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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Naomi Cortés Pérez

Fueron a encontrase, en plena tarde, con la memoria de los tiempos y llevaban en el corazón las ideas de luchas por una Cuba mejor, tal como aquel grupo de jóvenes liderado por José Antonio Echeverría, quien atacó el Palacio Presidencial y la emisora Radio Reloj el 13 de marzo de 1957, donde perdió la vida y dejó para siempre una estela de luz en la historia de la Patria.

Los universitarios de Las Tunas este viernes recordaron uno de los momentos cumbres de los episodios revolucionarios de entonces, en una etapa donde el enfrentamiento al gobierno de Fulgencio Batista marcaba el ideal de las generaciones que soñaban con una nación libre y en el cual el Directorio Revolucionario, fundado como brazo derecho de la FEU, organizó guerrillas en el centro del país para apoyar al movimiento que peleaba desde la Sierra Maestra.   

En marchas patrióticas hasta la ya también histórica Plaza Martiana, en el corazón de esta capital Balcón de Oriente, llegaron los estudiantes de la “Vladimir Ilich Lenin”, la “Zoilo Marinello” y la “Pepito Tey”, los tres centros de la Educación Superior en este territorio, donde se forman los profesionales de las ciencias técnicas, sociales, económicas, humanísticas, médicas y pedagógicas de la provincia, incluidos los de Cultura Física.

Un momento propio, de jóvenes y los cubanos del futuro, quienes caminan libres sin el miedo a la persecución y la muerte por sus ideas y sueños. Muchachas y muchachos que entre risas, bajo sombrillas para protegerse del verano que ya cobija la Isla y consignas nacidas de los valores morales y éticos con que crecieron y disfrutan su juventud van allí, donde José Antonio y sus compañeros de lucha no están muertos, sino multiplicados.

Por eso y por los caídos, esta tarde de viernes fue un libro abierto a la vida y José Antonio Echeverría y sus compañeros fueron guías para que este sábado sea igualmente de paz y gloria, de trabajo y estudio.