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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Carlos Pascual tiene siete años y, al verlo, noté que algo no andaba bien en su codo. Su papá cuenta que fue un golpe recibido en uno de los columpios del parque infantil de la barriada. “Él es tremendo, demasiado intranquilo y cuando vino no dijo nada, pues ni lloró. Al percatarnos de la alteración, lo llevamos al hospital y tenía fractura”.

La historia no es un recurso de estilo. Carlitos tiene el brazo lisiado, por no alertar a los padres y recibir una asistencia tardía. La deformación es discreta, pero está ahí y forma parte de la lista de traumatismos que registran médicos y especialistas en los Cuerpos de Guardia de servicios pediátricos,  donde la llegada de infantes involucrados en accidentes domésticos no siempre es una cifra despreciable.

El tema adquiere relevancia entre los galenos de Las Tunas por considerarse entre una de las causas de mayor incidencia en la mortalidad y enfermedad de la población infantil, afectada la más de las veces por descuidos humanos, falta de vigilancia, autoridad y tutelaje de progenitores y personas encargados de la custodia, desobediencia y  carencia de orden doméstico, razones todas prevenibles y evitables.

Aunque el problema no es privativo de Cuba y de la provincia, hay un aumento en la ocurrencia de estos hechos, en los cuales los accidentes del tránsito tienen el primer lugar, seguidos de caídas, ahogamiento y la ingestión de bebidas tóxicas (cloro y lejía), eventos que suelen disparar sus estadísticas en los meses vacacionales.

El peligro potencial y real no siempre es eliminado del área de acción de los niños y niñas, como cisternas o pozos destapados,  cuchillos y objetos cortantes, escaleras sin barandas, azoteas vulnerables, sustancias inflamables y otros que, si bien no llevan a la muerte,  comprometen sus vidas, dejan secuelas incurables y ocasionan ingresos hospitalarios y daños colaterales previsibles.

La educación preventiva y su fortalecimiento a través de las audiencias que realizan el Médico y Enfermera de la Familia, constituyen acciones que buscan alertar a la familia sobre estos males que inciden sobre la calidad de vida y la salud de los infantes, sin contar que hay muchos casos tristes que les troncharon la existencia o los hacen estar hoy entre la población mutilada.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los accidentes domésticos son los de mayor morbilidad y están entre las principales causas de muertes en  niños y niñas de 1 a 14 años en varias naciones de América Latina,  incluida Cuba.