veneran las fiestas y adoran sus carnavales. Es una resistencia también probada. Una noche entera moviendo “la colita”, con la jarra de cerveza ahí, siempre llena...y muchos, al día siguiente, llegan un poquitín tarde al trabajo, pero van. Luego cabecean, rinden poco y les ves unas ojeras que denuncian la mala noche (riquísima, si les preguntas a los carnavaleros), pero van.

 

Siempre se ajustan horarios, claro, y se adelanta todo lo posible desde días anteriores para liberar lo máximo a los trabajadores. Yo soy una de las que “peleo” por tanto fetecún, pero reconozco que es el mayor acontecimiento festivo - popular y sucede solo una vez cada año, sin descontar que acá se hacen grandes sacrificios cotidianos para avanzar en medio de tantos problemas y carencias, que se trabaja con muchas y complejas limitaciones materiales…en fin, que no es desatinado facilitarle al pueblo cierta libertad laboral para que pueda disfrutar su fiesta.

 

Por demás en una tradición muy fuerte y es como incurrir en pecado capital no dejarle las huellas personales en sus áreas bailables, renunciar a esos ritmos de congas o comerse un bocadito de lechón asado con una cerveza fría.

 

Ya es sábado, penúltimo día de carnaval…vamos ver si San Pedro volvió al río para llenar sus tinajas... de cualquier manera, apuéstelo...con lluvia o sin lluvia… ¡¡¡¡a la calle, a rumbear!!!!! LAS TUNAS ESTA EN CARNAVAL….

Carnavales en Las Tunas

Carnavales en Las Tunas

Se cumplió el presagio: la reina fue la ¡sombrilla!

La foto fue tomada cuando el Carnaval Infantil..aquí se desafiaba al Dios Ra..pero la reina salió nuevamente en la noche. San Pedro se encargó de provocarla.

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Yaciel Peña de la Peña

Siempre se ha dicho claro: ¡¿carnavales en Las Tunas?! llueve todos los días, lo verá. Y no hay quien lo ignore. Del “empapao” no escapa nadie. Es como un embrujo o una de las tantas leyendas que envuelven esta ciudad. Se repite año tras año. Y lo curioso, en este 2009, es que ahora se convocaron las fiestas más populares y esperadas por el pueblo para inicios de septiembre. ¡¡¡¡¡¡ Y llovió!!!!!!!!!!

 

Correr la fecha, desde el fin de mes, no rompió el hechizo. Doña Lluvia llegó fuerte, persistente, constante…y tocó suelo capitalino a las 5 y media de la tarde, aproximadamente, cuando ya cientos de tuneros se vestían para celebrar su pre carnaval en una de las áreas más pobladas de esta capital, los repartos Santos y Buena Vista, y en los que estrenaría su elegante fulgor el paseo de carrozas y comparsas.

 

La reina fue la sombrilla. Otro presagio cumplido. Podía muy bien ser el carnaval de la sombrilla. Con todos sus colores, de todos los tamaños, y para todas las edades. Pero no podíamos perdernos la fiesta. Paragua en mano, sombrilla de pareja, no fue al Dios Ra al que se le hizo contraparte. Ya San Pedro había pactado con las hadas.

 

A  ese pueblo que llegó hasta la zona del emblemático Tanque de Buena Vista, el más alto embalse de agua del acueducto en Las Tunas, no lo defraudó tampoco el elenco artístico del paseo, ni los miles de coterráneos que trabajan en los puestos de venta de alimentos y bebidas, en los aparatos de entretenimiento, en las tarimas, el audio y cuanto detalle hay que garantizar en una fiesta de esta magnitud. Todo estaba listo.

 

No más quedaron las lloviznas y arrancó el paseo. El cielo se llenó de fuegos artificiales, en una variado espectáculo pirotécnico que regaló lluvia de estrellas azules, rojas, amarillas, blancas…alternadas con unas divinas espirales malvas,  verdosas, violetas … Y esos hombres carrozas llegados desde Santiago de Cuba despertando la curiosidad y anotando puntos al ingenio humano, junto a los gustados Muñecones… divino.

