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Por Graciela Guerrero Garay

Un spot televisivo anuncia y explica en Cuba las medidas a tener en cuenta para evitar la tuberculosis, una enfermedad reemergente en las últimas décadas y en la cual la isla caribeña ocupa el cuarto escaño entre las naciones de menor incidencia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El mensaje de la cadena nacional de televisión educa, alerta y argumenta cómo puede ser evitable, al tiempo que enumera los grupos sociales más vulnerables, razones válidas para asociarla a la tasa de 4,8 casos por cada 100 mil habitantes y que ubican también a este país como el de menor prevalencia de ese padecimiento pulmonar en América Latina.

Otras fortalezas del procedimiento preventivo es la garantía  de los servicios gratuitos de la asistencia médica, así como el logro de contar con una baja incidencia del SIDA y la desnutrición, factores que incrementan los riegos de  infectarse por causas de inmunodepresión, junto al alcoholismo y la diabetes, problemas muy frecuentes en el mundo hoy día y que frenan, en consecuencia, su eliminación.

Especialistas cubanos confirman, además,  que por largos años se alcanzan aquí indicadores similares a los de Estados Unidos, Canadá y la mayor parte de Europa, al tiempo que reconocen que el incremento del número de personas diabéticas y ancianas potencian los riesgos, por el debilitamiento natural del sistema inmunológico después de los 65 años.

Igual apuntan que las provincias de Ciego de Ávila, La Habana y Villa Clara tienen tasas superiores a seis, en tanto en determinadas zonas del interior se manifiesta en comunidades de alto riesgo socioeconómico, de ahí la necesidad de sensibilizar a la población de cómo contribuir a minimizar las causas que pueden llevar a la tuberculosis, un mal que se creyó erradicado y resurge a nivel mundial y la nación por la globalización de los problemas que la originan.  

No obstante, medidas como mantener una dieta sana, taparse la boca al toser, no beber en exceso y mantener ventiladas las viviendas pueden evitar el contagio y ser un elemento activo dentro de las cadenas preventivas y en esa lógica responsabilidad individual y social de contrarrestar el florecimiento de enfermedades evitables y curables.