20170929174657-cdr28sep.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay        Fotos: De la Autora

La lluvia esta vez dejó que las llamas cocinaran, en medio de la cuadra y bajo las estrellas, la tradicional caldosa cederista. Por varios puntos de la ciudad, a pesar de las carencias agudizadas por el huracán Irma, el humo con olor a vianda y la sazón peculiar de la caldosa tunera hizo suspirar con alegría a los cientos de cederistas tuneros que festejaron el 57 aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

En el reparto Santos, justo en la Avenida Primero de Enero, los integrantes del CDR 3 de la Zona 18, en esta ciudad, fueron al convite de homenaje con esa familiaridad natural y comprometida que hace milagros cotidianos, donde el vecino es el hermano cercano y desde la tarde aparecieron “un poquito de todos” para llenar el caldero de aderezos y “fibra”, como popularmente se dice acá a la  carne de pollo, cerdo, res y ovejo.

Un acto sencillo, que no necesitaba de nada más. Lo esencial está vez fue visible a los ojos: los CDR están vivos y la unidad de principios y el agradecimiento eterno a Fidel Castro y la Revolución no hay que ponerlo en pancartas para ser creíble. Está aquí en estos niños, jóvenes, adultos y “viejos” que sacan de sí los eternos amores de la cuadra.

Decir Comité es poner en cada cuadra el valor de las ideas, los sentimientos de la unidad y esa enorme maravilla que tenemos para siempre tuneros y cubanos: coraje para levantarnos de las cenizas una y otra vez. El 57 aniversario de los CDR, la noche de caldosa, anécdotas, reconocimientos y cubanía retoñada es la hermosa sentencia de que el 28 de Septiembre es día de pueblo desde 1960 hasta el mañana.

Al decir de Elpidio Valdés, el personaje más popular de esa serie de dibujos animados de Juan Padrón, aquí no se rinde nadie, compay… Y el cumpleaños cederista fue son, merengue, alegría y patriotismo, porque aquí, sin retórica, no se rinde nadie.