 

La conga… esa cubanísima, arrastró gente, mucha gente… Y las sombrillas ahí, erguidas sobre lo alto también…protegiendo en estos tiempos de catarros a los niños, cientos, cientos, que fueron a ver las carrozas, uno de los atractivos más buscados por ellos y del que dicen que “quien no ve las carrozas, no ha ido al carnaval. No dejan de tener razón,  porque esa es la esencia y la diferencia del resto de las verbenas del pueblo.

 

La Comisión del Carnaval Las Tunas 2009 afirmó desde su primera cita pública que serían unas fiestas especiales, a la medida de todo lo que ha hecho y resistido el tunero para brincar por encima de las objetivas precariedades que dejó el huracán Ike, renovar la ciudad y trabajar en presente y en futuro.

 

Fui solo un rato, a llevar a  mi nieta a ver las carrozas, pero, sin hacer conclusiones prematuras, y aunque en los kioscos de cerveza había mucha cola, no dudo que se cumpla también este tercer presagio: unas buenas fiestas.

 

Al menos, en ofertas de comida y alimentos ligeros,  vi muchos puntos de venta, limpios, alumbrados, bien abastecidos, con variedad de productos, a precios racionales para el momento y la cotidianidad, y sin molotes ni esa imagen de pueblo hambriento y feroz como le incrustan siempre de “apellido” a los cubanos, en esa prensa anticubana y esos blogueros que, por tal de ganarse una pepita allende al mar, disfrazan a su abuela con harapos y la llevan a cualquier céntrica avenida, de cualquier ciudad, a mendigar y ponen el titulito: “este es el futuro de la ancianidad en la isla de Cuba”.

 

Farándula propagandística. Ahora mismo, al filo de las tres de la mañana del jueves 10 de septiembre del año 2009, acaba de ceder la lluvia… y la reina del carnaval vuelve a casa cerrada, pero feliz. Fue una premier tranquila, rumbera, masiva… Y ni crea que todos regresan, hay cientos que amanecerán bailando, disfrutando una fiesta que esperan hace dos años y que ahora volverá otro después.

 

El Carnaval de Las Tunas es como una leyenda  de las hadas del agua…que vienen a purificar esos apasionados calores que repiquetean piel adentro en nosotros, los cubanos, los tuneros, los orientales…lluvia que llega para bendecir y bendice esta alegría de pueblo que hace olas detrás de la trompeta china y el tambor, y piropea, con todos los sudores humanos, a esas muchachas que les bailan entre juegos de luces, salsa o merengue, son o bolero…

 

Cuba, con su Balcón abierto a la alegría…con ese convite de lechón asado y esa cerveza fría…espumosa…que corre enamorada de mano en mano y que convierte a esta isla en una perla, pura nácar, en el inmenso azul de un mar…Caribe.

Otra huella del Carnaval Infantil en Las Tunas

Otra huella del Carnaval Infantil en Las Tunas

La foto de mi amigo y colega Reynaldo López Peña es elocuente.

Esto sucedió el domingo pra el disfrute de los más pequeñitos tuneros. Mañana jueves es la fiesta de "los grandes". Un maremoto de alegría, cerveza, congas, carrozas y comparzas, con ese tufillo divino a cerdo azado, maíz cocido, caldoza... que trae el viento de un lado a otro de las muchas áreas bailables que estrenará la ciudad.

Los tuneros de fiesta...en carnaval... ritmo, Cuba, Caribe y eso que hace la diferencia...todo el mundo en Carnaval.

¡¡¡¡¡CARNAVALES EN LAS TUNAS!!!!!!

¡¡¡¡¡CARNAVALES EN LAS TUNAS!!!!!!

Hasta los gatos parecen contentos

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Reynaldo López Peña

Los tuneros somos fiesteros. Orientales y cubanos, no faltaba más, puede agregar al asunto otro nacional hasta un visitante foráneo que sepa nada más un poquito, solo un poquito, de la idiosincrasia de quienes vivimos en las cálidas aguas del Caribe, en una isla hermosa y soberana, llamada Cuba.

