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Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: Naomi Cortés Pérez y Agrovida

La inclusión en proyectos, investigaciones y la realización de prácticas en lugares donde puedan vincular estudio y trabajo en aras de una mayor preparación técnica y profesional, son metas y actividades cotidianas para los estudiantes de Agronomía, una carrera vital para el desarrollo local, marcado por su potencialidad agrícola.

Aunque la Universidad Vladimir Ilich Lenin, el pilar fuerte de la Educación Superior en Las Tunas en todas las carreras no asociadas a la Pedagogía y las Ciencias Médicas, destaca por la calidad y competitividad en la formación de sus alumnos y la alta calificación de los claustros, los agrónomos significan en este territorio el sostén científico de ese futuro sostenible y próspero al cual se aspira, dadas las características de su geografía política.

Paralelamente a la aprehensión de los conocimientos, la Facultad de Ciencias Agrícolas igual fortalece el carácter participativo de sus miembros en las actividades de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y aprovecha los espacios de convocatoria para encuentros de conocimientos, exposiciones  científicas a partir del trabajo de las cátedras y dar a los alumnos la posibilidad de observar con instrumentales de laboratorio diferentes procesos relacionados con el suelo, sus componentes y materias aplicables a su deterioro o conservación.

Estas iniciativas sirven a la vez para despertar curiosidad, interés y crear motivaciones de pertenencia con la carrera, los principiantes y los jóvenes del entorno que asisten a estas festividades masivas y comunitarias, tal como sucedió esta semana a raíz de la conmemoración del Día Internacional del Estudiante.

En ese sentido despertó mucho interés la preparación de una carroza que recorrió los Consejos Populares enmarcados en el macro entorno del recinto universitario, lo cual convirtió la celebración en un suceso de pueblo y devino efectiva divulgación del serio trabajo e interés de los agrónomos por hacer valer la importancia de esta disciplina, su impacto social y la necesidad cada vez más apremiante de que los jóvenes tuneros miren esta profesión con otros ojos, pues por años fue una opción desdeñada al momento de llenar las boletas de solicitud de estudio.

Otra fortaleza de estos procesos de convertir la recreación en fuente de conocimiento, es la difusión de una cultura científica que abre ventanas a la vocación y ejercicio de una carrera imprescindible para el aprovechamiento de la tierra, sus rendimientos agrícolas y el debilitamiento del subdesarrollo de sustentabilidad económica y alimentaria, una batalla en la cual Cuba no esta sola sino que la tienen en este siglo XXI la mayoría de las naciones ante lo altos precios de los productos y la ola de hambruna que envuelve al mundo.