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Escrito por Misleydis González Ávila

Las Tunas.- Desde hace ya algún tiempo, el alza de los índices de infestación del mosquito Aedes aegypti y la propagación de zika en las provincias vecinas representaban una amenaza para las comunidades tuneras. 

Por desdicha, el virus ya es hoy una realidad en la provincia, así lo confirma la transmisión en el área de Salud del policlínico Guillermo Tejas del municipio cabecera, y el reporte de afectados en el resto de las zonas de esta demarcación, principalmente en la del "Piti Fajardo".
Para contrarrestar la situación se despliegan acciones de vigilancia y lucha antivectorial con pesquisas activas y actividades de educación y promoción. En la ofensiva es determinante la participación del pueblo, y no solo se trata de realizar un estricto autofocal en las viviendas y sus alrededores, sino además, acudir sin demoras al facultativo.
                                         EL AISLAMIENTO, MEDIDA VITAL
Hasta el servicio infeccioso del hospital Ernesto Guevara se trasladó un equipo de prensa para intercambiar con el personal médico y algunos aquejados por el virus.
Hilda Toledo Cruz, especialista en Medicina Interna y responsable de la sala explica que la generalidad de los pacientes llegan después de algunos días de evolución de la enfermedad. "Sabemos que en las áreas más afectadas se realiza un pesquisaje constante, pero el espectro clínico del padecimiento es muy pobre e incluso puede cursar sin signos. Por tal motivo, la persona asiste a consulta cuando observa la erupción en la piel y eso casi siempre ocurre entre el tercer y cuarto día.
"El manejo es sintomático, es decir, se trata en la medida que aparecen los síntomas. Quizás esto genere cierta tranquilidad, y es lo que no queremos, porque no solo vigilamos los posibles daños, sino que el aislamiento evita la propagación. El zika no es tan benévolo como se muestra hasta ahora; conocemos de sus consecuencias de tipo neurológico que pueden comprometer la vida".
El seguimiento a las embarazadas es muy similar al del resto de los ingresados. Sin embargo, por su condición y los posibles perjuicios al feto, son atendidas por genetistas, ginecólogos, clínicos... y el control continúa en el consultorio médico tras el alta.
Según la licenciada Yanelis Espinosa Vega, jefa de Enfermería de esta sala, en los últimos dos meses se percibe una mayor incidencia. "Los pacientes, remitidos de las distintas áreas de Salud son vistos en el cuerpo guardia de febriles antes de llegar al servicio. Aquí pasan unos ocho días, asistidos por cuatro turnos de trabajo, integrado por un jefe de team y tres enfermeros, un asistente, dos auxiliares de limpieza, una pantrista y el camillero".
                                      QUIEN ESCUCHA CONSEJOS...
Algunos enfermos comparten sus experiencias con los lectores de 26 Digital, una manera solidaria y humana de crear conciencia en la población y evitar que otros vivan situaciones similares.
Lizandra Batista Fernández, joven de 28 años, residente en el reparto La Victoria, confiesa haber experimentado días complejos. "Al principio asocié los dolores en las articulaciones con el agotamiento por el trabajo, hasta que mi hermano percibió una erupción en mi piel, y aunque pensé que era alergia, acudí al médico. Me asusté mucho cuando me comunicaron que debía ingresar por sospecha de zika.
"Tengo un niño pequeño y no dudé en hacerlo para no poner en peligro la salud de mi hijo, familiares, vecinos y la mía propia. Pienso que debemos ser responsables, mantener la higiene y no negarnos al aislamiento", afirma.
A su lado se encuentra Odalys Hernández, otra de las afectadas, que habita en el mismo reparto. "Llevaba unos días con dolor en la espalda y las piernas, pero creí que eran los riñones. Empecé a tomar analgésicos hasta que emergió el rash y enseguida fui al médico. Ese mismo día supe que algunos vecinos con los síntomas se quedaron en su hogar sin advertir los perjuicios. Aquí se hacen los complementarios y nos cuidan bastante.
"Sugiero a las direcciones de Salud, Higiene y de Comunales intensificar la recogida de desechos e intensificar la fumigación, sobre todo ahora que dispusieron un centro de aislamiento en el Palacio de Pioneros, frente a mi barrio", dice.
Maida Zayas Rodríguez, vecina de la calle Martí, confiesa que las condiciones sanitarias de su zona son propicias para la proliferación del mosquito. "En los alrededores de mi vivienda habitan personas que son muy irresponsables y si usted los requiere, recibe una mala respuesta. No hacen autofocal ni dejan fumigar e incluso, algunos no van al consultorio ante la aparición de las señales".
Este panorama también lo advierte Rosa Hernández, quien tiene su morada detrás de las Petrocasas. "En mi comunidad existen condiciones ambientales de riesgo y además hay quienes no cuidan la limpieza y arrojan la basura en la calle y  arroyos. De esa manera no ganaremos la ofensiva".
Los entrevistados resaltan la calidad de la asistencia médica y la dedicación de los especialistas, personal de Enfermería y de limpieza del servicio. "No solo nos atienden con eficacia, sino que nos alegran el día con un trato de excelencia", reconoce Idalmis Peña, residente en la calle Cucalambé.
Vivimos momentos difíciles. Se necesita voluntad y compromiso para modificar los comportamientos negativos que hacen cada vez más potente a nuestro enemigo de antaño: el Aedes aegypti. Es un hecho, sin mosquitos no habrá zika, ni otras arbovirosis que laceren el bienestar de los tuneros.