Y es cierto. La alegría, el humor y la picardía nos vienen tan bien como la caña de azúcar, la palma real o el Tocororo. Cada año, por tales razones y otras muchas más, los carnavales quizás sean los sucesos culturales masivos más esperados y añorados de cuantos acontecen. ¡Y hay eventos prácticamente todo el año! Yo digo, muchas veces, que nos pasamos los doce meses de fiesta.

Pues ya estamos en Carnavales. Oficialmente, comienzan este jueves y terminan el domingo, pero ya hace más de 20 días que se escuchan las congas en sus ensayos, que la gente la busca y la baila, que el verano recién terminado tuvo, en sus días finales, sabor a carnaval. Y lo más destacable sucedió este domingo pasado: el Carnaval Infantil.

Mucho divertimento para los pequeños tuneritos. Muy pocos padres dejaron a sus críos en las casas. Cinco carrozas se encargaron de moverles los ojitos de aquí, para allá, de allá hacia allá… y los muñecones, esos “hombres cartón, yeso, tela, colorines, gigantes” que asustan, primero, hacen reír después y protagonizan luego, los días siguientes, historias fantásticas en el barrio, no más le preguntes a un niño o niña de 2 o tres años si vio los “muñecones”… esos, hicieron de la mañana dominical un bello suceso.

Y esta vez todo tenía que ser mejor, aunque no compartí el precio de algunos vendedores que, por ejemplo, comercializaron las “cornetas –pito” en 10.00 pesos moneda nacional (una exageración desde cualquier análisis). Pues sí, porque exactamente para esta fecha la ciudad estaba demolida prácticamente por el azote de Ike, ese ciclón que armó solito su carnaval destructivo y no dejó a los tuneros hacer su carnaval, aunque se hizo uno mejor, el del esfuerzo y la hazaña. Y  Las Tunas ya es Las Tunas, y hasta mejorada está.

Los grupos de teatro para niños, asistentes al evento nacional Tunita 2009, hicieron de la fiesta un regalo especial, que sucede por primera vez y complementó lo que ya hacía mucha falta se hiciera: difundir música infantil en ocasiones como estas. Fue un bonito espectáculo cultural, organizado con delicadeza y tacto y de ahí que esta vez estén muy agradecidos chiquillos, chiquillas, mamá y papá, abuelo y abuelita…en fin, la familia tunera.

Mañana miércoles, casi ahorita, hay pre carnaval. Pero mire usted si los tuneros son fiesteros que ayer llovió mucho y cuando San Pedro cerró sus brazos, casi a las nueve de la noche...¡¡¡¡¡¡ pa, la calleeee!!!!! Hoy volvió a llover, escampó más tarde aún… y ¡¡¡¡¡pa, la calleeeee!!!...ya le contaré que pasará mañana...pero créame, hasta los gatos están contentos...y las ranitas también... las tenían pasando una sedddddddd…

Un día en Las Tunas del 2009

Un día en Las Tunas del 2009

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: Chela

Cueybá, Victoria de Las Tunas, Las Tunas…son los nombres que marcan la historia de mi ciudad.  No es tan grande como Santiago de Cuba o La Habana, pero jamás tan pequeña como para perderse en la geografía del archipiélago cubano.

 

Tampoco es de esas ciudades deslumbrantes, donde el brillo de las luminarias a veces te marea o te embruja. Todo depende. Pero es uno de los lugares de Cuba que ilustran muy objetivamente el beneficio social que trajo a la Isla el triunfo revolucionario.

 

Eso no quiere decir que los tuneros estemos conformes con nuestro desarrollo ni neguemos que hoy, amén de todos los avances, podríamos estar mejor.  Mucho más pudiéramos tener en conceptos de urbanidad, sociedad, prosperidad y rendimientos económicos.

