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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Es un poco más de la media noche. Hace menos de una hora llegué de la extraordinaria e histórica Casa Iberoamericana de la Décima, donde por primera vez se logró reunir en Las Tunas una exposición colectiva sobre paisajismo: “Lo que el viento no llevó”.

Su promotor, el pintor Ángel Luis Velázquez (Puchy), logró un sueño añejado a la izquierda del pecho y hacer que encontraran el suyo diez creadores de cuatro municipios tuneros. Pero hubo más, disfrute de un público agradecido de obras en las cuales el paisaje, nuestra cubanísima naturaleza, te atrapa y lleva más allá de ese entorno bucólico que nos rodea en nuestros campos.

Linda noche, “un abrazo al renacimiento, cuando todavía es noticia el paso del ciclón Irma…”, como destacó en las palabras del catálogo mi colega Yelaine Martínez. En la foto, momentos en que Puchy terminaba el cuadro que cautivó, como todos, en la Expo. Dentro de unas horas les cuento más. Tengo una cobertura en la mañana y debo descansar, pero debía decir que este martes la histórica Casa Iberoamericana de la Décima fue un remanso de aleph de policromías y estilos, de naturaleza viva, cubana, que demostró otra vez que nos levantamos desde el arte y no hay fenómeno alguno que nos robe lo que nos pertenece.

“Lo que el viento no llevó” es justo lo que tendremos siempre: las palmas, el río, la ceiba, el bohío, las piedras, el camino… Una noche especial, nuestra y tunera. Voy a tener un buen sueño.