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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Aunque las vacaciones los tienen en diferentes focos de interés según la proyección familiar, Nelson, Richard, Abdel y  Alejandro (en ese orden, de izquierda a derecha), nunca dejarán de ser los “pioneros del Delegado” y niños que el barrio identifica como chicos buenos en el trabajo comunitario.

Eso no quiere decir que no formen sus algarabías cuando juegan futbol al costado del edificio y les pongan el corazón y los ojos en vilo a padres y vecinos si el balón sale disparado a la vía. O que, en casa, una que otra travesura provoque regaños, castigos y pleitos domésticos. Muchachos al fin, en la difícil edad del tránsito de la niñez a la adolescencia,  con alguna discordante rompen la armonía cotidiana.

Sin embargo, este cuarteto de chamacos residentes en el Consejo Popular 18 del municipio Las Tunas, capital de esta oriental provincia de Cuba,  distingue los valores morales de sus familias y la sociedad, al tiempo que son orgullo de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) a la que pertenece y puntal de apoyo para Ricardo Romero Drake, delegado del Poder Popular en la zona.

La labor más encomiable tuvo lugar cuando meses atrás se llevó a cabo una fuerte y sistemática campaña para evitar la propagación de epidemias provocadas por el mosquito Aedes. La noche anterior de la fumigación, allí estaba Alejandro y sus amigos, altoparlante en manos,  anunciando por la comunidad las medidas indicadas para el trabajo profiláctico.

Y si de otras actividades y tareas se trata, el Delegado lo resuelve con un gesto. Ese gesto que acá, entre la cordialidad del barrio, significa confianza, solidaridad y el sano mensaje de “muchachos, adelante. Tenemos que trabajar”. Y los pioneros de Ricardo asumen el nuevo reto con alegría y “aires de hombrecitos útiles”, mientras en las miradas del vecindario se puede leer sin temor alguno… son buenos chicos los nuestros. ¡Hasta en vacaciones están dispuestos!