 

Las causas son complejas y diversas, objetivas y subjetivas, según creo;  mas mi intensión no es analizarlas ni ando con ellas en mi pluma. Quiero detenerme en lo que resalta a la vista del tiempo. La transformación gradual y elegante de su entorno.

 

Hoy la ciudad de Las Tunas es otra por los cuatro puntos cardinales.  Ya no existe ese marabú espinoso y horrible que, cuando yo nací,  cubría las áreas periféricas y los barrios. Tampoco aquellas calles de tierra que se volvían un lodazal al primer aguacero de mayo.

 

Hay muchas calles sin pavimentar todavía, sobre todo en las zonas distantes de su centro urbano, que aún todos llamamos “pueblo”. Eso demuestra que desde prácticamente su fundación, el casco histórico era lo único lógico y digno de llamarse “pueblo”. Tan arraigada está la costumbre, que medio siglo después del despegue social, gradual pero definitivo,  le seguimos diciendo a los que nacen “vamos al pueblo”. Y nuestros hijos y nietos lo repiten con la misma superficialidad que lo inculcamos.

 

Pero ese “pueblo” tampoco es el mismo. Tiene tantas obras nuevas, está tan modernizado, regala una imagen tan renovadora, que quien no lo visita en años, le aseguro creerá está en otra parte o no cerrará la boca del asombro.

 

En el fotomontaje intento dar esa visión objetiva del desarrollo urbanístico y cultural que viste de novia a la ciudad de Las Tunas, sobre todo desde los últimos tres años. Hay un Bulevar que le abrió para siempre un jardín, sin haber flores en la pincelada verde de las plantas ornamentales, a la calle Francisco Vega, entre la avenida principal Vicente García y la Lucas Ortiz.

 

Y como todo paseo citadino, encuentras comercios, cafeterías, servicios, centros culturales, multifuncionales como el Tele punto de ETECSA (Telefonía), relojería, fotografía, entre otros. Todos remodelados al igual que las viviendas ubicadas en esa manzana.

 

La cremería Tres Copas, otro viejo anhelo de los tuneros, justo en la esquina, da un toque de actualidad tremendo, más cuando allí por años existió la heladería Yumurí que dejaba mucho de desear en todos los sentidos.

 

En fin, los tuneros tenemos razones para estar contentos y amar nuestra ciudad. Ya no pueden llamarla aldea así no más y, menos, la Cenicienta de Oriente como le bautizaron en los años 70.

 

 

Cada día sus encantos urbanísticos obligan al transeúnte a detenerse. Se ha transformado a una velocidad  vertiginosa justamente en los años en los que la economía cubana ha estado siempre con la espada de Damocles en sus alforjas.

 

 

Es un esfuerzo que hay que agradecer a los gobiernos local y provincial y, sobre todo, a la máxima dirección del país que, haciendo malabares, entregó presupuestos especiales para realizar los proyectos constructivos.

 

Todavía le falta mucha luz a la ciudad. Y no hablo exactamente de luminarias amarillas o blancas, tradicionales o de Neón. Hablo de más funcionabilidad, servicios públicos, bancarios, culturales. Muchas encomiendas hay que ir a realizarlas a las vecinas provincias de Holguín y Camagüey.

 

Mas, con todas las justas demandas que pudieran hacerse, con las imperfecciones arquitectónicas o constructivas que existen, con miles de insatisfacciones que se tengan, Las Tunas es otra.

 

Quizás, más que todo y por encima de las manchas que la oscurezcan, andarla ahora, un día cualquiera del año 2009, es sentir que vivimos en una sociedad mejor, que disfrutamos, contamos y creamos mucho más que dos décadas atrás. Y, por qué no, que ya los tuneros no somos aquellos campesinos, guajiros como casi siempre despectivamente nos decían, cogidos a lazos en una aldea donde el marabú campeaba por sus respeto y chocar la mirada con algo agradable parecía asunto de novelas románticas o de ciencia ficción.

