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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Desde ayer en la tarde- noche por doquier la gente hablaba del desarrollo de la Asamblea General de la ONU donde Cuba expuso su Resolución para denunciar la crueldad del bloqueo, un cerco económico, comercial y financiero que por más de medio siglo mantiene de manera unilateral Estados Unidos contra el país.

Dicen que por la lengua el cubano no se la quiere y es, en consecuencia, espontáneamente ilustrativo al trasmitir lo que siente. De tal, la convergencia en las colas para adquirir el pan, la leche, los cárnicos y los productos alimenticios son puntos claves para pulsar estados de opinión sobre cualquier tema que inquiete o satisfaga a cubanas y cubanos.

Los residentes en esta oriental provincia de Las Tunas no son diferentes. Hasta, quizás, se noten por encima de otros conciudadanos del occidente por la sencillez contundente del lenguaje. Lo que dice el viejo Heradis, “al pan, pan, y al vino, vino”. Escuchar, entonces, frases como “es una payasada, porque son los mismos de siempre, Israel y las Islitas esas, y el HP de los Estados Unidos que cree que nos doblegará. Aquí pasamos trabajo, pero yo quisiera saber dónde no.  Con bloqueo y sin bloqueo guapeamos por esto”, dice la joven tunera Yili Crespo.

No solo en la vida y el amor están unidos Idalia y Antonio. Para ambos, el Bloqueo es un acto infame y reconocen los esfuerzos que hace la nación para mantener con la mayor calidad servicios como la Salud y la Educación, totalmente gratis y altos consumidores de recursos de todo tipo.

“Estados Unidos está solo, ahora tiene el cerco moral de la mayoría de los países pero son incapaces de cambiar su política. Es irracional que a nivel internacional no se respete la voluntad de los pueblos”, argumenta Antonio mientras Idalia asiente con un gesto y agrega:

“Ya el mundo cambió y nuestra sociedad también cambia, un día no podrán sostener más esta rabia y crueldad contra nosotros. Cada vez que veo o leo una noticia con las afectaciones que nos causan me duele, pero aquí estamos y estaremos por un proyecto mejor. Esa es la lección que le daremos siempre.”

Mientras esta pareja de enamorados disfruta de su día de franco bajo un tibio sol, la cotidianidad fluye en los puntos cardinales de una ciudad crecida y transformada, justo porque el bloqueo, sanguinario e  incoherente, no cerrará las puertas nunca de esa voluntad de los tuneros de hacer más. Y la prueba está en todo lo que me rodea.