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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

Quizás con la mirada fija en el techo las musas empiezan a tejerle sus mapas de amores y sueños y, él, cómplice de los secretos que le susurran en la almohada los toma y lleva a sus pródigas manos. Hace arte, sin dudas, de cuanto toca. Hasta un frío pedazo de cristal acrílico es, en horas, un collar de lujo.

Siempre de alguna manera, sus creaciones, salidas de un talento natural, sin academia, sacan frases de elogio y admiración en quienes observan sus muestras, ya sea en los proyectos comunitarios Por Nosotros mismos o en las varias exposiciones, donde asiste invitado por la asociación de artesanos.

Maikel Milanés González trabaja cualquier elemento natural, dibuja, fabrica juguetes, trabaja la joyería, hace piezas en pequeño y gran formato. Sorprende. Basta que alguna idea o ángel esté rondando sus minutos de meditación o, en medio de los trayectos cotidianos, un  árbol, una piedra, un pedazo de vidrio, una semilla o cualquier “hierrito” le sugiera una cosa o despierte su curiosidad.

La naturaleza muerta, elaborada a partir de las propias plantas, semillas y frutos, junto a las miniaturas en cera, son una muestra más de cuanto talento artístico guarda esta Isla en sus entrañas…allí donde la vida cobra sentido en las esencias más simples: el barrio, el cubano y cubana comunes... quienes fortalecen el acierto de un programa colectivo que revoluciona hoy la provincia de Las Tunas: el proyecto comunitario Por Nosotros Mismos.

Un reducto sencillo, alcanzable, que rompe rutinas los fines de semana, agrupa a su gente, les saca las motivaciones y, al final, queda el convencimiento de que si bien se puede un día, se puede siempre. Solo necesita de los millones de jóvenes como Maikel que hacen que el corazón no sea invisible a los ojos y que las manos muevan los hilos del alma, con todos y para el bien de todos como nos dijo Martí.

Porque él es de esos seres que en Cuba y en cualquier parte del mundo, enhorabuena todavía, sacan belleza y llenan los espíritus vivificantes de la humanidad con la naturaleza muerta o lo que la era moderna bautizó como chatarra… Sencillamente por algo elemental, también martiano: “los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen.”