 

Antes de enjuiciarla con esos bifocales inconformes y muy mal intencionados que abundan aquí y en tantas partes de este mundo, creo que es más inteligente y cívico, ético y justo, detenerse en aquella reflexión de Aristóteles, escrita en el año 360 A.C en su “Revolución del alma”, donde  alertaba con sabiduría: CRITICA MENOS Y TRABAJA MÁS, Y NO OLVIDES NUNCA AGRADECER.

 

Porque sin espejismo de ningún tipo, si hay un cubano que tiene que agradecer es el tunero. Ya me darán la razón cuando la visiten, sobre todo quienes hace tiempo no le dejan la cómplice huella de sus sueños y desvelos entre los infinitos hilos de su cuerpo.

Visitan Las Tunas “ Amigos de los Comuneros de Paris”

Visitan Las Tunas “ Amigos de los Comuneros de Paris”

En la foto La Casa Iberoamericana de la Décima, donde viviera Charles Peissot

·                    Develarán una tarja en la Casa Iberoamericana de la Décima, donde viviera el francés Charles Philibert Peissot Latout, quien llega a Cuba en 1873, por el Puerto de Nuevitas en Camagüey,  con otros 49 compatriotas que habían sido miembros de la Comuna de Paris en 1871.

·                    Fueron enviados a Cuba para combatir  al lado de la monarquía y, en su condición de presos, los ubican en el campamento oriental de El Guamo, de donde escapan y se incorporan a las tropas del Mayor General Vicente García

·                    La historia recoge a Charles Peissot como un importante agente secreto al servicio de las ideas independentistas cubanas y fiel colaborador y soldado de las tropas insurrectas en Las Tunas

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (23 de Enero) – La delegación “Amigos de los Comuneros de Paris”, atendida por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), visitará este fin de semana importantes lugares históricos de esta ciudad de Las Tunas, bautizada como el Balcón del Oriente de Cuba y testimonio vivo de la participación de los franceses en la causa independentista cubana en la década del treinta, en el siglo XIX.

Una de las actividades centrales en este territorio tendrá lugar el próximo domingo, cuando la comitiva devele una tarja en recordación a Charles Philibert Peissot Latout, en la vivienda que ocupara durante su vida entre los tuneros, hoy sede de la Casa Iberoamericana de la Décima, ubicada en el casco histórico y en una de las calles más populares de esta capital, el paseo peatonal Colón.

Peissot Latout arribó a la Isla en 1873 por el Puerto de Nuevitas en Camagüey,  con otros 49 compatriotas que habían sido miembros de la Comuna de Paris en 1871, para combatir  al lado de la monarquía y, en su condición de presos, los ubican en el campamento oriental de El Guamo, de donde escapan y se incorporan a las tropas del Mayor General Vicente García.

Los visitantes recorrerán también las áreas del Memorial Vicente García, el Museo que lleva igualmente el nombre del insigne General Mambí, la Plaza Martiana – única en el país con un reloj solar que destaca cronológicamente la vida de José Martí mediante conos de luz y sombra – y el complejo gastronómico El Baturro, todos en el centro capitalino.

El programa prevé departir con los tuneros con la tradicional caldosa cederista – una especie de ajiaco con viandas y pollo que devino canción nacional gracias al compositor tunero Rogelio Díaz Castillo y llevó al éter el no menos popular Jilguero de Cienfuegos, titulada “La caldosa de Kike y Marina - en uno de los barrios más concurridos de la ciudad.

Asimismo, sostendrán conversatorios con el historiador de Las Tunas,  Víctor Marrero,  y miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución; y visitarán el Memorial Mártires de Barbados, que perpetua aquí la memoria de las victimas inocentes del sangriento atentado terrorista a un avión de Cubana de Aviación, en el que viajaba una joven delegación de esgrimistas que regresaba con sus medallas olímpicas a la Patria y del que se sabe fue su autor el archiconocido y satánico Luis Posada Carriles.

Los “Amigos de los Comuneros de París” disfrutarán de una velada cultural en la Casa de la Amistad del ICAP en la provincia e inaugurarán una exposición en la que fue el hogar de Charles Peissot, a quien la historia recoge como un importante agente secreto al servicio de las ideas independentistas cubanas y cuya memoria y reconocimiento vivificarán los integrantes de esta comitiva francesa.

