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  • Para escribir del Especialista de II Grado en Alergología e igual categoría en Medicina General Integral, doctor Edgar Rodríguez González, no hace falta recrear un titular ni buscar el gancho periodístico. Su historia clínica es noticia y merita ser editada. 
  • El Día de los Padres es mero pretexto para aprisionar en unas pocas cuartillas el cariño que le tienen sus miles de hijos en Las Tunas y el país. Este médico-alergista lo entrega todo, allí donde la salud necesita oxígeno y el ser humano unas manos y un corazón enorme para seguir la vida.  

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Su consulta tiene siempre un mar de personas delante de la puerta. Nada que ver con que no exista un salón de espera amplio y con asientos cómodos. O que la enfermera, una y otra vez, con mucha delicadeza y educación, intente persuadirlas de que deben esperar el turno en el área de al lado.

Parece – la vivencia no indica otra cosa- que están ahí como atraídos por la fuerza de un imán. Quizás la puerta nos da un nivel de seguridad y confianza, confesó una paciente al preguntarle porqué si la sala estaba vacía, preferían quedarse ahí de pie, como temiendo que algo se escapara. No son casos de urgencia. La mayoría tiene re- consulta y otros van por primera vez.

Descubrí el “secreto” al entrar y sentarme frente al Doctor Edgar Rodríguez González. Más que su correcto porte, educación y cortesía, la ética que se respira en todo el gabinete inyecta un halo de satisfacción enorme, al punto de que sin recibir el diagnóstico una sabe que tendrá mejoría ante la explicación detallada, concisa, profesional y segura que este médico tunero hace a cada uno de sus hijos, de todas las edades, tipos de alergia y sexo.

Hay un amor maestro frente a cada enfermo y estos, lo reciben. Por eso la palabra “padre” fue la más escuchada entre los calificativos hacia él. Los niños y niñas salen sonrientes, como si les diera un caramelo en vez de realizarle el imprescindible examen de las llamadas pruebas demoradas (para valorar la inmunidad celular  in vivo a partir de la introducción intradérmica de diferentes bacterias). Los asmáticos respiran más confiados en que podrán controlar sus crisis y, sin excepción, todos se marchan con la certeza de que fueron bien atendidos y aliviarán incluso sus patologías crónicas.

UN IMPÁS EN LA CONSULTA

Con apenas casi 50 años, el también Máster en Atención Integral al Niño, Profesor Asistente e Investigador Agregado a la Academia de Ciencias de Cuba, acumula un amplio y prolífero curriculum, demostrativo de ese afán interior de Edgar de tocar fondo en aquello que aporte más conocimiento a la vocación que tanto dignifica cada mañana, cuando sus pasos se encaminan hacia el policlínico Gustavo Aldereguía Lima – donde trabaja- o hacia la Universidad de Ciencias Médicas Zoilo Marinello, en la que igual tiene cursos, maestrías e imparte clases de Inmunología Básica a los estudiantes de la carrera de Laboratorio Clínico, en el perfil Tecnólogos de la Salud.

Sus días son jardines, siempre tienen un nuevo aroma para cautivar con sus esencias. Como profesor principal de la Especialidad de Alergología y Jefe de su Grupo Provincial hay que estrecharle las manos por fundar, desde el 2006, la docencia en esta necesaria disciplina y ser padre de los doce alergistas formados en Las Tunas, gracias a lo cual en los ocho municipios existe un médico dedicado a tratar los estados alérgicos en las personas, muy afectadas de manera general y susceptibles de aumentar sus malestares por el cambio climático, la contaminación ambiental y las altas temperaturas.

El trabajo en equipo es otro mérito que marca la cotidianidad en la consulta de Edgar – como casi todo el mundo dice- y la muestra está en los resultados y los parabienes que recibe de los pacientes el Laboratorio de Inmunoterapia –del cual es Jefe-, donde unas 25 mil vacunas se fabrican y entregan regularmente a quienes se benefician con este método de sanación, control, detenimiento o mejoría de sus tipos de alergias. El 2013 cerró con la dispensarización de unas 27 mil 246.

DIÁLOGO ABIERTO

El también Presidente del Consejo Científico del policlínico docente Gustavo Aldereguía, enclavado en la zona residencial más poblada de la ciudad, lleva  prendida eternamente una sonrisa en el iris de sus ojos,  más que en la comisura de los labios. Atiende un promedio de 50 casos diarios, sin sumar las remisiones que llegan de otras unidades de Salud y a los muchos que acuden allí por recomendación de otros enfermos, o porque escucharon hablar de sus resultados terapéuticos, su disposición humanitaria, sencillez, sabiduría…

Con todo y sus numerosas tareas, inter-consultas, responsabilidades, docencia, investigaciones y los cursos que recibe e imparte como Profesor Principal de la Especialidad, Edgar parece no tener prisa y atiende con gentileza, en cualquier lugar del policlínico, la universidad, el barrio o la ciudad a cuantos se le acercan para requerir de él, desde un saludo hasta un consejo. Es un excelente colega, amigo y compañero, afable y explícito.

-¿Cuál es el secreto de este papá de blanco para ser tan especial fuera y dentro de casa? ¿Cómo puede sostener una amplia hoja curricular con más de 16 publicaciones, casi un centenar de trabajos presentados en eventos de base, municipales, provinciales, nacionales e internacionales; pertenecer a importantes Sociedades Médicas y andar en su carpeta con varios Proyectos en ejecución?

Una sonrisa fue la respuesta. Entonces supe porque aquel pensamiento de Pablo Coello está entre sus Balances Anuales, documentos significativos o lecturas favoritas. Quizás sea esa especie de magia o Dios que le visita cuando juega como un adolescente con su hija y es un hijo y un esposo casi perfecto:

“Honra tu camino. Fue tu elección, fue decisión tuya,

y en la misma medida en que tú respetas el suelo que pisas,

este mismo suelo respetará tus pies.

Haz siempre lo más adecuado para conservar y mantener tu camino

y él hará lo mismo por ti.

Escucha los consejos, pero toma después tus propias decisiones.

Tú eres el único responsable del camino que te fue confiado.

Ama tu camino.

Sin este principio nada tiene sentido”.

Por eso, cada vez que tengo el lujo de encontrarlo vuelven a mi recuerdo esos muchos tuneros que se pegan a la puerta de su consulta. La consulta del Doctor Edgar, ese papá de blanco y corazón muy grande. El Dios de las alergias en Las Tunas.