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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Tiempos aquellos en que mi generación iba en carrilera hacia las terminales de ómnibus o trenes para poder estudiar su carrera universitaria quedan solo en el recuerdo de quienes, sin otra alternativa, teníamos que mudarnos temporalmente a Santiago de Cuba, Villa Clara, La Habana y con buena suerte a provincias más cercanas. En Las Tunas no existían casas de altos estudios. Todo un problema para las familias y nosotros.

La ubicación laboral y las prácticas docentes eran otro tema complicado. Hoy el panorama es muy diferente y las cosechas mucho mejores. El flujo de “exportación” de profesionales se ha detenido, enhorabuena para favorecer el desarrollo local. De los asuntos relacionados cómo la Educación Superior es un agente clave en el progreso de cada comunidad se habló, este viernes, en la clausura del Taller Nacional de gestión del conocimiento y la innovación, celebrado en la Universidad Hermanos Saíz, de Pinar del Río.

En una información publicada en el portal de Granma, la colega Evelyn Corbillón Díaz, llama la atención en la coincidencia de criterios de los participantes, sobre el impacto de estos recintos universitarios en la preparación del capital humano, para suplir y ser capaz de asumir las necesidades de los territorios.

El doctor José Ramón Saborido Loidi, Ministro de Educación Superior, indicó que favorecer el estudio de alumnos, profesores y de los entes decisores de los municipios  descuella como elemento vital para la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, y la mejor utilización de los recursos, destaca la noticia.

Estas buenas brisas mueven las cuerdas del saber y la calidad en los dos escenarios que actualmente tiene Las Tunas – después de la integración - , y es innegable que hoy la mayor fuerza laboral, en las distintas esferas del desarrollo local, egresó de los predios de las altas casas de estudio tuneras, incluida la Universidad de Ciencias Médicas.

Poner en equilibrio la apertura de carreras y el crecimiento de las matrículas en los centros universitarios, con las demandas de cada lugar, es el reto y la acción a respetar y ejecutar con inteligencia – tal como demandó el evento- para que después los egresados digan con amor “yo me quedo en mi Universidad y el terruño”, porque sienten pertenencia, hay motivación, garantía y seguridad de que en otro lugar no estarán mejor.

Este evento en Pinar del Río, al que asistieron representas de la Universidad en la provincia, es una luz sobre las piedras que, todavía, hay que quitar del camino para lograr más temprano que tarde un desarrollo sostenible y próspero. Nada imposible, solo exige más de cada quien.

Cuba ha graduado más de un millón de profesionales y de ellos, miles pertenecen a este oriental territorio, donde en mis años mozos parecía una utopía que existiera una universidad y las oportunidades tampoco andaban en ríos crecidos como ahora. No dejar estas hermosas misiones en gaveta es lo que toca. El Taller Nacional en la “Hermanos Saíz” es una excelente señal en estos tiempos de cambios económicos y desafíos complejos.