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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos. De la Autora

Siempre quedan las huellas de las acciones  buenas que reconocen la virtud, la entrega y la pertenencia de  los seres humanos a los deberes y responsabilidades que les toca en su decursar por la vida, más si se trata de niños y jóvenes adolescentes, como sucedió en la Circunscripción 123 del Consejo Popular 18, uno de los más habitados en esta capital, Las Tunas.

No es de extrañar, entonces, que hoy en los rostros de Ana Mercy, Karla, Sheila y Káterin esté ese brillo bonito que se les incrusta a los pequeños cuando, desde sus alturas, se les premia el talento y disciplina tanto en la escuela como en la comunidad, donde este 4 de Abril el sol desparramó sus rayos con alegría y la comunidad rememora la agradable noche, dedicada a los aniversario 54 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y el 53 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

En la céntrica Avenida Primero de Enero, del distrito Camilo Cienfuegos, perteneciente al Reparto Santos, se reunieron padres, abuelos, familias, vecinos y los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la barriada para ser protagonistas de esa cultura popular que marca a Cuba y su gente, con coreografías que abarcaron desde el tradicional son cubano hasta los ritmos y danzas modernos, en un ambiente colectivo de unidad, simpatía y sentido patriótico.

El colofón y los vítores crecieron cuando prendió la fogata 4 de Abril el delegado Ricardo Romero Drake, un hombre laborioso que supo ganar desde su primer mandato el cariño de sus electores –quienes una vez más volvieron a proponerlo en las recién elecciones parciales para candidatos a la Asamblea Municipal del Gobierno-.

Después, llegó la música y el disfrute natural que aquí en Las Tunas, como en el resto del país, hace sudar la ropa y agita los pies, sin distinción de edades ni divisiones absurdas porque tengan diferentes credos, nivel escolar, color de piel o modos de vida. Por suerte y enhorabuena, barrio adentro, con actividades sencillas e incluyentes como estas, una regresa a casa con la agenda llena de datos pero, más importante que eso, con vivencias que cuentan de paz espiritual porque ve a los futuros cubanos gozar su fiesta, entregarse a su inocencia y comprender que somos UNO, aunque todavía nos falte mucho por llegar a lo alto de esa meta compleja y hermosa de tener una sociedad mejor.

Sin embargo, con todo lo que pueda faltar o necesite transformarse, el trigo da frutos y se palpa, sin demagogia alguna, la semilla cosechada en los hogares y la escuela. ¡Buen aniversario para la OPJM y la UJC!