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Por Graciela Guerrero Garay        Foto: 26 Digital

Quizás el refrán más “pegao” al verano sea “para gustos se han hecho los colores”, por aquello de que cada quien busca la manera de pasarlo a su “aire” a pesar de los inconvenientes, aunque sean tan cotidianos como los del otoño. Ya agosto arrancó las primeras hojas del almanaque y, por suerte, los tuneros confiesan sentirse bien, sobre todo por las nuevas obras de bien público inauguradas para saludar el 26 de Julio en esta capital, Balcón del Oriente Cubano.

Los pequeños y sus padres agradecen que después de varios años el esplendor regrese al Parque de Diversiones, marcado por la rotura de la mayoría de sus equipos y la inestabilidad de las ofertas gastronómicas. Otros aplauden las transformaciones, confort y precios de La Fonda, donde otrora estaba La Cubana vestida de cenicienta.

El transporte a la playa y la circulación de las “guaguas grandes” – en el argot popular-, junto a las Dianas también reciben parabienes estivales, así como las opciones en los balnearios portopadrenses y la llegada de la electricidad a los moradores de El Socucho.

Por el Reparto Santos, los vecinos más distantes del área del complejo gastronómico – cultural El Tanque de Buenavista agradecen las facilidades que tienen ahora con la zona wifi ubicada en los alrededores de la escuela Tony Alomá, donde existen numerosos edificios multifamiliares y la población juvenil es prominente. El beneficio abarca incluso a la comunidad de San José, cuyos moradores no están obligados ahora a caminar un kilómetro o más para recibir el servicio de ETECSA.

La programación prevista en las áreas recreativas se cumple y los niveles de satisfacción son positivos según un sondeo aleatorio que, en días alternos de la semana, realizamos por varios puntos de la ciudad, aunque el tema de los precios en los aparatos artesanales – los conocidos cachivaches – se mantienen altos para el bolsillo común de los padres, más cuando los niños no se conforman con una o dos vueltas y no entienden que la estrechez económica frustra el más sencillo de los paseos.

A pesar de que el calor y el sol abrazan sin piedad hasta las sombras, los tuneros sugieren un hormiguero de personas felices que disfrutan sus vacaciones en una ciudad más moderna y llamativa, en lugares que hasta hoy eran únicamente motivo de quejas o recuerdos grises, tal como sucede con la reanimación del entorno de la Terminal de Ómnibus  Nacionales, la cual dentro de poco cambiará su locación y el proyecto augura mejoras integradas para la transportación de pasajeros y el estado emocional de los mismos.

El verano sube su camino final y se define entre los gustos y colores personales al momento de decidir cómo disfrutarlo en familia, amigos o en solitario. Puede que en ello esté el equilibrio de esos buenos aires de las vacaciones masivas del 2017 y los sabores nuevos y agradables que encuentra la mayoría, amén de que la vida cotidiana se marque por la violencia climática y barrio adentro algunos sientan el peso del aburrimiento.

Al margen de cualquier carga negativa y esos acostumbrados “imprevistos” que habitualmente nos tuercen el camino en los centros de servicio, ocio y entretenimiento – incluida la televisión (plato fuerte para muchos)-, los meses estivales por aquí marchan mejor y se nota ese esfuerzo estatal por hacerlo más asequible al tunero de a pie. O lo que es igual, a ese trabajador o estudiante que suda el presente y el futuro nuestros con proezas inimaginables y merece, en consecuencia, un verdadero descanso.

Agosto empieza el conteo regresivo. Esperamos, pues, que en asuntos de incrementar propuestas, acercarlas más al bolsillo del pueblo y borrar agravios donde sucedan deben ser las estrategias prácticas. La temporada estival es una sola y tener un descanso necesario y feliz no es un lujo. Es una cuestión de salud emocional y física, garantías para el rendimiento laboral que necesita la economía y el precepto de hacer un socialismo próspero y sostenible.