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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: De la Autora

No hay una casa en este Balcón de Oriente que no piense en flores este amanecer. Y estas casas de acá son las misma de allá, las de nuestro archipiélago. No habrá un río que no mezcle sus aguas con el perfume natural de cualquier rosa, girasol, amapola, mariposa, no me olvides, campanillas, lirios, azucenas…  No quedará una ola que no dance al compás de los colores y el amor. ¡Es el día de Camilo!

El despertar puede regalarnos soles tibios, frialdad, sereno, neblinas y hasta cielos nublados y grises. No importa. El 28 de octubre es la fecha del Héroe de Yaguajay, del Comandante del Pueblo, del Señor de la Vanguardia. Un día eternamente vivo, porque todos, hasta los más pequeños que todavía no van en caminatas por avenidas, calles, senderos, terraplenes, trillos y veredas, le conocen. ¿Quién no habla de Camilo Cienfuegos en Cuba?

Es más que historia y leyenda. Es una prolongación de sueños, como las estrellas en el firmamento.  Es la risa de esos pioneros que hoy lo recuerdan y le llevan sus esperanzas al sitio que escondió su figura, pero no pudo borrarle la huella ni ese carisma de guerrillero ejemplar que lo inmortalizó. Las profundidades del mar tal vez se hicieron para ocultar las riquezas más grandes.

Bella esta mañana de viernes por las cuatro esquinas. Únicas las escuelas con sus actos y todos esos escolares con las manitas llenas de ramilletes,  y el brillo en los ojos, entre la candidez de sus rostros y la libertad crecida por todos los pasillos. Camilo, multiplicado, como las semillas que regó por la Sierra Maestra y repartió en el llano.

¡Qué felicidad esta de encontrarte siempre! Suerte de ser testigo de compartir el trigo de tus manos rebeldes. Creo en la fe, y la inculcaste. No por ser tradición, año tras año, cambia la fuerza de esa mirada tuya, Comandante. Son tus botas de pueblo y cubanía, de todos los tamaños, credos y profesiones, las que van ahora mismo, de oriente hasta occidente, a decirte con flores que no existe el olvido.