Este lunes, en horas de la mañana, la delegación partirá hacia Santiago de Cuba, donde desarrollarán otras importantes actividades de solidaridad con Cuba.  

Una esquina popular..la del Parque

Una esquina popular..la del Parque

Por Graciela Guerrero Garay     Foto: Lloansy Díaz Guerrero

El parque Vicente García, enclavado en el mismo corazón de la ciudad y parte de su restaurado Casco Histórico, es cómplice de todas las generaciones de tuneros.

Nadie, creo, ha podido escaparse de su sombra, sus gorriones, sus amaneceres y atardeceres. Creo que nadie ha dejado de tomarles las manos a su novia y su novio en sus bancos de granito, entre el verde follaje de sus árboles y los tornasoles de la noche.

Tertulias, esperas, encuentros, desencuentros, alegrías, penas...y cuanta emoción humana pueda concebirse ha dejado una huella silenciosa en su blanco asfalto.

Esta es una de esas esquinas de ese parque, una esquina histórica, que perpetúa la memoria de Federico Capdevila, ese español que muy bien defendió la injusticia contra 27 estudiantes de Medicina, inocentemente asesinados durante el coloniaje español, acusados falsamente de profanar la tumba de un militar español.

Alli, cada 27 de noviembre, cuando se conmemora el injusto y cruel suceso, cientos de estudiantes universitarios tuneros se dan cita para recordar la valentía de esos jóvenes ultrajados y hacer un minuto de silencio por su memoria y la de Federico. 

Otras Imágenes del avance de ETECSA en Las Tunas

Otras Imágenes del avance de ETECSA en Las Tunas

Por Graciela Guerrero Garay       Foto: Lloansy Díaz Guerrero

Enclavado en el moderno y recién estrenado Bulevar de la ciudad de Las Tunas, el llamado Telepunto, todo un super módulo de alta tecnología con los servicios más innovadores y competentes de la telefonía y las comunicaciones, no solo habla del desarrollo social alcanzado por el Balcón del Oriente de Cuba, sino que a la vez enriquece y complementa la belleza y el diseño arquitectónico del centro capitalino.

Los vitrales que adornan su techo respiran color, buen gusto, arte y estética en particular. Concebir años atrás una institución de este tipo aquí, en una de las provincias más pequeñas y subdesarrolladas del país, era ganarse al instante el apelativo de loco, soñador o estúpido.

Vaya, que se llevaron el gato al agua los que saben que mi ciudad y mi verde caimán son auténticos. Los descreidos casi nunca son los protagonistas de la historia.

 

La telefonía es otra perla en Las Tunas

La telefonía es otra perla en Las Tunas

Por Graciela Guerrero Garay     Foto:Lloansy Díaz Guerrero

Recuerdo mi infancia. Una ciudad llena prácticamente de marabú, salvo el histórico centro capitalino que, quienes vivíamos en los barrios y las periferias, bautizamos como "pueblo". Y todos íbamos "al pueblo". A pasar un telegrama, a comprar en las tiendas, a ver una película, a sentarnos en un parque, a tomarse un helado, a todo, absolutamente a todo, hasta para llamar por teléfono.

Eran muy contadas las familias que tenían un teléfono. Y eso de caminar por las calles, sobre todo en las barriadas y las comunidades semirurales, no se me acurre ahora nombrarlas semi-urbanas, y encontrar un cabina pública era un sueño de incautos. Creo que la mayoría de los tuneros de entonces ni sabía a ciencia cierta que era eso.

Hoy la telefonía en Las Tunas es otra perla de su desarrollo y su modernidad. Poco a poco, inversión a inversión, año tras año, ETECSA - como se llama la empresa que presta este servicio en Cuba- no solo multiplica sus centros agentes, sus cabinas públicas, su lista de servicios, sus facilidades comerciales, sino que incrementa en cientos de cientos su cantidad de ussuarios privados, sin contar los estatales.

