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 Su pareja decidió escaparse a otro lado de la terraza. Ella posó para el lente.

Por Graciela Guerrero Garay         Foto: Dr Pelayo Antonio

Ha sido bien lindo verlas crecer, poco a poco, con los años y formar parte de la familia, aunque aparentemente "deambulen" por cualquier lugar de la terraza de la casa de mi hermano, el doctor Pelayo Antonio, quien junto con mi cuñada María Isabel Rivero le dedican a estos morrocoy mucho cariño y hacen del detalle en el hostal "Casa de María y Pelayo" del que son anfitriones.

Con su paso bien lento, están ahí, no indiferentes a su relación con su "papá" Pelayo, que les alimenta y conversa y estos animalitos, aún con su duro carapacho, parecen entenderle. Se detienen, le miran, olfatean y van detrás de él en busca de la comida.

Mientras, me tienen en contínuo jaque a la espera de un bebé, que ya tiene muchos dueños y no sabemos cuándo va a nacer. 

Lo que sí sé que me encantan, a pesar de que no me atrevo a tocarlas pues confieso que soy una fans a cualquier animal, pero...

Como la foto dejó tomársela en tanto su pareja se escondía, la traigo acá porque me gusta y, de cierta forma, es el símbolo de cómo los tuneros aman una mascota en casa, que no siempre son los preferidos perros y gatos.

Ahh, y por Las Tunas, no son exclusivas. Muchos hogares disfrutan con el "despacito pasito" de los morrocoy, una especie que llegó para quedarse por este Balcón del Oriente Cubano.