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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Mijaíl Herrera

Todavía en la retina de miles de tuneros y foráneos anda el milagro que representó aquí la inauguración de la obra escultórica La Fuente de las Antillas, creada por quien será siempre también la inmortal Rita Longa, una escultora que convirtió sus divinos dones artísticos en bien público y a quien Las Tunas debe el distingo de ser la capital de la Escultura en Cuba.

Sencillamente bella desde sus mensajes conceptuales; simbólicos unos, correlativos otros y coherentes todos en su intensión monumentaria de representar la identidad nacional y local, fue donada el 24 de febrero de 1977 por la artista y desde entonces sus surtidores y luces cautivaron y marcaron un punto de referencia, en lo que para esa fecha era una certeza: la provincia consolidaba sus pasos como la reina de la Escultura en la Isla.

Hasta el próximo 10 de mayo la X Edición de la Bienal de Escultura Rita Longa revalida aquí, con su apertura a la creación del arte tridimensional cubano, los preceptos de este movimiento en la nación y el territorio, que dedica el certamen a la memoria de dos destacadas figuras fundadoras de ese modo de hacer de la plástica: Rafael Ferrero Lores y Armando Hechavarría Guerrero.

El programa resume los empeños  de conservar el distingo de Las Tunas y  validar el proceso de restauración de las diferentes obras, junto a la realización de otras que darán un toque especial al reparto más populoso de esta capital, la zona de Buena Vista, donde hoy se trabaja en un proyecto de ambientación en lo que pudiera llamarse su centro histórico, el área del Tanque elevado de agua, una obra ingeniera emblemática de la ciudad y considerada una de las maravillas de la arquitectura local.

Las manos de los tuneros Pedro Escobar, Róger Antuña y Leandro Olano comparten la lista de los creadores, junto a José Miguel Díaz (Pinar del Río); Guillermo Ramírez Malberti y Sergio Ángel Fernández Borges (La Habana); y el colombiano –zueco, Mario Reyes.

Espacios como el Taller Cultural Molino Rojo y el Centro de Desarrollo de las Artes Plásticas serán recintos donde, desde este Balcón de Oriente, el arte escultórico hará sus galas, como también en el Salón competitivo de Pequeño Formato, las exposiciones personales y un encuentro teórico, en el cual esa manifestación en Cuba será el meollo de un modo de decir volumétrico mediante el ferrocemento y el hormigón.

Otra vez la escultura será orgullo patrimonial de los tuneros y sus cada vez más crecientes visitantes, mientras la isla reafirmará ser entre las artes de la región y el mundo, el fuerte pilar que le da gloria.

Para esta primavera y el verano que asoma sus pestañas, Las Tunas continuará sus estrenos artísticos y el espíritu de su gente andará de fiesta desde adentro, pues como dijo Gabriel García Márquez, quien se nos fue para quedarse,  “Las cosas tienen vida propia; todo es prestarles el alma”.