En mi edificio, ubicado en uno de los barrios más poblados de la ciudad, con unos 30 apartamentos, somos 12 las familias que contamos con teléfonos propios, en tanto hay también un centro agente (para llamadas públicas con aviso a los comunitarios y bajo el tutelaje de una casa de familia) y una cabina con dos equipos. Todo eso en el escaso espacio de 30 metros aproximadamente.

Increible, para quienes nacimos en el año 1959 y nos sentíamos reyes de Inglaterra cuando mamá, papá o abuela nos hacían con dos latas de leche condensada y una pita de hilo un teléfono para jugar a la casita. Aqui en un extremo, lata en la boca, mi hermano gritando..."oye, estás ahi?...y yo, del otro lado, latica en la oreja..."¡¿quién habla, no te oigo?!¡¡¡¡

Y después, al final de mis recuerdos, quién demonio puede dudar de que Las Tunas, mi ciudad de maravillas y espejismos, no es testimonio vivo de que Cuba es Cuba después de que yo nací.

En la Foto, una de las obras que embellecen el centro de mi ciudad. El Telepunto, todo un complejo de servicios de ETECSA que vende desde teléfonos hasta horas de navegación en Internet. 

Las Tunas de hoy...otra simplemente

Las Tunas de hoy...otra simplemente

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Lloansy Díaz Guerrero

Es hermoso descubrir que la ciudad, donde uno nace, crece, sueña, apuesta, cultiva, se enamora, anda y le regala los maremotos de silencios y palabras, locos, promiscuos, satánicos y puramente puros, se transforma..

A veces, es difícil creerlo...otras, parece un milagro de un hada madrina... a muchos, le parece poco...a otros, le resulta lo que justamente es...un parto laborioso, imposible si se cuentan las verdades y las baldozas...

Lo cierto que Las Tunas, este calentito Balcón del Oriente de Cuba, ya no es la misma que antes..yo diría que ayer...su urbanización es innegable...su buen gusto arquitectónico, aplaudible..su progreso, constante...

Ya nadie puede tener la osadía de llamarla aldea, mucho menos Cenicienta...es una linda ciudad, con aires de una modernidad propia, culta e inteligente...

Este 2008 que se fue, en el que los ciclones pretendieron herirla..y la hirieron, fue un año de maravillas a pesar de todo...estrenó tantos espacios necesarios, esperados, exigidos que, sin levantar una copa de más, hay que tocar las campanas...

Por eso, por este oxígeno vital que la engrandece, hay que seguir de pie...rociándole los pétalos de un año nuevo de promesas y cumplidos..y si hasta aqui, con casi nada, ya es la reina de la obra mayor, la bailarina del arpa comprometida de su pueblo, de su gente sencilla y divertida, alegre y laboriosa, estos tiempos que ya llegan tendrán siempre motivos para el son...

Las Tunas de hoy es otra simplemente. Es amor, amor en revolución.

Los nuevos tornasoles de Las Tunas

Los nuevos tornasoles de Las Tunas

Por Graciela Guerrero Garay     Foto: Lloansy Díaz Guerrero

Es más bello y saludable caminar hoy por mi ciudad que doce meses atrás.

La frescura te envuelve entre brisas frescas de este invierno. La tibieza te enamora bajo los rayos del sol.

Es una obra rejuvenecida, delatando la complicidad de su gente y la magneficiencia de su obra.

Hoy es mejor que ayer y el mañana que llega con el año nuevo siempre será mejor.

Las Puertas Abierta de mi ciudad, Las Tunas, te esperan para comprobarlo. Puede que te asalte la duda del asombro, el parto del milagro, la grandeza de una voluntad en espiral...el bien común, la semilla compartida, el paso siempre adelante.

