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Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: De la Autora

El 5 de Junio, Día Mundial del Medio Ambiente, es una fecha con realce en un importante número de editoras impresas, digitales, radiales y televisivas y le dedican espacio y tiempo en su programación. Sin embargo, un sondeo a personas comunes con las cuales tropiezo en mi andar me llevan a conclusiones inquietantes, en un momento crucial donde la evidencia del daño de los gases de efecto invernadero (GEI) es notable.

La gente no tiene conciencia aún de que también son responsables de su sobrevivencia y, de seguir envenenando a la tierra, pueden incluirse en la lista de los 13 millones de muertos que ocasiona la contaminación ambiental, al margen de que todavía no todos los gobiernos ni convenciones adoptan acuerdos definitivos para resolver esta compleja situación y frenar, de algún modo, el llanto de la naturaleza y la vida.

Un artículo de Marcelo Moscoso, en el blog Natura- Medio Ambiental, destaca que las principales fuentes de emisiones de GEI  favorecedoras del calentamiento global provienen de la electricidad y calefacción (25 por ciento); transporte (14); industrias (14); cambios en el uso de la tierra (18); desechos y vertederos (4); y refinería-minería (14), al igual que la agricultura.

Estas realidades incrementan la temperatura promedio global y, de seguir su ascenso, entre el 20 y 30 por ciento de las especies de plantas y animales desaparecerán, con solo subir 2 grados celcios sobre los niveles  pre-industriales, y el 70 por ciento si ese indicador llega a 4 grados.

Los tuneros entrevistados aleatoriamente reconocen la nocividad del cambio climático pero la mayoría desconoce que son los GEI y cómo se elevan a la atmósfera, en la cual existe un 64 por ciento de dióxido de carbono (CO2), junto a otros gases de efecto invernadero. Empero, los científicos tienen evidencia de que las acciones humanas son las culpables del crecimiento acelerado de sus emisiones, de ahí que un habitad más saludable dependa del hombre.

Desde 1972 la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente pretende fomentar una cultura ecológica, encaminada al cuidado de los recursos no renovables del planeta. Una simple plantita, insignificante a los ojos de muchos, puede ser un metabolizador para que el cambio climático deje de matar, lentamente, a los más de 350 millones de personas – el 50 por ciento niños y niñas- que de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU) se afectan por estas variaciones ambientales.

Por otro lado, la falta de políticas ambientalistas coherentes trae aparejadas sequias intensas, lluvias torrenciales, reducción de agua potable, baja productividad agrícola, huracanes devastadores y ponen en peligro de extinción o harán desaparecer diversas especies, de las cuales ya 17 mil enfrentan dicha situación entre los 15 millones dañadas por la invasión y destrucción de los ecosistemas.

Día Mundial del Medio Ambiente….una fecha para pensar desde bien hondo, en alta voz. Sumar a quienes no aprenden todavía sobre los GEI y no respondieron mis preguntas. Arraigar la necesidad de frenar los descalabros causados a la madre natura…Y multiplicar esto que disfruto con placer desde mi balcón…en caminata, bajo la frescura de una lluvia recién escampada, regresan de una excursión ambiental los pioneros de las escuelas primarias de la comunidad.

Este 5 de Junio, se vistieron de exploradores y salieron con sus mochilas a besar los labios de los bosques y dialogar de estos temas sobre la tierra. Una acción que sueño ahora globalizada e imprescindible para que mi nieta pueda, con sus hijos mañana, encontrar en algún lugar cercano a la ciudad el ruido del pájaro carpintero y no extrañar como yo, aunque les tenga un miedo horrible, el croar de las ranas, casi convertidas en piezas museables por la prolongada sequía de estas tierras tuneras.