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Por Graciela Guerrero Garay          Foto: Mesa Redonda

Están en la edad fértil y casadas, ansiosas por tener hijos pero lo evitan. Los argumentos descansan en los ingresos económicos, la necesidad de viviendas y lo caro que resulta hacer y sostener la canastilla, además de lo difícil de obtener una plaza en los círculos infantiles. Sin embargo, manifiestan alegría por las esperanzas y seguridad que encierran los nuevos decretos leyes para estimular la maternidad y beneficiar a las trabajadoras.

No estoy muy clara todavía de esas nuevas leyes – dice Lesyanis Leyva – pero sí veo muy positivo que el Gobierno mire con realismo la problemática que tenemos hoy las mujeres. Hay que trabajar, porque la vida está cara y los padres y la familia viejos. Yo tuve mi hija bien joven, con otro matrimonio, y quisiera darle un hermano. Tengo un matrimonio de más de 6 años, queremos hijos, pero vivimos agregados y apretados. Lo otro son los salarios.

Para Edelsis Almaguer, auxiliar de limpieza en una escuela, el asunto le resulta complicado: “Yo vine del campo a cuidar una tía. Estoy divorciada y con un niño de nueve años. No tengo condiciones para parir ahora y dentro de dos años cumplo 30. Sería mucha suerte encontrarme un hombre bueno, con casa donde podamos vivir y, si pagan el salario completo, bueno eso es una gran ayuda, pero a veces no resuelve todos los problemas. Cada gente es una historia.

Al tema se suma Annienlys, una estudiante de primer año. “Yo terminaré mi carrera de Ingeniera Civil y los hijos están bien lejos de mis planes, pero tengo amigas que ya casi acaban la universidad y sí quieren tener sus hijos. El lío está que según dicen, las leyes son para las trabajadoras. Creo todavía falta analizar muchas situaciones que tiene la gente y analizar que en todas las provincias no es lo mismo. Encontrar un trabajo no está fácil, más si por alguna causa no seguiste estudiando y ahora necesitas trabajar”.

La guagua trunca las conversaciones y queda la sensación de que hay mucho que decir. Sondeo por otros lugares y algo dejan claro las entrevistadas, hay beneficios para las mujeres, sean del sector estatal o no y eso abre las puertas al embarazo en muchas, aunque todavía sopesen si les conviene o no parir, porque “la mesa siempre tiene una pata coja”.

En el programa Mesa Redonda, donde se trató el impacto de estas nuevas políticas, varias inquietudes de las televidentes de otros territorios coinciden con las tuneras, quienes refirieron también que en sus ánimos está procrear como una necesidad vital de sus familias, y la razón elemental del amor a sus parejas e hijos ya logrados. Para las “primerizas” es mucho más complejo tomar decisiones, sobre todo por la situación de la vivienda y no encontrar, hasta el presente, la manera factible de adquirirla.

“Ya se autorizó la compra-venta de las casas – argumenta Raysa Pérez – pero eso es para quienes tienen alternativas de apoyo económico, porque desde hace muchos años ya nadie puede ahorrar un centavo de su salario. El período especial nos marcó y marcará por mucho tiempo. Mis hijos, tengo dos, y nietos uno, viven conmigo, pero vaya a ver que tengo la camita del niño en la sala. Si tú le hablas de parir a mi nuera, te mira…”

En febrero último, dos Decreto –Leyes y cuatro Resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial hizo válidas nuevas garantías a la maternidad, al tiempo que ponen en vigor mejores beneficios económicos para la mujer trabajadora – incluido el sector privado – y refuerzan el papel de la familia en la custodia y cuidado de los menores.

Entre las facilidades está, por ejemplo, que si la madre decide reincorporarse al trabajo después de terminada la licencia pre y posnatal, y antes de que el bebé cumpla el año, seguirá recibiendo la prestación social a que tiene derecho con su salario. La cuantía de la prestación no puede ser inferior al salario mínimo vigente en el país. De ser así, se aumentará hasta dicha cifra.

Los círculos infantiles también recibieron una mirada a tono con los tiempos, al igual que los internados y seminternados, lo que justifica esa alegría que tienen las tuneras y cubanas y esa complicidad inmediata y mediata de la familia en crecer porque, como dijo a 26Digital Sonia Clavel, ahora sí se puede parir, al menos un poco de tensiones se alivian y hay un respiro de algún modo.