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Por Graciela Guerrero Garay    Fotomontaje: Chela

Desde las primeras horas de este sábado, miles de tuneros y cubanos a lo largo y ancho del país esperaron mediante las cadenas nacionales de la Radio y la Televisión, la celebración en la provincia de Artemisa del Acto Central por el 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional.

Los 61 años de historia que traslucen aquella mañana de frenesí revolucionario en Santiago de Cuba y Bayamo, cuando los jóvenes rebeldes encabezados por Fidel Castro  asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, revivieron hoy bajo el empuje de la motivación y la convicción de seguir el camino trazado.

Unos ocho mil artemiseños -  residentes en la joven provincia de Cuba donde tuvo lugar la conmemoración- representaron en las áreas aledañas al Mausoleo de los Mártires de Artemisa a los millones de cubanos y cubanas que defienden los principios conquistados desde entonces, mientras los tuneros, en particular, expresaron a 26 Digital los sentimientos que hacen hoy fuertes lazos de unidad y compromiso, en torno a los aires de cambio para mejorar la sociedad que soplan en esta hermosa Isla del Caribe.

“Es un acto único, siempre lo será, no importa la sede. El 26 de Julio nos devolvió la libertad de ser y yo mismo soy un ejemplo. Tengo mis características y mi mamá me crió sola, sin embargo estudié y trabajo, ahora como soy Auxiliar de Servicio en el sector de la Salud tengo un mayor salario. Eso se lo debo a la Revolución, por eso este acto tiene un significado muy grande para todos. Si hubiese sido cerca, de ser posible hubiera ido”, enfatiza el joven René Díaz a esta redacción digital.

La presencia del General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien presidió la celebración, es el eje del sentimiento que hace nudos en la garganta de Idalia Pérez: “ Yo me emociono con ver a Fidel y a Raúl de manera especial. A ellos les debemos todo, y ese todo empezó en el Moncada. Soy joven, pero mis abuelos y mis padres me contaron la vida que tuvieron en el monte. Después que triunfó la Revolución todo cambió y nosotros, que somos seis hermanos, pudimos estudiar, lo que ellos no pudieron nunca. Eso mi papá, con 82 años, me lo dice a cada rato.”

Para Virginia Flores, quien residía en La Viste, en el municipio Puerto Padre, hasta no hace mucho,  no es menor el impacto del Día de la Rebeldía Nacional: “Yo no me pierdo un acto por la Televisión. Ya vivo en esta ciudad, pero me quedó mucha familia allá. A ese campo le falta mucho todavía, pero comparado con los tiempos de antes de 1959 nadie puede negar el avance, como la luz eléctrica y la escuela para los muchachos. Yo andaba descalza. Mis hijos y mis nietos, nunca.”

Bajo un sol que empieza a calentar duro esta mañana de la Santa Ana por el Balcón del Oriente Cubano, estos tuneros, como los millones de cubanos que hacen coincidencia en sus hogares, plazas, mercados y calles, dan esa respuesta leal a quienes todavía no aceptan que esta nación hace de su historia un fiel y noble camino para levantarse.

Aún cuando las dificultades estén sobre la mesa: el 26 de Julio es la Revolución y por eso, justo, lo aman y esperan siempre. No importa que el almanaque marque un sábado del 2014.