Antecedentes de los carnavales en Las Tunas

Antecedentes de los carnavales en Las Tunas

Cacicaná, un indio noble

Por Graciela Guerrero Garay

Cuando el conquistador Alonso de Ojeda fue arrastrado por una tormenta a las costas del puerto de Jagua, en la actual provincia de Sancti Spíritus, su propósito de llegar a La Española sin dificultad se esfumó por arte de magia. Empezaba a vivir una pesadilla, sin imaginar que el contratiempo sería el primer paso de la fundación de la primera ermita de Las Tunas y la tercera de Cuba, " la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto", como la bautizara el genovés Cristóbal Colón al descubrirla en 1492, en la víspera del 31 de octubre.

Las ya gastadas embarcaciones de Ojeda lo obligaron a continuar la travesía por tierra, a lo largo de toda la costa sur. Su objetivo era llegar a la Punta de Maisí y continuar, desde allí, a La Española. Pero el camino era mucho más difícil y, poco a poco, sus 70 hombres quedaron sin vida entre los terrenos pantanosos, los dientes de las fieras y el azote de las enfermedades.

Sólo la imagen de la Virgen que traía en su mochila era el consuelo y prometió levantarle un templo en el primer pueblo en que pudiera salvarse. La aborigen comarca de Cueybá fue el elegido por la voluntad de la santa. Cacicaná, el jefe de la tribu que la poblaba, lo recibió como un dios y lo trató con una nobleza tan marcada que a los pocos días Ojeda y su diezmada tropa gozaban de buen ánimo y excelente salud.

El conquistador cumplió su promesa y levantó la ermita en un bohío de yagua y guano, adornada con paños de algodón. Desde ese día, el noble Cacicaná y sus hermanos indios veneraron a la imagen sagrada de la Virgen, le cantaron en su lengua y le bailaron sus tradicionales areitos.

Tres años después, el padre Fray Bartolomé de las Casas bautizaba a aquellos nuevos devotos de piel cobriza y bendijo a la Virgen María, por permitir que en tierra extraña fuera tan bien recibida. La natural inocencia de Cacicaná agradeció el gesto como otra muestra de alegría. Todavía Francisco de Morales no había cumplido la orden de Diego Velázquez de "españolizar" a la isla. Y en las cercanías de Cueybá la paz y las fiestas eran el buen signo de la conquista.

Tal milagro duró poco. La cruel lucha desbastó las aldeas y la ermita de la Virgen María se desdibujó ante el abandono y el dolor de los hombres y mujeres indias. Tuvieron que pasar muchos años para que aquella milagrosa ermita saliera del ruinoso estado de abandono en que quedó sumida por la guerra entre indios y españoles. La visita que hiciera el obispo de Cuba, Gerónimo Valdés Sierra, a la villa de Puerto Príncipe, hoy ciudad Camagüey, en el año 1707, facilitó que se le autorizara a Diego Clemente Rivero, dueño del hato, reconstruir el templo, que fue terminado dos años después bajo la advocación de San Gerónimo, en honor al santo patrón. Desde entonces, el partido pedáneo comenzó a llamarse así y desde entonces también las fiestas parroquiales fueron dedicadas a San Gerónimo.

Hoy, en el siglo XXI, aún cuando no está oficialmente acreditado el festejo popular más relevante del año, el carnaval tunero, con tal alegoría histórica, si son muchos los tuneros que le llaman de tal manera, fundamentalmente la generación que peina canas. En tanto, fieles de la Iglesia Católica si celebran misas para evocar al religioso.

La ciudad de la Revolución

La ciudad de la Revolución

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: LLoansy Díaz Guerrero

MI ciudad hace 50 años era una apenas una mística aldea de brujos y leyendas. Ahora, cada día, cambia su entorno y denuncia, por los cuatro vientos, que los buenos cambios de la Revolución Socialista se le posan, cual mariposas preñadas de fértil optimismo, en su centro histórico, el más pequeño de Cuba.

Los barrios reciben las brisas de la urbanización, del Programa de la Revolución Energética..en fin...ya no es la misma y mañana será mejor. Cuando amanezca habrá una nueva vivienda construida, una escuela remozada, un calle reparada. Si lo duda o no lo entiende, venga..Las Tunas es una Ciudad de Puertas Abiertas.