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Por Graciela Guerrero Garay        Foto: Chela

Llegó en enero el refrescón que esperaban los tuneros luego que el verano llenó de sombrillas, sombreros, gorras y hasta mangas largas el ambiente para protegerse del intenso sol y las altas temperaturas, por lo cual ahora las primeras notas invernales se convierten en noticia y traen a esta ciudad como envuelta en lloviznas de silencio.

Para muchos hay demasiado frío y este fin de semana último un simple vistazo a las barriadas regaló puertas, ventanas y balcones cerrados, mientras los paraguas protegían de los hipos lluviosos de los aires gélidos y las enguatadas  con capuchas, bufandas y abrigos salieron del escaparate, en una región donde el invierno suele pasar inadvertido casi todas las temporadas.

Al terminar el lunes – mejor, en el crepúsculo- el saludo habitual de “buenas noches” se sustituía entre vecinos y transeúntes de paso con un “¡qué frío! Y, según el interpelado y su modo de percibirlo o disfrutarlo se agregaban frases como: “no lo soporto, me entra una corizaaa”; “está bueno para comer masas fritas y estar bien enamorado”; “llevo dos días que lo pienso para bañarme”...

Independientemente de esa gracia coloquial que marca el gracejo en esta parte de Cuba, el invierno “oriental” no es justamente lo que marcan los termómetros ni difunde el parte diario del Instituto de Meteorología, tanto local como nacional. El tema es que esta zona del archipiélago siempre tiene regularmente sus calores por encima del centro y el occidente del país y, a la sazón, unas brisas bien frescas como las que marcan estos días se sienten, por la mayoría, fuera de lo normal y nadie ignora sus efectos.

El 20 de enero, por ejemplo, a las 02: 14 am horas, la temperatura estaba en los 21 grados centígrados, con una humedad del 73 por ciento,  y un simple recorrido por el vecindario antes de ir a la cama simulaba, sin dudas, una gran pasarela de “disfraces”, no solo por los atuendos que sustituían la ligereza de los habituales trajes de dormir (casi siempre sin camisa los hombres y batas de casa bien finas, las mujeres), sino también por la cantidad de sábanas, frazadas o toallas que esperaban para cubrir a los friolentos.

Este martes el sol amaneció con rayos tibios pero no pudieron eclipsar la frialdad de la mañana y, nuevamente, los tuneros andaban con atuendos invernales y frotándose manos o cruzando brazos camino al trabajo y las escuelas. Ya el respetado Doctor José Rubiera lo había dicho: “a sacar los abrigos…y dejarlos fuera por un buen rato.”

Cumplidos sus acertados pronósticos, Cuba, con su cálida gente por todo el archipiélago disfruta el frente frío pero, al mismo tiempo, no son pocos los que añoran ese verano eterno que decidió dormir estos días de enero para que después, como también sucede, no se comente en voz alta por ahí…. ¡Oiga, compadre, ni un friito hemos tenido. Esto está de madre!