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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Agosto suele ser un mes de amplio movimiento en calles, centros turísticos, cines y espacios comerciales y de ocio en esta ciudad de Puertas Abiertas,  sin embargo una mirada aguda al corazón de Las Tunas lleva a concluir que los habitantes de este Balcón del Oriente de Cuba mantienen un constante y activo desandar por esos mismos sitios, cuando septiembre llena de cruces el almanaque y el último trimestre del 2015 se insinúa por doquier.

Si bien el inicio del año escolar -el día primero del corriente- y la reincorporación de una cifra importante de trabajadores a sus empleos habituales generan un trasiego permanente de personas y tráfico, los tuneros suelen levantarse bien temprano y llenar el ambiente con el colorido de los uniformes escolares y de empresas específicas, al tiempo  que los cuentapropistas vendedores de pan y mantequilla anuncian voz en cuello sus ofertas cuando todavía duerme el sol.

Mucho antes, sobre las cuatro de la madrugada, los encargados de barrer las calles no pueden esconder el rítmico bailar de las escobas por el pavimento, en tanto los mandaderos a domicilio y quienes buscan la leche de la familia igual se notan, como quienes se mueven a sus destinos en bicicleta o son recogidos por algún transporte, para cumplir responsabilidades en los municipios y otras provincias.

El amplio y sólido movimiento cultural, sea aficionado o profesional, propicia que las instituciones de este tipo permanezcan muy activas, como la Casa de la Cultura Tomasa Varona, la biblioteca José Martí, la sede de la UNEAC y la Casa Iberoamericana de la Décima, por citar algunas, pero no son menos influyentes las obras de las galerías de arte, la artesanía popular y las librerías, sean en locales fijos o expuestas en el multifacético y atractivo bulevar de la ciudad.

Ese variado diapasón de alegría y colores se incrusta como tradición propia de este siglo XXI tal como el amplio empuje a la economía, la revitalización de apartadas zonas rurales con el Proyecto Por Nosotros Mismos, la asimilación y consolidación de las altas tecnologías, el uso de los celulares y la preferencia por los helados, el refresco y las pizzas, así como andar de kiosco en kiosco para comprar frutas, vegetales, viandas y carne de cerdo, la cual contra cualquier viento y advertencias clínicas es la más gustada y la de mayor presencia en los puntos de venta.

Los tuneros caminan, sin dudas. No importa que el verano sea la estación de moda y las vacaciones liberen de obligaciones impostergables a la mayoría. Septiembre corre y ellos también para dar vida a una ciudad crecida, remozada y vital que en el último trimestre del 2015 apuntala los éxitos y se prepara para enriquecer su noble y patriótica historia.

Quien lo dude que se llegue acá y respire el palpitar de estas memorias, marcadas en durante esta semana por la visita de Ramón Labañino Salazar, uno de los CINCO antiterroristas cubanos presos durante largos años en cárceles de Estados Unidos, quien departió amplia y agradablemente con mis coterráneos, orgullosos como yo de ser de la tierra del Mayor General Vicente García, cubanos y prestos siempre a mover piedras para seguir adelante.  Este andar cotidiano, vivo, con estilo, sandunga y sudor le pone el cuño.