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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la autora

Las Tunas.- Es difícil no pintarle su música interior. Esta ciudad Balcón del Oriente Cubano danza en sí misma desde que los indios le dejaron las huellas. Ahora, a sus 224 años, los silencios son más prolongados. Un virus llamado SARS- COV-2 intenta adueñarse de la alegre calma, pero los tuneros, hijos de esta ciudad de puertas abiertas y capital de la escultura cubana, dan su nueva batalla. Ganan el desafío.

Las mujeres no estrenan el carmín en sus mañanas, pero relucen la esbeltez de saberse dueñas del camino y entre el atuendo que salva y contiene a la pandemia. Los nasobucos le incrustan nuevos colores a este cumpleaños, cual humano arcoíris surcando sus arterias y en constante latir por nuestras vidas.

Fuerte reto marcan las metas y los sueños. El 2020 es un año de imperativos y cambios. Sin embargo, los tuneros multiplican esperanzas y replantean empeños aun cuando la historia renovada de sus mambises actuales no reviva en multitudes las cenizas de la ciudad Quemada antes que esclava, el  próximo 26  de septiembre. El coronavirus es amigo de las afluencias y aprovecha. Desde los balcones del corazón las místicas llamas harán el homenaje de sentimientos patrios. Jamás sus hijos renunciarán al desarrollo y la libertad.

Dos jóvenes estudiantes le regalan premios en concursos internacionales.  Los Comités de Defensa de la Revolución animan la fecha al recibir la condición de provincia Destacada en la emulación nacional. Salud Pública y los Consejos de Defensa no duermen para mantener bajo control los casos positivos del Covid- 19. No hay contagios en más de una quincena. Aplausos que huelen a tuna brava para el 224 aniversario.

La Cueybá de la primera ermita que veneró a la Virgen María en tierras cubanas, por los lejanos años 1509 - 1511. La capital de la décima y el verbo encendido de El Cucalambé… Las Tunas de brisas y artesanía, arte y poetas. La ciudad que resurgió del amor y las cenizas… ayer, hoy, mañana… abre sus puertas y se despeina bajo los siempre cautivantes bambúes de El Cornito… 2020 es un manojo de esquinas rotas, pero esta, mi ciudad sempiterna, está viva y echa andar. Nunca es vieja. El futuro tiene más de 224 años y este virus letal es una prueba de ese fuego invencible que la salva.