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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

El Mercadito “El Chino” siempre tiene un cliente en el mostrador o delante de la tablilla. Hace dos meses, la población enclavada en los edificios del Distrito Camilo Cienfuegos, perteneciente al Consejo Popular 18, recibió doblemente agradecida sus puertas abiertas, en tanto la mañana despertaba con olores a pintura fresca.

Una construcción elegante, sencilla y moderna, con una amplia variedad de surtidos de primera calidad y precios “para todos los bolsillos”, trajo la novedad para quedarse. Los chorizos con queso, jamón y diferentes formas y precios (de cinco, diez y quince pesos MN) se llevan las palmas, aunque los productos ahumados y las mortadelas no van muy atrás.

Javier Joaquín Vázquez es un joven marcado por el encanto de saber vender y atrapar a sus consumidores, quienes igual caen en la tentación del jamón california (con queso), los jugos de frutas y los dulces, sobre todo por la factibilidad del costo y la flexibilidad de la oferta, adaptada al pedido y posibilidad económica de cada cual. Este detalle distingue a “El Chino” y lo salva de la competencia que en las últimas semanas le hace la venta liberada de carne de pollo, embutidos, picadillo de res, jamonada y jamón en la carnicería estatal, ubicada a escasos metros.

Con 29 años y su primera experiencia en el trabajo por Cuenta Propia,  dice sentirse “cómodo porque el horario es abierto y el salario también me reporta más beneficios”.  La entrada al local de las personas que se vuelven adeptos habituales detiene temporalmente sus palabras. Nadie pude poner en dudas el beneficio de esta alternativa de empleo y aportes económicos al presupuesto local y nacional, y a las comunidades elementalmente.

En Cuba, según datos difundidos recientemente en los Medios del país, ya están vinculados más de medio millón de cubanos a esta actividad, en tanto el portal digital Tiempo21, de la radio en Las Tunas, publicó en febrero último que este territorio, sin ser uno de los de mayor cantidad de patentados, jóvenes como Javier llevan el protagonismo en convertir el cuentapropismo en un beneficio redondo para el barrio y la nación.