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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: María de los Ángeles

El altoparlante inundó la tarde de un movimiento “extraño”, algo inusual en la comunidad Río Potrero, donde convive una población bastante prolífica y están enclavadas varias empresas de la provincia. La doctora María de los Ángeles Gutiérrez La O tuvo la iniciativa de convocar a un movimiento popular  para donar sangre. La mañana de sábado sería el maratón.   En la víspera, todo debía quedar organizado.  

Omer Tavel Mayedo, el delegado de la circunscripción, anda junto con ella, unas veces a pie y otras en la motorina, haciéndole interiorizar a los trabajadores de la zona y a los pacientes de los consultorios 10801 y 10802 la necesidad de asumir la convocatoria,  nacida desde la virtud de salvar vidas y la garantía que resulta saber que en los Bancos de Sangre de Las Tunas existe una reserva para cualquier contingencia.

La respuesta no esperó, hasta la propia doctora puso el brazo para la extracción.  Igual ajetreo y emociones galopaban sobre los pies de la colega Yuneidis Oro y las enfermeras  Enme Pérez y Yenicel  Merino.  Despertar motivaciones, intercambiar la importancia de que esta vez no fuera la programación ordinaria de los puestos médicos – donde por lo general tributan los donantes habituales- y levantar el espíritu de la zona eran, por demás, esencias de las visitas y las conversaciones casa a casa, incluidos obreros y  unidades militares  del entorno, marcado por su ubicación periférica y señales semiurbanas.

Aún cuando muchos no podían, por sus individualidades,  hacerse la extracción, estuvieron allí para dar el aplauso a las 32 personas que entregaron parte de su savia para multiplicar la vida. Un gesto solidario y humano por excelencia que esta vez, al este de la capital tunera, semejó un vuelo de palomas fértiles dispuestas, desde el corazón, a que ahora, después y por siempre salga el sol para otros que, por cualquier razón, necesiten una gota de sangre para mirar sus rayos. Debajo de la piel de rojo… ¡Salud!

Bella y noble esta iniciativa de la doctora María de los Ángeles, sus colegas  y la gente de Río Potrero. Este sábado el río también se llenó de flores y muchos Camilos andaban por las calles y trillos de la comunidad, como si fuera octubre. Otra vez grande este pedazo de mi pueblo.