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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: Lloansy Díaz Guerrero

Uhhh…casi siempre queremos borrar el tiempo de los años que tenemos, sin saber – o quizás ignorarlo a cualquier precio- que abrir los ojos cada amanecer es un regalo de Dios. ¡Todo tan diferente cuando nuestro tesorito de casa cumple su primer añito! Tal parece que desde que nacen queremos empujarlo hasta allí.

No es así tan sencillo, la primera infancia es muy difícil y son tan vulnerables que una quisiera volaran los días y las noches para que corran, hablen, vayan a la escuela y, al menos, quitarnos esos miedos abismales de los primeros doce meses de nacidos.

Después llega la otra…preparar el cumpleaños y hacerles la fiesta más grande del mundo aunque ellos se asusten con el flash de la cámara y no entiendan nada de lo que ocurre a su alrededor…gentes desconocidas, cambia-cambia de ropas, música totalmente ajena a las nanas de cuna…¡pero llegó el añito y todo el mundo, hasta el gato, es feliz!

Mi Sheila Tania, esa nieta del alma de mi alma, tomó estas poses ese 8 de diciembre del 2006 cuando apagó su primera velita…ya se acercan sus 10 años gracias a Dios y es toda una “mujerona” inteligente y fuerte. Encontré esos inolvidables recuerdos y aquí les dejo las fotos. Ayer me sacó 90,25 en el primer corte evaluativo de Español. Su quinto grado va viento en popa, gracias a Dios.