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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Miguel Díaz  Nápoles

Exactamente no es porque “sean nuevos lugares a donde ir” lo que hace la diferencia del cambio de imagen que regala en los albores del siglo XXI la ciudad capital del Balcón del Oriente Cubano, Las Tunas. Nativos y foráneos iluminan sus rostros cuando la transitan y reconocen que buenas brisas frescas los despeinan y acarician por aquí.

Un conjunto de instalaciones se encargan – no justamente en el casco histórico- de resaltar la sabia intensión estético- cultural de los proyectos constructivos y el equilibrio entre biodiversidad, elegancia, entorno y valores socioeducativos tenidos en cuenta, para que además de la belleza y la aceptación popular reine el ecoambientalismo y el conocimiento.

El Parque Temático, por ejemplo, que en sus primeros momentos de ejecución tenía curiosos a muchos por los detalles anunciados y pocos tuneros entendían “cómo iba a ser eso”, es hoy una realidad ganadora de los aplausos de la mayoría y atrae hacia sus 42 hectáreas a turistas y  nacionales, dada la armonía y propuestas que tiene aún sin haberse concluido en su totalidad.

La inauguración reciente de la parte inicial de la obra con un restaurante especializado, espejos de agua, áreas para picnic y varias ofertas gastronómicas en un ambiente natural y saludable, marca los anales del desarrollo evolutivo de una región y una ciudad que aproximadamente hasta la década de los 70 en el pasado siglo era bautizada como aldea por sus nativos y recién comenzaba su despegue económico-social.

Amado Luis Palma, especialista principal de Gestión Ambiental de la Delegación provincial de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), declaró a la prensa el día de la apertura que el Parque Temático “transforma el entorno de este espacio, tanto desde el punto de vista ambiental como social”, y justo es así: estas poco más de tres hectáreas que abarca lo construido hasta ahora eran tierras subutilizadas, en un enclave donde la naturaleza regala oportunidades tan excelentemente aprovechadas como estas.

En esta “galería” de sitios donde conocimiento y esparcimiento son una pareja ideal para tiempos en los cuales el estrés multiplica la cifra de enfermos, Las Tunas tiene el privilegio de agregar la Casa Insólita, el Lago Azul, el Bosque de la Paz y el Jardín Botánico – por citar algunos- que resaltan la valía de ideas y el empeño de los tuneros y sus organizaciones por alcanzar cada vez más un ocio saludable y crear una sólida cultura en ese sentido, sobre todo en los niños y la juventud.

Mientras, ahora mismo, cuando la luna o sol retozan con el espejo de agua del Parque Temático, los tuneros y foráneos esperan agradecidos por la terminación definitiva de esta bonita obra y poder andar por senderos ecológicos que le besen el alma y el intelecto, como el laberinto natural de plantas, el cual será el más grande del planeta con 20 mil posturas.

Asómese por aquí, a la Ciudad capital iberoamericana de la Décima, y votará seguramente conmigo cuando sugiero que estos espacios tuneros marcan el siglo XXI en Las Tunas y, porqué no, las propuestas constructivas de bien público del mundo actual.