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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora y Yaicelin Palma Tejas 

 

Diana, Carlos y Sheila llegan con novedades de la escuela pues les hablaron en el Círculo de Interés que podían estudiar enfermería. Otra noticia difundida por el sitio digital Tiempo21 consta, en su edición del 25 de octubre, la realización del Primer Encuentro de estas alternativas, destinadas a perfilar la formación vocacional de los estudiantes, esta vez relacionada con el tema de la abogacía, específicamente el desempeño de los Fiscales.

Contra viento y marea – y sin esconder el deterioro que sufrieron y del cual no se recuperan del todo los Palacios de Pioneros – los escolares tuneros, como los cubanos, siempre tuvieron en sus manos esta herramienta educativa para, desde la más temprana edad, despertar motivaciones hacia las diversas profesiones existentes. El encuentro que refiere la nota festejó, por demás, la creación hace un año de este gremio denominado “Los pequeños Fiscales”.

Estas verdades no las cuentan – ni se interesan por ella- los medios que atacan a la Isla, como Diario de Cuba,  cuyo boletín en uno de sus artículos hace notar  “una generación desesperanzada por la falta de perspectivas” y remata, su “credibilidad”, con declaraciones de un chico de Lawton, en La Habana, llamado Fernando, quien asegura que “ninguna de las carreras que hoy existen y para las cuales creo tener vocación tiene futuro aquí”.

El resto podrán imaginarlo. La conclusión de su redactor no esconde destacar que en la isla no hay formación vocacional y, según los testimonios escogidos, graduarse en Cuba ya no tiene mucho sentido. Claro, entre párrafos, tampoco descalifica fenómenos que suceden y que en más de una oportunidad se debaten en los centros docentes por alumnos y profesores. Pero una cosa es que, en el orden individual, algunos no aprovechen las oportunidades porque no les gusta sacrificarse y menos estudiar y otra, diametralmente opuesta, es que gubernamentalmente estén abiertas las puertas para que eso no suceda.

El movimiento de Círculos de Interés jamás ha dejado de existir en el país, aunque no siempre ha podido mantener, por causas objetivas y subjetivas, el esplendor de muchas décadas durante el pasado siglo. Tampoco es mentira que los salarios no están al nivel de las necesidades de una familia creciente, en medio de un entredós económico complejo, interno y externo, precios dimensionados por razones no convincentes en un conjunto amplio de productos, y proliferen tendencias consumistas que obedecen más al imaginario que a la realidad particular.

Aún con estos elementos que pululan alrededor de la sociedad, la educación es un sector decoroso y competente, generador de motivaciones, inquieto por la salud cognitiva, ética e integral de los estudiantes y, sobre todo, respetado por la calidad de su personal docente y priorizado por el Estado. Que algunos todavía tengan su vocación perdida o no sean de quienes se tracen metas, precoz u oportunamente, no significa ni da derecho a nadie a estandarizar opiniones y menos tergiversarlas.          

Los 24 pioneros que representaron a los ocho municipios de esta oriental provincia en el evento, donde los procedentes de Manatí se llevaron los aplausos más fuertes por el sketch dramático que montaron, es una muestra loable de que los Círculos de Interés funcionan, mantienen los objetivos por los que fueron creados y donde se trabaja con seriedad y se dice NO al conformismo, funcionan.

El proyecto recibe la asesoría de los fiscales del territorio y hay cientos de profesionales más que en las escuelas, los Palacios pioneriles y las propias empresas enseñan, adiestran y trasmiten los valores que hoy son fortalezas de la identidad y la cultura cubana. Solamente en Las Tunas existen más de dos mil y las exposiciones montadas por Educación aquí cautivan por el talento y la variedad de disciplinas que asumen con altruismo nuestros niños y niñas.

Negar esta verdad o verle solo las manchas sí es una desesperanza, pandemia que por suerte acá no padecen ni nuestros escolares ni el Ministerio de Educación. Diana, Carlos y Sheila traen la motivación de su círculo de interés. Tal vez mañana decidan otras profesiones, pero al menos esta vez ya saben el desempeño y el valor moral de la enfermería.