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Por Graciela Guerrero Garay       

Las Tunas.- Los desagradecidos le llaman culto a la personalidad, pero ignoran que Cuba tiene memoria. Los detractores dicen cualquier cosa. Los más, gentes de todas partes, sienten un apego especial al líder invicto, al amigo solidario, combatiente sin fronteras, profeta justo, repartidor de justicia, hacedor de sueños y dador de ideas nobles, humanistas.

Aunque ya no está físicamente, el 13 de agosto será eternamente el cumpleaños del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y este día toda la gloria del grano de maíz será para él, ahora con una carga enorme de recuerdos y vivencias que perviven en el pueblo y fortalecen sus pensamientos revolucionarios, en la emprendedora obra de la Patria Socialista.

Ese amor respetuoso hacia el querido estadista genera diversas iniciativas a lo largo de la geografía de este territorio Balcón del Oriente Cubano, sobre todo en los espacios tradicionales donde se realizaron hasta su muerte las actividades para esperar y celebrar el onomástico, el cual alcanza nuevamente relevancia internacional por la influencia de sus ideales políticos e internacionalistas, especialmente en los movimientos de izquierda en América Latina.

Las más duras y mal intencionadas campañas mediáticas que tratan de confundir sentimientos y anular su ejemplo, no pueden con la trascendencia nacional y mundial del histórico líder del pueblo cubano, enfrascado en estos meses en estudiar y debatir la Reforma Constitucional, distinguida en sus esencias por los principios y el concepto de Revolución legados por Fidel a lo largo de su histórica lucha de liberación y autonomía.

Viva voz del pueblo y con la verdad que encierra la sentencia martiana de que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, millones de cubanos – dígase tuneros- le dedican este 13 de agosto – como siempre- los mejores resultados productivos, se reúnen en las comunidades para reafirmar el compromiso de avanzar hacia los objetivos medulares de la economía y la sociedad, llevan flores a su tumba en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, ponen velas a la luz de su perpetuidad y cantan a la vida que encierra su vigencia en los alientos y retos cotidianos.

Es el cumpleaños del Comandante. Basta pues para volver sobre sus pasos victoriosos y darle en promesas y sudor los besos que quedaron congelados, en esa partida inevitable en la que seres de su magnánima fuerza jamás parten, se multiplican como él multiplicó panes y peces. Las Tunas con sus muchas nuevas instalaciones recién inauguradas es testimonio de que Fidel está. Este 13 de agosto se respira por doquier su andar eterno. Y amorosos respetos vuelven a danzar.